jueves, 14 de enero de 2016

EL TIEMPO DE LA COSECHA

Cuando Moisés le dijo a Faraón: “Deja ir a mi pueblo”, fue porque Dios había anunciado que era tiempo de cosecha. ¡Había llegado el momento de la liberación de Israel de la esclavitud!

Pero Faraón respondió: “¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.” (Éxodo 5:2). Faraón representa el sistema demoníaco de Satanás, incluyendo religiones falsas y opresión que mantiene a la gente bajo esclavitud.

Antes que Israel pudiera ser liberado, los poderes de las tinieblas tenían que ser sacudidos. Así que Dios golpeó a Egipto con nueve calamidades naturales. Sin embargo, esos nueve desastres solo endurecieron el corazón de Faraón.

Finalmente, vino una calamidad tan devastadora, que todos en Egipto – desde los gobernadores hasta los ciudadanos comunes– supieron que esto no era solo la naturaleza fuera de control. Era Dios hablando. El Señor había enviado al ángel de la muerte, y en una noche, el hijo mayor de cada familia egipcia murió, incluido el hijo de Faraón. Al otro día, Israel emprendió la marcha fuera de Egipto. Aquí estaba la cosecha que vino justo antes del juicio.

Siglos después, cuando Jesús anunció la cosecha madura en Jerusalén, sabía que el juicio estaba a las puertas. Años después, Tito y su ejército invadirían a la ciudad, y un millón doscientas mil personas serian asesinadas. Muchos serian colgados de cruces y la ciudad misma seria quemada hasta los cimientos.

Por esta razón Jesús advirtió a Su generación: “Ustedes dicen que faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo, la cosecha tiene que comenzar ahora. Tienen que acercarse a la voluntad de Dios, porque la calamidad más grande está a las puertas. Los estoy comisionando ahora mismo a que terminen Mi obra. El tiempo de comenzar a cosechar es hoy”.

¿Cómo describió Jesús la calamidad que estaba por venir? “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” (Mateo 24:21). Sin embargo, antes que esa calamidad llegara, sería el tiempo de la cosecha.