jueves, 15 de septiembre de 2016

MOSTRANDO UN AMOR INCONDICIONAL

Ahora mismo, muchos cristianos están en “modo pánico”. Personas que han testificado todas sus vidas que Dios es su guardador, ahora están corriendo con miedo mientras las nubes de tormenta se avecinan. Pedro tiene algo muy simple, que decirle a ellos: “Traigan todos sus sentimientos naturales bajo el control de la fe”.
Luego, Pedro nos dice que llevemos todo a Dios en oración: “Velad en oración” (1 Pedro 4:7). Solamente buscando al Señor podremos controlar nuestras ansiedades acerca de los tiempos. Según Pedro, mientras las cosas se pongan más oscuras, nosotros debemos de caminar en la paz y el descanso del Espíritu Santo.
EVITANDO EL “MODO PÁNICO”
Ahora mismo el mundo secular está desesperado por encontrar calma en el caos. De acuerdo al periódico “The Wall Street Journal”, los líderes de las corporaciones y otros con trabajos altamente estresantes están acudiendo al yoga, mantras, cánticos chinos, meditación. Pero, como cristianos, nuestro Dios ha prometido guardarnos en una paz perfecta si nosotros fijamos nuestras mentes en Cristo, por encima de las otras cosas que están sucediendo en el mundo.
Pedro nos dice que deberíamos ocuparnos en una cosa sobre todas las otras en estos tiempos. Echemos un vistazo a la exhortación final de este apóstol, que está por morir:
“Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).
EXTIÉNDANSE CON MISERICORDIA
El resumen de Pedro es: “Si quieren saber de qué se trata el sobrevivir; cómo es que Dios está guiando a Sus hijos a través de estos tiempos, entonces muestren un amor incondicional a vuestros hermanos y hermanas. Eso tiene una total relación con el futuro de la iglesia de Cristo.”
De acuerdo a Pedro, ésta debe ser nuestra mayor preocupación. A la luz de la gran misericordia que Dios nos ha mostrado a cada uno de nosotros; a la luz de Su perdón incondicional para con nuestros pecados pasados, Su paciencia compasiva hacia nosotros; nosotros debemos extender nuestra misericordia a aquellos que han pecado contra nosotros. Y debemos perdonarlos como si nunca hubiesen cometido dichos pecados.