miércoles, 5 de agosto de 2009

¿QUE PASÓ CON EL GOZO?

El Espíritu Santo anhela traer al pueblo de Dios de regreso a ser al Señor con gozo y alegría. ¡Cuán contristado debe de estar el cielo al ser testigo del manto húmedo de desesperación y tristeza cayendo sobre multitudes de creyentes!

 

El salmista declaró: “Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová” (Salmos 144:15).

 

Isaías dijo: “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.(Isaías 12:3).

 

Cuando el Espíritu Santo comenzó a tratar conmigo el asunto de servirle con gozo, me costó mucho entender la seriedad del tema. No entendía por completo la actitud de Dios, me preguntaba qué tan importante podría ser esto en comparación a todos los problemas desgarradores que se ven en el mundo de hoy.

 

Pocos cristianos conocen la verdad acerca del sacrificio que dio a nuestras vidas ¡total libertad, en el Calvario! Nunca permitieron que la cruz los haga libres de todo temor y atadura. No podemos regocijarnos ni tener gozo inefable en nuestra relación con El Señor, cuando nuestro entendimiento de lo que sucedió en la cruz es nulo o limitado.

 

Usted no tiene que comprender todas las doctrinas de la expiación, reconciliación, propiciación, gracia, santificación, etc. Todo lo que Ud. necesita saber para vivir su vida con gozo delante del Señor es esta verdad fundamental: ¡DIOS ESTUVO COMPLETAMENTE SATISFECHO CON EL SACRIFICIO DE CRISTO EN LA CRUZ!

 

¡Era todo lo que se necesitaba! Dios, ahora, voluntariamente y con gozo, perdona a todo aquél que se arrepiente.

 

¡No regocijarse en el perdón de Cristo es poner en duda el pago completo que él hizo por nuestros pecados! Permita al Espíritu Santo darle entendimiento de esta verdad, somos llamados a libertad. Dios quiere que tengamos abundancia de gozo, un gozo abundante y completo. ¡Apretado y rebosando!

 

La Palabra de Dios establece con perfecta claridad que El anhela ser el deleite de sus santos.

 

“…para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).

 

“Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Isaías 35:10).