lunes, 25 de enero de 2016

EL LLAMADO A DAR by Gary Wilkerson

Era la noche de la Última Cena, y Jesús estaba terminando Su última conversación con los discípulos. Todo lo que dijo esa noche era con el conocimiento de que estaba a punto de dejarlos. Concluyó la reunión con una oración alentadora sobre lo que vendría: una Iglesia que sería vencedora y triunfante; un pueblo cuyo amor el uno por el otro sería un testimonio al mundo; un poder y autoridad divinos que fluiría a través de Sus seguidores; y la gloria del Padre descansando en Su pueblo. Todo esto eran las cosas que Jesús daría a Su Iglesia por medio del Espíritu Santo.

Piensa en lo que ya había hecho Jesús. En tres años de ministerio había sanado a los enfermos; había restaurado la vista a los ciegos; había resucitado a los muertos; había alimentado grandes multitudes milagrosamente; había predicado el evangelio a los pobres; y había enseñado a las masas la verdad acerca de su Padre celestial. Esta es una increíble lista de logros del Hijo a través de Su obediencia a la voluntad del Padre.

Cristo deja en claro que todo esto era resultado de la naturaleza generosa del Padre. En su oración en Juan 17, una palabra (dar) aparece más que cualquier otra. "Padre…me has dado. . . le has dado. . .les he dado”. A lo largo de 26 versos, Jesús usa alguna forma de la palabra "dar" diecisiete veces.

Lo primero que notamos en esta increíble oración es cuan frecuente y generosamente el Padre da. Está en Su naturaleza dar buenas dádivas a Sus hijos. Enumeró todo lo que le daría a Su Hijo cuando lo envió: "Te daré el poder y autoridad de Mi nombre. Te daré los pueblos de la tierra. Te daré palabras para hablar y obras para hacer. Y te daré Mi gloria".

A su vez, vemos que Jesús tiene la misma naturaleza generosa de Su Padre. De hecho, Su oración relata todo lo que Cristo ya había dado a Sus discípulos, ¡y las cosas que les seguiría dando! Este pasaje destaca poderosamente la naturaleza generosa que hay en el centro del corazón de Dios.

En cierto sentido, esa noche Jesús dio a los discípulos Su última voluntad y testamento. Él estaba diciendo: "Establecí Mi reino por el dar. Y así es como quiero mi reino continúe a través de ustedes”. Lo último que les dio a sus seguidores antes de irse era un llamado particular -el llamado a dar.