miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL FIN DE LA HAMBRUNA

En Rut 1:6 leemos que el Señor “había visitado a su pueblo para darles pan”. Noemí escuchó que la hambruna en Judá había terminado, que Dios había visitado otra vez a su pueblo con abundancia de pan y bendiciones. Los recuerdos de las bendiciones pasadas inundaron el alma de Noemí, y ella empezó a añorar el lugar santo. Estaba harta de Moab y de su idolatría y muerte. Por lo que “se levantó con sus nueras, y regresó…salió, pues, del lugar donde había estado…y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.” (Rut 1:6-7).

Las nueras de Noemí, Orfa y Rut, dijeron adiós a sus padres, amigos y familia. Le dijeron a sus seres queridos de toda la vida que se irían para siempre, que iban a Judá, un lugar donde Dios estaba “visitando a Su pueblo”.

¡Hoy, una vez más, el Señor está visitando a su pueblo! ¡Una vez más una hambruna ha terminado! Aquí, en la iglesia de Times Square y en otras iglesias alrededor del mundo, la pura Palabra de Dios se está predicando. Cuando el Señor visita a su pueblo, “les da pan”.

Durante la anterior hambruna de la Palabra, mientras que otros huían al Moab de hoy en día -la mundanidad, el letargo, la frialdad, el placer y el éxito- un remanente santo ha perseverado. Soportaron la auto-exaltación de evangelistas de la televisión, la sensualidad sórdida que irrumpió en la casa de Dios, la estupidez en el púlpito, y la burla de los cristianos apóstatas.

Oraron, ayunaron e intercedieron. Y ahora el Señor ha escuchado su clamor y está visitando a Su pueblo. ¿Por qué la Iglesia Times Square está llena con buscadores de hambrientos? ¡Porque se ha corrido la voz de que Dios está aquí! Las personas están escuchando que la palabra de Dios está fluyendo. Lo mismo ocurre en otros lugares, a medida que se propaga la noticia que una visita de Dios se está llevando a cabo. ¡La hambruna se ha acabado! ¡Dios ha enviado pan del cielo y si todavía no lo has probado, entonces sale de Moab y ve al lugar donde Dios está visitando a su pueblo!

Esto es lo que hicieron Noemí y sus dos nueras. Su partida hacia la frontera de Judá representa un mover hacia el Señor. Ellas estaban siendo atraídas por el Espíritu de Dios, atraídas por la noticia de su visitación.

Hoy en día, de la misma manera, en el Espíritu veo incontables multitudes regresando a casa, de vuelta a la plenitud de Cristo, lejos de lo falso, de la futilidad del evangelio de la prosperidad y de lo fácil, de la doble moral y de la falta de entusiasmo.

martes, 16 de diciembre de 2014

EL LIBRO DE RUTH

El libro de Rut relata la maravillosa historia de una doncella pagana convertida que ganó el corazón de su señor terrenal. Yo creo que esta es una historia profética, un mensaje que nos habla poderosamente hoy en día, pues ¡ganamos a Cristo de la misma manera que Rut ganó a Booz!

¡Pero este relato es más que solamente historia! Pablo escribe: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Corintios 10:11).

La historia de Rut comienza con estas palabras: “hubo hambre en la tierra” (Rut 1:1). Así, el israelita Elimelec, su esposa Noemí, y sus dos hijos, Mahlón y Quelión, huyeron de Judá a Moab. Elimelec murió allí, y los dos hijos de Noemí se casaron con mujeres paganas, Orfa y Rut, y permanecieron en Moab por otros diez años.

Pero Moab era un lugar de idolatría, la congregación de los impíos, el asiento de los burladores. Moab mismo, debido a quien la región fue nombrada, nació de una relación incestuosa entre Lot y una de sus hijas. De hecho, el nombre “Moab” significa fornicación. Fue quien sedujo a Israel en el desierto, luego de lo cual 24.000 murieron a causa de una plaga. Dios prohibió a los israelitas casarse con mujeres moabitas, “porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses” (1 Reyes 11:2).

En el reino espiritual, esto mismo sucede cuando se produce un hambre por la Palabra de Dios: el pueblo de Dios se vuelve hacia el mundo, cede a la seducción de la idolatría, y se mezcla con los impíos. Este tipo de hambre impulsa a los creyentes a otro lugar para encontrar algo que satisfaga sus necesidades internas.

Los cristianos de hoy se enfrían y se descarrían, porque no están recibiendo la verdadera comida espiritual. Van a la iglesia, pero la despensa está vacía. La predicación que oyen es superficial, no hay sustancia, no hay agua viva, solo entretenimiento. ¡Abunda la hambruna en la mismísima casa de Dios!

Es por esto que nuestras iglesias están siendo invadidas por el adulterio, el divorcio, la música rock, la psicología no bíblica y un evangelio de la Nueva Era, con nuestros jóvenes consumiendo drogas y volviéndose promiscuos. La hambruna en la iglesia los ha impulsado a Moab, el lugar de idolatría. ¡Y Moab es un lugar donde los hombres jóvenes mueren, al igual que los hijos de Noemí murieron en Moab!

lunes, 15 de diciembre de 2014

ÉL DICE QUE ERES BENDITO by Gary Wilkerson

Muchos cristianos no lo admiten, pero en el fondo creen que la gracia de Dios es demasiado buena para ser cierta. Piensan que les otorga demasiada libertad así que se aferran a su sentido de las obras porque están convencidos que es la única cosa que los mantendrá en un camino justo.

Pablo anticipa este pensamiento, que termina en obras muertas: “Ahora bien, ¿eso significa que podemos seguir pecando porque la gracia de Dios nos ha liberado de la ley? ¡Claro que no! ¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta. Antes ustedes eran esclavos del pecado pero, gracias a Dios, ahora obedecen de todo corazón la enseñanza que les hemos dado.” (Romanos 6:15-17, NTV).

¿Cuál es la enseñanza a la que Pablo se refiere aquí? ¡Es que ahora somos propiedad de la gracia de Jesucristo! Por lo tanto, ya no seguimos pecando como lo hacíamos antes, debido a que esa ya no es nuestra identidad: “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” (2 Corintios 5:17, NTV). Por último, Pablo dice: “Por lo tanto, mis amados hermanos, la cuestión es la siguiente: ustedes murieron al poder de la ley cuando murieron con Cristo y ahora están unidos a aquel que fue levantado de los muertos. Como resultado, podemos producir una cosecha de buenas acciones para Dios” (Romanos 7:4, NTV).

La nueva vida que se nos ha dado, la vida de Cristo mismo, nos resucita para servirle en libertad, paz y gozo. Liberados de obras agotadoras de obligación, podemos ahora gritar con David: “¡Me complace hacer tu voluntad, Dios mío!” Y no podemos evitar dar testimonio de Jesús a un mundo hambriento y desesperado por Su gracia. En una palabra: ¡La gracia produce resultados!

Amigo, no puedes extraer vida de algo que está muerto. Sólo Jesús tiene el poder de resucitar a una nueva vida a nuestro hombre muerto y viejo. Ese tipo de gracia es incomprensible, sobrepasa tanto nuestra capacidad de comprensión que quizás nunca vamos a entenderla completamente en esta vida. Del mismo modo, nunca seremos capaces de lograrla por nosotros mismos. Como Pablo escribe: “Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.” (1 Corintios 13:12).

Nota la última frase, el Señor te conoce por completo, aun en medio de tu enredada vida de lamentos y quebrantamiento, y Él dice que eres bendecido. Verás, la nueva vida que tienes no es el resultado de lograr, sino de recibir. Por lo tanto, ¿dejarías tu escala de medición y caminarías en la nueva vida con la que Jesús te ha honrado? Él ya ha pronunciado Su bendición sobre ti…¡así que recíbela!