jueves, 31 de diciembre de 2015

NO SOIS DE ESTE MUNDO

Jesús dijo: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:18-19).

Estos versículos dan en el blanco del mismísimo corazón del porqué somos odiados. Cuando fuimos salvos, “salimos del mundo”, y aceptamos nuestra misión de insistir que otros también “salgan del mundo.”

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14)

“Pero porque no sois del mundo… por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:19). Cristo está diciendo, en esencia: “El mundo los odia porque yo los llame a salir de su condición. Y eso significa que yo los saqué del compañerismo con el mundo. Sin embargo, no tan solo los saqué, sino que también los envié para que saquen a todos los demás.”

El espíritu del anticristo protestante obra para obstaculizar esta separación de los cristianos con el mundo. Hace que parezca posible para los creyentes permanecer en el mundo y aun considerarse cristianos.

Te puedes preguntar: “¿Qué exactamente quiere decir Jesús cuando dice ‘el mundo’?”

El no solo está hablando de lujurias impías, enloquecimiento por el placer, pornografía o adulterio. No, “el mundo” al cual Cristo se refiere no es alguna lista de prácticas malvadas. Eso es solo parte.

“El mundo” del cual habla Jesús es la negativa a rendirse a su Señorío. En resumen, mundanalidad es cualquier intento de mezclar a Cristo con la voluntad propia.

Ves, cuando nos rendimos al Señorío de Cristo, nos aferramos a Jesús y somos dirigidos por el Espíritu Santo, paso a paso, a un caminar de pureza y rectitud. Comenzamos a agradecer la reprobación santa.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL PODER DE LA PRESENCIA DE JESÚS

No puedo hablar por otros pastores, solo puedo hablar de lo que conozco. Y por cincuenta años, he predicado a algunos de los pecadores más endurecidos y malos sobre la tierra: drogadictos, alcohólicos y prostitutas. Sin embargo, te digo, estos pecadores son mucho menos resistentes a la verdad del evangelio que muchos de los que se sientan en la iglesia y están ciegos a su condición.

Miles de personas que asisten a la iglesia regularmente a través de toda América están más endurecidos que cualquier persona de la calle. Y ningún evangelio suave, de palabras dulces y verdades a medias va a derribar los muros de su maldad.

Saulo de Tarso era tal tipo de hombre religioso endurecido. Un Fariseo entre Fariseos, un personaje honorable en una sociedad altamente religiosa, Saulo lo tenía todo. Entonces, ¿fue Jesús a este hombre tomando una encuesta, preguntándole que le gustaría ver en un servicio en la sinagoga?

¡No! Saulo fue derribado a tierra por una luz cegadora, una explosión de la presencia de Cristo. Fue un encuentro confrontacional y penetrante que expuso el corazón de Pablo, señalándole su pecado. (Véase Hechos 9:1-9).


Como un ministro del evangelio de Cristo, debo hacer lo mismo. Es mi obligación convencer a hombres y mujeres de su pecado. Debo advertirles del peligro que les espera si continúan en su manera de vivir. Y ninguna cantidad de adulación, o sutileza, o tratar de caerles bien puede cambiar su condición.


En palabras claras, estoy llamado a guiar a la gente a que dejen todo para seguir a un Cristo a quien encuentran poco atractivo. Solo el Espíritu Santo en mi puede lograr eso. “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27)

No confundan lo que estoy diciendo aquí. Yo predico la misericordia, gracia y amor de Cristo a toda la gente, y lo hago entre lágrimas. Pero lo único que va a perforar los muros erigidos por personas endurecidas es una explosión de la presencia de Jesús. Y eso tiene que proceder de las bocas de pastores y feligreses contritos y en oración.

martes, 29 de diciembre de 2015

LA MISIÓN DE CRISTO

Una iglesia que es aceptada y aprobada por el mundo es una contradicción porque es un imposible. Según Jesús, cualquier iglesia que es amada por el mundo es del mundo, y no de Cristo:

“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:19).

Mi vida ha sido grandemente influenciada por los escritos de George Bowen, un misionero Presbiteriano quien trabajó en India desde 1848 hasta 1888. Bowen renunció a todo su apoyo misionero para mudarse a un barrio pobre y vivir como los nativos. Él llevó una existencia muy modesta, cercana a la pobreza. Pero a causa de esa elección, dejó tras suyo un testimonio del verdadero poder de vivir en Cristo.

Este hombre piadoso advirtió acerca de un espíritu del anticristo que se aproximaba, que él identificó como “el espíritu de la sociedad moderna.” Según Bowen, este espíritu se infiltraría en la iglesia Protestante con la mentalidad, métodos y morales de la mayor parte de sociedad.

El espíritu del anticristo continuaría su influencia hasta que la sociedad y la iglesia no se pudieran diferenciar. Con el tiempo, el mundo perdería su odio por la iglesia de Cristo y los verdaderos creyentes. Detendría su persecución, y la iglesia seria amada y aceptada por el mundo. Una vez que eso suceda, Bowen escribió, este espíritu del anticristo habría tomado el trono.

Varios meses atrás, mientras se abrían las puertas de Irak a organizaciones humanitarias cristianas, el diario The New York Times escribió un artículo despectivo. Eso se puede esperar de la prensa liberal y secular. Puede que ellos aplaudan la distribución de alimentos en Irak, pero ciertamente no la predicación de Cristo.

El artículo citaba a un erudito evangélico, quien criticaba todo el esfuerzo. Él lo condenaba completamente, diciendo que la iglesia debía meterse en sus propios asuntos, y de hecho parecía estar avergonzado de que la iglesia estuviera evangelizando. ¡Eso es una mentalidad mundana!

Mientras más nos acercamos a la misión de Cristo—predicando el evangelio que Él ha ordenado—más seremos odiados y despreciados por el mundo.

lunes, 28 de diciembre de 2015

NO VUELVAS A EGIPTO by Gary Wilkerson

Abraham hizo grandes hazañas mientras Dios lo guiaba a la plenitud de Su bendición. Después, sin embargo cuando las circunstancias eran malas, Abraham perdió su enfoque de la gloria de Dios y se volvió a sus propios recursos: “Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra” (Génesis 12:10).

La historia deja claro que Egipto era el último lugar al que Abraham debía haber ido. A lo largo del camino puso a su esposa en peligro, la perdió por un tiempo debido a un rey hostil, y mintió y manipuló situaciones para salvarse a sí mismo. Este hombre había confiado en Dios totalmente hasta este punto. ¿Por qué no confió en que Dios podía sacarlo de su dificultad?

Tal vez lo mismo te ocurre en tus crisis. Cuando la vida se torna dura - en tus finanzas, tu salud, tu familia - ¿mantienes tu mirada puesta en la gloria de Dios a través de todo ello? Si alguna vez has “descendido a Egipto” para buscar ayuda en esos tiempos, sabes qué tan improductivo puede ser ese esfuerzo. A menudo eso complica el problema, añadiendo vergüenza y desesperación.

Mi punto es este: nuestra separación del mundo no sucede a través de nuestros esfuerzos o habilidades. Sucede a través de una revelación de Dios - y Su Gloria permanece con nosotros incluso en nuestros tiempos difíciles. Considera al profeta Isaías. Cuando entró en el templo, vio la gloria de Dios: “Vi yo al Señor sentado sobre un trono, alto y sublime; y sus faldas llenaban el templo” (Isaías 6:1). Esa visión santa llevó a Isaías a postrarse sobre su rostro en el suelo en humildad y temor reverente: “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (6:5).

En ese momento Isaías reconoció la separación de Dios. El Señor le dijo “Te he separado para Mis propósitos santos. Te he enviado a predicar Mi Palabra a un pueblo corrupto. Ellos se te opondrán, pero serás capaz de soportarlo porque has visto Mi gloria. Cuando se vuelvan en contra tuya, no tendrás que “descender a Egipto”, porque has visto la naturaleza del Dios que te ha llamado.”

sábado, 26 de diciembre de 2015

LOS BRAZOS ETERNOS by Claude Houde

¡Dios nunca rechazará un corazón sincero que vuelve a Él para reconstruir un área de su vida espiritual que se ha destruido! Quiero compartir una promesa contigo. Créelo. Medita en ello. Aférrate a ella y mantenla muy cerca de tu corazón. Las promesas son cartas de amor de Dios, dirigidas a ti, y escritas pensando en ti en las páginas de Su fidelidad con la tinta de Su sangre ofrecida por ti.

“No hay como…Dios…Quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza. El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Deuteronomio 33:26-27).

Cuando has cometido tus peores errores y las tormentas de la vida arrecian; cuando estás tan avergonzado de tí mismo que quieres desaparecer; cuando has caído tan bajo y miras hacia el fondo, allí siempre encontrarás los brazos eternos. Cuando te rindes y tus amigos más cercanos no pueden creer lo que has hecho; cuando todos te han dejado y ni siquiera puedes levantar la mirada, bajo todo el desastre encontrarás Sus brazos eternos. Cuando te toma las últimas fuerzas que te quedan tan solo para recoger la primera y más pequeña piedra para reconstruir tu altar, y tu intento de regresar a Dios y a Su llamado en tu vida parece tan inútil, ridículo e imposible, siempre escucharás Su voz diciendo estas palabras a ti y para ti: “No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia” (Isaías 42:3-4).

Cuando nuestra fe es sólida y nuestro altar está en orden, y estamos firmes delante de Dios con toda la pasión de nuestro compromiso, y con nuestros ojos mirando al cielo, en esos momentos no es difícil creer que Sus brazos pueden llevarnos. Experimentamos momentos de gracia y respuestas asombrosas a la oración, y Su presencia es tan cercana y tan real. Logramos proezas que nos sorprenden y nos llenan de admiración y adoración apasionada. Su rostro está tan cerca que sentimos que podríamos tocarlo; Su palabra es dulce y nos mueve.

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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 25 de diciembre de 2015

DIOS NO HA TERMINADO

Te pregunto, querido santo: ¿Hay algún remordimiento en tu vida? ¿Alguna expectativa incumplida te está angustiando? ¿Hay algo que te ha ofendido en Cristo? ¿Clamaste a Él por ayuda, pero Él no llegó a tiempo? ¿Has estado orando por un hijo inconverso sin ver resultados? ¿Te sientes aprisionado en un matrimonio o un trabajo difícil y todavía nada ha cambiado a pesar de años de oración? ¿Parece que tus peticiones están cayendo en oídos sordos?

Ahora mismo, Satanás quiere que estés impaciente. Él quiere ponerte ansioso acerca de las promesas de Dios concernientes a tu vida, a tu familia, a tu futuro, a tu ministerio. Él está obrando para convencerte de que Dios es demasiado lento, que Él ha ignorado tus peticiones, que Él te ha dejado atrás. El enemigo quiere traerte al punto en el que quieras abandonar toda tu confianza en el Señor.

Ahí fue donde Satanás quiso llevar a Juan el Bautista. Sin embargo, Juan hizo lo correcto en su momento de angustia: Llevó su duda directamente a Jesús, el cual supo inmediatamente que Juan estaba clamando por ayuda. Jesús amaba tanto a este hombre, que le dio exactamente lo que necesitaba. Como resultado, creo que Juan nunca más alzó una voz de impaciencia. Estoy convencido de que cuando Juan estuvo ante su verdugo, sus últimas palabras fueron: “Jesús es el Cristo, el Cordero de Dios. Y yo soy Juan, la voz del que clama en el desierto. Por la gracia y el poder de Dios, he enderezado Su camino”.

De la misma manera, amado, Dios está haciendo una obra en ti y Él terminará esa obra perfecta en tu alma. Tu trabajo, simplemente, es agarrarte en fe. Entonces, cuando hayas resistido, podrás decir: “Cristo ha resucitado y está entronado. Yo soy Su amado y no tengo remordimientos. Él ha cumplido todas mis expectativas”.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).

jueves, 24 de diciembre de 2015

CREYENTES IMPACIENTES

Al parecer, el diablo percibió la impaciencia en Juan el Bautista, cuando estaba retenido en prisión antes de su muerte. La impaciencia es la inhabilidad de esperar o llevar las aflicciones calmadamente. Y cuando aumenta nuestra impaciencia con Dios, cuando nos impacientamos por no recibir respuestas de Él y mezclamos la impaciencia con la fe, nuestra actitud en oración se convierte en “incienso extraño” para el Señor. Llena nuestro ser, Su templo, con un olor repugnante. Y en vez de elevar un incienso de oración con olor dulce, despedimos un olor podrido. Satanás reconoce este olor rápidamente.

Los creyentes impacientes se ofenden cuando ven a Dios obrando milagros a todo su alrededor pero no en sus vidas. Se ofenden con lo que ellos creen que es la lentitud de Dios en contestarles y con el tiempo se sienten abandonados y aprisionados. Hebreos nos dice que tal impaciencia es una forma de pereza espiritual: “A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:12). Se nos ha instruido a seguir el ejemplo de Abraham: “Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa” (6:15).

La Escritura también nos dice que “El dicho de Jehová le probó [a José]”. De igual manera hoy, las promesas de Dios pueden probarnos en ocasiones. Y si no añadimos paciencia a nuestra fe durante estas pruebas, acabaremos ofendidos con Dios. Proverbios 18:19 declara: “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas entre hermanos son como cerrojos de alcázar”. La palabra hebrea para “ofendido” aquí significa “alejarse, apostasía”. En otras palabras, cuando estamos ofendidos con Dios, hay un peligro de salirse de la fe por completo. Y cuanto más tiempo retengamos nuestra ofensa, más difícil será liberarnos de las barras de nuestra prisión de incredulidad.

Pero Santiago 1:2-4 nos da la cura: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

SIN REMORDIMIENTOS

Jesús expuso una de los métodos para hacer al pueblo de Dios caer, más grandes del enemigo, cuando Él envió este mensaje a Juan: “Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí”. La palabra “tropiezo” en griego significa “atrapar, tropezar, trampa”. Yo creo que Jesús está advirtiendo tiernamente a Juan: “Tú me preguntas si soy quien digo ser. Juan, ¿no te das cuenta de lo que está sucediendo aquí? Satanás, no está tratando de atraparme a Mí, sino que ha tendido una trampa para ti, a través de esa pregunta”.

Cristo había pasado esa misma prueba, durante Sus cuarenta días en el desierto. Y ahora Él le estaba diciendo a Juan: “El diablo te está tendiendo una trampa, tratando de atraparte. Pero tú no puedes entretener sus mentiras. Él dice que Yo no soy quien digo ser, pero tú no debes caer en esta trampa satánica”.

Déjame preguntarte: ¿Qué crees tú que está en juego en la frase de Jesús: “tropiezo en mí”? ¿Qué hace que estas palabras sean tan poderosas? Es que Jesús conocía las consecuencias para Juan si cedía a la mentira de Satanás. Él sabía lo que pasaría si este hombre piadoso comenzaba a dudar de quién era en Cristo.

Como ves, todo lo que Satanás tenía que hacer era engañar a Juan para que dijera dos palabras; dos palabras, que arruinarían rápidamente todas las profecías que fueron dadas siglos atrás. Todo lo bueno que Dios había logrado en y a través de Juan se arruinaría. Y haría naufragar la fe de indecibles multitudes, incluyendo a las generaciones venideras. ¿Cuáles eran las dos palabras que Satanás quería que Juan pronunciara? “¡Tengo remordimiento!”

La palabra “remordimiento” significa: “angustia debido a expectativas incumplidas”. Tener remordimiento es decir: “Mis esperanzas no fueron satisfechas”. En resumen, es una declaración que refuta la propia fe de uno.

Sin embargo, no creo que Juan alguna vez llegara a ese punto. En lugar de ello, recibió el mensaje de Jesús para él, cuya esencia era: “Juan, te espera una bendición de fe y seguridad, si resistes las mentiras de Satanás. No permitas que la incredulidad acerca de quién soy Yo, se arraigue en ti. Si lo haces, dudarás de quién eres y de todo lo que Dios ha hecho en tu vida”.

martes, 22 de diciembre de 2015

LAS PROMESAS DE DIOS

Las promesas de Dios son para aumentar nuestras expectativas en Él. Debemos declarar que Su Palabra es la promesa, sólida como una roca, de un Padre amoroso y poderoso para con Sus hijos. Sin embargo, a menudo, cuando no vemos que Su Palabra se cumpla según nuestro itinerario, el enemigo inunda nuestras mentes con preguntas acerca de la fidelidad de Dios. El blanco de Satanás es sencillo: robarnos de toda nuestra confianza en el Señor.

Estoy convencido de que el diablo trató de levantar toda clase de dudas en Juan el Bautista, mientras estaba en prisión. Me lo imagino susurrando al oído de Juan: “Sí, este Jesús es un hombre santo. Pero, Él es otro profeta cualquiera que hace milagros y buenas obras. Si Él es el Mesías, entonces ¿por qué estás pasando tú tanta necesidad? ¿Por qué es que Él no ha cumplido Su Palabra, como lo mencionaron Isaías y los profetas? Y, ¿por qué tu propia predicación no te ha funcionado?”

Satanás usa estas mismas mentiras y engaños contra nosotros hoy. Y su meta es sembrar semillas de duda en nosotros acerca de la Palabra de Dios, de Sus promesas, de Su deleite en nosotros. El enemigo susurra: “Dices que tu Padre celestial es un Dios de milagros, de lo imposible, que Él escucha tus peticiones inclusive antes de que las hagas. Entonces, ¿por qué todo este sufrimiento? ¿Por qué todo el silencio del cielo? ¿Por qué no hay una sola chispa de evidencia de que Dios ha escuchado tu clamor?

“Mira a tu alrededor. Todos están recibiendo respuestas a sus oraciones, excepto tú. Tú estás atrapado en un matrimonio insatisfecho. Oras para que tus hijos se salven, pero nada cambia. Por años, has predicado sobre la fidelidad de Dios a otros, entonces, ¿por qué no ha te ha funcionado a ti? ¿Por qué te ha dejado Él aquí, en esta espantosa condición?”
Una evidencia segura de que la incredulidad se ha arraigado en tu alma es que dejas de orar por lo que una vez creíste que Dios podía hacer. Ya no le llevas tus cargas a Él. Ya no vienes a Él en fe. En resumen, ya no estás dispuesto a dejarlo hacer las cosas a Su manera en tu vida.

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

lunes, 21 de diciembre de 2015

GOZOSAMENTE APARTADO by Gary Wilkerson

Abraham no era cristiano ni judío. Según lo que sabemos, él no tuvo historia alguna con Dios en lo absoluto. Pero un día, Dios le ordenó: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1). Así que, ¡Abraham empacó y se marchó!

Todos veneramos a Abraham como nuestro Padre en la fe, pero su historia es en realidad un poco extraña. Acá tenemos a un hombre que lo tenía todo: riquezas y herencia, una maravillosa esposa y cantidades de ganado y de tierra. Sin embargo, increíblemente, cuando una voz le dijo: “Levántate y sal de aquí”, él obedeció. Voluntariamente se apartó a sí mismo de todo lo que conocía, aún de las cosas buenas, para seguir a Dios.

Ahora, déjenme preguntarles a aquéllos de ustedes que están casados: ¿Les parecería algo extraño si tu cónyuge te dice que una voz le dijo que debía renunciar a su trabajo, a su casa y a sus posesiones y trasladarse con su familia a otro estado, a otro lugar sin ninguna promesa de manutención o ingreso económico; incluso si pensara que Dios le dijo que lo hiciera? Tal vez tú estarías dispuesto a ir, pero, ¿no estarías tentado a llamar a un siquiatra antes?

¿Qué forzó a Abraham a hacer esto? ¿Qué movió con tanto poder a Abraham a hacer esa clara separación? Una mirada a Esteban en Hechos 6 y 7, nos da una percepción más clara. Él estaba realmente apartado para los propósitos de Dios, haciendo milagros y maravillas en nombre de Cristo en la Iglesia Primitiva. Sin embargo, esto le traía problemas con los líderes religiosos. Cuando él estuvo frente a ellos en juicio, él les predicó: “Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia” (Hechos 7:2).

Esteban les estaba diciendo, en efecto, “¿Están ustedes ofendidos por mi fe? Bien, todo comenzó cuando nuestro padre Abraham dejó atrás su dependencia de las cosas de este mundo para seguir a Dios. Una vez que él contempló la gloria del Señor, ¡gozosamente se apartó a sí mismo de todo lo que él conocía!”

Muchas de los que están leyendo esto saben de lo que Esteban estaba hablando. Cuando ustedes tuvieron su primer encuentro con Cristo, reconocieron: “Acabo de probar algo que nunca había probado antes. Nunca había conocido esta clase de gozo. Nunca había experimentado algo tan asombroso. Estoy completamente seguro de que estoy en tierra santa”.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

CREA EN MÍ UN CORAZÓN LIMPIO

Si no hubiera existido un profeta como Natán—ninguna palabra profética y penetrante—David hubiese terminado como Saúl: espiritualmente muerto, sin dirección del Espíritu Santo, habiendo perdido toda intimidad con Dios.

Mientras David escuchaba la palabra amorosa pero penetrante de Natán, recordó el tiempo cuando un rey anterior fue advertido por un profeta. David había escuchado todo acerca del profeta Samuel advirtiendo al Rey Saúl, y había escuchado la respuesta a medias de Saúl, confesando: “He pecado.” (Yo no creo que Saúl haya clamado desde su alma, como lo hizo David: “¡He pecado contra el Señor!”).


David observó de primera mano los cambios destructivos que le ocurrieron a Saúl. El rey que una vez fue piadoso y dirigido por el Espíritu continuamente rechazaba las palabras de reprobación del Espíritu, llevadas a él por un profeta santo. Pronto Saúl comenzó a caminar en su propia voluntad, amargura y rebelión. Finalmente, el Espíritu Santo se apartó de él: “Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1 Samuel 15:23). “… y [Jehová] se había apartado de Saúl;” (18:12). Saúl termina yendo a una bruja en la búsqueda de dirección. Él le confesó: “Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer” (28:15).

David recordó toda la locura, fealdad y terror que rodeó a este hombre que le había cerrado la puerta a la Palabra de Dios. De repente, la verdad penetró su propio corazón: “Dios no hace acepción de personas. He pecado como Saúl. Y ahora aquí hay otro profeta, en otro tiempo, dándome la Palabra de Dios, como Samuel se la dio a Saúl. O, Señor, ¡he pecado contra ti! Por favor no quites de mí tu Santo Espíritu, como hiciste con Saúl.”

David escribió, “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos…Purifícame…Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, no me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu” (Salmo 51:3-4,7,10-11).

martes, 15 de diciembre de 2015

DIOS NOS MUESTRA SU AMOR

Yo creo que uno de los dones de misericordia más grandes de Dios a su iglesia son sus fieles ministros, quienes amorosamente nos reprueban de nuestros pecados. Yo sé que como un pastor amante, tengo que cuidar mi tono, pero no puedo pedir disculpas por predicar la verdad que produce convicción. ¿Qué le sucede a la iglesia cuando los pastores no le muestran a la gente sus iniquidades? Considera dónde hubiera terminado David, si no hubiera tenido a Natán para mostrarle su maldad. (Ver 2 Samuel 12)

Tienes que entender, Natán había visto a David perder los estribos a menudo, así que estaba bien enterado que el poderoso rey podía matarlo en cualquier momento. Natán podría haber dicho: “Solo seré un amigo para David. Orare por él y estaré ahí cuando me necesite. Pero tengo que confiar que el Espíritu Santo lo convencerá.” ¿Qué hubiera pasado entonces?

Yo creo que sin la palabra convincente de Natán, David hubiese caído bajo el peor juicio conocido por la humanidad: el juicio de que Dios te entregue a tu pecado, que detenga todo trato del Espíritu Santo en tu vida. Sin embargo, eso es exactamente lo que está pasando con muchos cristianos hoy en día. Escogieron escuchar solo prédicas suaves que aseguran la carne. Donde no hay Palabra convincente, no puede haber tristeza santa por el pecado. Y donde no hay tristeza santa por el pecado, no puede haber arrepentimiento. Y donde no hay arrepentimiento, solo hay dureza de corazón.

El apóstol Pablo escribió a la iglesia de los Corintios: “Ahora me gozo, no porque hayáis sido entristecidos, sino porque fuisteis entristecidos para arrepentimiento, porque habéis sido entristecidos según Dios,… La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento…” (2 Corintios 7:9-10). Pablo dijo que su clamor en contra del pecado de los corintios produjo tristeza santa en ellos que los llevó al arrepentimiento. A su vez, eso produjo en ellos un odio hacia el pecado, un temor santo de Dios y un deseo de vivir rectamente. Sin embargo, esto nunca hubiese pasado si él no hubiera predicado una palabra convincente, aguda y penetrante.

La razón por la cual Pablo habló tan fuertemente a los corintios fue: “… para que se os hiciera evidente la preocupación que tenemos por vosotros…” (7:12). En otras palabras: “Yo no estaba tratando de desconcertarlos o condenarlos. Les expuse su pecado para que vieran cuanto los amo y me preocupo por ustedes. Cuando el Espíritu Santo toca la puerta de tu corazón, a veces suena como un golpe severo. Pero, en realidad, Dios está mostrando Su tierno amor.”

lunes, 14 de diciembre de 2015

VALORES DEL REINO by Gary Wilkerson

Hasta hace pocos años, la separación era una característica definitoria de la Iglesia de Cristo. Separarse era un mandato claro de La Palabra de Dios y una parte del llamado de cada cristiano. Pero hoy parece haber muy poca distinción entre la Iglesia y el mundo. Esto es trágico, porque Dios ha apartado a Su pueblo para los propósitos de Su Reino, para ser instrumentos de cambio con el objetivo de marcar diferencia en el mundo.

Muchas iglesias hoy buscan cómo complacer al mundo. Ellos comprometieron el Evangelio de Cristo, y como resultado, muchos cristianos se han permitido ser conformados a los valores del mundo en lugar de conformarse a los valores de Jesús.

Esto no puede hacer feliz a Dios. Cuando las almas perdidas de este mundo enfrentan crisis serias en sus vidas y andan confusas, sin ningún recurso que les brinde esperanza, se supone que la Iglesia de Cristo debería ser quien marque la diferencia que esas almas están buscando. Nuestras vidas deben de estar caracterizadas por la esperanza, el gozo, la paz, el amor y el dar. Pero muchos seguidores de Jesús hoy en día han borrado esas distinciones deslizándose hacia una línea de transigencia, y a veces incluso cruzando esa línea. Como resultado, los perdidos y heridos ven que las vidas de los cristianos no son diferentes de las suyas.

Jesús se refirió a ello cuando le dijo a sus discípulos, en esencia: “El mundo me ve de una forma, pero Yo me he revelado a ustedes plenamente. Ustedes han visto que la paz que les ofrezco no la recibe el mundo. Les he demostrado los valores de mi Reino: cómo vivir, creer, caminar y servir al Padre. Estos valores contrastan completamente con los del mundo y ustedes deben vivir por los valores de mi Reino. Si satanás no tiene parte en Mí, él no puede tener parte en sus vidas tampoco” (Ver Juan 14:27)

Cuando Dios habla de separarnos del mundo, no se refiere a desaparecer del mundo. La separación que Él desea toma lugar en el corazón y se refleja en nuestros deseos, en lo que escogemos, en nuestro estilo de vida. Para toda una generación antigua de cristianos, estar separado significaba no tomar licor, fumar o salir a fiestas. Esas son cosas externas, pero Dios nos lleva aún más allá. Él está preguntándonos: “¿Está tu corazón aún ligado al mundo de tal forma que me haces a un lado? ¿Qué te trae paz y autoestima: lo que el mundo dice de ti o lo que Yo veo en ti?”

sábado, 12 de diciembre de 2015

GUERREROS VALIENTES by Jim Cymbala

Entre los guerreros valientes que he tenido el privilegio de conocer, puedo contar a Delores Bonner, una mujer afro-americana que vive sola en Bedford-Stuyvesant, uno de los barrios más difíciles de Brooklyn. Ha trabajado como tecnóloga médica en el hospital Maimonides durante más de treinta años. Carol y yo la conocimos un año para la época de Navidad, cuando llevábamos regalos a algunos niños pobres de nuestra congregación.

Delores tenía ese día un apartamento lleno de niños, pero no eran suyos. Los había traído de un refugio cercano para que nos conocieran. Las madres biológicas de ellos estaban demasiado consumidas con sus propios problemas para estar presentes aun en una ocasión como esta.

“¿Cómo llegó a conocer a estos niños?”, le pregunté.

Con modestia susurró algo que en realidad no contestaba mi pregunta. Sólo por otras personas pude enterarme que inmediatamente después de su conversión en una reunión de oración en la iglesia en 1982, se empezó a preocupar por los niños en las calles y en las casas de cocaína crack. Dios tocó su corazón, y empezó a traer a los niños a la escuela dominical. Al principio, los transportaba a todos en un taxi, luego, alguien se enteró de lo que hacía y le compró un auto. En la actualidad, tiene una furgoneta donde puede transportar a más niños y adolescentes para que escuchen el evangelio.

Esto es sólo parte de la historia Delores. Los domingos entre reunión y reunión, supervisa al equipo que hace la limpieza del santuario para que esté preparado para el siguiente grupo. Los sábados sale con los equipos de evangelismo, golpeando puertas en los proyectos de viviendas para comunicarles el amor de Dios. Los días de semana la encuentro de rodillas en el piso de arriba con la Banda de Oración, cumpliendo un turno de intercesión por las necesidades de la gente. Hizo lo mismo en un viaje ministerial a Perú, donde se unió a otros que clamaban a Dios orando por mí, mientras predicaba en una reunión al aire libre.

Delores es una mujer de tranquila determinación, como la que se muestra en 1 Crónicas 12:18, donde dice: “Entonces el Espíritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores, pues también tu Dios te ayuda”. Una vez más, se muestra claramente la unión de lo divino con los esfuerzos humanos.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 11 de diciembre de 2015

UNA NUEVA ACTITUD DE AMOR Y PREOCUPACIÓN

Recuerdas la historia de Ananías y Safira. Ellos fueron los creyentes que cayeron muertos en la iglesia porque tergiversaron quién era Jesús. Le mintieron a Pedro acerca de la cantidad que recibieron por la tierra que vendieron. Pero Pedro les dijo que habían mentido al Espíritu Santo. Ciertamente, si algún cristiano miente a cualquier hombre, es como si le mintiera a Dios (ver Hechos 5:1-11).

¿Cuál fue exactamente la mentira de esta pareja? Era su malversación del dinero designado para el pobre. Quizás le testificaron al comprador: “Todo lo que usted nos pague es para la causa de Cristo. Todo esto va a las viudas y los pobres”. Pero se quedaron con una parte del dinero.

El mensaje detrás de la historia de Ananías y Safira es que no se toca lo que pertenece al pobre y al necesitado. Dios no permitirá que Su Hijo sea mal representado ante el mundo por aquellos que se llaman por Su nombre.

Te pregunto, ¿cómo produjo el Espíritu Santo este cambio repentino de corazón en aquellos creyentes recién bautizados en Jerusalén? Su transformación fue un milagro increíble. La respuesta es que estos cristianos eran los hijos de la profecía de Malaquías. Malaquías es el último profeta del que tenemos noticias en el Antiguo Testamento. Dios habló a través de él, diciendo: “Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano” (Malaquías 3:5).

Ahora avance en el tiempo hasta la iglesia en Jerusalén. Estos creyentes iban de casa en casa en comunión. “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). ¿Cuál fue la doctrina de los apóstoles mencionada aquí? Se trataba de las mismas palabras de Cristo. Jesús había instruido a Sus discípulos: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

Las palabras de Jesús fueron avivadas en sus corazones y supieron que nunca más podrían vivir de la misma manera. De pronto, vieron cuán serio, verdaderamente, era este asunto de representar a Jesús. Esto los llevó a sus casas a tomar todo lo que no necesitaban, y luego llevar aquellos bienes a las calles para venderlos. Dicho de una manera simple, la Palabra de Cristo en Mateo 25 les dio a estos creyentes una nueva actitud de amor y preocupación por el pobre.

jueves, 10 de diciembre de 2015

ANDAD EN LA LUZ

Se nos que Cristo es la luz del mundo: “…a fin que todos creyesen por él” (Juan 1:7). Pero, después leemos: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella…A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (1:5, 11).

La incredulidad siempre ha entristecido el corazón de Jesús. Cuando nuestro Señor vino al mundo en carne, Él trajo una luz increíble al mundo. Y el propósito de esa luz era abrir los ojos de los hombres. Sin embargo, a pesar de la asombrosa muestra de luz de Jesús, la Escritura declara ejemplos increíbles de incredulidad en el mismo rostro de tal luz.

Quizás ningún otro capítulo en la Biblia contenga tanta prueba de la deidad de Jesús como vemos en Juan 12. Vemos a un hombre que fue levantado de los muertos por mandato de Jesús. Vemos el cumplimiento visual de una profecía conocida por siglos por cada israelita. Y escuchamos literalmente una voz hablando desde el cielo.

Aun después de ser testigos de estas maravillas, la gente tuvo la osadía de cuestionar a Jesús. “Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado?” (12:34). Ellos estaban diciendo: “Tú dices que vas a ser crucificado. Pero nosotros sabemos que el verdadero Mesías vivirá para siempre”.

Luego la gente hizo una pregunta que dejó absolutamente atónito a Jesús: “¿Quién es este Hijo del Hombre?” (12:34). Cristo debió haber quedado incrédulo ante tal ceguera. De hecho, Él ni siquiera trató de contestar la pregunta. En lugar de ello, les advirtió: “Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas…Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz” (12:35-36).

La luz había alumbrado en su oscuridad, pero sus mentes oscurecidas no la comprendieron (ver 1:12). La palabra griega “comprender” significa “agarrar, echar mano, poseer la verdad que produce vida y poder”. A esta gente se le había dado una verdad transformadora pero ellos no la agarraron ni echaron mano de ella. Ellos no comprendieron la verdad de Cristo, porque no procuraron poseerla.

“Estas cosas hablo Jesús, y se fue y se ocultó de ellos” (12:36). En este solo versículo, encontramos la actitud de Dios hacia la incredulidad. De cierto, de tapa a tapa en la Biblia, Dios nunca se compadece ni tiene lástima por la incredulidad. Y lo mismo es verdad en esta escena. Jesús simplemente se alejó de las multitudes incrédulas. Como resultado de ello, esas personas saldrían de Jerusalén en tinieblas porque no caminaron en la luz que le fue dada.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

UNA GRAN APOSTASÍA

Hoy, hay una gran apostasía de la fe y la confianza en Dios. Pablo advirtió sobre ello: “Nadie os engañe en ninguna manera, porque [el regreso de Cristo] no vendrá sin que antes venga la apostasía” (2 Tesalonicenses 2:3).

En el Antiguo Testamento, el Señor nos da un ejemplo de lo que les sucede a los que se apartan de la fe en el poder de Dios en favor de ellos. En 2 Crónicas 14, el rey Asa enfrentó un ejército de un millón de etíopes. Pero el rey tenia gran fe: “Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios” (2 Crónicas 14:11).

¿Qué sucedió entonces? “Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa” (14:12). ¡Qué gran fe tuvo Asa! Durante años después, “Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa” (15:19). Por años, Asa caminó en fe delante del Señor y eso trajo el favor de Dios sobre Judá. Una gran paz cayó sobre la tierra y esa paz se convirtió en un testimonio ante el mundo. Pronto, las personas hambrientas de las naciones vecinas inundaron Judá, porque ellos sabían que Asa caminaba con Dios.

Entonces, en el año treinta y seis de su reinado, Asa enfrentó otra crisis. El rey de Israel se levantó contra Judá, capturando a Rama en un esfuerzo por cortar todo comercio entre ellos y Jerusalén. El plan era hacer pasar hambre a Judá hasta que se sometiera. Asa quedó completamente vulnerable, pero esta vez él no confió en el Señor en su crisis. En vez de orar a Dios por dirección y consejo, se volvió al rey de Siria. A cambio de la ayuda de Siria, Asa abrió los tesoros de Israel, vaciándolos de todo el oro y la plata de la nación.

Y así Judá fue librado de su enemigo, pero no por el Señor. Esa gloria fue a un ejército extranjero de Siria y el testimonio del poder de Dios de Judá al mundo se había ido. Un profeta justo en la tierra vino a Asa con esta mordaz palabra: “Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios…Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti” (16:7, 9).

Estoy convencido de que muchos cristianos hoy en día están angustiados por la misma razón que Asa lo estaba. Tienen guerra en sus almas porque cambiaron la fe por confianza en ellos mismos. Pero el hecho es que no hay forma que un seguidor de Jesús pueda tener fe en cualquier otra fuente y no estar angustiado.

martes, 8 de diciembre de 2015

LA FIDELIDAD DIARIA DE DIOS

Ahora mismo, puede que vida pareciera un bote en medio de una furiosa tempestad, tu situación puede estar más allá de toda esperanza. La tormenta que se arremolina a tu alrededor puede ser más atemorizante que cualquiera que hayas enfrentado. Pero él sigue siendo Dios, y tú tienes a uno mayor que Salomón, presente contigo. Él es Señor sobre cada tormenta, y Él usará esa tormenta para probarte. Él está permitiendo tu crisis para ver lo hay en tu corazón.

Puedes pensar: “Pero, ¿y si mi barco, de verdad, se hunde? ¿Qué sucederá entonces?” Considera el ejemplo de Pablo en el libro de los Hechos. Su barco se hundió, pero él no perdió su vida. De hecho, se aferró a la Palabra de Dios para él en medio de esa tormenta: “El barco se va a hundir, pero te daré la vida de todos los que están a bordo”. Cuando acabó la tormenta, Dios fue glorificado por su fidelidad. Y grandes milagros siguieron, acompañado por un gran avivamiento (ver Hechos 28:1-10).

Sí, el Señor puede permitir que soportes algo que se ve absolutamente desastroso. Pero sobrevivirás, tú y tu fe, si confías en Él. Tu barco se puede hundir, pero Dios te dará la fuerza para nadar a la orilla, como lo hizo para Pablo. Todo lo que puedes perder es aquello que es material y Dios fácilmente puede reemplazar eso. Él es dueño de barcos más grandes y mejores; y Él puede bendecirte con más de lo que hayas perdido. “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo” (Salmos 55:22).

Tengo que admitir, que mientras leía la reprensión de Jesús a los discípulos, pensé: “Señor, eso no es justo. Yo recibo cartas de personas hoy, que están enfrentando terribles desastres propios. Están perdiendo sus casas, sus trabajos y sus seres queridos. De seguro no esperas que se permanezcan llenos de fe”.

Entonces el Espíritu Santo me recuerda de algún lugar abad
do por la pobreza, que yo haya visitado. He visto gente viviendo en chozas y durmiendo en el suelo sucio; no obstante, tienen un gozo que nunca había visto en algún otro lugar. Ellos se regocijan en la fidelidad diaria de Dios y Él hace que su fe abunde, a pesar de todas sus pruebas.

lunes, 7 de diciembre de 2015

SEPARACIÓN by Gary Wilkerson

En la noche anterior a Su crucifixión, durante la Última Cena, Jesús les dijo a Sus discípulos: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis” (Juan 14:19). ¡Qué interesante declaración hace Jesús, sabiendo que los discípulos no la podían comprender! Uno de ellos le preguntó: “Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” (Juan 14:22).

Por supuesto, Jesús tenía una lección en mente. Él respondió: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él…La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo…Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre” (Juan 14:23-27, 29-31).

Tengo la sospecha de que la respuesta de Jesús aquí es para que nos enfoquemos en un tema que Él está conduciendo a través de este pasaje. Ese tema es separación. En estos pocos versículos, Cristo hace tres claras distinciones entre Su Reino y el mundo: “El mundo no me verá más; pero vosotros me veréis” (14:19). “La paz os dejo, mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo la da” (14:27). “Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (14:30).

¿Por qué Jesús hizo estas distinciones a Sus seguidores? Parecía importante para Él que nosotros viéramos la clara división entre estas cosas. El asunto es que Dios hace tales divisiones a lo largo de la Biblia. En la Creación, Él separó la luz de la oscuridad y el día de la noche. Él separó a Israel de todas las otras naciones. En el Nuevo Testamento, Él ordena a Su Iglesia, “Salid de en medio de ellos, y apartaos”. Y en el Juicio, Él separará las ovejas de las cabras. A través de toda Su Palabra, Dios está constantemente trazando líneas de división que nos dicen claramente: “Esta es una cosa y ésta es otra”.

sábado, 5 de diciembre de 2015

TENIENDO FAVOR CON TODO EL PUEBLO by Carter Conlon

Déjame hacerte una pregunta hoy de parte de Dios: ¿Estás dispuesto a amar a otros como Jesús nos manda?

¿Estás dispuesto a abrir tu hogar a los demás, si fuera necesario: a dar de lo que tienes para satisfacer las necesidades de otros en el Cuerpo de Cristo? ¿Estás dispuesto a ser un vaso a través del cual Dios le dé agua a alguien que tenga sed? ¿Alimento a alguien que tenga hambre? ¿Ropa a alguien que esté desnudo? ¿Refugio a alguien sin hogar?

Ahora, por favor no me malinterpretes, no estoy sugiriendo que salgas hoy y llames a un agente de bienes raíces, vendas tu casa o departamento, vayas al banco a sacar tus ahorros y simplemente los tires todos al viento. Lo que estoy diciendo es que Dios, previendo los días que se aproximan, sabe lo que necesitamos escuchar y considerar, porque esta será la característica de la verdadera Iglesia de Jesucristo. Tal fue el caso en el libro de los Hechos: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46-47).

Cuando dice, “teniendo favor con todo el pueblo”, yo creo que era exactamente lo que Jesús le había dicho a sus discípulos: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

Durante las últimas décadas, muchos han hecho grandes esfuerzos para tratar de probar que la presencia de Dios está entre ellos. ¡Sin embargo, la obediencia a este mandamiento nuevo es la evidencia! Las lenguas se pueden imitar, los dones del Espíritu Santo se pueden falsificar, la profecía puede ser de la carne. Todas estas cosas pueden ser fraudulentas, pero un amor sacrificial, benevolente y permanente el uno por el otro no puede falsificarse, al menos no por mucho tiempo. Esa es la razón por la cual si la gente en el mundo ve al Cuerpo de Cristo viviendo en comunión genuina -un marcado contraste con el egocentrismo y las divisiones de esta generación- no tendrá más remedio que reconocer que esto sólo lo podría haber hecho el Espíritu de Dios.

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 4 de diciembre de 2015

SU FIEL AMISTAD

Cómo debe entristecer al Señor cuando olvidamos Sus victorias pasadas en nuestras vidas, todos Sus milagros de liberación. Él nos ha llamado Sus amigos (Ver Juan 15:15), pero en nuestras crisis a menudo nos olvidamos de Su fiel amistad. Esa es la razón por la cual Jesús les advirtió a los discípulos acerca de la levadura de los Fariseos (En Marcos 8). En esencia les dijo: “Si vienen a Mí con preguntas difíciles, no esperen que conteste si tienen un corazón incrédulo. Deben venir a Mí con confianza y fe, creyendo que yo soy Uno mayor que Salomón”.

En Marcos 4:35-41, otra vez los discípulos estaban cruzando un lago. Esta vez, “…se levantó una gran tempestad de viento que echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.” (Marcos 4:37). Las olas inundaban el barco, y los desesperados discípulos se apuraban para sacar el agua creciente. Estos eran pescadores experimentados, y pronto se dieron cuenta que sus vidas estaban en peligro. Así que rápidamente despertaron a Jesús, quien dormía en la parte de atrás del barco, y gritaron, “¡Maestro, nos estamos hundiendo!”

Mientras me imagino a Jesús siendo despertado, mi carne quiere que Él anime a los discípulos: “Me alegro mucho que Me hayan despertado. Pobres hermanos, siento mucho haberles dejado soportar esta tormenta por tanto tiempo. Perdónenme por no actuar antes. Espero que no hayan pensado que no estaba preocupado por su crisis.”

No, la reacción de Jesús fue todo lo contrario. ¡Él reprendió a los discípulos! “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40). Imagínate lo que esos hombres pensaron en ese momento: “¿Jesús realmente esperaba que estuviéramos con el agua hasta la cintura y no tuviésemos miedo? Esta es la peor tormenta que hemos enfrentado. Las olas están entrando y el barco está a punto de hundirse. ¿Se supone que debíamos practicar fe en una situación aparentemente imposible?” 


La respuesta es: ¡Sí, absolutamente! Jesús estaba probando su fe. Él quería saber: “¿Confiarán en Mi estos seguidores frente a la muerte? ¿Se aferraran a su creencia en Mí? En la carne, Cristo pudo haber estado dormido. Pero Él también era Dios, y el Señor nunca duerme: “Por cierto, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.” (Salmo 121:4).

jueves, 3 de diciembre de 2015

LA BATALLA ES ACERCA DE LA FE

La amenaza del diablo contra la iglesia hoy va más allá de la inundación de suciedad que está siendo derramada sobre la tierra. Va más allá del materialismo, adicciones o seducciones intensas. Nuestra batalla es una de fe. Mientras más dispones tu corazón para buscar a Jesús, más feroz se hace el ataque de Satanás contra tu fe.

En los últimos meses, he escuchado confesiones de santos piadosos que hablan de horribles ataques en sus mentes. Están plagados por dardos de dudas y persistentes preguntas acerca de la fidelidad de Dios. Muchos tan solo avanzan cojeando, con su fe vacilante, pensando: “No sé si que pueda seguir.”

Había una carta de una querida mujer de 81 años quien escribió: “Mi esposo sufre de cáncer óseo, nuestro hijo se está muriendo de SIDA, y yo me estoy debilitando lentamente con la diabetes”. Mientras leía todo lo que esta familia está soportando, sacudía la cabeza, pensando: “¿Cómo podría mantener su gozo? Esto es más de lo que cualquiera puede soportar. Seguro que Dios será menos exigente con ella acerca de su fe.”

Luego leí el último párrafo de su carta: “A pesar de todo, Dios es fiel. Él no ha fallado ni una vez en nada de lo que nos ha prometido. Hemos entregado a nuestro hijo en las manos de Jesús. Y ahora estamos esperando el día cuando veremos a nuestro bendito Señor cara a cara.”

Si, la batalla es acerca de la fe. Vemos esto ilustrado en Marcos 8, cuando Jesús acababa de alimentar a 4,000 personas con siete panes y unos cuantos peces. Mas tarde, entró a un barco con sus discípulos y zarparon al otro lado.

“[Los discípulos] habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?” (Marcos 8:14-21).

miércoles, 2 de diciembre de 2015

MISTERIOS SELLADOS

En Marcos 4:2 se nos dice: “Y les enseñaba por parábolas muchas cosas”. Imagínate lo que sucedió con la mayoría de las personas después que se fueron a casa. Los vecinos se amontonaban a su alrededor, ansiosos por saber lo que había dicho Jesús: “¿Qué mensaje trajo? Cuéntanos lo que aprendiste”. Posiblemente aquellos que le escucharon fueron capaces de repetir Sus parábolas, pero sus palabras deben haber sido muertas, sin vida, sin impacto o poder para cambiar vidas.

Yo creo que sucede lo mismo en la iglesia de Cristo hoy en día. La palabra que sale de muchos púlpitos es letra muerta, sin revelación del Espíritu Santo o poder para libertar del pecado. Entonces, cuando la gente se va a casa, muchos de ellos solo repiten la palabra que escucharon sin la vida del Espíritu. Que contraste con los hambrientos discípulos y los otros seguidores de Cristo que se quedaron en esta escena. Esta gente representa a todos aquellos que tienen hambre de la Palabra de Dios y que, para obtenerla, buscan a Jesús a cualquier precio. Ellos componen “La Compañía de la Reina de Sabá”: siervos que quieren una revelación de Cristo que cambia vidas.

¿Cómo responde Jesús a su búsqueda? Él dice: “A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas” (Marcos 4:11). La palabra griega para misterio aquí significa secretos. En resumen, Cristo solo revela Sus secretos a aquellos que tienen hambre de la verdad transformadora de vidas. Él está diciendo: “Si quieres respuesta a tus preguntas difíciles, búscame. Pasa tiempo conmigo. Te revelaré Mi Palabra, y te mostraré verdad que otros no pueden ver.”

Así, que ¿Quiénes son aquellos que “están fuera” (4:11)? Jesús se está refiriendo a las multitudes que no están dispuestas a esperar en Él, que no dejarán su comodidad para hacer lo que es necesario para entrenar su oído para escuchar Su voz. Puede que vayan a la iglesia regularmente y busquen del Señor para que supla todas sus necesidades humanas, pero no están interesados en conocer Su voz más allá de Su habilidad de proveer para ellos. Su verdad libertadora sigue siendo una incógnita para ellos, una serie de misterios sellados.

martes, 1 de diciembre de 2015

HAMBRE DE LA VERDAD

“Porque [la reina del Sur] vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar” (Mateo 12:42).

Todos tenemos que contestar una pregunta crucial hoy: “Si uno mayor que Salomón está en medio nuestro… ¿Es posible que nos deje en confusión? Si Su sabiduría está siempre disponible… ¿La busco tan apasionadamente como la reina buscó la sabiduría de Salomón?

Dios aun habla a su pueblo hoy. Y el habla tan claramente como lo hizo en el Antiguo Testamento, o a los apóstoles, o a la iglesia primitiva. Sin embargo, debemos darnos cuenta de una cosa: Dios escoge hablarles solo a aquellos que tienen oídos para escucharle. Déjame ilustrar esto.

Marcos 4:2 nos dice que Cristo “enseñaba [a las multitudes] por parábolas muchas cosas”. Entonces, Jesús cuenta la parábola del sembrador, un hombre que siembra la semilla en el campo. Pero cuando terminó la historia, la multitud quedó confundida. Ellos se preguntaban: “¿Quién es este sembrador que Él describe? ¿Y que representa la semilla? Toda esta charla acerca de aves, demonios, tierra escabrosa, buena tierra… ¿De qué se trata?”

Jesús no se lo explicó a la multitud. En lugar de ello, la Escritura dice: “El que tiene oídos para oír, oiga” (4:9) Solo los discípulos y unos pocos mas, un pequeño remanente, querían respuestas. Así que más tarde se acercaron a Jesús y le preguntaron el significado de la parábola: “Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola” (4:10). Entonces Cristo se tomó el tiempo para contestar todas sus inquietudes (Ver 4:14-20). 


¿Puedes ver lo que está sucediendo en esta escena? Jesús le había dado a la multitud una verdad revelada, una palabra pronunciada directamente de la boca de Dios, pero esto los dejó perplejos. Puedes preguntarte: “¿Por qué Jesús no explicó la parábola de forma más clara?” Encontramos una clave más adelante en el mismo capítulo: “Y sin parábolas no les hablaba” (4:34). Yo creo que Jesús estaba diciendo: “Si quieres entender mi Palabra, tendrás que buscarme para saber la respuesta. Y debes venir como la Reina de Sabá lo hizo: con hambre de la verdad que te hará libre. Te daré toda la revelación que necesitas; pero tienes que acercarte a mí con un oído atento y dedicado”.

lunes, 30 de noviembre de 2015

LO QUE SIGNIFICA PERMANECER EN CRISTO by Gary Wilkerson

La gracia de Dios no sólo nos salva, sino que también nos enseña.

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11). ¡Qué gran noticia! Pablo exalta la gracia gloriosa de Dios, que nos salva. Fin de la historia, ¿Cierto? No, ese no es el final de la historia. Pablo añade rápidamente que esta misma gracia “[nos enseña a renunciar] a la impiedad” (2:12).

Pablo describe aquí lo que significa permanecer en Cristo. Se trata de "[renunciar] a la impiedad y a los deseos mundanos, [vivir] en este siglo sobria, justa y piadosamente (2:12). En otras palabras, la gracia de Dios provee no sólo la vida eterna, sino también vida abundante ahora, hoy. El rol que jugamos al permanecer en Cristo conduce a una vida bendecida, piadosa y pacífica.

Pero Pablo no se detiene allí. Instruye a Tito con valentía: “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad” (2:15). Recuerda, el tema de Pablo en este pasaje es la gracia. Él está afirmando, en esencia: “Cuando la gracia es predicada pero no te enseña a renunciar a la impiedad, algo falta”. Si queremos servir a Jesús, no podemos evitar la corrección, sea que esta venga de la Palabra de Dios o de nuestros estimados amigos. Sin embargo, también se nos ha prometido esto acerca de la poda correctiva de Dios: “después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

Su poda es poderosa, tanto en su dolor como en su glorioso fruto. ¿Te falta paz? ¿Te has alejado de la vid, tu fuente de vida, para sacarla de otras fuentes? Pídele a Dios que lleve Su cuchillo de podar a tu corazón. El puede cortar, limpiar y quitar cosas que no corresponden y cuando Él termina, el glorioso árbol en tu jardín puede parecer que no es más que un tronco. Pero lo que crece a partir de ese tronco es el fruto que nunca podrías haber imaginado, y es algo que no podrías haber producido por tu cuenta. 


¿Por qué un cuchillo en esta enseñanza de Jesús al partir? Él explica: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11). “Cumplido” aquí indica absoluto, completo, potente. Qué palabras de despedida tan buenas, verdaderas y hermosas les dio a Sus discípulos, y ellas son el maná para nosotros hoy. El corte y la poda de Dios terminan por producir gozo, todo proviene de la mano del jardinero experto que nos ama.

sábado, 28 de noviembre de 2015

ABRAHAM Y EL HAMBRE ESPIRITUAL by Claude Houde

El hambre empeoraba y Abraham comenzó a alejarse de su altar. Échale un buen vistazo, porque Abraham nos representa a ti y a mí en uno u otro momento de nuestro caminar cristiano. Tú dices: “Tengo algo perdido: mi pasión por la oración, mi paz, mi adoración, mi gozo, mi celo por Su casa, mi bondad, mi generosidad, mi capacidad de ser movido por las necesidades de la gente que me rodea o la que está lejos”. Abraham había perdido su altar porque había una hambruna.

¿Qué es una hambruna? Es una serie de experiencias difíciles, un sufrimiento tras otro. Es cuando atravesamos por temporadas que traen una serie de decepciones, y con valentía tratamos de seguir adelante como si estuviéramos bien. Abraham había perdido su objetivo, su visión. Escúchenlo mientras reflexionaba sobre la siguiente idea: “para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti” (Ver Génesis 12:10-13). Él fue llamado a ser una bendición para otros, pero había perdido su mismísimo propósito.

Abraham estaba muriendo lentamente en las garras de una hambruna espiritual. Estaba perdiendo no sólo su fervor y propósito, sino también su favor y su fe. El hombre que había sido llamado a ser una fuente de bendición comenzó a abandonar trágicamente lo que le había hecho grande: la mismísima fe que le había traído el favor de Dios sobre él y a través de él para tocar y bendecir a otros.

“Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram. Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo?” (Génesis 12:17-18). Abraham ya no era una fuente de alegría y respeto; de hecho, se había convertido en alguien que trajo vergüenza y dolor. Había perdido por completo su fe y confianza en Dios.

Acércate, échale un vistazo. Él estaba atormentado, asustado, y su herencia espiritual estaba en peligro. Mientras nos arrodillamos junto a él, nos damos cuenta de por qué fue considerado como el padre de la fe. Él no fue un modelo porque era impecable y sin pecado, o porque su vida fue una sucesión ininterrumpida de proezas, sabiduría e inmaculada perfección. La Biblia no trata a su pecado a la ligera ni lo justifica de ninguna manera. Sin embargo, él tiene un mensaje para todos nosotros, simplemente porque él sabía cómo reconstruir su altar y encontrar a Dios de nuevo. “Abraham volvió al lugar donde antes había construido un altar e invocó el nombre del Señor” (Ver Génesis 13:3-4).

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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 27 de noviembre de 2015

UNA NUBE DE CONFUSIÓN

Me pregunto cuántos cristianos que están leyendo este mensaje ahora mismo, están en una nube de confusión. ¿Esto te describe? Quizás tus oraciones no son contestadas. Estás deprimido constantemente. Enfrentas cosas en tu vida que no puedes explicar. Estás desilusionado con tus circunstancias y con la gente. Y continuamente dudas de ti mismo, estás plagado de preguntas y constantemente examinas tu corazón para ver dónde fallaste. Sientes melancolía, desesperación, indecisión y no puedes sacudirte de ello.

Puede que seas un creyente maduro. Por años te has sentado bajo una predicación del evangelio puro, pero ahora dudas de ti mismo y te sientes inadecuado. No sientes el gozo del Señor como alguna vez lo sentiste. Así que ahora te preguntas si el Señor tiene una controversia contigo.

Déjame preguntarte: ¿Confías en Sus promesas? ¿Abrazas Su preciosa Palabra? ¿Vas a la ofensiva contra Satanás con la Palabra que te predicaron? O, ¿ignoras las fidelidades pasadas del Señor hacia ti? ¿No confías que Él está contigo y en control de todo lo que tiene que ver con tu vida? Si es así, entonces has dado la entrada a las tinieblas.

Jesús describe a la persona que vive en tinieblas, diciendo: “El que anda en tinieblas, no sabe a dónde va” (Juan 12:35). En otras palabras: “Tal persona ha perdido su camino. Sus pasos están confundidos, está indeciso y camina ciego”.

Yo sé cómo es entrar en tal nube de tinieblas. Las cosas se ponen confusas. No puedes escuchar una palabra clara de Dios. Quieres respuestas rápidas, clamando a Dios: “Oh, Señor, no estoy viéndote ni oyéndote como antes”. Terminas pidiéndole que sea más compasivo, que tenga piedad por tu condición. 


Pero la verdad es que el Señor no tiene piedad hacia la incredulidad rotunda. Él se entristece por ella. Él espera que caminemos en la luz que hemos recibido. Debemos confiar en Su Palabra y echar mano de Sus promesas. Cuando volvamos a nuestro conocimiento de Su Palabra y a la convicción del Espíritu Santo, saldremos de dichas tinieblas, ¡pero sólo entonces!

jueves, 26 de noviembre de 2015

ANDANDO EN LA LUZ

“Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas” (Juan 12:35). Las tinieblas aquí significa “ceguera espiritual, confusión, perdida de claridad, oscuridad”. Al principio, me preguntaba: “¿Tinieblas sobre los que aman a Jesús? ¿Cómo podrían llegar tales tinieblas al pueblo de Dios?”.

Realmente, admito que yo, personalmente, he sido inundado con la luz de Jesús. En mis más de cincuenta años de ministerio, he sido testigo del poder del Señor para levantar a los muertos espirituales. He visto a muchos salir de sus tumbas de drogadicción y alcoholismo. Mi libro La Cruz y el Puñal sólo trataba sobre el poder milagroso de Dios. Tengo una vida de ver muertos andantes vivificados a través de Su poder de resurrección.

He visto muchos otros rayos de luz, desde los nombres dadores de vida de Dios, las promesas de Su Nuevo Pacto, hasta el cumplimiento de Sus profecías. En cierto sentido, he sido testigo de todo lo que Juan 12 describe y mucho más. Ciertamente, Dios ha revelado a Su pueblo hoy, lo que los ojos de aquellos judíos no pudieron ver. Nosotros no sólo conocemos por las Escrituras sino por experiencia que Dios ha preparado grandes cosas para aquellos que Le aman. Nos fue dado el Nuevo Testamento para instruirnos en esto y nos fue dado el Espíritu Santo para enseñarnos. De la misma manera, tenemos “mejores promesas”, para que podamos ser participantes de Su naturaleza divina.

También hemos recibido maestros, pastores, evangelistas y profetas ungidos que inundan nuestros corazones y mentes con la luz. Nos sumergen en la verdad, nos llenan de gloriosas promesas y nos recuerdan la fidelidad de Dios para libertarnos una y otra vez. Te pregunto, con todas estas bendiciones maravillosas, ¿cómo es posible que haya nubes de oscuridad sobre nosotros?

Usualmente, cuando pensamos en oscuridad espiritual, pensamos en ateos. O pensamos en pecadores hastiados y saturados de pecado, caminando a tientas en tristeza y vacío. Pero esa no es la clase de tinieblas que Jesús describe aquí en Juan 12. No, estas tinieblas son una nube de confusión, un espíritu de ceguera, indecisión, un abatimiento de espíritu y mente; y viene sobre los creyentes. 


Cuando llegan esos tiempos, cuando somos asediados por la tentación o la desesperación, debemos decir con confianza: “Tú has librado a Tus siervos sobrenaturalmente a lo largo de la historia. Hazlo otra vez y que Tu fuerza se perfeccione en mi debilidad”.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

MARAVILLADOS POR SU AMOR

Debemos tomar en serio esta palabra de la parábola de Cristo: “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné… ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?” (Mateo 18:32-33).

La pregunta para cada cristiano es esta: “¿Perdono a mis hermanos? ¿Soporto sus diferencias?” Si me niego a amarlos y a perdonarlos, como yo he sido perdonado, Jesús me llamará ‘siervo malvado’”.

No mal entiendas: Esto no significa que nosotros comprometamos a nuestros principios. Pablo predicó la gracia valientemente, pero instruyó a Timoteo: “Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2). Tenemos que ser guardianes valientes de la doctrina pura.

Pero nosotros no debemos usar la doctrina para levantar muros entre nosotros. Ese fue el pecado de los fariseos. La ley les decía: “Santificarás el sábado”. Pero el mandamiento en sí mismo no era suficiente para su carne. Ellos añadieron sus salvaguardas, múltiples reglas y regulaciones que permitían el mínimo movimiento físico posible durante el sábado. La ley también decía: “No tomarás el nombre de Dios en vano”. Pero los fariseos levantaron aún más muros, al decir: “No pronunciaremos el nombre de Dios. De esa forma, no podremos tomarlo en vano”.

¿Cuál fue la respuesta del rey a la ingratitud de su siervo en la parábola de Jesús? La escritura dice: “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que debía” (Mateo 18:34). En griego, esto se traduce así: “Llevándolo hasta el fondo para ser atormentado”. No puedo dejar de pensar que Jesús está hablando aquí del infierno.

Por lo tanto, ¿qué nos dice esta parábola? ¿Cómo resume Cristo Su mensaje a Sus discípulos, Sus compañeros más cercanos? “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (Mateo 18:35).

Mientras leo esta parábola, tiemblo. Me hace querer caer sobre mi rostro y pedirle a Jesús un bautismo de amor hacia mis consiervos. Esta es mi oración y te insto a hacerla tuya también: 


“Dios, perdóname. Yo soy tan fácilmente provocado por otros y a menudo respondo en ira. Aun así, no sé dónde estaría mi propia vida sin Tu gracia y paciencia. Estoy maravillado por Tu amor. Por favor, ayúdame a entender y a aceptar completamente Tu amor por mí. Entonces podré ser paciente con mis hermanos, en Tu Espíritu de amor y misericordia”.

martes, 24 de noviembre de 2015

EL MARAVILLOSO AMOR DE DIOS

¿Qué hay detrás del juicio contencioso? ¿Por qué los siervos de Dios, a quienes se les ha perdonado tanto personalmente, maltratan a sus hermanos y rehúsan tener comunión con ellos? Podemos seguirle la huella hasta el pecado más doloroso posible: El menosprecio de la bondad de Dios.

Llegué a esta conclusión sólo después de haber examinado mi propio corazón por la respuesta. Recordé mi propia lucha por aceptar la misericordia y la bondad de Dios hacia mí. Por años, Yo había vivido y predicado bajo una atadura legalista. Traté con todas mis fuerzas de cumplir con los estándares que pensaba que me llevarían a la santidad. Pero estas eran mayormente sólo una lista de “haz esto” y “no hagas lo otro.”

La verdad es que estaba más cómodo acompañado de estruendosos profetas que al estar en la cruz, donde mi necesidad estaba expuesta al desnudo. Yo predicaba paz, pero nunca la experimenté completamente. ¿Por qué? Porque Yo estaba inseguro del amor del Señor y de su paciencia por mis fallas. Yo me veía tan débil y tan malvado que era indigno del amor de Dios. Engrandecía mis pecados por encima de Su gracia.

Debido a que Yo no sentía el amor de Dios por mí, juzgaba a todos los demás. Veía a otros en la misma forma en que me percibía a mí mismo: como negociadores. Esto afectó mi predicación. Yo gritaba contra la maldad en otros mientras la sentía levantarse en mi propio corazón. Como el siervo ingrato, no había creído en la bondad de Dios hacia mí. Y porque yo no me apropiaba de Su amor y tolerancia por mí, yo no la tenía para otros.

Finalmente, la interrogante real empezó a aclararse para mí. Ya no era: “¿Por qué tantos cristianos son duros y rencorosos?” Ahora yo preguntaba: “¿Cómo puedo yo cumplir los mandamientos de Cristo de amar a otros como Él me amó a mí, cuando yo no estoy convencido de que Él me ama a mí?”.

Pablo amonesta: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31-32).

lunes, 23 de noviembre de 2015

VOLVIÉNDONOS MÁS FRUCTIFEROS by Gary Wilkerson

Jesús dijo: "Todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto" (Juan 15:2).

¿Los cristianos que llevan fruto son limpiados? Eso no es lo que la mayoría de nosotros espera de una vida de servicio a Dios. En lo profundo de nuestro ser esperamos una recompensa. Después de todo, ¿no es justo?

Lo que Jesús dice acá va en contra de la intuición y de la cultura. Cuando yo era niño, era difícil recibir un cumplido por algún logro. Hoy, si un niño o niña simplemente participa en un deporte de equipo, él o ella recibirá un trofeo. No pienses que soy un viejo amargado que cree que nunca le hicieron un cumplido. Y Yo estoy totalmente a favor del sorprendente apoyo que muchos padres dan a sus hijos hoy. Pero nuestra sociedad está comenzando a descubrir el efecto negativo de mimar a nuestros hijos. Les enseña a aborrecer el ser corregidos y cuando se les celebra por todo lo que hacen, creen que todo lo que hacen está bien.

Esto describe a gran parte de la iglesia actual. Como cristianos, disfrutamos del amor incondicional, pero aborrecemos ser corregidos. En Su analogía de la vid, Jesús dice que nuestro Padre quiere que conozcamos un amor más profundo que el de un padre o madre que mima. Nuestro amoroso Dios dice: "Sí, estás llevando un buen fruto y eso Me agrada. Sin embargo, quiero que aumente tu gozo de la vida eterna. Y lo lograré al limpiarte más".

"Lo limpiará para que lleve más fruto". La mayoría de nosotros no entiende este concepto. Mi esposa y Yo lo aprendimos de la manera difícil el año pasado, cuando un jardinero podó nuestras plantas. Volvimos de un viaje para ver que todo lo verde de nuestro jardín se había reducido a muñones. Nuestro hermoso jardín parecía un cuadro estéril de un planeta solitario. ¡Casi despedimos al jardinero!

Pero cuando llegó la primavera, todas las plantas florecieron el doble. Cada una de ellas se disparó con rapidez y plenitud, y lo que alguna vez estaba desolado, ahora estaba limpio y hermoso, con fruto floreciente. La obra limpiadora de Dios en nuestras vidas es así. No es fácil para nosotros, de hecho es doloroso. Y no es bonito, pero produce un fruto glorioso que de otra forma no habría salido.

sábado, 21 de noviembre de 2015

ENCONTRANDO TU FUEGO by NIcky Cruz

Estudios recientes han pronosticado que para el año 2020 el Islam será la religión principal en Noruega y los países escandinavos. Si eso es correcto, podemos esperar a verla como la religión del estado en Noruega en los próximos años. Eso es lo que ha ocurrido en todos los países donde los musulmanes han desarrollado un posicionamiento.

Me entristece ver cuán poco impacto han hecho los cristianos en Europa. No hemos tenido ningún poder para alcanzar de manera efectiva a los perdidos, no sólo en los países europeos, sino también en los Estados Unidos. Oramos a Dios para que expanda nuestro territorio, para ayudar al cuerpo de Cristo a crecer y florecer, sin embargo pocas denominaciones están viendo esto suceder. La mayoría ha ido disminuyendo, y algunas están muriendo por completo.

¿Qué se necesita para que Dios finalmente nos agarre y produzca la transformación que necesitamos, la transformación por la que oramos? ¿Cuándo vamos finalmente a levantarnos y hacer un impacto importante en el posicionamiento de Satanás en el mundo?

La respuesta es tan simple que se siente extraño tener que decirla: ¡Debemos confiar en Dios para grandes milagros! Debemos levantarnos juntos con corazones contritos y una fe audaz, pidiéndole a Dios que nos haga poderosos guerreros para el reino. Al igual que los jóvenes que trabajan con nosotros -nuestros doce discípulos- debemos abrir nuestros corazones y nuestras vidas a Dios y permitirle inculcar Su pasión por las almas dentro de nosotros, para desarrollar en nuestros corazones una obsesión por las almas. ¡Para quebrantarnos, usarnos y darnos poder para servir!

Cuando miras nuestra pequeña banda de jóvenes, estos doce improbables héroes, estos niños magullados y maltratados que poseen poco más que unos cuantos conjuntos de ropa y un fuego intenso de pasión en sus corazones, y ves cómo Dios los está usando poderosamente en el frente de batalla, empiezas a obtener sólo un pequeño vistazo de lo que Dios puede hacer con incluso la pizca más pequeña de fe. Tú ves qué fue lo que hizo que la iglesia primitiva explotara en números, atrayendo a miles a la fe a causa de tan sólo un puñado de discípulos. Entiendes qué fue lo que atrajo a la gente al mensaje – el mensaje de Jesús. Y ves lo mucho que Dios puede lograr con tan poco.

“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:27).

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 20 de noviembre de 2015

LA BONDAD DE DIOS

¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?” (Romanos 2:4, NVI)

¿Qué quiere decir Pablo cuando dice que esta persona desprecia las riquezas de la bondad de Cristo? La palabra para despreciado aquí significa: “El no pensaría que esto fuera posible”. En otras palabras, este creyente dijo: “Tal gracia y misericordia no es posible, no puedo comprenderla”. Esto no penetró en su teología, así que, en lugar de aceptarlo, se propuso estar en contra de ello.

¿Por qué el siervo ingrato de Mateo 18:23-35 no pudo aceptar la gracia del rey? Hay una razón: no tomó seriamente la enormidad de su pecado. Sin embargo, el rey ya le había dicho: “Eres libre. No hay más culpa, no hay más derechos sobre ti, ni libertad condicional, ni se te requiere que hagas obras. Todo lo que necesitas hacer ahora es centrarte en la bondad y paciencia que Yo te he mostrado.”

Trágicamente, una persona que no acepta el amor no es capaz de amar a nadie más. En lugar de ello, se vuelve crítico de otros. Eso es lo que le había ocurrido a este siervo. Él perdió por completo el sentido de la misericordia que mostró el rey hacia él. Verás, la paciencia y el perdón inmerecido de Dios están destinados para una cosa: llevarnos al arrepentimiento. Pablo declara: “¿No ves que la bondad de Dios quiere llevarte al arrepentimiento?”

Está claro a partir de la parábola que esta es la razón por la que el amo perdonó a su siervo. Él buscaba que este hombre de confianza se volviera de las obras de la carne para descansar en la increíble bondad del rey. Tal descanso le liberaría para amar y perdonar a otros en devolución por el favor recibido. Pero en lugar de arrepentirse, el siervo salió de allí dudando de la bondad de su amo. Él determinó tener un plan de contingencia. Y, despreciando la gracia del rey, se volvió un crítico de los demás.

¿Puedes imaginar la mente torturada de tal persona? Este hombre dejó un lugar sagrado de perdón, donde experimentó la bondad y gracia de su amo. Pero en lugar de regocijarse, despreció el significado de tal libertad absoluta. Te digo que cualquier creyente que crea que la misericordia de Dios es imposible se abre a sí mismo a cada mentira de Satanás. Su alma no tiene descanso. Su mente está en una constante agitación. Y él está continuamente temeroso de ser juzgado.

Me pregunto cuántos cristianos hoy viven esta existencia torturada. ¿Es esa la razón por las que existen tantas disputas, tantas divisiones en el cuerpo de Cristo? ¿Es esta la razón por la que hay tantos ministros que están en desacuerdo, la razón por la que muchas denominaciones rehúsan a tener comunión con las demás?

jueves, 19 de noviembre de 2015

LA RESPONSABILIDAD DE LA GRACIA

En la parábola de Mateo 18:23-35 ¿El rey pasó por alto el pecado de su siervo? ¿Miró de reojo su deuda y simplemente la justificó? No, de ninguna manera. El hecho es, que perdonándole a él, el rey colocaba sobre este hombre una pesada responsabilidad, una responsabilidad mucho más grande que la responsabilidad de su deuda. De hecho, este siervo debía ahora a su amo más que nunca. ¿Cómo? Él era responsable de perdonar y amar a otros, tal como el rey había hecho por él.

Qué increíble responsabilidad es ésta. Y ésta no puede estar separada de las otras enseñanzas del reino de Cristo. Después de todo, Jesús dijo, “Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:15). Su punto es claro: “Si tú no perdonas a otros, yo no podré perdonarte a ti.” Esta palabra no es opcional, es un mandato. Jesús está diciéndonos, en esencia, “Yo fui paciente contigo. Me ocupé de ti con amor y gracia; y te perdoné solamente por mi bondad y gracia. Del mismo modo, tú tienes que ser amoroso y misericordioso hacia tus hermanos y hermanas. Tú estás para perdonarles gratuitamente, tal como yo te perdoné a ti. Tú has de ir a tu casa, tu iglesia, tu trabajo, y por las calles, para mostrar a todos la gracia y amor que te he mostrado a ti.

Pablo se refiere al mandamiento de Jesús, diciendo “De la manera en que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13). Él entonces expone sobre cómo nosotros debemos buscar ser obedientes a este mandato: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre de paciencia, soportándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro… Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto (Colosenses 3: 12-14).

¿Qué significa ser paciente? La palabra griega significa “soportar, tolerar.” Esto sugiere aguantar cosas que no nos gustan. Nosotros estamos siendo enseñados a tolerar las fallas de otros, a pasar por alto los comportamientos que no entendemos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

ACEPTANDO SU MISERICORDIA

Jesús nos dio la parábola de Mateo 18:23-35 para mostrarnos un ejemplo de un siervo de confianza, talentoso, quién es repentinamente descubierto como el cabecilla de todos los deudores. He aquí alguien que no es merecedor, lleno de motivos errados, del todo indigno de compasión. Sin embargo, su amo le perdona gratuitamente – tal como Jesús lo hizo por ti y por mí.

Déjenme decirles una palabra breve aquí sobre el arrepentimiento. Este concepto es a veces definido como “dar un giro”. Habla de un cambio radical, un giro de 180 grados de nuestros previos caminos. También, se dice que el arrepentimiento va acompañado de una angustia santa.

Sin embargo, una vez más, el Nuevo Pacto toma un concepto del Antiguo Testamento y va más allá. El arrepentimiento es mucho más que simplemente alejarse de los pecados de la carne, más que angustiarse por el pasado y estar triste por haber afligido al Señor. De acuerdo con la parábola de Jesús, el arrepentimiento es acerca de alejamiento de la enfermedad en nuestra mente que nos hace creer que de alguna manera podemos compensarlo por nuestros pecados.

Esta enfermedad aflige a millones de creyentes. Cada vez que tales cristianos caen en pecado, piensan: “Yo puedo arreglar las cosas con el Señor. Le traeré lágrimas sinceras, oraciones más fervientes, más lectura de la Biblia. Estoy decidido a compensarlo”. Pero eso es imposible. Esta clase de pensamiento lleva a un solo lugar: pérdida total de la esperanza. Tales personas están luchando incesantemente y siempre están cayendo, y terminan conformándose con una paz falsa. Persiguen una falsa santidad fabricada por ellos mismos, convenciéndose a sí mismos de una mentira.

Dime, ¿Qué te salvó a ti? ¿Fueron tus lágrimas y tus fervientes plegarias? ¿Tu profundo dolor por haber angustiado a Dios? ¿Tu decisión sincera de volverte de tu pecado? No, no fue ninguna de estas cosas. Fue solamente la gracia la que te salvó. Y como el siervo en la parábola, tú no lo merecías. De hecho, continúas sin merecerlo, no importa cuán santo sea tu caminar.

He aquí un modelo simple de arrepentimiento verdadero: “Debo apartar de mi mente, de una vez por todas, cada pensamiento que crea que alguna vez podré pagarle al Señor. Yo jamás podré ganarme Su gracia por mi propio esfuerzo. Por lo tanto, ningún esfuerzo o buena obra de mi parte puede saldar mi pecado. Simplemente tengo que aceptar Su gracia. Este es el único camino a la salvación y a la libertad”.

martes, 17 de noviembre de 2015

HAMBRE DE DIOS

Cuando el avivamiento irrumpió en Jerusalén, un ángel le habló al apóstol Felipe, indicándole que fuera al desierto de Gaza, donde encontraría a un diplomático etíope sobre un carro. Felipe encontró al hombre que leía en voz alta el libro de Isaías, así que le preguntó al oficial: “¿Entiendes lo que lees?” (Hechos 8:30).

Aparentemente el diplomático estaba estancado en un pasaje que lo desconcertaba: “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho” (Isaías 53:9-11).

Trata de imaginar la emoción del etíope mientras leía estas cosas maravillosas. Evidentemente, estaba hambriento de Dios, o no habría estado leyendo las Escrituras. Y ahora la profecía de Isaías revelaba la venida de un rey eterno. Con cada revelación, el diplomático debe haber pensado: “¿Quién es este maravilloso hombre?”

Primero, “Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.” (Hechos 8:35). Felipe explicó al diplomático: “El hombre del que estás leyendo ya vino. Su nombre es Jesús de Nazaret, y Él es el Mesías.”

Luego, Felipe le explicó Isaías 53:11: “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho.” Felipe le dijo al diplomático, en esencia; “El padecimiento de Cristo fue la Crucifixión. Es allí donde fue cortado y sepultado. Pero el Padre le levantó de la muerte, y ahora está vivo en gloria. Todo el que confiese Su nombre y crea en Él vendrá a ser Su hijo. De hecho, la descendencia de Cristo vive en todas las naciones. Así es como Su vida se prolonga, por medio del Espíritu Santo en Sus hijos. Y ahora tu puedes ser Su hijo también”.

Que increíble noticia escucharon los oídos del etíope. No me asombra que él haya estado ansioso por saltar de su carro y ser bautizado. “Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.” (Hechos 8:37-38).

lunes, 16 de noviembre de 2015

PERMANECIENDO EN LA VID by Gary Wilkerson

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador” (Juan 15:1).

Cuando Jesús se refiere a Sí mismo como la vid “verdadera”, está hablando de algo más que información precisa. Lo “Verdadero” aquí, implica el mismo sentido que la frase “verdadero amigo” –que significa real, genuino, auténtico, que está a tu lado para apoyarte en realidad.

¿Qué pasa con el labrador, nuestro Padre celestial? Él atiende su jardín amorosa y perfectamente. Es Su trabajo mantener la vida fluyendo a través de nosotros, y se puede confiar en Él para poner las cosas correctas en su sitio para hacerlas crecer. Por lo tanto, si permanecemos en Cristo, unidos a la vid, no tenemos que preocuparnos o estresarnos acerca de nuestras vidas. Se nos ha dado el flujo de vida verdadero de Jesús y somos cariñosamente atendidos por nuestro Padre.


Si estamos injertados en la vid, ¿no deberíamos dar frutos de forma natural? Sabemos que somos salvos y estamos seguros en Cristo y que somos honrados por el amor del Padre. ¿Cómo podría no haber frutos de esto?

Una vez más Jesús suministra la palabra clave: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (Juan 15: 4). Aquí hay otra frase que activa las alarmas en muchos cristianos: “Si no permanecéis en mí”. Algunos seguidores se vuelven temerosos cuando leen esto. Crean reglas de lo que deben y no deben hacer, que en realidad los cortan de la vida verdadera.


Es cierto que la declaración de Jesús aquí es condicional, lo que significa que tenemos un papel que desempeñar. Pero la otra parte de la ecuación es la siguiente: Jesús permanece en nosotros y su presencia en nosotros es firme, incondicional, inamovible: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Cuando Cristo dice: “si no permanecéis en mí”, no se refiere a nuestra salvación, porque nuestra salvación fue asegurada por Él en la cruz. Él está hablando del fruto del Espíritu en nuestras vidas, nuestro testimonio, nuestro caminar justo, nuestra alegría y paz.

sábado, 14 de noviembre de 2015

NO HAY ABRACADABRA by Jim Cymbala

No hay mejor ejemplo del mover poderoso de Dios en una ciudad que el relato de Hechos 11:20-21: “Unos varones de Chipre y de Cirene… entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.”

Ocurrió tal cosecha que Bernabé fue enviado desde Jerusalén para investigar. “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó…y una gran multitud fue agregada al Señor.” (Versículos 23-24).

¿Quiénes eran estos hombres que lanzaron esta iglesia tan poderosa que con el tiempo superó a la iglesia madre en Jerusalén? No sabemos sus nombres. No sabemos su metodología. Pero sí sabemos un par de cosas: Se anunciaba “el evangelio del Señor Jesús”, y “la mano del Señor estaba con ellos” (Versículos 20-21).

Esta resultó ser la primera iglesia verdaderamente multicultural, con los líderes multiculturales, según Hechos 13:1 – Simón el que se llamaba Niger, algunos líderes judíos, algunos griegos, el que se había criado junto con Herodes (¡Que lo habría hecho sospechoso ante todos!), y otros. Sin embargo, ellos trabajaban juntos en un poderoso modelo de unidad entre las culturas.

El odio entre judíos y gentiles del primer siglo era aún mayor que nuestra lucha racial de hoy. Dios se ocupó de este problema de frente, porque Él estaba construyendo Su iglesia a Su manera.

La sensibilidad racial en la ciudad de Nueva York es peor de lo que era hace diez años. Un espíritu hostil prevalece en muchas iglesias. Necesitamos desesperadamente el amor de Dios para superar esas tensiones, como lo hizo en Antioquía hace mucho tiempo.

Ninguna enseñanza innovadora va a realizar el truco. No hay atajos de moda, no hay frases abracadabra que puedan derrotar a Satanás. Un hombre me dijo: “Sabe, comience a pensar en conseguir un mapa topográfico de Brooklyn para averiguar el punto más alto de la ciudad. Entonces usted podría ir allí y orar en contra de los espíritus territoriales".

Otros dicen: “La clave para liberar el poder de Dios es cantar por las calles de tu ciudad. Salir a marchar, hacer pancartas, y declarar la soberanía de Dios en un gran desfile”. Y otros dicen: "Reprende al diablo, ponte de frente al norte y pisa fuerte cuando lo hagas. Eso traerá la victoria".

Olvidemos las innovaciones. Si prevalecemos en la oración, Dios hará lo que sólo Él puede hacer. Cómo Él hace las cosas, cuando las hace, y de qué manera depende de Él. El nombre de Jesús, el poder de Su sangre, y la oración de fe no han perdido su poder.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.