martes, 22 de julio de 2014

ENFRENTANDO EL ESPÍRITU DE BURLA

Eliseo regresó a Bet-el, una sociedad corrupta, con una generación de jóvenes perdidos. Y apenas llegó, se burlaron de él:

“Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos” (2 Reyes 2:23-24).

¡Que terrible escena! Tú pensarás: "¡Qué cruel que Dios permita que unos muchachos sean atacados por osos". Pero la palabra "muchacho" aquí, es una mala traducción. En el original hebreo esta palabra significa “hombres jóvenes”.

¿Causó Eliseo sus muertes en una reacción egoísta de ira por haber sido ofendido? No. Este hombre de Dios se movía bajo el poder y la autoridad del Espíritu Santo. El hecho es que estos jóvenes burladores habían cometido un terrible pecado. Déjame explicarlo.

Sin duda, los muchachos habían escuchado sobre el traslado de Elías al cielo. Pero ahora, al provocar a Eliseo con el grito: "Sube, calvo", ellos estaban ridiculizando la obra del Espíritu. Ellos no aceptaron la verdad sobre la obra santa del espíritu y sus acciones hacía Eliseo eran un acto de burla contra el Espíritu Santo.

Por muchos años Dios fue paciente con la iglesia caída en Bet-el. Multitudes se reunían allí para adorar en un altar acomodado y el Señor enviaba muchos profetas, incluyendo al mismo Elías, para advertir. Pero llegó un tiempo, cuando Dios no toleró más la idolatría y la maldad de la ciudad. Así que declaró juicio, enviando a esta escena malvada un hombre con una doble porción del Espíritu Santo. Eliseo se movía con autoridad en Bet-el, predicando juicio contra sus pecados.

Hoy, demasiados jóvenes ministros se están fiando en los mismos métodos carnales, en los que se fiaba la iglesia caída de Bet-el. Ellos traen a la casa de Dios, la misma música, que fue la que en primer lugar incitó la rebelión y la sensualidad en esta nación. Ellos están haciendo encuestas a una sociedad saturada de pecado para aprender cómo captar incrédulos al local de la iglesia. Y en vez de presentar adoración, tenemos parodias de teatro, fiestas, y conciertos de rock. Están procurando entretener a la juventud, en lugar de confrontar sus pecados y sus vacíos con el simple y puro evangelio. Y la iglesia enfrenta el mismo espíritu de burla que Eliseo enfrentó.

lunes, 21 de julio de 2014

ABRE MIS LABIOS by Gary Wilkerson

Cuando Dios enciende un fuego en nosotros, no es sólo para nuestro beneficio. Es para que ardamos con celo por los perdidos en nuestras comunidades y alrededor del mundo. Si permitimos que esta llama arda en nosotros, ésta nos obligará a llevar las buenas nuevas más allá de las paredes de nuestras iglesias. Nos daremos cuenta de que "…había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude".

Simplemente no podemos contener nuestro celo cuando somos limpiados personalmente por Dios y somos llenos con un hambre persistente por tener Su vida habitando en nosotros. Esto nos hace querer gritar sus alabanzas al mundo. Algunos de los mejores adoradores del domingo que yo conozco, son los que claman: "Gracias Jesús, porque hoy mi compañero de trabajo está sentado a mi lado, ¡experimentando tu maravilloso amor!"

Si no tenemos ese tipo de fuego, no importa lo poderoso que sean nuestros cultos dominicales. Las llamas del cielo podrían reposar sobre nuestras cabezas y todos podríamos caer sobre nuestros rostros en perplejidad, pero esas cosas por sí solas no muestran el poder de pentecostés. Si el avivamiento está contenido dentro de la iglesia, probablemente no sea avivamiento. Si hay un verdadero fuego ardiendo, seremos movidos a crear un incendio en nuestra ciudad. Nuestra oración debe ser: "Dios, si vas a tocarme con una chispa, entonces hazme hablar a los pecadores. Úngeme para enseñarles sobre Tu amor. Envíame por las sendas con el apremiante amor de Jesús".

Si el fuego del Espíritu Santo de Dios está operando en tu vida, puedes estar seguro de que tu vida ya no es una chispa sino una antorcha.

sábado, 19 de julio de 2014

LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO by Jim Cymbala

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:31)

La primera vez que el vocalista Steve Green cantó en el Brooklyn Tabernacle, nos reunimos en mi oficina con los pastores asociados para orar justo antes que comenzara la reunión. Nuestra oración al unísono fue que Dios vendría a nosotros ese día.

Cuando abrimos nuestros ojos, Steve tenía una mirada extraña en su rostro. “¿Qué fue esa vibración que sentí?”, preguntó. “¿Hay algún tren que pasa cerca de aquí, o es que realmente...?”

Le expliqué que, hasta donde yo sabía, el estruendo no fue causado por el poder del Espíritu Santo; más bien, fue el paso de un tren del metro que corre directamente debajo de nuestro edificio.

Para la iglesia primitiva en Jerusalén, sin embargo, el estruendo que sentían era únicamente producido por el Espíritu. En esa reunión de oración el poder de Dios vino de una manera fresca, nueva, más profunda. Estas personas ya habían sido llenas del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 2), pero aquí sentían una nueva necesidad y Dios la suplió con una nueva infusión de poder.

Nuestro almacén de poder espiritual aparentemente se disipa con el tiempo. La vida diaria, las distracciones, y la guerra espiritual dejan sus efectos. En las palabras que Pablo usó en Efesios 5:18, tenemos que “siempre estar siendo llenos del Espíritu” (traducción literal).

Sea que nos llamemos evangélicos clásicos, tradicionalistas, fundamentalistas, pentecostales o carismáticos, todos tenemos que enfrentar nuestra falta de poder real y clamar por una llenura fresca del Espíritu Santo. Necesitamos el viento fresco de Dios para despertarnos de nuestro letargo. No debemos ocultarnos por más tiempo detrás de un argumento teológico. Los días son muy oscuros y peligrosos.


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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 18 de julio de 2014

LAS AGUAS ENVENENADAS DE JERICÓ

Después de recibir el toque de Dios, Eliseo seguía adelante con su propia fe y su primera parada fue Jericó (2 Reyes 2:15). Los cincuenta profetas inmediatamente reconocieron el toque de Dios sobre él, diciendo, “El mismo espíritu que reposó sobre Elías es ahora sobre Eliseo.” Fue obvio a todos, que este siervo humilde, se estaba moviendo en un poder y autoridad más profundos del espíritu.

Los jóvenes profetas dijeron a Eliseo: “…He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril” (2° Reyes 2:19). Ellos estaban diciendo: “Hay veneno en el agua, y está matando todo.” Pero, aparentemente, estos cincuenta hombres de Dios no tenían poder para detener el envenenamiento que estaba trayendo la muerte a Jericó.

De acuerdo a Isaías, este “lugar grato” representa el ministerio: “Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya…” (Isaías 5:7). Además, el agua aquí representa la palabra de Dios.

¿Logras ver el significado? El agua envenenada de Jericó significa la palabra contaminada, predicada desde los púlpitos de las ciudades. Estos hombres de Dios nunca habían tratado con sus propios pecados, así que sus sermones estaban llenos de veneno de corazones corruptos. Y sus sermones sin vida y orientados a complacer al hombre, estaban causando muerte espiritual entre el pueblo.

¿Cuál fue la cura para el veneno en Jericó? Se tenía que purificar el suministro del agua, y esto fue justamente lo que hizo Eliseo. Tomó una vasija limpia, la llenó con sal y la vertió en el lugar del nacimiento del agua de la ciudad. Pronto todas las aguas estaban limpias, y vida empezó a brotar en todo el alrededor.

Por su puesto, la sal que usó Eliseo representa el evangelio de pureza y santidad. Y la vasija limpia que él usó representa ministros que han sido limpiados por la sangre de Cristo y santificados por el fuego purificador del Espíritu, preparados para predicar el evangelio puro. Amados, solamente vasijas limpias y puras que caminan en santidad y predican la palabra pura con unción fresca, pueden cortar de raíz la corriente maligna en la casa de Dios.

jueves, 17 de julio de 2014

CON PODER DEL ESPÍRITU

Una de las últimas cosas que hizo Elías antes de que fuera llevado al cielo por Dios fue preguntar a Eliseo qué podía hacer por él. Cuando Eliseo respondió que quería que una doble porción del espíritu de Elías estuviera sobre él, Elías dijo a Eliseo que había pedido una cosa difícil. 

Pero, ¿para quién exactamente sería difícil esta tarea? ¿Sería difícil para Dios? ¿Sería difícil para Elías, un hombre que había levantado a muertos y bajado fuego del cielo? ¡No!...¡iba a ser difícil para Eliseo! Esto era algo que él tendría que obtener por sí mismo porque Elías no tenía la capacidad de darle a su siervo una porción del espíritu que residía dentro de sí mismo. Solamente Dios puede impartir Su Espíritu al hombre.

Pero, Elías respondió: "…si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no" (Versículo 10). Es importante notar que las palabras “cuando” y “fuere” en este versículo, no aparecen en el original hebreo. Ellos fueron insertados después en el texto de la Reina-Valera. Así que yo creo que Elías está diciendo a Eliseo, "Si me ves al ser quitado de ti."

Elías estaba diciendo: “El Espíritu Santo no puede hacer una obra especial en ti, mientras que todavía te apoyas en el recuerdo de mí. Tienes que considerarme ido. No me necesitas a mí, Eliseo. Mira al Señor, cuyo espíritu también obró en mí. Él responderá tu clamor.”

En el momento que Eliseo vio a su maestro ser llevado en el carro celestial, asumió su responsabilidad de continuar con la obra de Dios en su generación. Y cuando se paró frente al río y golpeó las aguas, las palabras que exclamó fueron: “¿Dónde está el Dios de Elías?”(2 Reyes 2:14). El joven profeta estaba diciendo: “Señor, todos mi antepasados espirituales están muertos y se han ido. Y esta terrible hora requiere todavía más de lo que has dado hasta ahora. Obra de nuevo, Señor, esta vez a través de mí. Tengo que tener más de Tu Espíritu.”

miércoles, 16 de julio de 2014

DIOS QUIERE PARTIR LAS AGUAS PARA TI

Cuando el viejo profeta Elías pasó su ultimo día en la tierra, decidió visitar las ciudades de Bet-el y Jericó. Invitó a su siervo Eliseo a acompañarle, y los dos partieron en lo que yo veo como un “viaje de enseñanza”. Después de visitar ambas ciudades, llegaron a la orilla del río Jordán. Elías se quitó su manto - una toga o prenda ancha, suelta-acomodada- y golpeó el agua con ella. Sobrenaturalmente, el agua se partió, y los dos hombres cruzaron sobre un suelo seco (Ver 2 Reyes 2:8).

¿Por qué Elías se empeñó en pasar milagrosamente el río? El Jordán no era un río profundo y ancho, y la escritura no da evidencia de que el río estaba crecido. Además, había cincuenta profetas jóvenes y fuertes al otro lado que, en cuestión de pocas horas, podrían haber construido una balsa para ellos.

Creo que Elías buscaba enseñar a su sucesor, que los cruces milagrosos del pasado - desde Moisés, a Josué, hasta éste día – eran todas historias antiguas. Él quería desafiar a Eliseo, como diciendo: “Cuando empieces tu propio ministerio, y prediques que Dios es un Dios de milagros, tienes que testificar de lo que él ha hecho por ti personalmente. Pronto me habré ido, Eliseo, y mañana, cuando regreses a este río, quiero que lo vuelvas a cruzar de la manera que viniste. Cree a Dios por lo milagroso en tu propia vida.”

La mayoría de nosotros no tiene fe para creer en Dios para nuestros propios milagros de hoy. Pasamos nuestro tiempo leyendo atentamente sobre los increíbles milagros en las escrituras, pero en todas ellas Dios nos está diciendo: “Tengo algo aun mejor para ti. Quiero hacer milagros en tu vida, cambiar tu hogar, sanar tu matrimonio, salvar a aquellos que amas que aun no son salvos. Enfrentarás tu propio mar rojo, tu propio río Jordán, y yo quiero partir esas aguas para ti.”

martes, 15 de julio de 2014

DIOS QUIERE HACER OBRAS MAYORES

Segunda de Reyes 2, contiene uno de los pasajes más espectaculares en todo el Antiguo Testamento. Este capítulo nos cuenta la historia milagrosa del envejecido profeta Elías y su siervo Eliseo. Cuando nos adentramos en el relato, vemos que Dios ha informado a Elías que su ministerio en la tierra ha terminado. Ahora él está por cruzar el río Jordán para ir a cierto lugar, donde un carro celestial lo va a levantar y trasladar a la gloria.

Cuando Elías y Eliseo llegaron a destino, Elías se volvió a su siervo y dijo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti” (Versículo 9). Sin vacilar, el hombre más joven respondió, “Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí” (Mismo versículo).

A primera vista, Elías se sorprendió por la respuesta de Eliseo. Diciendo: “Cosa difícil has pedido…” (Versículo 10). Pero Elías comenzó a instruir a Eliseo diciéndole que debía observar cuidadosamente lo que Dios estaba por hacer, para que no se lo pierda ni vuelva a casa decepcionado.

Mientras estos hombres caminaban juntos, de repente un carro apareció desde el cielo y los separó. En un abrir y cerrar de ojos, Elías fue tomado en un carro - ¡y Eliseo fue testigo de toda la escena! Él exclamó, “¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes” (Versículo 12).

Elías se había ido, pero su manto había caído al suelo. Cuando Eliseo lo vio, rasgó su propia ropa, rompiéndola en pedazos y puso el manto de Elías sobre su espalda. Cuando regresó al Jordán se quitó el manto y golpeó el agua con él, tal como su maestro lo había hecho previamente. Inmediatamente las aguas se partieron, y Eliseo caminó sobre suelo seco. Así empezó el notable ministerio del propio joven profeta.

Los eventos en este capítulo son absolutamente increíbles. Pero, ¿Qué nos dice este pasaje hoy en día? Yo creo que Dios nos ha dado una lección inconfundible aquí, con un significado claro y simple: Dios quiere hacer cosas mayores con cada nueva generación. Y cada nueva generación tiene que buscar al Señor por sus propias experiencias del Espíritu Santo, y su propia investidura de poder de Él.

lunes, 14 de julio de 2014

NO QUITES DE MÍ TU SANTO ESPÍRITU by Gary Wilkerson

El salmista David escribe: “No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.” Sabemos que Dios es omnipresente, pero su presencia manifiesta es algo completamente distinto. Esa es la razón por la que muchos servicios de culto comienzan con coros implorando al Espíritu Santo que baje y manifieste su presencia. David está diciendo aquí: “Señor, necesito tu presencia, no sólo hoy, sino mañana. No quiero que disminuya porque no quiero volver a mi tibieza. Por favor, Dios, no quites de mí tu santo Espíritu. Quédate conmigo una vez que termine de adorarte”.

Todos sabemos lo que es sentirse así. En la iglesia y en nuestra comunión con los demás, podemos conocer la presencia manifiesta de Dios. Chispas interiores se encienden, trayendo una sensación de vida fresca y nueva, y anhelamos que Dios nos mueva de esa manera cada hora del día. Sin embargo, la chispa se desvanece a medida que los días pasan y somos bombardeados por demandas de trabajo, obligaciones familiares, y cuentas que nos consumen y abruman.

Caigo en este ciclo cada mes de septiembre en nuestras Conferencias “EXPECT Conference”. Soy conmovido e inspirado por los hombres de Dios que hablan aquí y sus poderosos mensajes que me hacen caer de rodillas. Sin embargo, en septiembre pasado hice una oración audaz a Dios: “Señor, si la chispa no se va a mantener, no me des una.”

Estaba cansado de la montaña rusa, de que se genere una chispa sin una llama para mantenerla, de estar en la cima de la montaña sólo por una semana para descender a la monotonía la semana siguiente. Así que le pedí: “Dios, si enciendes una llama en mí, haz que crezca más y más. Dame un espíritu leal, como dijo David. ¡Si me das una chispa, conviértela en una antorcha!”. Dios ha mantenido la llama en estos últimos meses. La iglesia que conduzco ahora tiene un pastor que arde en oraciones por su pueblo. Puede que no sea capaz de llevar a todos a tomar un café o a jugar golf con ellos, pero tengo un espíritu leal que intercede por ellos día y noche para que sus vidas se conviertan en todo lo que pueden llegar a ser para Jesús.

sábado, 12 de julio de 2014

NO ES PARA NOSOTROS by Carter Conlon

Las Escrituras nos dicen que Ana, en su hora más desesperada, finalmente “hizo un voto. Le dijo: «Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me das un hijo varón, yo te lo dedicaré, Señor, para toda su vida. Yo te prometo que jamás la navaja rozará su cabeza»” (1 Samuel 1:11).

¡Eso era lo que Dios estaba esperando! Verás, a menudo cuando recibimos una respuesta muy rápido, nuestra tendencia humana es quedarnos con el beneficio. Claro, podemos testificar de cómo Dios es fiel y nos bendijo, pero en última instancia, tomamos la bendición y la consumimos en nosotros mismos. Es por eso que a menudo Dios tiene que esperar hasta que llegamos a un punto de desesperación al igual que Ana lo hizo: un lugar donde nos proponemos en nuestro corazón tomar esa respuesta y dársela al Señor para Su gloria.

En ese momento, Ana no tenía idea que esta desesperación santa era lo que Dios estaba produciendo en su propio pueblo como Su respuesta al peligro que su país se enfrentaba. Lo que ella sabía, sin embargo, era que habría un costo que acompañaría su voto. Imagínate lo difícil que debe haber sido, sabiendo que el sacerdocio era completamente apóstata y la nación estaba en decadencia, aun así elegir llevar a su hijo, el deseo de su corazón por el cual ella había orado por tanto tiempo, e internarlo en el templo.

Puedo imaginarme lo que los vecinos de Ana deben haber estado diciendo mientras salía hacia el templo esa última vez con su pequeño hijo. “¿Qué crees que estás haciendo Ana? ¡Dios finalmente contestó tu oración y te dio a este niño para ti!”. Es lo mismo con lo que tú y yo lucharemos todo el tiempo: el razonamiento falso; el consejo de los que nunca emprenderían tal travesía.

De alguna manera, Ana sabía que la vida con la que Cristo nos bendice no es para nosotros mismos, sino mas bien para los demás. Era algo de lo que ella se dio cuenta en el templo cuando hizo ese voto al Señor por primera vez, con la promesa de traer de vuelta a Él la vida que Él le daría. De hecho, fue en ese momento que Ana se fue y su semblante dejó de estar triste (Ver 1 Samuel 1:18).


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 11 de julio de 2014

EN EL PUNTO DE QUIEBRE

Algunos pastores me han escrito para expresarme su preocupación por los muchos feligreses que simplemente se están rindiendo. “Cristianos buenos y honestos están tan agobiados con culpabilidad y condenación que causa desesperación. Cuando no pueden vivir de acuerdo a sus expectaciones, cuando caen de vuelta en pecado, ellos deciden rendirse”.

Un número creciente de cristianos están en el punto de quiebre. Algunos cristianos no se atreverían a albergar pensamientos de abandonar su amor por Jesús, pero en la desesperación, ellos consideran rendirse y ya no intentar más.

Hoy en día, algunos ministros continuamente predican sólo un mensaje positivo. Según ellos, cada cristiano está recibiendo milagros, cada uno está recibiendo respuestas instantáneas a sus oraciones; cada uno está sintiéndose bien, viviendo bien y todo el mundo brilla y es perfecto. Me encanta escuchar esa clase de prédicas porque yo realmente deseo todas esas cosas buenas y saludables para el pueblo de Dios. Pero las cosas no son así para un gran número de cristianos muy honestos y sinceros.

Por eso nuestros jóvenes se rinden en derrota. No pueden vivir de acuerdo a la imagen, creada por la religión de un cristiano sin problemas, rico, exitoso, siempre pensando positivo. Su mundo no es así de ideal; ellos viven con corazones rotos, crisis a cada hora y problemas familiares.

Pablo habló sobre los problemas: “…tribulación que nos sobrevino…fuimos abrumados en gran manera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida” (ver 2 Corintios 1:8).

Los pensamientos positivos no harán que estos problemas desaparezcan y “confesar” que estos problemas no existen realmente, no cambia nada. ¿Cuál es la cura? Hay dos absolutos que me han traído gran alivio y ayuda:
  • Dios me ama. Él es un Padre amoroso que sólo quiere levantarnos de nuestras debilidades. 
  • Es mi fe lo que le complace más. Él quiere que yo confíe en Él. 
“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” (Salmos 18:1-3).

jueves, 10 de julio de 2014

NUESTRO PASTOR

Nuestro gran pastor ama a cada oveja que se ha descarriado debido a las pruebas, problemas, heridas o dolores. Nunca nos atreveríamos a acusar a nuestro pastor de abandonarnos. Él sigue caminando a nuestro lado, cuidándonos todo el tiempo.

Ahora mismo, tal vez tú estás perdiendo la guerra contra alguna clase de tentación. Cualquiera que sea tu lucha, has decidido no apartarte del Señor. Rehúsas entregarte a las garras del pecado. En lugar de ello, te has agarrado de la Palabra de Dios.

Pero, al igual que David, tú te has desanimado. Y ahora ha llegado al punto en el que te sientes absolutamente impotente. El enemigo te está llenando de desesperación, miedo y mentiras.

Tu prueba puede volverse más desconcertante e inexplicable. Pero yo quiero que sepas que no importa por lo que estés pasando, el Espíritu Santo quiere revelar en ti a Jehová Rohi (Ra’ah), el Señor, tu Pastor. Tú tienes un pastor que quiere imprimir su amor en tu corazón.

Jesús nos asegura: “Nunca te dejaré ni te desampararé.” Y nuestro Padre celestial, “Jehová Rohi”, el Señor, nuestro Pastor, se ha revelado a nosotros en el Salmo 23. Él nos dice: “Te conozco por tu nombre y sé por lo que estás pasando. Ven, recuéstate en mi gracia y en mi amor. No trates de entenderlo todo. Sólo acepta mi amor por ti y descansa en mis amorosos brazos. Sí, yo soy el Señor de los ejércitos. Soy el Dios majestuoso y santo. Yo quiero que conozcas todas estas revelaciones de mí. Pero la revelación que yo quiero que tengas ahora es la revelación de Jehová Rohi. Quiero que me conozcas como tu Pastor que te ama y te cuida. Quiero que descanses confiado en que pasarás todas tus pruebas, en mi ternura y mi amor”.

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:14-15).

miércoles, 9 de julio de 2014

“EL SEÑOR ESTÁ ALLÍ”

Para ser un miembro de la verdadera iglesia de Dios, tú debes ser conocido por el nombre de Jehová Sama: “El Señor está allí” (Ezequiel 48:35). Otros deberían poder decir de ti: “Está claro para mí que el Señor está con esta persona. Cada vez que lo veo, siento la presencia de Jesús. Su vida verdaderamente refleja la gloria de Dios”.

Si somos honestos, tendremos que admitir que no sentimos la dulce presencia del Señor entre los cristianos muy a menudo. ¿Por qué? Los cristianos gastan su tiempo envueltos en actividades religiosas buenas, en grupos de oración, en estudios bíblicos, en ministerios de alcance y todo esto es muy elogiable. Pero muchos de estos mismos cristianos pasan poco o ningún tiempo ministrando al Señor, en el aposento secreto de oración.

La presencia del Señor simplemente no puede ser falsificada. Esto es cierto ya sea que se aplique en la vida de un individuo o en el cuerpo de una iglesia. Cuando me refiero a la presencia de Dios, no estoy hablando de algún aura espiritual que envuelve místicamente a una persona o que desciende sobre un culto en la iglesia. En lugar de ello, me estoy refiriendo al resultado de un caminar de fe simple, pero poderoso. Ya sea que se manifieste en la vida de un cristiano o en una congregación entera, hace que las personas lo noten. Se dicen a sí mismos: “Esta persona ha estado con Jesús” o “Esta congregación verdaderamente cree en lo que predica”.

Se necesita mucho más que un pastor justo para producir una iglesia “Jehová Sama”. Se necesita gente justa, personas de Dios que se encierren a solas con Él. Si una persona nueva, al terminar el culto dice: “Yo sentí la presencia de Jesús ahí adentro”, tú puedes estar seguro de que no fue por la prédica o por la alabanza. Fue porque una congregación justa entró a la casa de Dios y la gloria de Dios estaba en medio de ella.

En Hechos 4:13 leemos que Pedro y Juan fueron llevados al Sumo Sacerdote y a otras autoridades: “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

martes, 8 de julio de 2014

LA LECCIÓN DEL HIJO PRÓDIGO

La Biblia dice, “Y cuando aún estaba lejos [el hijo pródigo], lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Yo creo que el hijo pródigo volvió a casa por lo que había vivido con su padre, por la historia que tenían. Este joven conocía el carácter de su padre y aparentemente había recibido un gran amor de él. Él debió haber sabido que si retornaba, él no sería condenado por sus pecados ni les serían echados en cara.

Nota cómo el padre del hijo pródigo lo recibió en tal lamentable estado. El joven tenía la intención de ofrecer una confesión de todo corazón a su padre, pero cuando él vio a su padre, no tuvo la oportunidad de confesar completamente. Su padre lo interrumpió corriendo hacia él y lo abrazó.

El joven sólo pudo pronunciar el comienzo de su disculpa, diciendo, “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (v. 21). Pero su padre no esperó a que terminara. Para él, el pecado del joven ya había sido saldado. La única respuesta del padre fue dar una orden a sus siervos: “Pónganle el mejor vestido a mi hijo y un anillo en su dedo. Preparen un festín, porque vamos a celebrar. Regocíjense todos, mi hijo está en casa”. Él conocía el corazón de su hijo. Él sabía que se había arrepentido completamente.

El pecado no era el tema para este padre. El único tema en su mente era el amor. Él quería que su muchacho sepa que era aceptado aún antes de que él pudiese pronunciar una confesión. Y ese es el punto que Dios quiere mostrarnos a todos: Su amor es más grande que todos nuestros pecados. “Su benignidad te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4).

lunes, 7 de julio de 2014

UNA CHISPA by Gary Wilkerson

Una chispa es temporal, dura sólo un breve instante antes de desaparecer. Sin embargo, el propósito de una chispa es encender cosas, hacer que algo comience. Por ejemplo, se necesita una chispa en una parrilla de gas para iniciar el fuego que prepara la comida. Pero una chispa en sí misma no es un fuego; no va a cocinar la carne.

Para poder vivir en la plenitud que Dios desea para nuestras vidas, necesitamos una llama que esté continuamente alimentada por el aceite de la gracia irresistible de Dios. La vida de David nos muestra la diferencia. Él tuvo las mismas experiencias espirituales que Saúl tuvo, el haber sido tocado y ungido por la mano de Dios. Sin embargo, la chispa que David recibió, fue avivada hasta convertirse en una llama. "Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David"(1 Samuel 16:13). Esta frase: "desde aquel día en adelante" nos muestra la diferencia entre las vidas de David y Saúl. Apenas David recibió una chispa de Dios, la guardó, la avivó y la alimentó. Él determinó: "Quiero que esta chispa se convierta en una llama ardiente para el Señor".

Cuando la chispa de Dios viene, ésta nos puede aliviar, pero también es dada para producir un fuego que purifica. La llama de Su santidad nos limpia de las cosas que no pertenecen y a medida que quema la escoria del pecado, nos hace aborrecer nuestra tibieza. También despierta en nosotros una pasión por ser santos, de modo que podamos decir como David: "Señor, quiero estar limpio delante de ti y tener un espíritu recto".

Muchos cristianos se resisten a esto. La convicción de pecado puede conducir al cambio y puede ser que no estemos dispuestos a cambiar algunos de nuestros hábitos o cosas que deseamos. David se refiere a la resistencia de su propio corazón, al suplicar: "No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmos 51:11-12).

Nota el énfasis de David en la obediencia en este versículo. El apóstol Pablo pudo haber desobedecido a la dirección de Dios y seguido su propio camino en las misiones. De hecho, él estaba ansioso por llevar el evangelio a Asia, pero él dice que fue prohibido por el Espíritu Santo de ir allá. Pablo sabía que si él procedía por su cuenta, contristaría al Espíritu Santo. Seguiría siendo salvo y amado por Dios, pero habría impedido que el poder del Espíritu se moviera en su vida.

Eso es exactamente lo que le sucedió al rey Saúl. A medida que él desobedecía, el poder del Espíritu de Dios para usarlo iba disminuyendo. Después de un tiempo, Saúl ya no oía la voz de Dios ni sentía el mover de Su Espíritu, porque nunca había permitido que la chispa inicial sea avivada hasta llegar a ser una llama purificadora.

sábado, 5 de julio de 2014

NUEVAS CADA MAÑANA by Claude Houde

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”(Lamentaciones 3:22-23)

Estoy escribiendo este artículo en enero y estamos comenzando el año con un tiempo de cuarenta días dedicados a la oración y ayuno. Miles de personas de nuestra iglesia y alrededor del mundo, a través de Internet, se unen a nosotros, cada uno en su propia manera; al tanto que hombres y mujeres, parejas, jóvenes y viejos por igual vienen a nuestra iglesia a orar en docenas de reuniones de oración para que cada creyente pueda comenzar el Año Nuevo con una fresca y renovada resolución y determinación ante Dios.

En Quebec, como en muchos otros lugares del mundo, el comienzo de cada año es a menudo un tiempo de compromisos y resoluciones. En nuestra provincia hay un "folclore" increíble de resoluciones de Año Nuevo. Diarios, revistas, radio y televisión publican listas y sugerencias para todo tipo de resoluciones y "Nuevos Comienzos". Por ejemplo, miles hacen la decisión de perder peso e inscribirse en un gimnasio. Yo me ejercito regularmente desde hace más de veinte años, y veo que cada mes de enero trae consigo el mismo fenómeno: una nueva generación de atletas de potencia que se abren camino al gimnasio. Aparecen en sus zapatillas y ropas de marca, están "destinados a ganar", y por lo general entran con un cheque en la mano para pagar el año completo de membrecía.

Un amigo mío que es dueño de un gimnasio me explicó una vez que él sabe muy bien que el número de personas que se unen en enero producirá un aumento en el volumen y la demanda de equipamiento y espacio que su gimnasio no puede satisfacer. Sin embargo, hay un hecho ineludible e invariable con el que siempre puede contar: año tras año, más del ochenta por ciento de los que pagan el año completo habrán desaparecido del gimnasio antes de Abril. Se torturan a sí mismos por un tiempo, les duelen lugares y músculos que no sabían que tenían, y luego sucumben a la comida chatarra y la tiranía de la vida como un adicto a la televisión cuyo mejor amigo es el control remoto.

En el reino espiritual, cada día es una oportunidad para un nuevo comienzo. La esencia misma de nuestro Dios es que Su misericordia es nueva cada mañana. ¡Todo su poder, su bondad y su deseo de paz y plenitud para nosotros, así como la plenitud infinita de Su redención, estallan de nuevo, totalmente renovados y disponibles todos los días!


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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 4 de julio de 2014

¡LLEGA HASTA EL FINAL!

“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14:28-30)

Cristo sabía que muchos de sus seguidores no tenían lo que se requería para acabar. Él sabía que tirarían la toalla y no terminarían la carrera. Creo que ésta es la condición más trágica posible para un creyente, haber empezado deseando asirse plenamente de Cristo, crecer hasta ser un discípulo maduro y llegar a ser más como Jesús, para luego apartarse. Tal persona es una que puso el cimiento y no pudo terminar porque no calculó primeramente los gastos.

¡Qué gozo es poder conocer a aquéllos que están terminando la carrera! Estos creyentes están creciendo en sabiduría y conocimiento de Cristo, transformados a diario, a cada momento. Pablo les dice, en tono alentador: “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Estos creyentes no buscan el cielo, ¡sino a Cristo en su Gloria!

Yo sé que muchos de los que están leyendo este mensaje en particular, están en el proceso de darse un tiempo o dar un paso atrás. Pareciera ser un pequeño paso, pero producirá un descenso súbito lejos de Su amor. Si esto es verdad para ti, date cuenta de que el Espíritu Santo te está llamando a regresar por completo, de vuelta al arrepentimiento, a la negación a ti mismo y a rendirte. Y en este mismísimo momento, el tiempo es un factor importante. Si en algún momento quisiste asirte de Cristo, es ahora ¡llega hasta el final!

jueves, 3 de julio de 2014

NUESTRAS VIDAS SON CARTAS

Pasar tiempo en la presencia del Señor produce una manifestación de Cristo a un mundo perdido.

“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Corintios 4:1-2).

Pablo está hablando aquí de una expresión visible. Una manifestación es un "resplandor" destinado a hacer algo claro y comprensible. En pocas palabras, Pablo está diciendo que somos llamados a hacer que toda la gente conozca y comprenda a Jesús. En cada una de nuestras vidas, debe haber un resplandor de la misma naturaleza y semejanza de Cristo.

Pablo lleva este concepto de manifestar a Cristo aun más lejos. Él dice que realmente somos cartas de Dios al mundo: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.”(2 Corintios 3:2-3). Nuestras vidas son cartas escritas por el Espíritu Santo y enviadas a un mundo perdido. Y somos leídos continuamente por aquellos alrededor de nosotros que observan nuestras vidas.

¿Cómo, exactamente, llegamos a ser cartas de Dios al mundo? Sucede sólo por la obra del Espíritu Santo. En el momento que somos salvos, el Espíritu Santo imprime en nosotros la misma imagen de Jesús y continúa formando esta imagen en nosotros en todo momento. La misión del Espíritu es formar en nosotros una imagen de Cristo que sea tan verdadera y exacta, que traspasará la conciencia de las personas.

miércoles, 2 de julio de 2014

SUS PROPÓSITOS ETERNOS

En 1 Samuel 9 leemos que Saúl fue enviado por su padre a buscar unas asnas que se habían extraviado. Tomando un criado con él, Saúl realizó una búsqueda a través de las tierras hasta que se desanimó y estuvo listo a darse por vencido. Pero entonces su criado le habló del profeta Samuel, quien quizás le podría decir dónde encontrar las asnas.

Samuel era un hombre de Dios, un tipo del Espíritu Santo, que conocía la mente de Dios. ¡Él recibió más que simplemente orientación para Saúl porque sabía que Dios había elegido a Saúl para jugar una parte en los propósitos eternos del cielo!

La primera cosa que hizo Samuel cuando Saúl llegó fue hacer una fiesta (Ver 1 Samuel 9:19). Esto es exactamente lo que el Espíritu Santo desea de nosotros: que nos sentemos a la mesa del Señor y le ministremos, es decir, tener un tiempo especial a solas con El, escuchando Su corazón.

Samuel le pidió a Saúl que despejara su mente para que pudieran tener un tiempo de comunión juntos (1 Samuel 9:20-25). Samuel estaba diciendo: “No te enfoques en conseguir orientación ahora, todo está arreglado. Hay algo más importante en este momento. ¡Tienes que conocer el corazón de Dios -Sus propósitos son eternos!”

Después de esa noche de comunión, Samuel le pidió a Saúl que sacara a su criado de la sala, para poder tener una sesión más íntima cara a cara (ver 1 Samuel 9:27; 10:1).

¿Puedes ver lo que Dios está diciendo aquí? “¡Si tu realmente quieres andar en el Espíritu -si realmente quieres Mi unción- necesitas buscar más que solo orientación de Mí. ¡Necesitas venir a Mi presencia y conocer Mi corazón, Mis deseos! ¡Lo que yo quiero es ungirte para usarte en Mi reino!"

¡Amado, olvida la orientación - olvida todo lo demás por ahora! Permite que el Espíritu Santo te enseñe las cosas profundas ocultas de Dios. Permanece quieto en Su presencia, y deja que el Señor te muestre Su propio corazón. ¡Esto es andar en el Espíritu en su más elevada forma!

martes, 1 de julio de 2014

DIOS ES NUESTRA FORTALEZA

En Salmos 46:1 leemos: “Dios es…nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. ¡Dios está presente ahora! Fue nuestra ayuda en tiempo pasado pero Él es nuestro pronto auxilio ahora, hoy, en medio de cualquier problema.

“Por tanto, no temeremos” (46.2). No necesitamos temer porque Dios es fuego consumidor, defensor y escudo para Sus hijos.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Él es totalmente verdadero y fiel a Su Palabra.

“Dios está en medio de ella [Su templo y Su ciudad]; no será conmovida.” Mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y Él dice que está en medio de Su templo. ¡Cristo mismo hace Su morada, Su habitación, dentro de mi corazón y no puedo ser afectado o perturbado! “Bramaron las naciones, titubearon los reinos” (46:6). Que las naciones bramen, que todos los reinos de la tierra tambaleen y se estremezcan, nuestro Dios destruirá completamente todos los ataques demoniacos.

“[Él] hace cesar las guerras…quiebra el arco, corta la lanza…y quema los carros en el fuego” (46:9). Él es mi ejército contra mis enemigos, contra los que hacen guerra contra mí. “Ninguna arma forjada contra ti prosperará…esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17).

Él dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (46:10). Descansaré completamente en el conocimiento de que Él es Dios. Él es mi Dios, mi Redentor, Mi defensor, el Señor soberano sobre todas las cosas. ¡Estoy rodeado de Su presencia en el refugio de Su amor y me mantendré firme y contemplaré Su majestad y gloria!

“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré...Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.” (Salmo 18:2-3)

lunes, 30 de junio de 2014

UN FUNDAMENTO SEGURO by Gary Wilkerson

Vivimos en tiempos de gran incertidumbre. Incertidumbre en nuestros trabajos, nuestras finanzas y/o nuestras relaciones. Esto puede hacernos sentir perturbados, inquietos o incluso inseguros en nuestra fe. En esos tiempos Dios quiere que sepamos que Él es un fundamento seguro. Todo alrededor nuestro puede y va a ser conmovido, pero Él se mantiene inalterable.

En el sexto capítulo de Marcos, justo después de la poderosa sanidad de la mujer con el flujo de sangre (Marcos 5:25-34) y la sanidad de la hija de uno de los principales de la sinagoga (5:35-43), Jesús fue a su ciudad natal, donde se encontró con absoluta incredulidad.

Siempre me he quedado sorprendido con el siguiente verso: “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.” (Marcos 6:5).

Este versículo realmente me sorprende. ¿Cómo puede un Dios soberano tener Sus manos atadas por la incredulidad de los seres humanos? La verdad es que Jesús estaba enviando un mensaje a ese pueblo, diciendo en esencia: “Lo siento, pero otros tienen tal fe harían un agujero en el techo para bajar a un hombre enfermo enfrente de Mí, y así yo lo pueda sanar, y ustedes ni siquiera creen que yo puedo sanar”.

Este pasaje termina con esta increíble declaración: “Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos” (Marcos 6:6). Que esto sea una advertencia para todos. No pares de leer este mensaje con alguna incredulidad en tu corazón.

Por supuesto que hay momentos en nuestras vidas cuando Dios puede optar por actuar de una manera contraria a nuestros deseos. Oramos, suplicamos, creemos que el Señor intervendrá, y Él simplemente va en otra dirección; pero eso no quiere decir que Dios quiere que abandonemos la fe, sin pedir nunca, sin esperar nunca, viviendo sin deseos.

¿Todavía crees que Jesús puede? ¿Crees que lo hará? No importa cuál sea tu prueba, no importa lo desesperanzadora que parezca la situación, Él está dispuesto a intervenir, pídele que infunda fe en ti.

sábado, 28 de junio de 2014

ESTAMOS EN PROBLEMAS by Jim Cymbala

¡Yo digo que estamos en dificultades y ya es tiempo que despertemos! Con algunas excepciones, somos como la iglesia de Laodicea. A decir verdad, hemos institucionalizado tanto el laodiceanismo que pensamos que tibio es normal. Cualquier iglesia que este ganando más de unos pocos para Cristo se considera “sobresaliente”.

Las palabras severas de Jesús se aplican tanto a nosotros como a los cristianos de fin del primer siglo: “[No] eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Ap. 3:15—17). En otras palabras, estaban expresando una maravillosa “confesión positiva”. Estaban proclamando victoria y bendición. El único problema es que Jesús no estaba impresionado. Él respondió:

“Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo... Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” Apocalipsis 3:17, 19

Lenguaje severo, por cierto, pero Jesús siempre trata con firmeza a los que ama. “¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”, pregunta el escritor de Hebreos (12:7).

Nótese que los laodiceanos eran santos de Dios, con derecho a todas las promesas. Eran parte del cuerpo de Cristo: cantaban himnos, adoraban los domingos, disfrutaban de beneficios físicos, y sin duda se veían a si mismos más justos que sus vecinos paganos. No obstante, estaban a punto de ser vomitados. ¡Qué llamada de atención!

Siempre que el cuerpo de Cristo se mete en problemas, se requiere una acción enérgica. No podemos quedarnos sentados y esperar que el problema se resuelva por sí solo.

La Iglesia primitiva comenzó de forma dinámica en poder. Ellos estaban unidos, orando, llenos del Espíritu Santo, saliendo a hacer la obra de Dios a la manera de Dios, y viendo resultados que lo glorificaban.

Luego vino el primer ataque (Ver Hechos 4:2-3). ¿Cómo respondieron? Rápidamente comenzaron a orar de esta manera:

“Soberano Señor, tú …hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay… Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” (Hechos 4:24, 29-30).

Esto es precisamente lo que los profetas a través de los siglos les habían dicho que tenían que hacer: Cuando estés bajo ataque, cuando te enfrentes a un nuevo reto, en todas las épocas, en todo momento, invoca el nombre del Señor, y Él te ayudará.


__________
Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 27 de junio de 2014

EL RÍO DE VIDA

En Ezequiel 47, se le mostraba al profeta lo siguiente: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en cualquier otra época de toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se va a debilitar ni va a disminuir en poder o en autoridad espiritual. No, Su iglesia se verá llena de poder resplandeciente y gloria y disfrutará de la revelación más plena de Jesús que nadie antes haya podido conocer.

Ezequiel escribe: “Y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande” (Ezequiel 47:10). Vendrá un cuerpo de creyentes que nadará en las crecientes aguas de la presencia del Señor.

La visión de Ezequiel de las aguas crecientes (Ezequiel 47:3-4) habla de un aumento del Espíritu Santo. En los días postreros, habrá un aumento de la presencia de Dios entre Su pueblo.

El fundamento mismo de este río es la cruz. Vemos el cumplimiento de esta imagen en el siguiente versículo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

El nivel de agua que va creciendo en el río es la imagen de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue dado a los discípulos. Junto con este don del Espíritu, a los seguidores de Cristo se les dio la promesa de que Él sería un río de vida que brotaría desde su interior. Y ese río fluiría hacia todo el mundo (ver Juan 7:38-39).

De acuerdo a la visión de Ezequiel el río de vida llegará a su punto más alto justo antes de la venida del Señor. Dios llevó al profeta a través de un viaje asombroso y Ezequiel testifica: “Me hizo pasar por las aguas” (Ezequiel 47:3). Y el Señor seguía animando al profeta a ir más adelante, más profundo y más lejos en las aguas. Ezequiel dice que finalmente el agua estaba muy profunda para él, muy arrolladora. “Y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado” (47:5).

Sólo puedo imaginar el asombro de este hombre cuando el Señor le preguntó: “Ezequiel, ¿qué es este mar que ha crecido? Si este río representa la vida y el poder de la resurrección, ¿quiénes son aquéllos que serán tan bendecidos por nadar en tal gloria?” Ezequiel sólo podía imaginarse lo que nosotros ahora disfrutamos.

EL RÍO DE VIDA

En Ezequiel 47, se le mostraba al profeta lo siguiente: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en cualquier otra época de toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se va a debilitar ni va a disminuir en poder o en autoridad espiritual. No, Su iglesia se verá llena de poder resplandeciente y gloria y disfrutará de la revelación más plena de Jesús que nadie antes haya podido conocer.

Ezequiel escribe: “Y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande” (Ezequiel 47:10). Vendrá un cuerpo de creyentes que nadará en las crecientes aguas de la presencia del Señor.

La visión de Ezequiel de las aguas crecientes (Ezequiel 47:3-4) habla de un aumento del Espíritu Santo. En los días postreros, habrá un aumento de la presencia de Dios entre Su pueblo.

El fundamento mismo de este río es la cruz. Vemos el cumplimiento de esta imagen en el siguiente versículo: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

El nivel de agua que va creciendo en el río es la imagen de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue dado a los discípulos. Junto con este don del Espíritu, a los seguidores de Cristo se les dio la promesa de que Él sería un río de vida que brotaría desde su interior. Y ese río fluiría hacia todo el mundo (ver Juan 7:38-39).

De acuerdo a la visión de Ezequiel el río de vida llegará a su punto más alto justo antes de la venida del Señor. Dios llevó al profeta a través de un viaje asombroso y Ezequiel testifica: “Me hizo pasar por las aguas” (Ezequiel 47:3). Y el Señor seguía animando al profeta a ir más adelante, más profundo y más lejos en las aguas. Ezequiel dice que finalmente el agua estaba muy profunda para él, muy arrolladora. “Y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado” (47:5).

Sólo puedo imaginar el asombro de este hombre cuando el Señor le preguntó: “Ezequiel, ¿qué es este mar que ha crecido? Si este río representa la vida y el poder de la resurrección, ¿quiénes son aquéllos que serán tan bendecidos por nadar en tal gloria?” Ezequiel sólo podía imaginarse lo que nosotros ahora disfrutamos.

jueves, 26 de junio de 2014

¡CANTA, GRITA Y ADORA!

¡Al parecer, Satanás no sabe que mientras más se ataca a un siervo de Dios lleno del Espíritu, más alabanza sale de él! Arroja a un santo de Dios en una crisis, ¡y él cantará, gritará y adorará a Jesús! Si atas con problemas y dificultades a un hijo de Dios lleno del Espíritu, ¡él cantará, gritará y adorará aun más!

Justo después de que Pablo echara fuera los demonios de la muchacha poseída (Hechos 16:16-18), Satanás comenzó a agitar las cosas, instigando a las muchedumbres contra Pablo y Silas, y repentinamente ellos se encontraron en una terrible crisis!

Los magistrados de la ciudad los mandaron azotar y los echaron a la cárcel. Y con cada golpe en su espalda, puedo escuchar al diablo diciéndoles: "¿Así que creen haber ganado la victoria? ¿Piensan que van a echar fuera a mis demonios y a tomar autoridad sobre mí?”

¡El diablo parecía no saber que mientras más golpeas a un siervo de Dios que anda en el Espíritu, más alabanza sale de él! "Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían" (Hechos 16:25).

Si vamos a andar en el Espíritu, debemos creer que Dios nos librará sobrenaturalmente de cada atadura de Satanás, aun si tuviera que crear un terremoto para hacerlo. Eso es exactamente lo que Él hizo por Pablo: "Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron" (Hechos 16:26).

Satanás tratará de traer sobre ti la tentación o prueba más temible que hayas enfrentado. Él quiere que quedes atrapado en la culpabilidad, la condenación y la autoevaluación. Querido santo, tienes que levantarte en el Espíritu y quitar tus ojos de tus circunstancias y de tus ataduras. No trates de descifrarlo todo. Comienza a alabar, a cantar y a confiar en Dios ¡y Él se encargará de tu liberación!

miércoles, 25 de junio de 2014

UNA FE OSADA

Nada honra más a Dios que confiar en Él frente a las dificultades. En el Salmo 106 vemos a Israel contemplando un milagro increíble, esto es, el Mar Rojo cayendo sobre el ejército egipcio, ahogando a cada soldado. "Los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario. Cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos. Entonces creyeron a sus palabras y cantaron su alabanza" (versos 10-12). Y las palabras siguientes son: "Bien pronto olvidaron sus obras" (verso 13). ¡Cuán rápido olvidamos de los milagros y de las bendiciones pasadas!

No podemos basar nuestra fe en las experiencias pasadas, somos muy olvidadizos y las experiencias pasadas por sí solas no serán suficientes para fortalecernos en las dificultades actuales. Necesitamos una fe fresca, anclada en una provisión diaria de la Palabra de Dios, ¡en una Palabra fresca de Dios!

Confía en Dios cuando enfrentes dificultades y Él te confiará más de Su gracia, Su plenitud y Su fortaleza.

Confiar en Dios ante extremas dificultades requiere una fe osada, entregando todo a sus cuidadosas manos. Llega el momento en el cual debemos lanzarnos mar adentro y echar toda carga sobre Él. Esta fe que se atreve es de gran agrado para Él.

La fe es nuestra única esperanza, nuestra única manera de salir de las dificultades, así que demos un paso adelante y encomendemos todo a Él.
Dios tiene un plan para librarnos de nuestras pruebas de fuego. No importa lo que estés pasando, Dios tiene un plan para cada dificultad, un plan que nunca podría ser concebido o imaginado por la mente humana.

Tomemos, por ejemplo, las pruebas de fuego de Israel en el desierto. No tenían pan, ni comida de ningún tipo. Imagina que un comité, o un grupo de intercesión sugiriera: "Vamos a orar para que mañana nos despertemos y descubramos hojuelas blancas de comida (maná) de ángeles, con sabor a miel, cubriendo toda la tierra” (ver Éxodo 16).

Dios tenía un plan, un plan milagroso e inconcebible. Así que recuerda, Dios tiene también un plan para nosotros, ¡y debemos confiar en Él!

martes, 24 de junio de 2014

UNA VIDA VICTORIOSA

En el Calvario Jesús despojó al diablo de todo poder y autoridad. Cuando Cristo se levantó victorioso de la tumba, arrebató del poder de Satanás, llevando consigo, un innumerable ejército de cautivos redimidos. Y dicha procesión de “comprados por sangre”, sigue marchando hoy.

Asombrosamente, el triunfo de Cristo en el Calvario nos dio más que la victoria sobre la muerte. Obtuvo para nosotros, despojos increíbles en esta vida: gracia, misericordia, paz, perdón, fuerza, fe, todos lo que necesitamos para llevar una vida victoriosa. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

Él nos ha dado toda la provisión para el mantenimiento de Su templo: “Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (Hebreos 3:6).

El Espíritu Santo nos está mostrando una maravillosa verdad aquí: Jesús nos ha suplido de todos los recursos que necesitamos, en Su Espíritu Santo. Pero es nuestra la responsabilidad de mantener Su templo, y los recursos para hacerlo, deben venir directamente de los despojos de nuestra guerra.

Cristo nos ha dado todo lo necesario para que este mantenimiento se lleve a cabo. Él nos ha adoptado y nos ha traído a Su casa. Él es la piedra angular de dicha casa y Él ha limpiado la casa entera. Finalmente, nos ha dado acceso al Lugar Santísimo. Así que, por fe, ahora somos un templo, plenamente establecido y completo. Jesús no edificó una casa a medias.

Podemos hallar los recursos para el mantenimiento de este templo en el Espíritu de Cristo mismo. Él es el tesorero de todos los despojos. Dichos recursos son entregados cuando vemos nuestra necesidad y cooperamos con Dios y dicha cooperación comienza cuando estamos en medio del conflicto.

Nuestros recursos son la semejanza a Cristo que ganamos mientras estamos inmersos en la batalla. Son las lecciones, la fe y el carácter que ganamos en la guerra contra el enemigo.

lunes, 23 de junio de 2014

PODER DE RESURRECCIÓN by Gary Wilkerson

“Vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto” (Marcos 5:35).

Esta noticia debe haber golpeado el corazón de Jairo como un cuchillo. Él acababa de oír a Jesús diciéndole a la mujer con el flujo de sangre que su sufrimiento había terminado y ahora se le estaba diciendo a él que su sufrimiento recién acababa de comenzar. Me imagino a este hombre piadoso, pensando: "Mi falta de fe hizo que mi hija muriera".

Hay un importante mensaje en este pasaje para todo aquél cuya situación se ha venido abajo por completo. Tal vez tu sanidad no sucedió o tu matrimonio acabó. Tal vez ese ser querido nunca se acercó a Jesús. Simplemente no entendemos porqué Dios permite que algunas tragedias sucedan.

La clase de fe que Jesús pide en esta escena es la más difícil de obtener. Todas las circunstancias nos dicen que es demasiado tarde para que Dios intervenga. Sin embargo, Jesús está en busca de una fe muy particular en tales momentos, una fe que diga: "Sí, mi situación está más allá de toda esperanza, pero Jesús todavía puede hacerlo". Este tipo de fe se requirió de Abraham. Su hijo Isaac ya era considerado muerto cuando Abraham levantó el cuchillo para matarlo en obediencia al Señor. Aun así, justo cuando las promesas de Dios parecían no ser ciertas, el Todopoderoso intervino (ver Génesis 22).

Esa es exactamente la manera en la que Jesús intervino para con Jairo. Él le dijo: "No temas, cree solamente" (5:36). No creo que Cristo estaba pidiéndole fe a Jairo, tanto como inspirando fe en él. Tal como dijo el Señor en la creación: "Sea la luz", así que Él le dijo a Jairo: "Sea la fe".

Amigo, si Jesús fuera a hablarte en voz alta hoy, yo creo que Él diría lo mismo acerca de tu situación: "¡Sólo ten fe!". Él sabe que has sobrepasado toda tu fuerza y habilidades, y Él está creando fe en ti. Él está profetizando sobre ti, diciendo: "Sólo ten fe para tu matrimonio, para tus hijos, para tu aflicción física, para tus finanzas, para tu trabajo en el ministerio, para cada área en tu vida que ha ido de mal en peor y que incluso ahora se encuentra en su lecho de muerte".

Conocemos el resto de la historia de Jairo. Jesús le dijo a toda la familia: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme" (5:39). Tu situación, también puede parecer que no tiene esperanza, pero no para Jesús. Él resucitó a la hija de Jairo de entre los muertos y ¡Él está listo para intervenir en tu situación con el mismo poder de resurrección!

sábado, 21 de junio de 2014

NO SOMOS UN PUEBLO SIN ESPERANZA by Carter Conlon

Cuando se forma un clamor profundo en los corazones del pueblo de Dios, ¿Cuál es la respuesta del Señor? Creo que la respuesta se encuentra en el libro de Primera de Samuel. Dios permite que una desesperación santa venga no sólo a la nación, sino a los corazones de aquellos que Él usará para llamar a la gente de nuevo hacia Si mismo. En este caso, se trataba de una mujer estéril llamada Ana.

“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” (1 Samuel 1:6-10).

Aquí vemos a Ana en un momento de desesperación santa, un momento en el que muchos de nosotros estamos hoy. Ten en cuenta que esta desesperación se diferencia de la del mundo que vive al margen de Dios. La gente sin Dios clama cuando las circunstancias comienzan a abrumarlos y la desesperación y la desesperanza llenan sus corazones. Nosotros, por otro lado, no somos un pueblo sin esperanza. Sin embargo, se esta formado un clamor profundo dentro de muchos en el pueblo de Dios.

La Biblia nos dice que Ana finalmente llegó a un punto de desesperación en el que ya ni siquiera podía formar palabras. He experimentado eso en mi propio tiempo de oración, donde llego a un punto donde simplemente no tengo nada más que decir. Pero es en esos momentos, tal y como dice en Romanos, que “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).

Un soplo divino de desesperación santa ha llegado a tu corazón, y no es casualidad que esté sucediendo en este momento en particular. Es una prueba de que Dios desea hacer algo en y a través de ti.


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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 20 de junio de 2014

EL SEÑOR PUSO SU MANO SOBRE ÉL

Cuando leo acerca de las hazañas de los santos del Antiguo Testamento, mi corazón arde. Estos santos estaban tan agobiados por la causa del nombre de Dios, que hicieron poderosas obras que desconciertan la mente de los cristianos hoy en día. Sus ejemplos nos revelan un patrón a seguir. Estos hombres poseían algo en sus corazones y su naturaleza que causaba que Dios los escogiera para cumplir Sus propósitos, y Él nos insta a buscar la misma calidad de carácter.

Esdras fue un hombre de Dios que despertó a toda su nación, un hombre sobre el cual estaba la mano de Dios, de acuerdo a la escritura. Esdras testificó: “Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí” (Esdras 7:28). En otras palabras, Dios extendió su mano, envolviendo a Esdras y lo hizo un hombre diferente.

¿Por qué Dios haría esto con Esdras? Había cientos de escribas en Israel en ese tiempo y todos ellos tenían el mismo llamado a estudiar y a exponer la palabra de Dios al pueblo. ¿Qué separo a Esdras de los otros? ¿Qué hizo que el Señor pusiera su mano en este hombre, y lo pusiera a cargo de cincuenta mil personas para reedificar la destruida ciudad de Jerusalén?

La Escritura nos da la respuesta “Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla” (Esdras 7:10). Es simple: Esdras hizo una decisión consciente. Él determinó por encima de todo escudriñar la Palabra de Dios y obedecerla, y no se desvió de esa decisión. Se dijo a sí mismo: “Voy a ser un estudiante de la Palabra y voy a aplicar todo lo que lea.”

Mucho antes que Dios pusiera su mano sobre Esdras, este hombre era diligente en escudriñar las Escrituras. Él permitió ser examinado por ella, y limpiado de toda inmundicia de cuerpo y de espíritu. Esdras tenía hambre de las Escrituras y se regocijaba en ellas; permitió que las Escrituras prepararan su corazón para cualquier obra que Dios eligiera para él. Esa es la razón por la cual Dios puso su mano sobre Esdras y lo ungió.

jueves, 19 de junio de 2014

MEDICINA QUE SANA

A menudo, la orden de Dios de amar a nuestros enemigos puede parecer medicina amarga y desagradable. Pero, así como el aceite de ricino que tuve que tragar cuando joven, es medicina que sana.

Jesús establece claramente: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;” (Mateo 5:43-44).

¿Estaba Jesús contradiciendo la ley aquí? De ninguna manera. Él estaba revocando el espíritu de la carne que había entrado en la ley. En ese tiempo los judíos amaban solo a otros judíos. Un judío no podía darle la mano a un gentil o tan siquiera permitir que su manto rozara con la ropa de alguien que no era judío. Pero este no era el espíritu de la ley, “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza y Jehová te lo pagará.” (Proverbios 25:21-22).

Podemos odiar las acciones inmorales de aquellos que están en el gobierno. Podemos odiar los pecados de los homosexuales, los abortistas y todos los que odian a Cristo. Pero el Señor nos manda a amarles como personas -personas por las cuales Jesús murió- y nos ordena orar por ellos. Si en algún momento aborrezco a la persona en vez de aborrecer el principio detrás de esa persona, no estoy representando fielmente a Cristo.

Presencié una marcha de homosexuales aquí en la ciudad de Nueva York. Doscientos cincuenta mil gays marcharon, muchos de ellos semidesnudos, y algunos portando letreros que decían "Dios es Gay". También vi cuando dejaron la marcha y se abalanzaron sobre Cristianos que portaban letreros que decían: “Dios ODIA tu pecado – Pero Él te ama a ti.”

Me enrojecí de enojo. Sentí deseo de pedir que cayese fuego como el de Sodoma sobre ellos. Pero reflexionando, dije en mi corazón: “Estoy actuando como los discípulos que querían que descendiera fuego para consumir a todos aquellos que rechazaron a Jesús.”

¡Ama a tus enemigos! ¡Ama a aquellos que pecadores desafiantes! ¡Ora por ellos! ¡Bendice a los que te maldicen!

¡Eso es exactamente lo que dijo Jesús! ¡Así que hazlo!

miércoles, 18 de junio de 2014

SU PROPIO REINO

En ningún otro reino Dios reina tan supremamente y tan poderosamente como en su propio reino -el reino que Él ha establecido en el corazón de su pueblo.

Jesús dijo: “porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:21). Y es dentro de este reino -el reino de nuestros corazones- donde Cristo reina supremamente sobre Su pueblo, guiándonos, sanándonos, y gobernando nuestras acciones y conducta.

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite.” (Isaías 9:7). Este versículo habla del reino sin fin de Jesús por toda la eternidad. Pero también tiene otro significado muy significativo: Siempre debemos incrementar nuestra sumisión a la autoridad de nuestro rey.

¿Puedes decir honestamente que día tras día el gobierno de Jesús se está incrementando sobre ti? ¿Estás trayendo tu comportamiento más y más bajo la autoridad de Jesús?

Te preguntarás: “Si Jesús está en el cielo, gobernando con toda autoridad a la mano derecha del padre, ¿Cómo lo hace para gobernar su reino aquí en la tierra?”. Encontramos la respuesta en el libro de Hebreos, donde el autor nos dice que en el Antiguo Testamento Dios habló a su pueblo a través de profetas. Pero hoy el Señor ha elegido hablarnos a través de su Hijo.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (Hebreos 1:1-2).

Jesús es el mensaje explícito de Dios para nosotros - la divina palabra hecha carne. A su vez, el Padre ha enviado a nosotros el Espíritu Santo para recordarnos las palabras que Jesús habló mientras estuvo en la tierra. Por lo tanto, Jesús nos gobierna por la palabra de Dios escrita y revelada. La Biblia es el cetro de nuestro gobernante, a través del cual nos da a conocer su palabra.

Si deseas oír el testimonio de un hombre que fue gobernado por la palabra de Dios escrita, busca en el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”