viernes, 29 de agosto de 2014

MIS MALETAS ESTÁN LISTAS

Este no es el momento de acomodarse a una vida fácil. Debemos vivir en un estado de permanente despertar. “Acontecerá en aquel tiempo [antes del juicio] que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal” (Sofonías 1:12). Que “reposan tranquilos” significa que no les preocupa. El “vino asentado” se refiere a los sedimentos de vino que se establecen en el fondo del barril. Muchos cristianos no han querido los estímulos del Espíritu Santo. Ahora ellos se sientan echándose hacia atrás, se toman las cosas con calma y dejan que toda la suciedad se asiente en sus corazones. Algunos han dejado la iglesia de Times Square porque es demasiado intensa y hay demasiadas cosas que conmueven el corazón. Se han ido en busca de un lugar donde no sean conmovidos. Dicen: “No puedo soportar la presión, la predicación fuerte, y el llamado a examinar la conciencia”.

Yo te digo, una verdadera iglesia del Espíritu Santo será la linterna de Dios, buscando a través de la ciudad, por lo que será muy molesto para los que se han acomodado. La Palabra de Dios lo llama “ser vaciado de vasija en vasija” en Jeremías 48:11-12: “Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado”. Estas personas se negaron a participar y prefirieron la calma, paz y tranquilidad de la prosperidad, negándose a ser examinados, conmovidos, o convencidos de pecado.

Si supiéramos lo cerca que estamos del regreso de nuestro Señor, cuan cerca de los ardientes juicios, daríamos gracias a Dios por conmover nuestros corazones. Abriríamos nuestro corazón en cada reunión, eliminando las escorias. Agradeceríamos a Dios por los ministros del evangelio que nos siguen llamando a caminar en la justicia y que inundan nuestras almas con la Palabra de verdad que penetra y convence de pecado. En el Día del Juicio, estaremos eternamente agradecidos con Dios por haber sido despertados por los mensajes de alerta que nos han llevado al arrepentimiento y al verdadero temor de Dios.

¡Mis maletas están listas! Estoy listo y anhelando ver a Jesús cara a cara.

jueves, 28 de agosto de 2014

VELEMOS Y SEAMOS SOBRIOS

Dios llama a su pueblo a velar y ser sobrios pues el día de la destrucción se acerca. “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:6). Pablo exhorta a los hermanos: “Mas vosotros…no estáis en tinieblas…todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (5: 4-5). Lo que está diciendo es: “¡Lo que para este mundo es una trágica noche de oscuridad y abrasadora destrucción es el amanecer de un nuevo día para aquellos que velan y son sobrios!”

Tan cierto como que no somos de este mundo, es el hecho de que no estamos destinados a la oscuridad y la destrucción: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (5:9).

El aumento de intensidad de los dolores de parto significa algo glorioso para la Novia de Cristo: ¡Estamos una crisis más cerca de nuestro hogar! ¡Es la cuenta regresiva de la destrucción para el mundo, pero es nuestra cuenta regresiva a la gloria! ¡Es su cita con la ira y nuestra cita con la resurrección! ¡Mientras ellos tengan que sufrir el lloro y el crujir de dientes, nosotros nos gozaremos y alegraremos! Aquellos que son hijos de esta densa oscuridad, esta noche de destrucción, están borrachos y dormidos: “Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan” (5:7). “Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios” (5:8). Esto tiene que ver con cualquier tipo de intoxicación terrenal. “Intoxicar” significa “emocionar el espíritu humano a un punto de frenesí”. Esta es una poderosa advertencia para nosotros de parte del apóstol Pablo. Él nos está advirtiendo no emocionarnos por cosas terrenales en la víspera de la destrucción, no intoxicarnos (enloquecernos) con nada excepto Cristo.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro 5:8-9). Debemos estar en Sus negocios hasta que Él venga y permanecer diligentes en todas las cosas. Pero, por encima de todo, debemos ser sobrios y velar. La palabra “sobrio” aquí significa “tener discernimiento, ser prudente”. En otras palabras, no dejes que nada atrape tu corazón. No te involucres demasiado, ni te entusiasmes demasiado, o estés demasiado envuelto en las cosas de esta vida.

¡Se consciente! En este momento puede que estés bebiendo el vino demoniaco de la distracción: el vino de estar demasiado ocupados. La Biblia nos advierte que Satanás tratará de engañar, si fuera posible, aun a los escogidos. Muchas veces me he preguntado cómo podría ser posible esto. Yo creo que no es por el adulterio, el orgullo o los malos hábitos, sino dejando que algo que te llama la atención tome tu corazón, aunque sea algo legítimo, que obsesione tu corazón y consuma todo tu tiempo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

ACIA LA SALA DE PARTOS

“Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Tesalonicenses 5:3).

Esta es la Palabra inspirada por Dios y cada palabra fue escogida cuidadosamente. La destrucción viene repentinamente como los dolores de parto de una mujer a punto de dar a luz a un bebé. La mujer aquí es una sociedad perdida, malvada e impía; y los juicios van a venir como los dolores de parto. Cuando el momento del nacimiento se acerca, los dolores comienzan a aumentar tanto en número como en intensidad. Pueden venir con una hora de diferencia, después cada media hora, luego cada diez minutos. Ella es llevada a un hospital, y los dolores siguen aumentando. De repente, trabajo de parto constante: dolor. Su aplicación espiritual es que la destrucción final comenzará con advertencias dolorosas que se intensificarán y se acelerarán.

Creo que Norteamérica ya se dirige a la sala de partos. Cuando cientos de infantes de marina estadounidenses fueron destruidos repentinamente en Beirut, Líbano, sin ninguna advertencia, ¡quedamos paralizados e impotentes! Unos años más tarde, cuando el transbordador espacial estadounidense Challenger explotó en los cielos, el mundo observó con horror como siete astronautas cayeron a la tierra, y de nuevo nos quedamos impotentes.

El SIDA fue declarado una plaga sobre América por alarmados médicos y su propagación fue aterradora. Las drogas se han disparado en nuestra sociedad, otra plaga. El abuso de drogas se está extendiendo como la peste negra de los siglos pasados. ¡Las pandillas ahora vagan por Nueva York, Los Ángeles y Chicago, asaltando, robando y asesinando! Pablo nos advierte que todo se va a intensificar, y Dios está acelerando el ritmo de problemas y aflicciones.

El Espíritu Santo también está soplando la trompeta más fuerte y suena más inquietante. Nunca hemos oído tantas advertencias. Nunca ha habido más atalayas clamando desde los muros. De hecho, ha habido tantas advertencias que muchos del pueblo de Dios han hecho oídos sordos. La sociedad está con dolores de parto, el juicio está siendo desencadenado, y la gente está recurriendo a los ídolos y la diversión. Jesús dijo que debemos regocijarnos cuando veamos que todas estas cosas suceden porque significa que nuestra redención está cerca.

“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28).