martes, 29 de septiembre de 2009

DIOS NO SE HA OLVIDADO DE USTED

Uno de las mayores cargas que tengo como pastor del Señor es: “Oh Dios, ¿cómo puedo traer esperanza y alivio a esos creyentes que están soportando tanto dolor y sufrimiento? Dame un mensaje que elimine sus dudas y temores. Dame la verdad que secará sus lágrimas de lamento y pondrá un cántico en los labios de los que han perdido toda esperanza”.

El mensaje que oigo del Espíritu Santo para el pueblo de Dios es muy simple: “Vayan a mi Palabra y párense en mis promesas. Rechacen sus sentimientos de duda”. Toda esperanza nace de las promesas de Dios.

Recientemente, recibí una carta que contiene una bella y viva ilustración de esto. Es de una madre que escribe: "Mi hija tiene dieciséis años, tiene una degeneración física en sus músculos, ligamentos y coyunturas, y está veinticuatro horas al día en dolor extremo. Yo perdí a mi hijo por suicidio en 1997 debido al mismo dolor. Él tenía veintidós años cuando, después de nueve años de sufrir, decidió quitarse la vida, no podía soportar el dolor”.

“Mi hija era una bailarina y esperaba asistir a la Escuela Juilliard en la Ciudad de Nueva York, pero sus sueños se destrozaron cuando fue golpeada por la misma enfermedad que atormentó a su hermano. Los doctores dijeron que su dolor, en una escala de 1 a 10, estaba en 14. La cantidad de analgésicos necesarios para ser efectivos para ella destruiría sus riñones, así que no puede tomar la medicina”.

“Ella ama al Señor, y es un gozo estar a su alrededor, es una maravillosa poetisa cuyos escritos han aparecido en más de quince publicaciones, y la han enlistado en el ‘Quién es Quién en la Poesía Internacional’”.

Frente a todo esto, en medio de un estremecimiento implacable de cuerpo y alma, esta madre y su hija han puesto su esperanza en la Palabra de Dios hacia ellas. Y Él les ha dado paz.

¿Ha tratado el enemigo de decirle que Dios lo ha pasado por alto? ¿Ha sido usted tentado a creer que el Señor no está con usted? ¿Usted casi ha abandonado su fe? Ponga su esperanza en la Palabra del Señor hacia usted:

“Porque él dijo: No te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

“Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Jehová, no desamparaste a los que te buscaron” (Salmos 9:9-10).