martes, 13 de noviembre de 2012

DEBEMOS ACEPTAR LA PALABRA DE DIOS

"Entonces Jehová le dijo: … el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta… y el pecado de ellos se ha agravado en extremo” (Génesis 18:20). A nosotros nos encanta oír hablar de la misericordia, gracia y paciencia de Dios. Pero no queremos enfrentar el hecho que algún día cercano Él vendrá contra todo lo que es de Sodoma.

Dios reveló su naturaleza a Moisés de esta manera: “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: !Jehová! !Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado”(Éxodo 34:6-7). Pero en la siguiente frase, Dios añade: “y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Verso 7).

El Señor estaba diciendo: ¡Yo no voy a pasar por alto el pecado! Sí, yo soy misericordioso y paciente, pero el tiempo viene cuando mi paciencia con tu pecado terminará. ¡Y ahí es cuando Sodoma será quemada!

Dos ángeles vinieron a Lot diciendo: “Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad” (Génesis 19:15).

Aparentemente Lot no tomó esta advertencia en serio porque durmió tan profundamente que a la mañana siguiente los ángeles tuvieron que despertarlo. Sus yernos debieron haber pensado: “Si él de verdad creyó la advertencia, ya estaría escapando de aquí en este momento. Si él no la cree, entonces ¿Porqué debemos creerla nosotros?” Esto debería ser una lección para todos nosotros. Necesitamos vivir como si Cristo estuviera a punto de volver para que así los demás escuchen nuestro testimonio.

Yo creo en lo que se llama “ultimátum divino” que es el tiempo cuando el Espíritu Santo sabe que tu pecado está a punto de causarte la ruina. El Señor viene a ti y te dice: “Yo soy el Dios de gracia y quiero librarte de esto. Ahora, vuélvete de tu pecado y obedece mi palabra”

Estos ultimátums pueden ser encontrados a través de toda la Biblia. Por ejemplo, Hechos nos dice que Ananías y Safira fueron advertidos de no contristar al Espíritu Santo mintiendo. Pero ellos desobedecieron y mintieron, y cayeron muertos al instante (Vea Hechos 5).

No importa lo mucho que ores o ayunes, o cuan fiel eres trabajando en la obra de Dios, si no crees que Dios tratará seriamente con tu pecado, ¡Estás engañado!