jueves, 6 de agosto de 2009

EL ESPIRITU SANTO QUE NOS GUIA

Cuando la Escritura dice que El Espíritu Santo “mora” en nosotros, significa que el Espíritu de Dios viene y ocupa nuestros cuerpos, haciendo de ellos, su templo. Y a causa de que El Espíritu Santo conoce el sentir y la voz de El Padre, él nos habla los pensamientos de Dios: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13). ¡El Espíritu Santo es la voz de Dios en y para nosotros!

 

Si el Espíritu Santo mora en usted, él le instruirá personalmente. Por favor note que no habla solamente con los pastores, profetas y maestros, sino con todos los seguidores de Jesús. Esto es evidente a lo largo de todo el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo conducía y guiaba a su pueblo, diciéndoles constantemente: “Vayan acá, vayan allá, entren a tal ciudad, unjan a dicha persona…”. Los primeros creyentes fueron guiados en todas las cosas y a todo lugar por el Espíritu Santo.

 

Y el Espíritu Santo nunca dirá una sola palabra en contra de Las Escrituras; por el contrario, El hace uso de estas para hablarnos con claridad. El nunca nos da un “nueva revelación” fuera de La Palabra de Dios. El abre a favor nuestro Su Palabra revelada, para guiar, conducirnos y consolarnos, y para mostrarnos las cosas que vendrán.

 

Estoy convencido de que Dios habla solamente a aquellos que, como Moisés, “sube y espera en El”. Esto significa que debemos pasar un tiempo de calidad diariamente con El Señor, esperando que El abra completamente nuestro corazón para oír su voz, sin apresurarnos en su presencia, creyendo que El se deleita en hablarnos. El no va a retener nada de nosotros, ni permitirá que seamos engañados o caigamos en confusión. Aun en los tiempos más difíciles, disfrutaremos un tiempo de gran regocijo, porque El se revelara a sí mismo a nosotros como nunca antes.