miércoles, 13 de enero de 2016

LA LEY DE LA COSECHA

Jesús entendía el corazón del hombre, sabiendo que nos olvidamos de Dios en tiempos de prosperidad.

Cristo sabía que en tiempos de sufrimiento y calamidad, la gente está obligada a mirar hacia la eternidad. El sufrimiento, el miedo, y los tiempos difíciles hacen madurar a la gente para escuchar y recibir el evangelio. Considera el contexto de Sus palabras: “Al ver las multitudes… porque estaban desamparadas… Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha,” (Mateo 9:36-37).

Esta verdad ha sido demostrada a través de la historia del pueblo de Dios. Moisés reprendió a su generación, diciendo: “Dios te dirigió. Él te hizo incrementar en número. Y te bendijo grandemente, dándote pastos verdes, miel, mantequilla, leche, ovejas, aceite y fruta. Pero te hiciste rico y te rebelaste. Tomaste en poca estima a la Roca de tu salvación y lo abandonaste”.

“Pero engordó Jesurún, y tiró coces (engordaste, te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo, y menospreció la Roca de su salvación.” (Deuteronomio 32:15).

Las Escrituras nos dicen que Israel fue humillado después de esto. Pero, en su aflicción, clamaron al Señor, y Él los liberó: “Entonces clamaron a Jehová en su angustia y los libró de sus aflicciones” (Salmo 107:6)

Considera también el testimonio de David: “Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. (Salmo 18:4-6, las cursivas son mías).

Problema, aflicción y perplejidad siempre dan a luz un clamor pidiendo ayuda. Este ha sido el patrón a través de los siglos. ¿Recuerdas lo que paso después que las torres gemelas cayeron en Nueva York? ¡Las iglesias estaban repletas! Hubo reuniones de oración en el Estadio de los Yankees. Los Líderes del Congreso se reunieron en los escalones del Capitolio en Washington, orando y cantando: “Dios Bendiga a América.”

Por un tiempo, Dios era el tema de la nación. El miedo y la aflicción habían obligado a la gente a pensar en buscar la verdad. Y eso suma la ley de la cosecha: MIENTRAS MÁS OSCUROS LOS DÍAS, MAS BLANCA LA COSECHA.