jueves, 25 de agosto de 2016

EL EJEMPLO DE LA IGLESIA

En este momento, el mundo necesita un ejemplo vivo de la misericordia de Cristo. Las tensiones son mayores que nunca. En Europa y Estados Unidos, la tensión racial está barriendo a través de la sociedad e incluso introduciéndose en las iglesias.
No te engañes pensando que un gobierno puede hacerse cargo de estos problemas. La costosa misericordia que se necesita en todo el mundo sólo puede provenir de aquellos que han probado y han recibido tal misericordia para sí. Y ese es el llamado de la Iglesia de Jesucristo. Hemos de ofrecer una misericordia en donde hay que sacrificarse uno mismo por el bien de un hermano o hermana, y como Jesús demostró, incluso por un enemigo.
DETÉNTE Y CONFRONTA
Te exhorto a detenerte aquí y hacer frente a esta verdad. No vayas más lejos en tu vida o ministerio, detén todos tus planes y buenas obras, hasta confrontar todo lo que implica de ser un miembro del Cuerpo de Cristo. El Señor declara de su Iglesia: "Esta es mi perla de gran precio, la novia de mi Hijo." ¡Piensa en lo milagroso que es esto! Piensa, también, en el gran llamado de este cuerpo a mostrar misericordia a un mundo que no la tiene.
En pocas palabras, la misericordia mira más allá de las fallas y fracasos, y más allá de la auto justificación. Si verdaderamente creemos que herimos a Cristo personalmente cada vez que herimos a un hermano o hermana - que lo que decimos y hacemos contra un solo miembro de su cuerpo es, como dijo Jesús, "contra mí" (Ver Lucas 11:23) - trabajaríamos día y noche para que todo esté bien, y no nos detendríamos hasta quedar limpios de todo.