martes, 19 de enero de 2016

LA MENTE DE CRISTO

“Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

“Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

“Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:23).

Estas son todas, exhortaciones del apóstol Pablo. Él le está diciendo al pueblo de Dios: “Permitan que la mente que está en Cristo, el pensar mismo de Jesús, sea vuestro pensamiento también. Su manera de pensar es la que todos debemos buscar”.

¿Qué quiere decir tener la mente de Cristo? Simplemente, significa pensar y actuar como lo hizo Jesús. Significa tomar decisiones de acuerdo a Cristo que determinan nuestra manera de vivir. Quiere decir que llevemos cada facultad de nuestra mente dirigida a cómo podemos actualmente tener la mente de Cristo.

Cada vez que miremos en el espejo de la Palabra de Dios, debemos preguntarnos a nosotros mismos: “¿Lo que veo sobre mi persona, refleja la naturaleza y el pensamiento de Cristo? ¿Estoy cambiando de imagen a imagen, conformado a la semejanza de Cristo a través de cada experiencia que Dios trae a mi vida?”

De acuerdo a Pablo, esta es la manera de pensar de Cristo: “[Él] se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Jesús tomó una decisión mientras todavía estaba en el cielo. Él hizo un pacto con el Padre de dejar Su gloria celestial y venir a la Tierra como hombre. Él iba a descender al mundo como un humilde sirviente y buscaría ministrar, en lugar de ser ministrado.

Para Cristo, esto significaba que Él diría: “Iré a hacer Tu voluntad, Padre”. Verdaderamente, Jesús determinó antes que nada: “Estoy dejando a un lado Mi voluntad, para hacer la Tuya, Padre. Subyugo Mi voluntad para poder abrazar la Tuya. Todo lo que Yo digo y hago tiene que venir de Ti. Estoy dejando a un lado todo para ser totalmente dependiente de Ti”.