lunes, 31 de agosto de 2009

CONFIANDO EN LAS OBRAS MISTERIOSAS DE DIOS

Deje de intentar descifrar cómo y por qué está usted dolido. Su situación no es única para nada. Sea que usted tenga o no la razón no significa absolutamente nada en este punto. Todo lo que importa es su disposición de avanzar en Dios y confiar en sus obras misteriosas para con su vida.

 

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13).

 

Lo más probable es que usted haya hecho lo que debía hacer. Se movió en la voluntad de Dios, siguiendo honestamente su corazón, dispuesto a dar de sí mismo. El amor fue lo que lo motivó. Usted no desertó de la voluntad de Dios, alguien más lo hizo. Si no fuera así, usted no sería el que lleva el dolor. A usted le duele porque trató de ser honesto.

 

 Usted no puede entender por qué las cosas explotaron en su cara, cuando parecía que Dios estaba encargándose del asunto. Su corazón pregunta: “¿Por qué permitió Dios que me metiera en esto si sabía que nunca funcionaría?”. Inclusive Judas, fue llamado por el Señor; estaba destinado a ser un hombre de Dios. Fue escogido por el mismo Salvador y fue usado por Dios. Pero Judas desertó del plan de Dios y ¡quebrantó el corazón de Jesús! Lo que comenzó siendo el plan de Dios acabó en un desastre, porque Judas eligió tomar su propio camino.

 

Abandone su viaje de culpabilidad. Deje de condenarse a sí mismo. Deje de intentar descifrar qué fue lo hizo mal. Es lo que usted está pensando ahora mismo lo que realmente cuenta para Dios. Usted no cometió un error; lo más probable es que haya entregado demasiado. Tal como Pablo, usted debe decir: “amando más, fui amado menos” (2 Corintios 12:15).