viernes, 17 de abril de 2015

NUNCA TE RINDAS

"Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él" (Marcos 9:25). Después de que Jesús oró, el muchacho cayó en tierra como muerto. Pero la Escritura dice: "Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó" (versículo 27).

¿Puedes imaginar el gozo en esta escena? Este chico limpio y libre debió haber corrido a su padre para abrazarlo. Y el corazón del padre saltó de felicidad. Dios lo había arreglado todo.

Así que, ¿por qué movió el Espíritu Santo a Marcos para que incluyera este relato en su evangelio? Yo creo que fue para que todo padre a partir de dicho momento supiera que puede confiar que Dios hará lo imposible por sus hijos. El Señor estaba diciendo: "Yo puedo restaurar todo y a todos. Si tan sólo creyeran, todas las cosas les serían posibles a través de Mí".

Por todo el mundo, hoy, multitudes de padres cristianos agonizan porque sus hijos están bajo el poder del diablo. En nuestra propia congregación, veo el dolor de las madres que suben a los buses para visitar a sus hijos que están en prisión. Ellas conocen el dolor de estar sentadas a un lado de la gruesa ventana de vidrio, contemplando a un muchacho que una vez tuvo el espíritu tierno. De alguna forma, quedó atrapado en las drogas y luego intentó hacer un robo para suplir su vicio. Y ahora está en la cárcel, endureciéndose aún más. Ella ha venido orando por él durante años, pero ahora está perdiendo su esperanza. Ella no cree que algún día lo verá cambiar

Quizás pienses que ya no hay esperanza para tu esposo inconverso, que él nunca vendrá a Jesús. O, quizás, ya perdiste la esperanza por tu esposa, que se va en las noches a divertirse. Pero no hay nadie que se haya alejado tanto que Dios ya no pueda alcanzar. Conozco muchas esposas cristianas que hoy testifican: "Yo oré por mi esposo por años, de pronto un día, después de haber perdido toda esperanza, Dios intervino. ¡Él salvó y liberó a mi ser querido!"

No debemos perder la esperanza por nadie, porque nuestro Dios puede hacerlo todo.

jueves, 16 de abril de 2015

NO HAY PROBLEMA QUE ÉL NO PUEDA ARREGLAR

En Marcos 9, un padre perturbado trajo a su hijo poseído a los discípulos de Jesús, buscando liberación. Este chico no estaba simplemente pasando problemas ni estaba siendo tan sólo rebelde. Él estaba lleno de espíritus malignos que controlaban todas sus acciones. Su estado era bastante conocido en dicha región y cuando los demás padres lo veían acercarse, lo más probable es que llevaran a sus hijos a casa.

Nadie creía que este pobre chico tuviera esperanza. Era sordomudo, así que sólo emitía sonidos guturales. Echaba espuma por la boca como perro rabioso y físicamente era sólo huesos y piel, demacrado debido a sus terribles luchas. Su padre tenía que agarrarlo continuamente porque los demonios querían echarlo al río, al lago o al fuego más cercano para matarlo.

Me pregunto cuántas veces este padre tuvo que saltar en un estanque y arrastrar a su hijo para rescatarlo. Este debía ser un trabajo a tiempo completo: El sólo impedir que su hijo se mate. Imagínate la cantidad de cicatrices y quemaduras en el cuerpo destrozado de ese chico. Yo estoy seguro de que el corazón del padre estaba diariamente quebrantado por ver a su hijo en esa condición, sin que nadie pueda ayudar.

Ahora bien, mientras el padre estaba delante de los discípulos, Satanás comenzó a manifestarse en el chico. Comenzó a echar espuma por la boca y a revolcarse en la tierra, contorsionándose y girando salvajemente. La Escritura nos dice que los discípulos oraron por él, quizás durante mucho tiempo, pero nada sucedía.

Parecía ser una situación imposible. De pronto, los fariseos dudosos se juntaron alrededor, preguntando: "¿Por qué no sanó el niño? ¿Este caso es demasiado difícil para ti, Jesús? ¿En estos casos, el diablo es más poderoso?".

¡Pero luego Jesús apareció en la escena! Cuando Él preguntó qué estaba pasando, el padre del chico respondió: "Traje a mi hijo a Tus discípulos, pero ellos no pudieron sanarlo. Para él ya no hay esperanza". Jesús simplemente respondió: "Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Marcos 9:23). Cristo les estaba diciendo a todos los presentes: "¿Creen ustedes que Yo puedo con todas las situaciones, con excepción de aquellas que están bajo el control del diablo? Les digo, no hay problema, ni circunstancia imposible que Yo no pueda arreglar".

miércoles, 15 de abril de 2015

DIOS DE LO IMPOSIBLE

No es suficiente que nosotros simplemente creamos en Dios como creador, el hacedor de todas las cosas. También debemos creer que Él es un Dios que anhela hacer lo imposible en nuestras vidas. La Biblia lo dice claramente: Sí no creemos esto acerca de Él, no confiamos en Él en absoluto.

En mi opinión, no interesa la cantidad de consejos que una persona reciba: Si no cree que Dios puede obrar un milagro, nada bueno sucederá. No me malinterpreten, yo no estoy en contra de la consejería cristiana, pero no sirve de nada aconsejar a una persona que no está totalmente convencida de que Dios puede solucionar el problema, sin importar cuál sea dicho problema.

Las parejas deben creer que Dios puede salvar su relación, de otra forma, mi consejo es en vano. Las cosas pueden verse absolutamente sin esperanza para ellos; pueden haber guardado años de resentimiento y amargura. Aun así, tienen que estar convencidos de que Dios puede hacer lo imposible.

A dichas parejas yo les digo de frente: "Sí, les voy a aconsejar, pero primero tengo que preguntarles: ¿Creen ustedes de verdad que Dios puede arreglar su matrimonio? ¿Tienen la fe para creer que, sin importar cuán imposible vean la situación, Él tiene el poder para restaurar su relación?"

Algunos responden: "Pero Ud. no sabe lo que he atravesado con mi pareja. He sido herido profundamente. Mi dolor es más fuerte de lo que Ud. pudiera alguna vez haber imaginado". Este tipo de respuestas me demuestra que ellos han creído la mentira del diablo. Él los ha convencido de que su situación ya no tiene esperanza. Sin embargo, Jesús habló claramente a cada uno de sus hijos: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios" (Lucas 18:27).

A lo largo de todo lugar, los cristianos están tirando la toalla en sus matrimonios. Incluso, algunos amigos ministros se están divorciando. Cuando hablo con ellos sobre su situación, me doy cuenta de que ellos no creen que su matrimonio pueda ser sanado. Simplemente, ellos no confían que Dios puede hacer lo imposible por ellos.

No creemos verdaderamente en Dios, a menos que creamos que ¡Él es el Dios de lo imposible!