sábado, 1 de agosto de 2015

EMBAJADORES DE LA ORACIÓN by Carter Conlon

Cuando nos acercamos a Dios en oración, debemos saber quién es Él y lo que Él está dispuesto a hacer por nosotros. Debemos saber que Él es nuestro Padre, nuestro proveedor, nuestro libertador y saber que somos perdonados, por lo cual podemos ser embajadores de perdón. Debemos tener una seguridad en nuestros corazones de que Dios es fiel para protegernos de cada arma del mal forjada contra nosotros.

“Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante…?” (Lucas 11: 5-6)

Una vez que descansamos completamente en quién es Dios, confiando plenamente en su provisión y poder para guardarnos, hay un cambio que debe tener lugar en nuestras oraciones. La oración ya no debería ser tan solo acerca de nosotros, sino que también debe estar enfocada en otros. Aquí es donde se encuentra el verdadero poder de la oración.

Tenga en cuenta que el versículo cinco nos dice que era medianoche. Estoy seguro que ahora estás consciente de que estamos viviendo en la hora de la medianoche. Todo lo que conocemos está entrando en una última y definitiva rebelión contra toda forma de un Dios santo. Fue a la medianoche también, que Pablo y Silas se encontraron en el calabozo de más adentro, sin embargo, optaron por orar y adorar (Ver Hechos 16:25). De repente, hubo un terremoto que sacudió los cimientos de la prisión. Se abrieron todas las puertas de la cárcel, y las cadenas de todos se soltaron. ¡Si sólo tú y yo pudiéramos aprender a orar así en esta hora oscura!

Podemos estar seguros de que Pablo y Silas no estaban simplemente orando: “Perdónanos por nuestros pecados y dános nuestro pan de cada día”. ¡No! Yo creo que estaban pidiendo a gritos: “Dios, es media noche, y hay una necesidad aquí que es mucho mayor de lo que podemos manejar. Se nos presentan amigos, y estos amigos están en prisión: encadenados y sin esperanza. Tú nos ha confiado este calabozo, así que ahora debes darnos la fuerza para lograr hacer una diferencia”.

¿Cómo respondió Dios a sus oraciones? ¡Puso una canción dentro de ellos! Y mientras empezaban a adorar a Dios por haber respondido el clamor de sus corazones, de repente todo comenzó a temblar y empezaron a suceder milagros. ¡Incluso el carcelero de Filipos y toda su familia entregaron sus vidas a Jesús!

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 31 de julio de 2015

LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO

Hay veintenas de ministros bien entrenados hoy en día, hombres altamente respetados de aprendizaje avanzado. Han pasado años en el seminario, estudiando teología, filosofía y ética, y han sido enseñados por maestros dotados, hombres estimados que son expertos en sus campos.

Pero cuando muchos de éstos ministros entrenados se colocan en el púlpito para predicar, hablan sólo palabras vacías. Pueden decirte muchas cosas interesantes sobre la vida y ministerio de Cristo, pero lo que dicen deja tu espíritu frío. ¿Por qué? Porque no tienen una revelación de Jesús, ninguna experiencia personal con Él. Todo lo que saben de Cristo ha sido filtrado a través de las mentes de otros hombres. Su percepción son enseñanzas meramente prestadas.

En Efesios 4 y especialmente el verso 20, Pablo estaba preguntando: "¿Cómo aprendieron a Cristo?" En otras palabras: ¿Quién les enseñó lo que saben acerca de Jesús? ¿Vino de los muchos sermones que han oído o de sus clases de Escuela Dominical? Si es así, eso es bueno. ¿Pero, es eso todo lo que conocen de Cristo? No importa cuán poderosamente su pastor pueda predicar, o cuán ungidos puedan estar sus maestros, ustedes necesitan más que el simple conocimiento intelectual acerca de Jesús.

Muchos creyentes están satisfechos con lo que llamo una primera revelación inicial del poder y gracia salvadora de Cristo. Ésta es la única revelación de Jesús que han tenido. Testifican, "Jesús es el Mesías, el Salvador, el Señor, el Hijo de Dios." Todo verdadero creyente experimenta esta maravillosa revelación que cambia la vida, pero ése es sólo el primer paso. Lo que sigue es una vida de revelaciones más profundas y más gloriosas de Cristo.

Pablo sabía esto. Él recibió una revelación increíble de Jesús en el camino a Damasco. Pablo fue tumbado literalmente de su caballo, y una voz le habló desde el cielo. Ninguna persona había tenido una revelación más personal de Cristo que esta, pero Pablo sabía que esto era sólo el principio. Desde ese momento en adelante, él se "[propuso] no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado" (1 Corintios 2:2).

jueves, 30 de julio de 2015

UNA REVELACIÓN DE JESÚS SIEMPRE CRECIENTE

Considere a Cornelio, el centurión. Este hombre no era un predicador o un ministro laico. De hecho, siendo un Gentil, ni siquiera era contado entre el pueblo de Dios. Pero, la Escritura dice que este soldado era "piadoso, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre" (Hechos 10:2).

Aquí tenemos a un hombre ocupado. Cornelio tenía 100 soldados bajo su orden inmediata, sin embargo, oraba en cada momento libre. Y un día, mientras oraba, el Señor le habló. Un ángel apareció, llamando a Cornelio por nombre. El centurión lo reconoció como la voz de Dios y contestó: "¿Qué es, Señor?" (10:4).

El Señor le habló directamente a Cornelio, diciéndole que buscara al apóstol Pedro. Le dio instrucciones detalladas, incluso nombres, una dirección, aún las palabras que decir. Entretanto, Pedro estaba orando en un tejado cuando allí “le vino una voz" (10:13). De nuevo, el Espíritu Santo dio instrucciones detalladas: "Pedro, estás a punto de oír a unos hombres en la puerta. Ve con ellos, porque los he enviado" (vea 10:19-20).

Pedro siguió a los hombres a la casa de Cornelio para un encuentro verdaderamente divino. Lo que pasó allí impactó a toda la iglesia Pentecostal Judía. El Señor abrió el evangelio a los Gentiles. Pero, la cosa más dura para los creyentes judíos aceptar era que Dios había hablado a un común e inexperto Gentil. No podían entender cómo Cornelio había oído la voz de Dios tan claramente, y hablada con tal poder. Esto desafió a cada creyente allí.

Pablo también recibió una revelación de Jesús directamente del cielo. Él testificó que las cosas que se le mostraron sobre Cristo no fueron enseñadas por ningún hombre. Más bien, había oído la voz del propio Jesús, mientras estaba sobre sus rodillas en oración. "Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 1:11-12). "agradó Dios,… revelar a Su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre" (1:15-16).

Ahora, había grandes maestros en los días de Pablo, líderes que eran poderosos en la Palabra de Dios, como Apolo y Gamaliel, y también los apóstoles que habían caminado y hablado con Jesús. Pero Pablo sabía que una revelación de segunda mano de Cristo no sería lo suficientemente buena. Tenía que recibir una revelación siempre creciente de Jesús, de parte del Señor mismo.