jueves, 28 de mayo de 2009

SALUDOS EN EL PRECIOSO NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR JESÚS

La siguiente palabra me fue dada por el Espíritu Santo. Es para aquellos que necesitan una respuesta a la oración, que necesitan ayuda durante su tiempo de problemas, y que están listos y deseosos de mover el corazón de Dios de acuerdo a su Palabra:

 

1.  Aprópiese de la promesa del pacto en el Salmo 46:1: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” La frase “pronto auxilio” significa siempre dispuesto, accesible inmediatamente. La fe debe de descansar en la seguridad de que el Espíritu de Dios mora en usted en todas las horas del día y de la noche, continuamente. Y porque él ha hecho su morada en usted, él escucha cada oración, pensamiento y llanto. Sabemos que si nos escucha, él concederá nuestras peticiones. Verdaderamente, el Espíritu Santo moverá cielos y tierra por cada hijo de Dios que se da tiempo para derramar su corazón ante el Padre, sin prisa, sin apuro en su presencia.

 

2.  Lea y crea el Salmo 62:5-7. Esta es la oración de David que tocó el corazón de Dios. David dijo, en esencia, “Debe esperar sólo en Dios. No espere ayuda de ninguna otra fuente. Sólo él debe de ser su provisión, su única esperanza y defensa. Sólo él puede suplirlo con las fuerzas para continuar hasta que llegue su respuesta.”

 

Cuando usted llega a estar completamente dependiente sólo del Señor – cuando usted deja de buscar al hombre cuando necesita ayuda, y confía en que Dios hará lo sobrenatural – nada podrá sacudirlo. Nada hará que usted caiga en desesperación. David declaró, “No resbalaré (no seré movido)” (Salmo 62:6).

 

3.  Aquí está el corazón de todo, el secreto de la oración que prevalece, que todo santo ha conocido a través de los siglos: EL DERRAMAR EL CORAZÓN DELANTE DE DIOS. “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!” (Salmo 62:8). Ana es nuestro ejemplo. Desesperada por tener un hijo, ella “derramó” su alma al Señor. Y la Escritura dice, “Y no estuvo más triste” (1 Samuel 1:18).

 

Dios lo escuchará y le contestará cuando él vea que usted está dispuesto a apagar todas las voces del mundo por un tiempo. Que clame vaciando el contenido de su corazón, que vacíe su alma delante de él, y que confíe en que él contestará. Ha llegado el tiempo de quebrantamiento delante del Señor, para que la fe nazca de una intercesión contrita. Siga estos caminos espirituales, y Dios escuchará y responderá.