jueves, 17 de julio de 2014

CON PODER DEL ESPÍRITU

Una de las últimas cosas que hizo Elías antes de que fuera llevado al cielo por Dios fue preguntar a Eliseo qué podía hacer por él. Cuando Eliseo respondió que quería que una doble porción del espíritu de Elías estuviera sobre él, Elías dijo a Eliseo que había pedido una cosa difícil. 

Pero, ¿para quién exactamente sería difícil esta tarea? ¿Sería difícil para Dios? ¿Sería difícil para Elías, un hombre que había levantado a muertos y bajado fuego del cielo? ¡No!...¡iba a ser difícil para Eliseo! Esto era algo que él tendría que obtener por sí mismo porque Elías no tenía la capacidad de darle a su siervo una porción del espíritu que residía dentro de sí mismo. Solamente Dios puede impartir Su Espíritu al hombre.

Pero, Elías respondió: "…si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no" (Versículo 10). Es importante notar que las palabras “cuando” y “fuere” en este versículo, no aparecen en el original hebreo. Ellos fueron insertados después en el texto de la Reina-Valera. Así que yo creo que Elías está diciendo a Eliseo, "Si me ves al ser quitado de ti."

Elías estaba diciendo: “El Espíritu Santo no puede hacer una obra especial en ti, mientras que todavía te apoyas en el recuerdo de mí. Tienes que considerarme ido. No me necesitas a mí, Eliseo. Mira al Señor, cuyo espíritu también obró en mí. Él responderá tu clamor.”

En el momento que Eliseo vio a su maestro ser llevado en el carro celestial, asumió su responsabilidad de continuar con la obra de Dios en su generación. Y cuando se paró frente al río y golpeó las aguas, las palabras que exclamó fueron: “¿Dónde está el Dios de Elías?”(2 Reyes 2:14). El joven profeta estaba diciendo: “Señor, todos mi antepasados espirituales están muertos y se han ido. Y esta terrible hora requiere todavía más de lo que has dado hasta ahora. Obra de nuevo, Señor, esta vez a través de mí. Tengo que tener más de Tu Espíritu.”