jueves, 22 de septiembre de 2016

LA GLORIA DE LA CASA POSTRERA

El diablo  sabe lo que está escrito en la Palabra de Dios y está empeñado en estorbar la gran cosecha que viene. Ha desatado un ataque furioso contra la iglesia, usando cada arma que puede para quitar la paz de los hijos de Dios.
La penumbra y miedo que se ciernen sobre cada nación han hecho que las personas se sientan impotentes. En América, las cortes han hecho leyes que alaban las perversiones, yendo en contra de la voluntad de las personas. El resultado es el estrés y la desesperación, que debilitan al espíritu y aun causan enfermedad física.
AMINORANDO AL PECADO
En la casa de Dios, el pecado ha sido aminorado y se ha eliminado el infierno. Denominaciones enteras se están dividiendo a causa del matrimonio gay. Mientras tanto, los evangélicos – aquellos que se supone que son los que llevan la antorcha de la Palabra de Dios – están poniendo sus esfuerzos en movimientos que no están centrados en Cristo.
Los Israelitas en los días de Hageo estaban desanimados sobre el nuevo templo que estaban construyendo. Su trabajo parecía tan insignificante comparado con la magnificencia del antiguo templo. Mientras reflexionaban en todas las glorias de Dios en el pasado, lloraban en desánimo al ver la modesta casa que tenían en frente. Hageo le preguntó al pueblo: “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?” (Hageo 2:3).
NO COMPARES
Amados, la misma pregunta se aplica al día de hoy. Puede que recuerdes grandes avivamientos del pasado, donde el Espíritu cayó poderosamente y multitudes se salvaron. Dime, ¿Ves la vida de la iglesia de hoy como nada comparada con aquellos tiempos pasados?
Te digo, la palabra que Dios le dio a Hageo para su iglesia, también fue dada para nosotros hoy día: “Mi espíritu estará en medio de vosotros…La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar” (2:5,9).