martes, 6 de septiembre de 2016

EL SEÑOR ES NUESTRA FUENTE

¿Habrá algún momento en nuestro caminar con Dios cuando lleguemos a tener tal confianza y hayamos probado ser fieles por haber sido probados a través de los años, en el que podamos esperar tener un respiro de la guerra espiritual?
¿Habrá un tiempo de vacacionar de los problemas, un momento en que nos podamos relajar libres de pruebas? ¿Ganaremos un permiso para no participar en la batalla por haber llevado una vida cumpliendo con las demandas de la fe? ¿Será posible llegar a un punto en la fe donde la prueba ya no sea necesaria?
Según la Escritura, la respuesta a todas estas preguntas es no.
La primera razón para tales continuas pruebas es bien conocida por la mayoría de los cristianos. Es decir, la vida de fe demuestra continuamente que la humanidad tiene necesidad del Señor en todas las cosas. En pocas palabras, nunca se llega a un punto de no necesitar a Dios. La idea de un "permiso de las pruebas" supone un "permiso de las necesidades", y nunca habrá un momento en el que nuestras necesidades estén cubiertas por nuestras circunstancias. El Señor es nuestra fuente, nuestro todo en todo.
¿ESTAS CONFIANDO EN TI MISMO?
La Biblia nos muestra instancia tras instancia en donde las necesidades de Israel fueron suplidas y entonces la gente dejó de confiar en Dios. Se comenzaron a preocupar por su mantención, cuando Dios ya había prometido suplir todas sus necesidades. Como nos dice Jesús, nuestro propósito no es buscar tener nuestras necesidades satisfechas, sino alimentarse de toda palabra que sale de la boca de Dios.
“Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4).
“Desead…la leche espiritual, para que por ella crezcáis” (1 Pedro 2:2).