lunes, 28 de julio de 2014

ÉL AMA BENDECIRTE by Gary Wilkerson

“Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.”(Génesis 26:12)

Este fue el año de la hambruna, de hecho, una segunda hambruna. Probablemente alrededor todavía había polvo de la hambruna anterior y sin embargo, Dios le dijo al pueblo que sembraran un nuevo cultivo.

Isaac obedeció a Dios, incluso cuando pensaba que no iba a funcionar; simplemente no tenía mucho sentido para él para sembrar otro cultivo. Sin embargo, era radicalmente obediente a Dios, y como resultado de esto, la cosecha fue enorme, a “ciento por uno.”

¡Eso es un montón! Si yo viera nuestra iglesia crecer en un 20 por ciento, o mis finanzas crecer en un 20 por ciento, o si yo disfrutara de un aumento del 20 por ciento en influencia en mis relaciones personales, bien, ya pueden ver a dónde voy con esto. ¿A cuántos de ustedes les gustaría ver un mejor matrimonio en un 20 por ciento, mejores hijos en un 20, es decir, que sus niños se comporten mejor, o una bendición financiera de un 20 por ciento? ¿Eso sería genial, cierto? Pero aquí no fue el 20 por ciento o incluso el 100 por ciento, esto era el ciento por uno, cada uno multiplicado por cien. ¡Y esto se produjo en medio de una hambruna!

Te aseguro que Dios no está preocupado por la economía de América. No está preocupado por lo que está pasando en tu trabajo o en tu hogar. Dios tiene toda la capacidad, los recursos y el poder en el cielo para poder satisfacer todas tus necesidades conforme a sus riquezas en gloria.

Él quiere que sepas que te ha bendecido. Ese es su corazón. Deshazte de tu concepto de un Dios enojón y anticuado allá en el cielo, que está como esperando que cometas un error para que Él pueda quitarte las cosas. Y aléjate del concepto de Dios tipo “Papá Noel", que comprueba si te portaste bien o mal y te recompensa de acuerdo a ello. Dios quiere darte poder para que seas obediente porque ama bendecirte.

Una y otra vez he visto cuando Dios ha dicho: “Haz esto o aquello. Confía en Mí en medio esto.” Tu puedes sentirte como si estuvieras en una hambruna porque tu nivel de recursos está bajo. Podrías pensar que tu vida espiritual está en un lugar desierto y puedes no sentir que tienes algo para dar. No sientes que seas la persona adecuada para testificar a ese grupo o para predicar a ese pueblo o para ir a ese país y estar en el campo misionero. Cuando me siento así, pero sigo adelante y hago lo que Dios me dice que haga, siempre recibo una bendición. Siempre hay un glorioso derramamiento de Su gracia.

sábado, 26 de julio de 2014

SU MANO ES MAS GRANDE by Claude Houde

Un niño se detuvo en la acera frente a una tienda de dulces, como si estuviera clavado en el suelo. ¡Dentro había un universo gigantesco de pasteles de chocolate, y las mejores y más dulces galletas que se han conocido! El dueño de la tienda de dulces trató desesperadamente de ignorar al niño de los ojos enormes que no tenía un centavo y que lo miraba con paciencia, sin decir una palabra. Después de largos minutos, aburrido y preocupado, el comerciante refunfuñó: “¡No puedo darle galletas y dulces a cada niño que pasa! Esto es un negocio con el que tengo que ganarme la vida!”

Pero una última mirada al niño resultó ser demasiado. Dándose por vencido, el comerciante hizo un ademán al pequeño para que entre, y tan veloz como un rayo, el astuto niño estaba dentro. El comerciante levantó la tapa de un enorme jarro lleno de los más deliciosos (y también más caros) tipos de chocolates y le hizo un gesto con la mano, diciendo: “Adelante, saca.” El muchacho lo miró con una gran sonrisa, pero movió su cabeza diciendo que no. El comerciante le repitió: “¡Adelante, en serio, saca lo que quieras! ¡Es gratis!” ¡De nuevo el niño dijo que no con la cabeza! ¡Entonces el buen hombre metió la mano en el frasco y le dio al muchacho un enorme puñado de delicias!

Curioso, el comerciante le preguntó al muchacho: “¿Por qué no quisiste sacar tú?” El inteligente muchacho contestó triunfalmente: “¡Porque su mano es mucho más grande que la mía!”

Estimado amigo, la mano de Dios es más grande que la nuestra. Su poder es suficiente. Su poderosa mano omnipotente toma nuestra temblorosa y débil mano, y ¡pasan cosas sobrenaturales! Es Su mano la que permite que mi mano se apodere de lo que Él ha preparado para mí.

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11).


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 25 de julio de 2014

SÓLO PARA LA FAMILIA

“Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar” (Génesis 43:30). Este es un cuadro del corazón de nuestro Salvador. 

Después de que José se convirtiera en gobernador de Egipto, sus hermanos estuvieron en su casa, comiendo y bebiendo en su presencia. Pero “…pusieron para él aparte, y separadamente para ellos” (versículo 32). Estos hombres estaban regocijándose en la presencia de José sin estar completamente restaurados, sin conocerlo realmente, sin la revelación del amor y de la gracia.

Podemos ser personas de alabanza que comen y beben en la presencia del Señor pero que no han recibido una revelación de Su infinito amor; el sentimiento de no ser amado todavía permanece. Este es el caso de los cristianos que van a la casa de Dios a cantar, a adorar y a alaban; y luego retornan a sus hogares, a la misma mentira de siempre: “Dios no me muestra ninguna evidencia de que me ama. Mis oraciones no son respondidas. Él no se preocupa por mí como se preocupa por otros”.

Había un paso final que los hermanos de José debían tomar antes de que se les pudiera dar una revelación completa del amor. Tal revelación es dada a aquéllos que tienen el corazón contrito y humillado. “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17). Los hermanos de José todavía no tenían el corazón quebrantado.

José ordenó a su mayordomo poner su copa personal de plata en el costal de Benjamín, el menor de los hermanos, antes de que ellos retornaran a Canaán. Los hermanos apenas habían salido de la ciudad, cuando fueron alcanzados por los hombres de José y acusados de haber robado la copa. Los hermanos estaban tan seguros de su inocencia que dijeron: “Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor” (Génesis 44:9). Ya no había más lucha en ellos. Ya no había orgullo. Estaban humillados y quebrantados mientras volvían al palacio de José.

Entonces vino la revelación del gran amor de Dios. “No podía ya José contenerse…y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos” (Génesis 45:1).

El mundo no conoce nada de esta revelación de amor. Dios habita con el humilde y el quebrantado de espíritu. Él se deleita en Su familia. ¡Descansa en Su amor por ti!

jueves, 24 de julio de 2014

UN MAYOR TOQUE

Elías y Eliseo partieron hacia a Jericó, que significa: "lugar llamado grato". Sin embargo, esta ciudad estaba ahora árida, seca, completamente sin vida. No había árboles, pastos, ni fruto. Todo se había marchitado, porque una corriente de veneno se había infiltrado en el suministro de agua de Jericó. Esta ciudad representa un cristianismo muerto, seco, una iglesia que Jesús describe en Apocalipsis de esta manera: "…que tienes nombre de que vives, y estás muerto" (Apocalipsis 3:1). 

Elías había establecido una escuela de profetas en Jericó, y cuando él y Eliseo visitaron la escuela, algunos de los jóvenes y advenedizos profetas se acercaron a Eliseo preguntando: "¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti?" (2 Reyes 2:5). Eliseo rápidamente los cortó, diciéndoles: “Sí, yo lo sé; callad".

Ésta era la generación de ministros que sería enviada por toda Judá e Israel para ministrar a la sociedad. Pero claramente algo les falta: el poder, la unción y la autoridad del Espíritu Santo. Al día siguiente, estos mismos ministros rogarían a Eliseo que los deje ir a buscar el cuerpo de Elías, en caso de que el Espíritu Santo lo hubiese dejado caer en alguna montaña o en algún valle. Ellos ignoraban totalmente los caminos y las formas de obrar del Espíritu Santo. Ellos podían testificar, predicar y hablar de milagros, pero no habían experimentado el poder de Dios por sí mismos.

Pareciera que Elías sugirió: "Eliseo, tú estás viendo a la próxima generación de ministros. ¿Por qué no te estableces acá y enseñas a estos ministros los caminos del Espíritu? Tú eres justamente el hombre para despertar a esta iglesia muerta y seca”.

Pero Eliseo sabía qué sucedería si él pastoreaba a estos ministros. Ellos se quedarían enamorados del poderoso ministerio de Elías y constantemente lo saturarían con preguntas sobre el ministerio de Elías: "¿Cuántas horas al día oraba tu señor? ¿Qué métodos usaba? ¿Qué doctrinas predicaba?". Eliseo terminaría pasando todo su tiempo recontando el pasado. Y estos jóvenes ministros gastarían todas sus energías tratando de ser tal como Elías, intentando recrear sus milagros, pero sin el poder y la autoridad del Espíritu Santo.

La iglesia de hoy ha caído en la misma trampa. Estudiamos eventos y avivamientos pasados, buscando claves, tratando de descubrir métodos para hacer caer fuego del cielo. Desde que puedo recordar, la iglesia ha estado clamando por un avivamiento del Espíritu Santo “a la antigua”. Sin embargo, todo esto radica en un deseo de ver a Dios recrear algo que hizo en el pasado.

Eliseo sabía que no podría impactar a alguien en esta iglesia muerta y seca, hasta que él haya recibido su propio toque de parte de Dios. Él no podía depender de las grandes obras de Elías. Él estaba diciendo a Elías: "Respeto la fe de mis antepasados, los gigantes espirituales del pasado. Pero yo sé que el Señor quiere hacer algo nuevo. Y yo debo tener un toque de Él, que sea más grande que cualquier cosa antes vista".

miércoles, 23 de julio de 2014

UNA DOBLE PORCIÓN

Nos preguntamos por qué quería Elías que Eliseo le acompañara a Bet-el (ver 2 Reyes 2:1-4). Ciertamente no fue sólo un viaje sentimental para Elías ni un último viaje por la “senda de los recuerdos”. No, este hombre sabio y viejo quería enseñar a Eliseo, como también a nosotros hoy en día, la necesidad de tener más del poder y de la unción de Dios.

Ahora, cuando ellos caminaban por las calles, Elías probablemente notaba el horror e indignación de su siervo, ante una sociedad completamente caída. Elías mismo había enfrentado burladores y mofadores en sus días, en el monte Carmelo. Pero él sabía que se necesitaría una fuerza sobrenatural superior para enfrentar esta nueva generación. Estos jóvenes estaban mucho más endurecidos y eran mucho más impíos que los sacerdotes idólatras con los que él había combatido.

Yo creo que fue en este punto que Elías decidió probar a su siervo. Lo más probable es que haya sugerido: "Eliseo, ¿por qué no te estableces aquí y pastoreas a esta gente? Tienes un llamado verdadero y has sido bien entrenado. Tú puedes ayudar a restaurar la gran herencia de Bet-el".

Cuando Eliseo examinó la situación en Bet-el, él sabía que no estaba listo para levantarse contra los malos espíritus allí. Él se dio cuenta de lo que Elías había sabido todo el tiempo, que él necesitaría que el Espíritu Santo haga una obra más grande y más poderosa en él, antes de que él pudiera derrotar la maldad en una ciudad tan pecaminosa. Así que le dijo a su amo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré" (2 Reyes 2:6). Entonces, dicen las Escrituras: "Fueron, pues, ambos" (mismo versículo).

Yo creo que Bet-el representa el tipo de sociedad maligna, que nuestra propia nación ha llegado a ser, en el espacio de solamente una generación. También nosotros vivimos en medio de burladores y mofadores, gente carnal, entregados a la codicia, a la idolatría y al homosexualismo. Y esta generación presente es peor que cualquiera que Elías o Eliseo jamás hayan enfrentado. Estos santos profetas vieron a niños mofándose, burlándose y blasfemando, pero los niños de Estados Unidos se están matando los unos a los otros.

Niños matando sin sentir absolutamente culpa o arrepentimiento alguno; destruyendo a padres, compañeros de clases e inocentes desconocidos.

No quiero hacer un juicio general y extenso contra toda la juventud. Yo sé que hay muchos adolescentes piadosos en esta sociedad que están en fuego para Jesús. Doy gracias a Dios por cada joven que se mantiene firme para Cristo en estos tiempos malignos.

No obstante, este día maligno exige que el pueblo de Dios obtenga una doble porción de Su poder y autoridad, para poder alcanzar a esta generación perdida. Se requerirá una proporción de unción, como nunca antes hemos visto en toda la historia. Se requiere que el santo remanente se levante y clame como Eliseo: "¡Oh Señor!, se necesita más".

martes, 22 de julio de 2014

ENFRENTANDO EL ESPÍRITU DE BURLA

Eliseo regresó a Bet-el, una sociedad corrupta, con una generación de jóvenes perdidos. Y apenas llegó, se burlaron de él:

“Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos” (2 Reyes 2:23-24).

¡Que terrible escena! Tú pensarás: "¡Qué cruel que Dios permita que unos muchachos sean atacados por osos". Pero la palabra "muchacho" aquí, es una mala traducción. En el original hebreo esta palabra significa “hombres jóvenes”.

¿Causó Eliseo sus muertes en una reacción egoísta de ira por haber sido ofendido? No. Este hombre de Dios se movía bajo el poder y la autoridad del Espíritu Santo. El hecho es que estos jóvenes burladores habían cometido un terrible pecado. Déjame explicarlo.

Sin duda, los muchachos habían escuchado sobre el traslado de Elías al cielo. Pero ahora, al provocar a Eliseo con el grito: "Sube, calvo", ellos estaban ridiculizando la obra del Espíritu. Ellos no aceptaron la verdad sobre la obra santa del espíritu y sus acciones hacía Eliseo eran un acto de burla contra el Espíritu Santo.

Por muchos años Dios fue paciente con la iglesia caída en Bet-el. Multitudes se reunían allí para adorar en un altar acomodado y el Señor enviaba muchos profetas, incluyendo al mismo Elías, para advertir. Pero llegó un tiempo, cuando Dios no toleró más la idolatría y la maldad de la ciudad. Así que declaró juicio, enviando a esta escena malvada un hombre con una doble porción del Espíritu Santo. Eliseo se movía con autoridad en Bet-el, predicando juicio contra sus pecados.

Hoy, demasiados jóvenes ministros se están fiando en los mismos métodos carnales, en los que se fiaba la iglesia caída de Bet-el. Ellos traen a la casa de Dios, la misma música, que fue la que en primer lugar incitó la rebelión y la sensualidad en esta nación. Ellos están haciendo encuestas a una sociedad saturada de pecado para aprender cómo captar incrédulos al local de la iglesia. Y en vez de presentar adoración, tenemos parodias de teatro, fiestas, y conciertos de rock. Están procurando entretener a la juventud, en lugar de confrontar sus pecados y sus vacíos con el simple y puro evangelio. Y la iglesia enfrenta el mismo espíritu de burla que Eliseo enfrentó.

lunes, 21 de julio de 2014

ABRE MIS LABIOS by Gary Wilkerson

Cuando Dios enciende un fuego en nosotros, no es sólo para nuestro beneficio. Es para que ardamos con celo por los perdidos en nuestras comunidades y alrededor del mundo. Si permitimos que esta llama arda en nosotros, ésta nos obligará a llevar las buenas nuevas más allá de las paredes de nuestras iglesias. Nos daremos cuenta de que "…había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude".

Simplemente no podemos contener nuestro celo cuando somos limpiados personalmente por Dios y somos llenos con un hambre persistente por tener Su vida habitando en nosotros. Esto nos hace querer gritar sus alabanzas al mundo. Algunos de los mejores adoradores del domingo que yo conozco, son los que claman: "Gracias Jesús, porque hoy mi compañero de trabajo está sentado a mi lado, ¡experimentando tu maravilloso amor!"

Si no tenemos ese tipo de fuego, no importa lo poderoso que sean nuestros cultos dominicales. Las llamas del cielo podrían reposar sobre nuestras cabezas y todos podríamos caer sobre nuestros rostros en perplejidad, pero esas cosas por sí solas no muestran el poder de pentecostés. Si el avivamiento está contenido dentro de la iglesia, probablemente no sea avivamiento. Si hay un verdadero fuego ardiendo, seremos movidos a crear un incendio en nuestra ciudad. Nuestra oración debe ser: "Dios, si vas a tocarme con una chispa, entonces hazme hablar a los pecadores. Úngeme para enseñarles sobre Tu amor. Envíame por las sendas con el apremiante amor de Jesús".

Si el fuego del Espíritu Santo de Dios está operando en tu vida, puedes estar seguro de que tu vida ya no es una chispa sino una antorcha.

sábado, 19 de julio de 2014

LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO by Jim Cymbala

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:31)

La primera vez que el vocalista Steve Green cantó en el Brooklyn Tabernacle, nos reunimos en mi oficina con los pastores asociados para orar justo antes que comenzara la reunión. Nuestra oración al unísono fue que Dios vendría a nosotros ese día.

Cuando abrimos nuestros ojos, Steve tenía una mirada extraña en su rostro. “¿Qué fue esa vibración que sentí?”, preguntó. “¿Hay algún tren que pasa cerca de aquí, o es que realmente...?”

Le expliqué que, hasta donde yo sabía, el estruendo no fue causado por el poder del Espíritu Santo; más bien, fue el paso de un tren del metro que corre directamente debajo de nuestro edificio.

Para la iglesia primitiva en Jerusalén, sin embargo, el estruendo que sentían era únicamente producido por el Espíritu. En esa reunión de oración el poder de Dios vino de una manera fresca, nueva, más profunda. Estas personas ya habían sido llenas del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 2), pero aquí sentían una nueva necesidad y Dios la suplió con una nueva infusión de poder.

Nuestro almacén de poder espiritual aparentemente se disipa con el tiempo. La vida diaria, las distracciones, y la guerra espiritual dejan sus efectos. En las palabras que Pablo usó en Efesios 5:18, tenemos que “siempre estar siendo llenos del Espíritu” (traducción literal).

Sea que nos llamemos evangélicos clásicos, tradicionalistas, fundamentalistas, pentecostales o carismáticos, todos tenemos que enfrentar nuestra falta de poder real y clamar por una llenura fresca del Espíritu Santo. Necesitamos el viento fresco de Dios para despertarnos de nuestro letargo. No debemos ocultarnos por más tiempo detrás de un argumento teológico. Los días son muy oscuros y peligrosos.


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 18 de julio de 2014

LAS AGUAS ENVENENADAS DE JERICÓ

Después de recibir el toque de Dios, Eliseo seguía adelante con su propia fe y su primera parada fue Jericó (2 Reyes 2:15). Los cincuenta profetas inmediatamente reconocieron el toque de Dios sobre él, diciendo, “El mismo espíritu que reposó sobre Elías es ahora sobre Eliseo.” Fue obvio a todos, que este siervo humilde, se estaba moviendo en un poder y autoridad más profundos del espíritu.

Los jóvenes profetas dijeron a Eliseo: “…He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril” (2° Reyes 2:19). Ellos estaban diciendo: “Hay veneno en el agua, y está matando todo.” Pero, aparentemente, estos cincuenta hombres de Dios no tenían poder para detener el envenenamiento que estaba trayendo la muerte a Jericó.

De acuerdo a Isaías, este “lugar grato” representa el ministerio: “Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya…” (Isaías 5:7). Además, el agua aquí representa la palabra de Dios.

¿Logras ver el significado? El agua envenenada de Jericó significa la palabra contaminada, predicada desde los púlpitos de las ciudades. Estos hombres de Dios nunca habían tratado con sus propios pecados, así que sus sermones estaban llenos de veneno de corazones corruptos. Y sus sermones sin vida y orientados a complacer al hombre, estaban causando muerte espiritual entre el pueblo.

¿Cuál fue la cura para el veneno en Jericó? Se tenía que purificar el suministro del agua, y esto fue justamente lo que hizo Eliseo. Tomó una vasija limpia, la llenó con sal y la vertió en el lugar del nacimiento del agua de la ciudad. Pronto todas las aguas estaban limpias, y vida empezó a brotar en todo el alrededor.

Por su puesto, la sal que usó Eliseo representa el evangelio de pureza y santidad. Y la vasija limpia que él usó representa ministros que han sido limpiados por la sangre de Cristo y santificados por el fuego purificador del Espíritu, preparados para predicar el evangelio puro. Amados, solamente vasijas limpias y puras que caminan en santidad y predican la palabra pura con unción fresca, pueden cortar de raíz la corriente maligna en la casa de Dios.

jueves, 17 de julio de 2014

CON PODER DEL ESPÍRITU

Una de las últimas cosas que hizo Elías antes de que fuera llevado al cielo por Dios fue preguntar a Eliseo qué podía hacer por él. Cuando Eliseo respondió que quería que una doble porción del espíritu de Elías estuviera sobre él, Elías dijo a Eliseo que había pedido una cosa difícil. 

Pero, ¿para quién exactamente sería difícil esta tarea? ¿Sería difícil para Dios? ¿Sería difícil para Elías, un hombre que había levantado a muertos y bajado fuego del cielo? ¡No!...¡iba a ser difícil para Eliseo! Esto era algo que él tendría que obtener por sí mismo porque Elías no tenía la capacidad de darle a su siervo una porción del espíritu que residía dentro de sí mismo. Solamente Dios puede impartir Su Espíritu al hombre.

Pero, Elías respondió: "…si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no" (Versículo 10). Es importante notar que las palabras “cuando” y “fuere” en este versículo, no aparecen en el original hebreo. Ellos fueron insertados después en el texto de la Reina-Valera. Así que yo creo que Elías está diciendo a Eliseo, "Si me ves al ser quitado de ti."

Elías estaba diciendo: “El Espíritu Santo no puede hacer una obra especial en ti, mientras que todavía te apoyas en el recuerdo de mí. Tienes que considerarme ido. No me necesitas a mí, Eliseo. Mira al Señor, cuyo espíritu también obró en mí. Él responderá tu clamor.”

En el momento que Eliseo vio a su maestro ser llevado en el carro celestial, asumió su responsabilidad de continuar con la obra de Dios en su generación. Y cuando se paró frente al río y golpeó las aguas, las palabras que exclamó fueron: “¿Dónde está el Dios de Elías?”(2 Reyes 2:14). El joven profeta estaba diciendo: “Señor, todos mi antepasados espirituales están muertos y se han ido. Y esta terrible hora requiere todavía más de lo que has dado hasta ahora. Obra de nuevo, Señor, esta vez a través de mí. Tengo que tener más de Tu Espíritu.”

miércoles, 16 de julio de 2014

DIOS QUIERE PARTIR LAS AGUAS PARA TI

Cuando el viejo profeta Elías pasó su ultimo día en la tierra, decidió visitar las ciudades de Bet-el y Jericó. Invitó a su siervo Eliseo a acompañarle, y los dos partieron en lo que yo veo como un “viaje de enseñanza”. Después de visitar ambas ciudades, llegaron a la orilla del río Jordán. Elías se quitó su manto - una toga o prenda ancha, suelta-acomodada- y golpeó el agua con ella. Sobrenaturalmente, el agua se partió, y los dos hombres cruzaron sobre un suelo seco (Ver 2 Reyes 2:8).

¿Por qué Elías se empeñó en pasar milagrosamente el río? El Jordán no era un río profundo y ancho, y la escritura no da evidencia de que el río estaba crecido. Además, había cincuenta profetas jóvenes y fuertes al otro lado que, en cuestión de pocas horas, podrían haber construido una balsa para ellos.

Creo que Elías buscaba enseñar a su sucesor, que los cruces milagrosos del pasado - desde Moisés, a Josué, hasta éste día – eran todas historias antiguas. Él quería desafiar a Eliseo, como diciendo: “Cuando empieces tu propio ministerio, y prediques que Dios es un Dios de milagros, tienes que testificar de lo que él ha hecho por ti personalmente. Pronto me habré ido, Eliseo, y mañana, cuando regreses a este río, quiero que lo vuelvas a cruzar de la manera que viniste. Cree a Dios por lo milagroso en tu propia vida.”

La mayoría de nosotros no tiene fe para creer en Dios para nuestros propios milagros de hoy. Pasamos nuestro tiempo leyendo atentamente sobre los increíbles milagros en las escrituras, pero en todas ellas Dios nos está diciendo: “Tengo algo aun mejor para ti. Quiero hacer milagros en tu vida, cambiar tu hogar, sanar tu matrimonio, salvar a aquellos que amas que aun no son salvos. Enfrentarás tu propio mar rojo, tu propio río Jordán, y yo quiero partir esas aguas para ti.”

martes, 15 de julio de 2014

DIOS QUIERE HACER OBRAS MAYORES

Segunda de Reyes 2, contiene uno de los pasajes más espectaculares en todo el Antiguo Testamento. Este capítulo nos cuenta la historia milagrosa del envejecido profeta Elías y su siervo Eliseo. Cuando nos adentramos en el relato, vemos que Dios ha informado a Elías que su ministerio en la tierra ha terminado. Ahora él está por cruzar el río Jordán para ir a cierto lugar, donde un carro celestial lo va a levantar y trasladar a la gloria.

Cuando Elías y Eliseo llegaron a destino, Elías se volvió a su siervo y dijo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti” (Versículo 9). Sin vacilar, el hombre más joven respondió, “Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí” (Mismo versículo).

A primera vista, Elías se sorprendió por la respuesta de Eliseo. Diciendo: “Cosa difícil has pedido…” (Versículo 10). Pero Elías comenzó a instruir a Eliseo diciéndole que debía observar cuidadosamente lo que Dios estaba por hacer, para que no se lo pierda ni vuelva a casa decepcionado.

Mientras estos hombres caminaban juntos, de repente un carro apareció desde el cielo y los separó. En un abrir y cerrar de ojos, Elías fue tomado en un carro - ¡y Eliseo fue testigo de toda la escena! Él exclamó, “¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes” (Versículo 12).

Elías se había ido, pero su manto había caído al suelo. Cuando Eliseo lo vio, rasgó su propia ropa, rompiéndola en pedazos y puso el manto de Elías sobre su espalda. Cuando regresó al Jordán se quitó el manto y golpeó el agua con él, tal como su maestro lo había hecho previamente. Inmediatamente las aguas se partieron, y Eliseo caminó sobre suelo seco. Así empezó el notable ministerio del propio joven profeta.

Los eventos en este capítulo son absolutamente increíbles. Pero, ¿Qué nos dice este pasaje hoy en día? Yo creo que Dios nos ha dado una lección inconfundible aquí, con un significado claro y simple: Dios quiere hacer cosas mayores con cada nueva generación. Y cada nueva generación tiene que buscar al Señor por sus propias experiencias del Espíritu Santo, y su propia investidura de poder de Él.

lunes, 14 de julio de 2014

NO QUITES DE MÍ TU SANTO ESPÍRITU by Gary Wilkerson

El salmista David escribe: “No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.” Sabemos que Dios es omnipresente, pero su presencia manifiesta es algo completamente distinto. Esa es la razón por la que muchos servicios de culto comienzan con coros implorando al Espíritu Santo que baje y manifieste su presencia. David está diciendo aquí: “Señor, necesito tu presencia, no sólo hoy, sino mañana. No quiero que disminuya porque no quiero volver a mi tibieza. Por favor, Dios, no quites de mí tu santo Espíritu. Quédate conmigo una vez que termine de adorarte”.

Todos sabemos lo que es sentirse así. En la iglesia y en nuestra comunión con los demás, podemos conocer la presencia manifiesta de Dios. Chispas interiores se encienden, trayendo una sensación de vida fresca y nueva, y anhelamos que Dios nos mueva de esa manera cada hora del día. Sin embargo, la chispa se desvanece a medida que los días pasan y somos bombardeados por demandas de trabajo, obligaciones familiares, y cuentas que nos consumen y abruman.

Caigo en este ciclo cada mes de septiembre en nuestras Conferencias “EXPECT Conference”. Soy conmovido e inspirado por los hombres de Dios que hablan aquí y sus poderosos mensajes que me hacen caer de rodillas. Sin embargo, en septiembre pasado hice una oración audaz a Dios: “Señor, si la chispa no se va a mantener, no me des una.”

Estaba cansado de la montaña rusa, de que se genere una chispa sin una llama para mantenerla, de estar en la cima de la montaña sólo por una semana para descender a la monotonía la semana siguiente. Así que le pedí: “Dios, si enciendes una llama en mí, haz que crezca más y más. Dame un espíritu leal, como dijo David. ¡Si me das una chispa, conviértela en una antorcha!”. Dios ha mantenido la llama en estos últimos meses. La iglesia que conduzco ahora tiene un pastor que arde en oraciones por su pueblo. Puede que no sea capaz de llevar a todos a tomar un café o a jugar golf con ellos, pero tengo un espíritu leal que intercede por ellos día y noche para que sus vidas se conviertan en todo lo que pueden llegar a ser para Jesús.

sábado, 12 de julio de 2014

NO ES PARA NOSOTROS by Carter Conlon

Las Escrituras nos dicen que Ana, en su hora más desesperada, finalmente “hizo un voto. Le dijo: «Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me das un hijo varón, yo te lo dedicaré, Señor, para toda su vida. Yo te prometo que jamás la navaja rozará su cabeza»” (1 Samuel 1:11).

¡Eso era lo que Dios estaba esperando! Verás, a menudo cuando recibimos una respuesta muy rápido, nuestra tendencia humana es quedarnos con el beneficio. Claro, podemos testificar de cómo Dios es fiel y nos bendijo, pero en última instancia, tomamos la bendición y la consumimos en nosotros mismos. Es por eso que a menudo Dios tiene que esperar hasta que llegamos a un punto de desesperación al igual que Ana lo hizo: un lugar donde nos proponemos en nuestro corazón tomar esa respuesta y dársela al Señor para Su gloria.

En ese momento, Ana no tenía idea que esta desesperación santa era lo que Dios estaba produciendo en su propio pueblo como Su respuesta al peligro que su país se enfrentaba. Lo que ella sabía, sin embargo, era que habría un costo que acompañaría su voto. Imagínate lo difícil que debe haber sido, sabiendo que el sacerdocio era completamente apóstata y la nación estaba en decadencia, aun así elegir llevar a su hijo, el deseo de su corazón por el cual ella había orado por tanto tiempo, e internarlo en el templo.

Puedo imaginarme lo que los vecinos de Ana deben haber estado diciendo mientras salía hacia el templo esa última vez con su pequeño hijo. “¿Qué crees que estás haciendo Ana? ¡Dios finalmente contestó tu oración y te dio a este niño para ti!”. Es lo mismo con lo que tú y yo lucharemos todo el tiempo: el razonamiento falso; el consejo de los que nunca emprenderían tal travesía.

De alguna manera, Ana sabía que la vida con la que Cristo nos bendice no es para nosotros mismos, sino mas bien para los demás. Era algo de lo que ella se dio cuenta en el templo cuando hizo ese voto al Señor por primera vez, con la promesa de traer de vuelta a Él la vida que Él le daría. De hecho, fue en ese momento que Ana se fue y su semblante dejó de estar triste (Ver 1 Samuel 1:18).


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 11 de julio de 2014

EN EL PUNTO DE QUIEBRE

Algunos pastores me han escrito para expresarme su preocupación por los muchos feligreses que simplemente se están rindiendo. “Cristianos buenos y honestos están tan agobiados con culpabilidad y condenación que causa desesperación. Cuando no pueden vivir de acuerdo a sus expectaciones, cuando caen de vuelta en pecado, ellos deciden rendirse”.

Un número creciente de cristianos están en el punto de quiebre. Algunos cristianos no se atreverían a albergar pensamientos de abandonar su amor por Jesús, pero en la desesperación, ellos consideran rendirse y ya no intentar más.

Hoy en día, algunos ministros continuamente predican sólo un mensaje positivo. Según ellos, cada cristiano está recibiendo milagros, cada uno está recibiendo respuestas instantáneas a sus oraciones; cada uno está sintiéndose bien, viviendo bien y todo el mundo brilla y es perfecto. Me encanta escuchar esa clase de prédicas porque yo realmente deseo todas esas cosas buenas y saludables para el pueblo de Dios. Pero las cosas no son así para un gran número de cristianos muy honestos y sinceros.

Por eso nuestros jóvenes se rinden en derrota. No pueden vivir de acuerdo a la imagen, creada por la religión de un cristiano sin problemas, rico, exitoso, siempre pensando positivo. Su mundo no es así de ideal; ellos viven con corazones rotos, crisis a cada hora y problemas familiares.

Pablo habló sobre los problemas: “…tribulación que nos sobrevino…fuimos abrumados en gran manera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida” (ver 2 Corintios 1:8).

Los pensamientos positivos no harán que estos problemas desaparezcan y “confesar” que estos problemas no existen realmente, no cambia nada. ¿Cuál es la cura? Hay dos absolutos que me han traído gran alivio y ayuda:
  • Dios me ama. Él es un Padre amoroso que sólo quiere levantarnos de nuestras debilidades. 
  • Es mi fe lo que le complace más. Él quiere que yo confíe en Él. 
“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” (Salmos 18:1-3).

jueves, 10 de julio de 2014

NUESTRO PASTOR

Nuestro gran pastor ama a cada oveja que se ha descarriado debido a las pruebas, problemas, heridas o dolores. Nunca nos atreveríamos a acusar a nuestro pastor de abandonarnos. Él sigue caminando a nuestro lado, cuidándonos todo el tiempo.

Ahora mismo, tal vez tú estás perdiendo la guerra contra alguna clase de tentación. Cualquiera que sea tu lucha, has decidido no apartarte del Señor. Rehúsas entregarte a las garras del pecado. En lugar de ello, te has agarrado de la Palabra de Dios.

Pero, al igual que David, tú te has desanimado. Y ahora ha llegado al punto en el que te sientes absolutamente impotente. El enemigo te está llenando de desesperación, miedo y mentiras.

Tu prueba puede volverse más desconcertante e inexplicable. Pero yo quiero que sepas que no importa por lo que estés pasando, el Espíritu Santo quiere revelar en ti a Jehová Rohi (Ra’ah), el Señor, tu Pastor. Tú tienes un pastor que quiere imprimir su amor en tu corazón.

Jesús nos asegura: “Nunca te dejaré ni te desampararé.” Y nuestro Padre celestial, “Jehová Rohi”, el Señor, nuestro Pastor, se ha revelado a nosotros en el Salmo 23. Él nos dice: “Te conozco por tu nombre y sé por lo que estás pasando. Ven, recuéstate en mi gracia y en mi amor. No trates de entenderlo todo. Sólo acepta mi amor por ti y descansa en mis amorosos brazos. Sí, yo soy el Señor de los ejércitos. Soy el Dios majestuoso y santo. Yo quiero que conozcas todas estas revelaciones de mí. Pero la revelación que yo quiero que tengas ahora es la revelación de Jehová Rohi. Quiero que me conozcas como tu Pastor que te ama y te cuida. Quiero que descanses confiado en que pasarás todas tus pruebas, en mi ternura y mi amor”.

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14-15).

miércoles, 9 de julio de 2014

“EL SEÑOR ESTÁ ALLÍ”

Para ser un miembro de la verdadera iglesia de Dios, tú debes ser conocido por el nombre de Jehová Sama: “El Señor está allí” (Ezequiel 48:35). Otros deberían poder decir de ti: “Está claro para mí que el Señor está con esta persona. Cada vez que lo veo, siento la presencia de Jesús. Su vida verdaderamente refleja la gloria de Dios”.

Si somos honestos, tendremos que admitir que no sentimos la dulce presencia del Señor entre los cristianos muy a menudo. ¿Por qué? Los cristianos gastan su tiempo envueltos en actividades religiosas buenas, en grupos de oración, en estudios bíblicos, en ministerios de alcance y todo esto es muy elogiable. Pero muchos de estos mismos cristianos pasan poco o ningún tiempo ministrando al Señor, en el aposento secreto de oración.

La presencia del Señor simplemente no puede ser falsificada. Esto es cierto ya sea que se aplique en la vida de un individuo o en el cuerpo de una iglesia. Cuando me refiero a la presencia de Dios, no estoy hablando de algún aura espiritual que envuelve místicamente a una persona o que desciende sobre un culto en la iglesia. En lugar de ello, me estoy refiriendo al resultado de un caminar de fe simple, pero poderoso. Ya sea que se manifieste en la vida de un cristiano o en una congregación entera, hace que las personas lo noten. Se dicen a sí mismos: “Esta persona ha estado con Jesús” o “Esta congregación verdaderamente cree en lo que predica”.

Se necesita mucho más que un pastor justo para producir una iglesia “Jehová Sama”. Se necesita gente justa, personas de Dios que se encierren a solas con Él. Si una persona nueva, al terminar el culto dice: “Yo sentí la presencia de Jesús ahí adentro”, tú puedes estar seguro de que no fue por la prédica o por la alabanza. Fue porque una congregación justa entró a la casa de Dios y la gloria de Dios estaba en medio de ella.

En Hechos 4:13 leemos que Pedro y Juan fueron llevados al Sumo Sacerdote y a otras autoridades: “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

martes, 8 de julio de 2014

LA LECCIÓN DEL HIJO PRÓDIGO

La Biblia dice, “Y cuando aún estaba lejos [el hijo pródigo], lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Yo creo que el hijo pródigo volvió a casa por lo que había vivido con su padre, por la historia que tenían. Este joven conocía el carácter de su padre y aparentemente había recibido un gran amor de él. Él debió haber sabido que si retornaba, él no sería condenado por sus pecados ni les serían echados en cara.

Nota cómo el padre del hijo pródigo lo recibió en tal lamentable estado. El joven tenía la intención de ofrecer una confesión de todo corazón a su padre, pero cuando él vio a su padre, no tuvo la oportunidad de confesar completamente. Su padre lo interrumpió corriendo hacia él y lo abrazó.

El joven sólo pudo pronunciar el comienzo de su disculpa, diciendo, “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (v. 21). Pero su padre no esperó a que terminara. Para él, el pecado del joven ya había sido saldado. La única respuesta del padre fue dar una orden a sus siervos: “Pónganle el mejor vestido a mi hijo y un anillo en su dedo. Preparen un festín, porque vamos a celebrar. Regocíjense todos, mi hijo está en casa”. Él conocía el corazón de su hijo. Él sabía que se había arrepentido completamente.

El pecado no era el tema para este padre. El único tema en su mente era el amor. Él quería que su muchacho sepa que era aceptado aún antes de que él pudiese pronunciar una confesión. Y ese es el punto que Dios quiere mostrarnos a todos: Su amor es más grande que todos nuestros pecados. “Su benignidad te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4).

lunes, 7 de julio de 2014

UNA CHISPA by Gary Wilkerson

Una chispa es temporal, dura sólo un breve instante antes de desaparecer. Sin embargo, el propósito de una chispa es encender cosas, hacer que algo comience. Por ejemplo, se necesita una chispa en una parrilla de gas para iniciar el fuego que prepara la comida. Pero una chispa en sí misma no es un fuego; no va a cocinar la carne.

Para poder vivir en la plenitud que Dios desea para nuestras vidas, necesitamos una llama que esté continuamente alimentada por el aceite de la gracia irresistible de Dios. La vida de David nos muestra la diferencia. Él tuvo las mismas experiencias espirituales que Saúl tuvo, el haber sido tocado y ungido por la mano de Dios. Sin embargo, la chispa que David recibió, fue avivada hasta convertirse en una llama. "Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David"(1 Samuel 16:13). Esta frase: "desde aquel día en adelante" nos muestra la diferencia entre las vidas de David y Saúl. Apenas David recibió una chispa de Dios, la guardó, la avivó y la alimentó. Él determinó: "Quiero que esta chispa se convierta en una llama ardiente para el Señor".

Cuando la chispa de Dios viene, ésta nos puede aliviar, pero también es dada para producir un fuego que purifica. La llama de Su santidad nos limpia de las cosas que no pertenecen y a medida que quema la escoria del pecado, nos hace aborrecer nuestra tibieza. También despierta en nosotros una pasión por ser santos, de modo que podamos decir como David: "Señor, quiero estar limpio delante de ti y tener un espíritu recto".

Muchos cristianos se resisten a esto. La convicción de pecado puede conducir al cambio y puede ser que no estemos dispuestos a cambiar algunos de nuestros hábitos o cosas que deseamos. David se refiere a la resistencia de su propio corazón, al suplicar: "No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmos 51:11-12).

Nota el énfasis de David en la obediencia en este versículo. El apóstol Pablo pudo haber desobedecido a la dirección de Dios y seguido su propio camino en las misiones. De hecho, él estaba ansioso por llevar el evangelio a Asia, pero él dice que fue prohibido por el Espíritu Santo de ir allá. Pablo sabía que si él procedía por su cuenta, contristaría al Espíritu Santo. Seguiría siendo salvo y amado por Dios, pero habría impedido que el poder del Espíritu se moviera en su vida.

Eso es exactamente lo que le sucedió al rey Saúl. A medida que él desobedecía, el poder del Espíritu de Dios para usarlo iba disminuyendo. Después de un tiempo, Saúl ya no oía la voz de Dios ni sentía el mover de Su Espíritu, porque nunca había permitido que la chispa inicial sea avivada hasta llegar a ser una llama purificadora.

sábado, 5 de julio de 2014

NUEVAS CADA MAÑANA by Claude Houde

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”(Lamentaciones 3:22-23)

Estoy escribiendo este artículo en enero y estamos comenzando el año con un tiempo de cuarenta días dedicados a la oración y ayuno. Miles de personas de nuestra iglesia y alrededor del mundo, a través de Internet, se unen a nosotros, cada uno en su propia manera; al tanto que hombres y mujeres, parejas, jóvenes y viejos por igual vienen a nuestra iglesia a orar en docenas de reuniones de oración para que cada creyente pueda comenzar el Año Nuevo con una fresca y renovada resolución y determinación ante Dios.

En Quebec, como en muchos otros lugares del mundo, el comienzo de cada año es a menudo un tiempo de compromisos y resoluciones. En nuestra provincia hay un "folclore" increíble de resoluciones de Año Nuevo. Diarios, revistas, radio y televisión publican listas y sugerencias para todo tipo de resoluciones y "Nuevos Comienzos". Por ejemplo, miles hacen la decisión de perder peso e inscribirse en un gimnasio. Yo me ejercito regularmente desde hace más de veinte años, y veo que cada mes de enero trae consigo el mismo fenómeno: una nueva generación de atletas de potencia que se abren camino al gimnasio. Aparecen en sus zapatillas y ropas de marca, están "destinados a ganar", y por lo general entran con un cheque en la mano para pagar el año completo de membrecía.

Un amigo mío que es dueño de un gimnasio me explicó una vez que él sabe muy bien que el número de personas que se unen en enero producirá un aumento en el volumen y la demanda de equipamiento y espacio que su gimnasio no puede satisfacer. Sin embargo, hay un hecho ineludible e invariable con el que siempre puede contar: año tras año, más del ochenta por ciento de los que pagan el año completo habrán desaparecido del gimnasio antes de Abril. Se torturan a sí mismos por un tiempo, les duelen lugares y músculos que no sabían que tenían, y luego sucumben a la comida chatarra y la tiranía de la vida como un adicto a la televisión cuyo mejor amigo es el control remoto.

En el reino espiritual, cada día es una oportunidad para un nuevo comienzo. La esencia misma de nuestro Dios es que Su misericordia es nueva cada mañana. ¡Todo su poder, su bondad y su deseo de paz y plenitud para nosotros, así como la plenitud infinita de Su redención, estallan de nuevo, totalmente renovados y disponibles todos los días!


__________
Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 4 de julio de 2014

¡LLEGA HASTA EL FINAL!

“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14:28-30)

Cristo sabía que muchos de sus seguidores no tenían lo que se requería para acabar. Él sabía que tirarían la toalla y no terminarían la carrera. Creo que ésta es la condición más trágica posible para un creyente, haber empezado deseando asirse plenamente de Cristo, crecer hasta ser un discípulo maduro y llegar a ser más como Jesús, para luego apartarse. Tal persona es una que puso el cimiento y no pudo terminar porque no calculó primeramente los gastos.

¡Qué gozo es poder conocer a aquéllos que están terminando la carrera! Estos creyentes están creciendo en sabiduría y conocimiento de Cristo, transformados a diario, a cada momento. Pablo les dice, en tono alentador: “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Estos creyentes no buscan el cielo, ¡sino a Cristo en su Gloria!

Yo sé que muchos de los que están leyendo este mensaje en particular, están en el proceso de darse un tiempo o dar un paso atrás. Pareciera ser un pequeño paso, pero producirá un descenso súbito lejos de Su amor. Si esto es verdad para ti, date cuenta de que el Espíritu Santo te está llamando a regresar por completo, de vuelta al arrepentimiento, a la negación a ti mismo y a rendirte. Y en este mismísimo momento, el tiempo es un factor importante. Si en algún momento quisiste asirte de Cristo, es ahora ¡llega hasta el final!

jueves, 3 de julio de 2014

NUESTRAS VIDAS SON CARTAS

Pasar tiempo en la presencia del Señor produce una manifestación de Cristo a un mundo perdido.

“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Corintios 4:1-2).

Pablo está hablando aquí de una expresión visible. Una manifestación es un "resplandor" destinado a hacer algo claro y comprensible. En pocas palabras, Pablo está diciendo que somos llamados a hacer que toda la gente conozca y comprenda a Jesús. En cada una de nuestras vidas, debe haber un resplandor de la misma naturaleza y semejanza de Cristo.

Pablo lleva este concepto de manifestar a Cristo aun más lejos. Él dice que realmente somos cartas de Dios al mundo: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”(2 Corintios 3:2-3). Nuestras vidas son cartas escritas por el Espíritu Santo y enviadas a un mundo perdido. Y somos leídos continuamente por aquellos alrededor de nosotros que observan nuestras vidas.

¿Cómo, exactamente, llegamos a ser cartas de Dios al mundo? Sucede sólo por la obra del Espíritu Santo. En el momento que somos salvos, el Espíritu Santo imprime en nosotros la misma imagen de Jesús y continúa formando esta imagen en nosotros en todo momento. La misión del Espíritu es formar en nosotros una imagen de Cristo que sea tan verdadera y exacta, que traspasará la conciencia de las personas.

miércoles, 2 de julio de 2014

SUS PROPÓSITOS ETERNOS

En 1 Samuel 9 leemos que Saúl fue enviado por su padre a buscar unas asnas que se habían extraviado. Tomando un criado con él, Saúl realizó una búsqueda a través de las tierras hasta que se desanimó y estuvo listo a darse por vencido. Pero entonces su criado le habló del profeta Samuel, quien quizás le podría decir dónde encontrar las asnas.

Samuel era un hombre de Dios, un tipo del Espíritu Santo, que conocía la mente de Dios. ¡Él recibió más que simplemente orientación para Saúl porque sabía que Dios había elegido a Saúl para jugar una parte en los propósitos eternos del cielo!

La primera cosa que hizo Samuel cuando Saúl llegó fue hacer una fiesta (Ver 1 Samuel 9:19). Esto es exactamente lo que el Espíritu Santo desea de nosotros: que nos sentemos a la mesa del Señor y le ministremos, es decir, tener un tiempo especial a solas con El, escuchando Su corazón.

Samuel le pidió a Saúl que despejara su mente para que pudieran tener un tiempo de comunión juntos (1 Samuel 9:20-25). Samuel estaba diciendo: “No te enfoques en conseguir orientación ahora, todo está arreglado. Hay algo más importante en este momento. ¡Tienes que conocer el corazón de Dios -Sus propósitos son eternos!”

Después de esa noche de comunión, Samuel le pidió a Saúl que sacara a su criado de la sala, para poder tener una sesión más íntima cara a cara (ver 1 Samuel 9:27; 10:1).

¿Puedes ver lo que Dios está diciendo aquí? “¡Si tu realmente quieres andar en el Espíritu -si realmente quieres Mi unción- necesitas buscar más que solo orientación de Mí. ¡Necesitas venir a Mi presencia y conocer Mi corazón, Mis deseos! ¡Lo que yo quiero es ungirte para usarte en Mi reino!"

¡Amado, olvida la orientación - olvida todo lo demás por ahora! Permite que el Espíritu Santo te enseñe las cosas profundas ocultas de Dios. Permanece quieto en Su presencia, y deja que el Señor te muestre Su propio corazón. ¡Esto es andar en el Espíritu en su más elevada forma!

martes, 1 de julio de 2014

DIOS ES NUESTRA FORTALEZA

En Salmos 46:1 leemos: “Dios es…nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. ¡Dios está presente ahora! Fue nuestra ayuda en tiempo pasado pero Él es nuestro pronto auxilio ahora, hoy, en medio de cualquier problema.

“Por tanto, no temeremos” (46.2). No necesitamos temer porque Dios es fuego consumidor, defensor y escudo para Sus hijos.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Él es totalmente verdadero y fiel a Su Palabra.

“Dios está en medio de ella [Su templo y Su ciudad]; no será conmovida.” Mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y Él dice que está en medio de Su templo. ¡Cristo mismo hace Su morada, Su habitación, dentro de mi corazón y no puedo ser afectado o perturbado! “Bramaron las naciones, titubearon los reinos” (46:6). Que las naciones bramen, que todos los reinos de la tierra tambaleen y se estremezcan, nuestro Dios destruirá completamente todos los ataques demoniacos.

“[Él] hace cesar las guerras…quiebra el arco, corta la lanza…y quema los carros en el fuego” (46:9). Él es mi ejército contra mis enemigos, contra los que hacen guerra contra mí. “Ninguna arma forjada contra ti prosperará…esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17).

Él dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (46:10). Descansaré completamente en el conocimiento de que Él es Dios. Él es mi Dios, mi Redentor, Mi defensor, el Señor soberano sobre todas las cosas. ¡Estoy rodeado de Su presencia en el refugio de Su amor y me mantendré firme y contemplaré Su majestad y gloria!

“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré...Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.” (Salmo 18:2-3)

lunes, 30 de junio de 2014

UN FUNDAMENTO SEGURO by Gary Wilkerson

Vivimos en tiempos de gran incertidumbre. Incertidumbre en nuestros trabajos, nuestras finanzas y/o nuestras relaciones. Esto puede hacernos sentir perturbados, inquietos o incluso inseguros en nuestra fe. En esos tiempos Dios quiere que sepamos que Él es un fundamento seguro. Todo alrededor nuestro puede y va a ser conmovido, pero Él se mantiene inalterable.

En el sexto capítulo de Marcos, justo después de la poderosa sanidad de la mujer con el flujo de sangre (Marcos 5:25-34) y la sanidad de la hija de uno de los principales de la sinagoga (5:35-43), Jesús fue a su ciudad natal, donde se encontró con absoluta incredulidad.

Siempre me he quedado sorprendido con el siguiente verso: “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.” (Marcos 6:5).

Este versículo realmente me sorprende. ¿Cómo puede un Dios soberano tener Sus manos atadas por la incredulidad de los seres humanos? La verdad es que Jesús estaba enviando un mensaje a ese pueblo, diciendo en esencia: “Lo siento, pero otros tienen tal fe harían un agujero en el techo para bajar a un hombre enfermo enfrente de Mí, y así yo lo pueda sanar, y ustedes ni siquiera creen que yo puedo sanar”.

Este pasaje termina con esta increíble declaración: “Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos” (Marcos 6:6). Que esto sea una advertencia para todos. No pares de leer este mensaje con alguna incredulidad en tu corazón.

Por supuesto que hay momentos en nuestras vidas cuando Dios puede optar por actuar de una manera contraria a nuestros deseos. Oramos, suplicamos, creemos que el Señor intervendrá, y Él simplemente va en otra dirección; pero eso no quiere decir que Dios quiere que abandonemos la fe, sin pedir nunca, sin esperar nunca, viviendo sin deseos.

¿Todavía crees que Jesús puede? ¿Crees que lo hará? No importa cuál sea tu prueba, no importa lo desesperanzadora que parezca la situación, Él está dispuesto a intervenir, pídele que infunda fe en ti.

sábado, 28 de junio de 2014

ESTAMOS EN PROBLEMAS by Jim Cymbala

¡Yo digo que estamos en dificultades y ya es tiempo que despertemos! Con algunas excepciones, somos como la iglesia de Laodicea. A decir verdad, hemos institucionalizado tanto el laodiceanismo que pensamos que tibio es normal. Cualquier iglesia que este ganando más de unos pocos para Cristo se considera “sobresaliente”.

Las palabras severas de Jesús se aplican tanto a nosotros como a los cristianos de fin del primer siglo: “[No] eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Ap. 3:15—17). En otras palabras, estaban expresando una maravillosa “confesión positiva”. Estaban proclamando victoria y bendición. El único problema es que Jesús no estaba impresionado. Él respondió:

“Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo... Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” Apocalipsis 3:17, 19

Lenguaje severo, por cierto, pero Jesús siempre trata con firmeza a los que ama. “¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”, pregunta el escritor de Hebreos (12:7).

Nótese que los laodiceanos eran santos de Dios, con derecho a todas las promesas. Eran parte del cuerpo de Cristo: cantaban himnos, adoraban los domingos, disfrutaban de beneficios físicos, y sin duda se veían a si mismos más justos que sus vecinos paganos. No obstante, estaban a punto de ser vomitados. ¡Qué llamada de atención!

Siempre que el cuerpo de Cristo se mete en problemas, se requiere una acción enérgica. No podemos quedarnos sentados y esperar que el problema se resuelva por sí solo.

La Iglesia primitiva comenzó de forma dinámica en poder. Ellos estaban unidos, orando, llenos del Espíritu Santo, saliendo a hacer la obra de Dios a la manera de Dios, y viendo resultados que lo glorificaban.

Luego vino el primer ataque (Ver Hechos 4:2-3). ¿Cómo respondieron? Rápidamente comenzaron a orar de esta manera:

“Soberano Señor, tú …hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay… Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” (Hechos 4:24, 29-30).

Esto es precisamente lo que los profetas a través de los siglos les habían dicho que tenían que hacer: Cuando estés bajo ataque, cuando te enfrentes a un nuevo reto, en todas las épocas, en todo momento, invoca el nombre del Señor, y Él te ayudará.


__________
Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 27 de junio de 2014

EL RÍO DE VIDA

En Ezequiel 47, se le mostraba al profeta lo siguiente: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en cualquier otra época de toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se va a debilitar ni va a disminuir en poder o en autoridad espiritual. No, Su iglesia se verá llena de poder resplandeciente y gloria y disfrutará de la revelación más plena de Jesús que nadie antes haya podido conocer.

Ezequiel escribe: “Y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande” (Ezequiel 47:10). Vendrá un cuerpo de creyentes que nadará en las crecientes aguas de la presencia del Señor.

La visión de Ezequiel de las aguas crecientes (Ezequiel 47:3-4) habla de un aumento del Espíritu Santo. En los días postreros, habrá un aumento de la presencia de Dios entre Su pueblo.

El fundamento mismo de este río es la cruz. Vemos el cumplimiento de esta imagen en el siguiente versículo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

El nivel de agua que va creciendo en el río es la imagen de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue dado a los discípulos. Junto con este don del Espíritu, a los seguidores de Cristo se les dio la promesa de que Él sería un río de vida que brotaría desde su interior. Y ese río fluiría hacia todo el mundo (ver Juan 7:38-39).

De acuerdo a la visión de Ezequiel el río de vida llegará a su punto más alto justo antes de la venida del Señor. Dios llevó al profeta a través de un viaje asombroso y Ezequiel testifica: “Me hizo pasar por las aguas” (Ezequiel 47:3). Y el Señor seguía animando al profeta a ir más adelante, más profundo y más lejos en las aguas. Ezequiel dice que finalmente el agua estaba muy profunda para él, muy arrolladora. “Y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado” (47:5).

Sólo puedo imaginar el asombro de este hombre cuando el Señor le preguntó: “Ezequiel, ¿qué es este mar que ha crecido? Si este río representa la vida y el poder de la resurrección, ¿quiénes son aquéllos que serán tan bendecidos por nadar en tal gloria?” Ezequiel sólo podía imaginarse lo que nosotros ahora disfrutamos.

EL RÍO DE VIDA

En Ezequiel 47, se le mostraba al profeta lo siguiente: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en cualquier otra época de toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se va a debilitar ni va a disminuir en poder o en autoridad espiritual. No, Su iglesia se verá llena de poder resplandeciente y gloria y disfrutará de la revelación más plena de Jesús que nadie antes haya podido conocer.

Ezequiel escribe: “Y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande” (Ezequiel 47:10). Vendrá un cuerpo de creyentes que nadará en las crecientes aguas de la presencia del Señor.

La visión de Ezequiel de las aguas crecientes (Ezequiel 47:3-4) habla de un aumento del Espíritu Santo. En los días postreros, habrá un aumento de la presencia de Dios entre Su pueblo.

El fundamento mismo de este río es la cruz. Vemos el cumplimiento de esta imagen en el siguiente versículo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

El nivel de agua que va creciendo en el río es la imagen de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue dado a los discípulos. Junto con este don del Espíritu, a los seguidores de Cristo se les dio la promesa de que Él sería un río de vida que brotaría desde su interior. Y ese río fluiría hacia todo el mundo (ver Juan 7:38-39).

De acuerdo a la visión de Ezequiel el río de vida llegará a su punto más alto justo antes de la venida del Señor. Dios llevó al profeta a través de un viaje asombroso y Ezequiel testifica: “Me hizo pasar por las aguas” (Ezequiel 47:3). Y el Señor seguía animando al profeta a ir más adelante, más profundo y más lejos en las aguas. Ezequiel dice que finalmente el agua estaba muy profunda para él, muy arrolladora. “Y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado” (47:5).

Sólo puedo imaginar el asombro de este hombre cuando el Señor le preguntó: “Ezequiel, ¿qué es este mar que ha crecido? Si este río representa la vida y el poder de la resurrección, ¿quiénes son aquéllos que serán tan bendecidos por nadar en tal gloria?” Ezequiel sólo podía imaginarse lo que nosotros ahora disfrutamos.

jueves, 26 de junio de 2014

¡CANTA, GRITA Y ADORA!

¡Al parecer, Satanás no sabe que mientras más se ataca a un siervo de Dios lleno del Espíritu, más alabanza sale de él! Arroja a un santo de Dios en una crisis, ¡y él cantará, gritará y adorará a Jesús! Si atas con problemas y dificultades a un hijo de Dios lleno del Espíritu, ¡él cantará, gritará y adorará aun más!

Justo después de que Pablo echara fuera los demonios de la muchacha poseída (Hechos 16:16-18), Satanás comenzó a agitar las cosas, instigando a las muchedumbres contra Pablo y Silas, y repentinamente ellos se encontraron en una terrible crisis!

Los magistrados de la ciudad los mandaron azotar y los echaron a la cárcel. Y con cada golpe en su espalda, puedo escuchar al diablo diciéndoles: "¿Así que creen haber ganado la victoria? ¿Piensan que van a echar fuera a mis demonios y a tomar autoridad sobre mí?”

¡El diablo parecía no saber que mientras más golpeas a un siervo de Dios que anda en el Espíritu, más alabanza sale de él! "Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían" (Hechos 16:25).

Si vamos a andar en el Espíritu, debemos creer que Dios nos librará sobrenaturalmente de cada atadura de Satanás, aun si tuviera que crear un terremoto para hacerlo. Eso es exactamente lo que Él hizo por Pablo: "Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron" (Hechos 16:26).

Satanás tratará de traer sobre ti la tentación o prueba más temible que hayas enfrentado. Él quiere que quedes atrapado en la culpabilidad, la condenación y la autoevaluación. Querido santo, tienes que levantarte en el Espíritu y quitar tus ojos de tus circunstancias y de tus ataduras. No trates de descifrarlo todo. Comienza a alabar, a cantar y a confiar en Dios ¡y Él se encargará de tu liberación!

miércoles, 25 de junio de 2014

UNA FE OSADA

Nada honra más a Dios que confiar en Él frente a las dificultades. En el Salmo 106 vemos a Israel contemplando un milagro increíble, esto es, el Mar Rojo cayendo sobre el ejército egipcio, ahogando a cada soldado. "Los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario. Cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos. Entonces creyeron a sus palabras y cantaron su alabanza" (versos 10-12). Y las palabras siguientes son: "Bien pronto olvidaron sus obras" (verso 13). ¡Cuán rápido olvidamos de los milagros y de las bendiciones pasadas!

No podemos basar nuestra fe en las experiencias pasadas, somos muy olvidadizos y las experiencias pasadas por sí solas no serán suficientes para fortalecernos en las dificultades actuales. Necesitamos una fe fresca, anclada en una provisión diaria de la Palabra de Dios, ¡en una Palabra fresca de Dios!

Confía en Dios cuando enfrentes dificultades y Él te confiará más de Su gracia, Su plenitud y Su fortaleza.

Confiar en Dios ante extremas dificultades requiere una fe osada, entregando todo a sus cuidadosas manos. Llega el momento en el cual debemos lanzarnos mar adentro y echar toda carga sobre Él. Esta fe que se atreve es de gran agrado para Él.

La fe es nuestra única esperanza, nuestra única manera de salir de las dificultades, así que demos un paso adelante y encomendemos todo a Él.
Dios tiene un plan para librarnos de nuestras pruebas de fuego. No importa lo que estés pasando, Dios tiene un plan para cada dificultad, un plan que nunca podría ser concebido o imaginado por la mente humana.

Tomemos, por ejemplo, las pruebas de fuego de Israel en el desierto. No tenían pan, ni comida de ningún tipo. Imagina que un comité, o un grupo de intercesión sugiriera: "Vamos a orar para que mañana nos despertemos y descubramos hojuelas blancas de comida (maná) de ángeles, con sabor a miel, cubriendo toda la tierra” (ver Éxodo 16).

Dios tenía un plan, un plan milagroso e inconcebible. Así que recuerda, Dios tiene también un plan para nosotros, ¡y debemos confiar en Él!

martes, 24 de junio de 2014

UNA VIDA VICTORIOSA

En el Calvario Jesús despojó al diablo de todo poder y autoridad. Cuando Cristo se levantó victorioso de la tumba, arrebató del poder de Satanás, llevando consigo, un innumerable ejército de cautivos redimidos. Y dicha procesión de “comprados por sangre”, sigue marchando hoy.

Asombrosamente, el triunfo de Cristo en el Calvario nos dio más que la victoria sobre la muerte. Obtuvo para nosotros, despojos increíbles en esta vida: gracia, misericordia, paz, perdón, fuerza, fe, todos lo que necesitamos para llevar una vida victoriosa. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

Él nos ha dado toda la provisión para el mantenimiento de Su templo: “Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (Hebreos 3:6).

El Espíritu Santo nos está mostrando una maravillosa verdad aquí: Jesús nos ha suplido de todos los recursos que necesitamos, en Su Espíritu Santo. Pero es nuestra la responsabilidad de mantener Su templo, y los recursos para hacerlo, deben venir directamente de los despojos de nuestra guerra.

Cristo nos ha dado todo lo necesario para que este mantenimiento se lleve a cabo. Él nos ha adoptado y nos ha traído a Su casa. Él es la piedra angular de dicha casa y Él ha limpiado la casa entera. Finalmente, nos ha dado acceso al Lugar Santísimo. Así que, por fe, ahora somos un templo, plenamente establecido y completo. Jesús no edificó una casa a medias.

Podemos hallar los recursos para el mantenimiento de este templo en el Espíritu de Cristo mismo. Él es el tesorero de todos los despojos. Dichos recursos son entregados cuando vemos nuestra necesidad y cooperamos con Dios y dicha cooperación comienza cuando estamos en medio del conflicto.

Nuestros recursos son la semejanza a Cristo que ganamos mientras estamos inmersos en la batalla. Son las lecciones, la fe y el carácter que ganamos en la guerra contra el enemigo.