jueves, 18 de agosto de 2016

JESUS MOSTRÓ MISERICORDIA

El costo inicial de la misericordia de Jesús fue Su posición celestial. La misericordia lo movió a venir a la Tierra para tomar carne humana y, en última instancia, la misericordia que Él ofreció al mundo Le costó Su vida. Sin embargo, el ejemplo de Jesús de misericordia es un modelo para todos los que le seguirían. Él nos dice, en esencia: “Que mi vida te muestre el costo de la misericordia, el rechazo total por parte este mundo”.
El apóstol Pablo pagó el mismo alto costo de vivir la misericordia de Dios que Jesús pagó en la Tierra y de lo cual Él nos advirtió:
Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.” (Juan 15:20)
Pablo testificó sobre esta verdad:
Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.      (1 Corintios 4:12-13)
UNA DIFÍCIL VERDAD
¿Qué haremos con este rechazo? Jesús nos responde: Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos. (Lucas 6:23)
Esta es una verdad difícil de tragar. ¿Cómo podemos gozarnos y alegrarnos cuando soportamos una dura persecución? Amado, todo es parte del alto costo de la misericordia. Como lo fue con Pablo, quien era visto como inmundo, lo es para el cuerpo de Cristo, la iglesia. Hay un precio que todos debemos pagar cuando predicamos a Jesús y Su misericordia.