martes, 26 de mayo de 2009

DIOS ES FIEL EN TODO TIEMPO

Mi esposa Gwen y yo recientemente hablamos con una mujer devota que recientemente ha alcanzado el fin de su resistencia. La familia de esta mujer ha pasado sufrimientos increíbles. Ella se despierta cada día con una nube negra de dolor sobre su hogar. Ella ha pasado horas sin fin orando y clamando al Señor por ayuda, y sus amigas han estado intercediendo por ella.

 

Pero los meses pasan y las cosas no cambian. Cuando ella empieza a ver un rayo de esperanza, las cosas vuelven a lo que eran, y se vuelven peor. Ella escucha un mensaje o lee algo que inspira su fe, y trata de seguir adelante. Pero ahora ella está totalmente desgastada. Ella llora mucho. No puede dormir. Ella ya no pregunta por qué hay tanto sufrimiento y dolor sin fin. Ahora ella simplemente espera ver una pequeña luz en su túnel oscuro de penas.

 

Ella nos dijo, “He llegado al lugar donde siento que tengo el derecho de rendirme. He hecho todo lo que Dios me ha pedido que hiciera. He creído, lo he buscado, he sido fiel en ir a la iglesia y en leer su Palabra. Pero no veo alivio. Me siento sola y sin ayuda, deprimida. Estoy adormecida debido al pensamiento persistente de que las cosas sólo empeorarán a pesar de mis esfuerzos de obedecer. Ahora tengo que luchar contra este pensamiento: “Tengo derecho de sentirme así porque no veo fin a mi sufrimiento.”

 

Estamos orando diligentemente por ella y su familia. Creemos que ella no desmayará en la batalla y que el Señor le enviará ayuda y ánimo. Pero lo que ella dijo en su desesperación verdaderamente toca algo profundo dentro de mi alma. Muchos creyentes devotos han llegado al mismo punto de desesperación, y en pena ellos también claman, “Tengo derecho a abandonar la batalla. Tengo el derecho de estar enojado. Tengo el derecho de cuestionar a Dios. ¿Cuándo contestará mi clamor? ¿Me ha pasado de largo el Señor?”

 

En su desesperación Job clamó, “Por todos lados (Él) me ha arruinado, y perezco; Ha hecho que pase mi esperanza como un árbol arrancado…y me tiene por uno de sus enemigos” (Job 19:10-11). Job también añade: “Dios ha cercado con valla mi camino y no puedo pasar; y sobre mis veredas ha tendido tinieblas” (19:8).

 

¿Suena esto familiar para usted? ¿Es así su batalla? ¿Así lucha alguien que usted conoce? Amado, Dios es misericordioso. Él no le dará la espalda durante su problema. Él no se enojará con usted por expresar pensamientos desesperados mientras usted está en dolor y abatido. Job salió de su prueba y llegó a un lugar de esperanza, y también lo hará usted.

 

“Si me dirijo al oriente, no lo encuentro; si al occidente, no lo descubro. Si él muestra su poder en el norte, yo no lo veo; ni tampoco lo veo si se oculta en el sur. Mas él conoce mi camino: si me prueba, saldré como el oro” (Job 23:8-10).