viernes, 4 de noviembre de 2016

EL CLAMOR QUE SE LEVANTA

Nuestro Señor tiene un remanente santo en cada nación, y ahora mismo está preparando a un pueblo que se ha movido a aferrarse de Él. En pequeñas iglesias y reuniones en todo el mundo - en China, India, Europa, África, América del Norte y del Sur - un clamor se está levantando y se está haciendo más intenso:
“¡Oh, Dios, baja! ¡Envía tu fuego del Espíritu Santo! Desvanece toda carne y manifiesta Tu presencia.”
Ellos saben que las palabras de Jesús a Sus discípulos se aplican también a ellos: "Mi Espíritu cambiará todo, en un momento. Todas las montañas de dureza e incredulidad se derretirán, y todos los que han estado contra ti vendrán ahora a reunirse”. Cuando todo esto suceda, no habrá publicidad del acontecimiento - ni cámaras de televisión, ni evangelistas destacados, ni organizadores montando un "avivamiento". En lugar de eso, tan sólo habrá un pueblo desesperado y hambriento esperando que el Señor se revele en Su gloria y poder salvador.
EL MUNDO FUERA DE CONTROL
El pueblo de Dios sabe que Él es la única fuente de sustento en estos tiempos preocupantes, y pronto el mundo también lo sabrá. A medida que la economía se hunde más en todo el mundo –y a medida que Irán y Rusia se vuelven más amenazantes, y ocurren calamidades mundiales - la gente no tolerará un mensaje de realización personal, sino que exigirán conocer la realidad de Dios en un mundo que está fuera de control.
La promesa que Dios dio a Isaías se aplica hoy:
“Fuera de ti, desde tiempos antiguos nadie ha escuchado ni percibido, ni ojo alguno ha visto, a un Dios que, como tú, actúe en favor de quienes en él confían” (Isaías 64: 4, NVI, cursivas añadidas).