miércoles, 25 de febrero de 2015

CRISTIANOS A MEDIAS

Salomón tenía su vida dividida: una mitad para Dios y una mitad para sus placeres. La Palabra de Dios lo convencía a medias. Él experimentó tristeza a medias y arrepentimiento a medias…¡con cambios a medias! No sé qué pasó, pero Salomón se convenció a medias de que su mujer pagana no podía vivir en el Lugar Santo cerca del arca. Así que decidió sacarla… ¡a mitad de camino de la ciudad! “Y pasó Salomón a la hija de Faraón, de la ciudad de David a la casa que él había edificado para ella; porque dijo: Mi mujer no morará en la casa de David…porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehová, son sagradas.” (2 Crónicas 8:11).

¡La verdad era que Salomón no quería renunciar a ella! Él sabía en su corazón que todo estaba mal y eso lo estaba molestando en su interior. Puedo oírlo diciendo: “Sí, tengo que hacer algo al respecto. Voy a demostrarle al Señor que quiero hacer lo correcto”. ¿Pero la envió de vuelta a Egipto?

Nuestras iglesias hoy en día están llenas cristianos a medias -convencidos a medias por la Palabra y arrepentidos a medias- que hacen cambios a medias en sus vidas. Muy pocos “tiemblan ante la Palabra”. He escuchado a muchos que todavía están viviendo descaradamente en pecado, que siguen haciendo las mismas cosas de antes. Dicen: “Dios sabe que quiero hacer el bien, Él ve mi corazón, realmente amo al Señor. He hecho algunos cambios y estoy mejorando”. No es suficiente querer hacer el bien. ¡Tenemos que hacerlo!

Salomón edificó el templo y había terminado todos sus proyectos de construcción, pero todavía estaba viviendo en desobediencia en estas áreas, pensando que no había peligro en ello. Sin embargo, Dios es tan misericordioso que siguió respondiendo sus oraciones. Salomón seguía subiendo tres veces al año para ofrecer sacrificios y se gozaba y alegraba en la presencia del Señor.

Creo que esta es la posición más peligrosa en la que un cristiano puede estar: Sus oraciones todavía son recibidas y hay gozo y alegría. Pero quedan, sin embargo, áreas de desobediencia donde la Palabra no es la autoridad absoluta, mientras que el creyente es ciego al deterioro que está tomando lugar.

Dios apareció otra vez a Salomón con un sermón fuerte, una Palabra poderosa: “Camina en integridad. Obedece a Mi Palabra”. Todo el tiempo, Salomón estaba alejándose de Dios, endureciéndose y volviéndose insensible a la Palabra, cegado por las bendiciones y misericordias de Dios. ¿Cuántos cristianos son bendecidos, sienten el Espíritu de Dios, se sienten felices en Él, y dicen: “Todo está bien, porque Dios me está bendiciendo”?

martes, 24 de febrero de 2015

A PRUEBA DE SERMONES

Ser “a prueba de sermones” es escuchar la Palabra de Dios, decir que lo amamos, profesar obediencia a ella, ¡Pero luego no actuar consecuentemente! Es llegar a endurecerse tanto, que el corazón ya no se conmueve y no se ve afectado por lo que se predica. Algunos lo llaman “endurecerse al evangelio”.

Piensa en todas las viejas historias de la Biblia y en los personajes de la Biblia. ¿Quién crees que fue más “a prueba de sermones”? ¿Quién se sentó a los pies de la palabra más fuerte y clara y aún así era totalmente inmune a ella?

¿Acaso fue Saúl? Él escuchó una palabra fuerte y clara: “Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos” (1 Samuel 15:3). Saúl desobedeció a este mensaje, y en lugar de eso, “Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno” (1 Samuel 15:9). Entonces Samuel apareció y ¡Saúl se convirtió en un mentiroso! “Saúl le dijo…yo he cumplido la palabra de Jehová” (1 Samuel 15:13). Samuel estaba horrorizado porque podía oír el bramido de las ovejas que se salvaron. “¿Por qué…no has oído la voz de Jehová, sino que…has hecho lo malo ante los ojos de Jehová?” (Ver 1 Samuel 15:19).

¿Estaba endurecido Saúl? ¿Era “a prueba de sermones”? ¿Por qué otra razón iba a mentirle desvergonzadamente a un profeta de Dios teniendo las mercancías ahí? Escúchalo mentir de nuevo teniendo la evidencia de su mentira alrededor: “Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió” (1 Samuel 15:20). Atrapado in fraganti, Saúl culpó a los demás e ideó excusas increíbles por su pecado: “Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas…para ofrecer sacrificios a Jehová” (1 Samuel 15:21).

Samuel llegó al corazón del problema. Él sabía que Saúl era “a prueba de sermones” porque su corazón ya había sido entregado a la brujería. “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado” (1 Samuel 15:23). El Saúl “a prueba de sermones”, terminó recibiendo orientación de una bruja y murió de una muerte cruel y temprana.

lunes, 23 de febrero de 2015

CADA OBRA GLORIOSA by Gary Wilkerson

Dios está detrás de toda obra gloriosa y no compartirá Su gloria. Él no permitirá que ningún obstáculo se interponga en el camino del brillo resplandeciente de su Hijo. Por lo tanto, Él necesita vasos limpios para hacer Su obra. En el momento cumbre, cuando Sus bendiciones y poder están fluyendo libremente a través de Su pueblo, Él les dice: “Detente ahora y pon todo en pausa. Quiero que examines tu corazón”.

Esa es la palabra que yo sentí que Dios quería que predicara cuando celebramos nuestro tercer aniversario como iglesia. Puedes imaginarte mi titubeo. Me imaginé a toda la congregación mirándome perpleja y pensando: “¡Un momento! Nos estás diciendo todo está muy bien, pero entonces miras a tu alrededor y dices que necesitamos cambiar”. Sería como el marido que lleva a su esposa a cenar para su aniversario y dice: “Cariño, quería que hablemos sobre el peso extra que has ganado”.

Eso no es exactamente lo que se siente cuando Dios nos pide que nos examinarnos a nosotros mismos, porque después de todo, estamos conscientes de que nuestra justicia es como trapos de inmundicia, que necesitamos de Su gracia. Pero el hecho es que, justo cuando estamos al borde de la mayor obra de Dios en nuestras vidas, Él nos pide reflexionar sobre estas preguntas: “¿Hay algo en mi corazón que sea desagradable para el Señor? ¿He dejado de hacer algo que Él me ha pedido? No quiero tener nada en mi vida que obstaculice lo que Dios quiere hacer”.

Dios siempre está trayendo a Su pueblo a este punto. ¿Por qué? Porque antes de que pueda llevar a cabo lo mejor, tiene que hacer algo profundo en nosotros. Él quiere darnos Su victoria, pero también quiere nuestra devoción completa a Él.

¿En qué cosa de tu vida el Señor está poniendo Su dedo? ¿Es para quitar una cosa pequeña? ¿O para agregar algo que has descuidado? No te demores en tu respuesta a la voz fiel del Espíritu. Tratar con una cosa pequeña puede determinar tu futuro. ¿Vas a examinar aquello? Si es así, debes saber que lo mejor de Dios está por delante, y puedes estar seguro que has agradado a Aquel que te quiere bendecir.

“Probemos y examinemos nuestros caminos” (Lamentaciones 3:40).