sábado, 20 de septiembre de 2014

UN CORAZÓN CON PROPÓSITO by Nicky Cruz

Cuando Dios redime a su pueblo, hace mucho más que salvarnos; Él nos restaura. Lo que sea que Satanás haya robado, Dios lo restaura. Sea cual sea el tiempo que hayamos perdido en pecado, Él lo recupera a través de Su amor. Las heridas causadas por el mundo son curadas por Su maravillosa gracia.

Este es el Jesús que adoramos: ¡El Salvador que murió para que nosotros podamos vivir!

Este es el mensaje que traemos a un mundo todavía atado por el pecado.

Este es el único testimonio que merece ser contado: ¡La única cosa que realmente importa!

¿Cómo no gritarlo a los cuatro vientos? ¿Cómo podríamos caer en momentos de apatía después de todo lo que Dios ha hecho por nosotros? ¿Cómo podríamos no vivir con pasión y celo, sabiendo lo que sabemos, entendiendo lo que entendemos acerca de Satanás y sus mentiras, después de experimentar el perdón incondicional que Jesús trae?

¿Cómo podría alguien guardar silencio?

¡Desde el día en que Jesús entró en mi corazón, mi obsesión en la vida ha sido salvar almas perdidas! En ese momento, Jesús puso en mi corazón una obsesión por las almas, una pasión ardiente por aquellos que necesitan un Salvador. Es un fuego que nunca ha menguado, nunca se ha agotado, nunca se ha aplacado. Es la sangre que corre por mis venas que me impulsa a seguir, día tras día, mes tras mes, año tras glorioso año. ¡Mi corazón estalla con el mensaje del amor y la fidelidad de Dios, y todo lo que quiero hacer es compartir esa verdad con los demás!

Una vez alguien me preguntó: “¿Cuál es el milagro más grande que hayas visto?” Ni siquiera tuve que detenerme a pensar antes de responder: “Cuando Dios llega a un corazón en pecado y lo reemplaza por amor…ese es el más grande milagro de Dios”. Veo que sucede todos los días, y cada vez es tan real y potente como el día en que lo experimenté yo mismo.

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 19 de septiembre de 2014

LOS JUICIOS DE JEHOVÁ SON VERDAD

El amor de David por el Señor nunca se enfrió porque él tenía respeto a cada palabra. "El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón" (Salmo 19:9-11). “¡Con ellos tu siervo es amonestado!” ¿Quién va a advertir a aquellas ovejas engañadas, cuyos pastores no les dicen la verdad? Ellos la llaman: Predicación negativa del juicio, falsas profecías. En cambio, David y los profetas la llamaron: ¡Dulce miel!

Lo más dulce y misericordioso que Dios está haciendo por Su pueblo hoy es enviar una vez más, profetas y atalayas sin miedo, para despertar a la iglesia e inculcar el temor de Dios ¡Qué dulce suena: "Huye de la ira de Dios”, dulzura! ¡"Sin santidad nadie verá a Dios", dulzura! ¡“Si no te arrepientes, morirás en tus pecados”, dulzura! ¡"La tierra y las obras serán quemadas con fuego", dulzura! Creo que puedes decir, como Jeremías: "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón" (Jeremías 15:16).

Jesús advirtió: Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24:13). Esto habla de aquellos cuyo amor nunca se enfría, sino que crece y persevera a través de las pruebas. Timoteo relaciona este concepto a nuestra actitud hacia la sana doctrina: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2 Timoteo 4:3-4). En estos últimos días, veremos una gran resistencia a la doctrina pura e incorrupta. La sana doctrina hace santo al oyente; pero muchos no querrán saber nada de ella, no la soportarán. Habrá un rechazo total a la predicación de la santidad y a las advertencias proféticas. (ver 2 Tesalonicenses 2:10-12).

Miles de cristianos estarán tan fríos a la medianoche que ni siquiera los juicios de Dios los harán volver a Dios. Jeremías llora por su pueblo: "Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección" (Jeremías 5:3). Tenemos esta advertencia de Pedro: "Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 3:17-18). ¡No te dejes llevar por el pecado o por las falsas doctrinas o por ira contra la Palabra!

jueves, 18 de septiembre de 2014

MIEL DEL CIELO

Tenemos que aprender a aceptar cada palabra de Él como miel del cielo. Tú puedes medir el amor de cualquier creyente a su Señor por el respeto que tiene por toda palabra que sale de la boca de Dios Un predicador dijo una vez: "¡No puedo servir a un Dios de ira! Predicaré únicamente sobre el ánimo, no el reproche. ¡Dios es amor! ¡Basta ya de todos lamentos y ayes!” Este hombre no sabe nade sobre la miel de Dios.

El Señor instruyó a Ezequiel: "Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo…yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón…Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy. Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes" (Ezequiel 2:1,3-4,8-10).

Los ayes de Dios eran miel para los profetas: "No seas rebelde". ¿Cómo podría Ezequiel ser rebelde? Al no predicar la verdad acerca del juicio que Dios le había dado. “he aquí una mano extendida hacia mí”. ¡Esta era la mano de Dios! La mano de Dios contenía un rollo escrito por delante y por detrás con "endechas y lamentaciones y ayes", todas escritas por el dedo de Dios. ¿Qué debía hacer Ezequiel con todas estas duras palabras de Dios? ¡Se le dijo que las comiera! ¡Que llene su estómago con ellas! "Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel" (Ezequiel 3:1-3).

Esta era comida del cielo, ¡maná remojado en miel! "…llena tus entrañas de este rollo que yo te doy". Las entrañas representan el corazón y "llena” quiere decir que lo tomes en serio, ¡que le prestes atención! “Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel”.

Jeremías dijo que todos los profetas del pasado habían advertido sobre los juicios y ayes. "Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron guerra, aflicción y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos” (Jeremías 28:8). Todos los profetas vivan según cada palabra que salía de la boca de Dios; tanto la palabra triste como la palabra alegre. ¡Ellos las consideraron todas como miel!