miércoles, 13 de mayo de 2009

QUE LA PAZ DE DIOS GOBIERNE EN SU CORAZÓN

El Espíritu ha estado poniendo muy en claro que todas mis oraciones son totalmente en vano a no ser que ore en fe. Yo puedo llorar, ayunar, interceder, agonizar y afanarme en oración, y no hacer ningún impacto en el Señor – a no ser que lo haga todo eso con una fe simple, como de niño.

 

Dios no actuará en nuestro beneficio sin fe. La palabra dice, “No piense, pues, quien tal haga [el que duda], que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:7).

 

El Señor nos manda confiar en él. Pero muy a menudo tenemos tan poca confianza en él, tan poca fe en su buena disposición y deseo de contestar el clamor de nuestro corazón. Cuando lleguemos al cielo, estaremos asombrados de descubrir todas las bendiciones, paz y poder que teníamos a nuestra disposición pero que no los apropiamos debido a nuestra fe débil.

 

ESTOY SIENDO MOVIDO GRANDEMENTE POR EL ESPÍRITU SANTO A DESAFIARLO A AUMENTAR SU FE. Pídale al Señor que perdone su incredulidad y que llene su alma con confianza en la disposición que él tiene de responder abundantemente a sus oraciones sinceras.

 

¿Quiere usted una fe aumentada? Cuando vaya a orar nuevamente, use las siguientes Escrituras para entrar en razón con el Señor. Él no negará su propia Palabra. Aprópiese de éstas:

 

·                     Salmo 62:8

·                     Salmo 91:4

·                     Salmo 56:3

·                     Proverbios 30:5

·                     Jeremías 29:10-14

 

¡Siga agarrándose por fe! Él le contestará, y pronto.