martes, 30 de abril de 2013

¿QUIÉN ESTÁ POR JEHOVÁ?

“Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.”(Éxodo 32:26).

¿Cómo iba Dios a reprimir la corrupción en Israel? ¿A quién escogería para ser Sus instrumentos en una época de maldad? ¿Haría bajar ángeles para ejecutar justo juicio? Aarón y sus hijos ya se habían corrompido, entonces, ¿A quién levantaría Dios para brillar como Sus soldados de santidad?

De todas las personas, Él escogió a los hijos de Levi: los hijos de un asesino que, junto con su hermano Simeón, habían causado que la familia de Jacob fuese avergonzada delante de los paganos. Simeón y Leví tomaron sus espadas y asesinaron a los de Siquem por violar a su hermana Dina. También mataron a Hamor su padre y luego tomaron sus ovejas, vacas y asnos, sus riquezas, sus mujeres y niños.

Oh, la gracia incomparable de Dios, para elegir el más indigno, el más débil de todos ellos para ser sus instrumentos. “Y se juntaron con él todos los hijos de Leví…y los hijos de Leví…hicieron conforme al dicho de Moisés” (Éxodo 32: 26, 28).

Tal vez había algo profundo dentro de ellos que decía: “¡No vamos a fallarle a Dios como nuestro padre lo hizo! ¡No vamos a traer reproche al nombre de nuestro Dios, vamos dar el paso y a tomar nuestra posición con el Señor!”

Moisés les había prometido: “Dios te recompensará si te consagras y tomas una posición entre tu familia, amigos y hermanos” (véase Éxodo 32:29). Y Dios los premió con una orden sacerdotal llamada Los Levitas, a quienes se les dio el servicio de la casa de Dios.

Estar del lado del Señor es tomar Su espada y usarla para combatir las fuerzas de la incredulidad, dejando de lado todas las dudas y temores. Significa ser fiel a Dios y Su Palabra, no importa lo que haga la gente, no importa cuán incrédulos lleguen a ser nuestros amigos, no importa cuán mundanos nuestros seres queridos sean. Tenemos que dar un paso y declarar: “¡Yo estoy del lado del Señor! Me declaro en contra de todos los ataques a la majestad y la fidelidad de nuestro Dios!”

CRISTIANOS DESNUDOS

“Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos” (Éxodo 32:25) La palabra hebrea usada aquí para desenfrenado es “para”, que significa “desnudarse, relajarse, exponerse, echar fuera toda restricción.” También significa “un nuevo comienzo.” Los israelitas estaban diciendo: “Las cosas no están sucediendo como deberían. Estamos cansados ​​de esta batalla, cansados de esperar en Dios, y ahora vamos a disfrutar. ¡Fuera con lo viejo! ¡Queremos una nueva libertad, un nuevo comienzo y lo queremos ahora!”

Desnudez en la Biblia también tiene que ver con no tener escudo para la batalla. Todo hombre que no tenía su escudo se consideraba desnudo. Estos israelitas estaban literalmente desnudos: desvestidos y bailando ante el becerro de oro, incluso habían depuesto también su armadura.

¿Puedes imaginar a sus enemigos, los amalecitas, mirando esta escena salvaje desde las montañas aledañas? Los amalecitas una vez temblaron apenas divisaron a Israel. Dios había puesto un terror en los corazones de ellos hacia Su pueblo, pero ahora veían a Israel quitarse su armadura y despojarse de sus prendas. Los amalecitas estaban burlándose y riéndose de ellos: “¡Mira, ellos son como nosotros! Su Dios no tiene poder, ellos no confían en Él. ¿Ves? Están desechando todas sus costumbres estrictas. Quieren lujuria, fiesta y juego al igual que el resto de nosotros. ¡Vaya santidad! ¡Qué hipocresía!”

En ese solo acto de desenfreno, Israel menospreció a su Dios ante los ojos de los impíos. Hicieron que el Señor pareciera como despiadado, cruel, insensible, impotente. Ellos mancharon Su honor, Su majestad, Su omnipotencia. Dejaron de ser un ejemplo para el mundo.

Y eso es exactamente lo que hacemos cuando nos despojamos de nuestras vestimentas de fe y dejamos de lado nuestra confianza en Dios. ¡Sin confiar en Dios como un niño, el cristiano queda desnudo ante el mundo, expuesto a todas las dudas, temores e incredulidad!

domingo, 28 de abril de 2013

LOCA FE by Gary Wilkerson

¿Sientes que Dios está a punto de desatar algo tremendo en tu vida? Tal vez Él ha hablado a tu corazón: “He preparado algo especial para ti. Pronto entrarás en un caminar conmigo que nunca has conocido antes.” Tal vez tu vida ya ha sido grandemente bendecida por Dios. Ahora el Espíritu Santo está diciendo que Su promesa de tiempos antiguos está a punto de llegar a su pleno cumplimiento, y te dejará pasmado. Si esto describe tu vida en este momento, puedo decirte con la autoridad de la Escritura: Prepárate para examinar tu corazón.

La siguiente parte es lo que yo llamo experimentar "una loca fe." Loca fe es creer que no importa cuán buenas las cosas sean, lo mejor está por venir. Es una fe que dice: “Por mucho que soñamos y hacemos grandes cosas para el reino de Dios, Su visión es siempre mayor.” Lo que el Señor ha hecho en la breve existencia de la iglesia que pastoreo ha superado mis expectativas. No pasa una semana sin que alguien entregue su vida a Jesús. Siempre que distribuimos alimentos a los pobres, muchos de los receptores preguntan, “¿Por qué están haciendo esto?" Respondemos: “Es Jesús”, y ellos entregan su vida a Él.

Todo está sucediendo milagrosamente. En tres años, nuestra iglesia ha crecido de tres parejas, a cerca de 1.500 personas los domingos. Los nuevos creyentes están madurando rápidamente y convirtiéndose en discípulos fieles, creciendo en el conocimiento de Dios.

Dios no sólo supera nuestras expectativas, nos está mostrando cuáles son sus expectativas, y nos deja pasmados. Todavía hay un cuarto de millón de personas en nuestra área solamente que no conocen a Cristo, y el año pasado el Señor nos movió a plantar dos nuevas iglesias.

Aquí está la parte más loca de todas: Creo que las cosas más grandes están aún por venir. Estoy convencido de que Dios se revelará aún con más fuerza, no sólo en salvaciones sino también en alcance, en ayudar a los pobres, en impactar a la ciudad.

Suena increíble, ¿verdad? Por supuesto que sí. Pero ahora viene la parte difícil. Es precisamente en este punto que Dios pide a su pueblo a que examinen sus corazones.

Somos conscientes de que nuestra justicia es como trapos de inmundicia, de que necesitamos de Su gracia. Pero el hecho es que, justo cuando estamos listos y al borde de la mas grande obra de Dios en nuestras vidas, Él nos invita a reflexionar sobre las siguientes preguntas: “¿Hay algo en mi corazón que no le agrada al Señor? ¿He dejado de hacer algo que él me ha pedido?” ¡No quiero tener nada en mi vida que impida lo que Dios quiere hacer!

viernes, 26 de abril de 2013

DETENTE Y ESCUCHA

Me pregunto si el Señor se llega a cansar de que sus hijos vengan a Su presencia pero ni una sola vez se detengan para escuchar. Nada es más vacío y vano que una comunicación unidireccional. Intenta escuchar a alguien unas cuantas horas sin poder tú decir una sola palabra. Te quedas con un sentimiento de soledad. La persona que “descargó todo su interior” se aleja sintiéndose mejor, pero el pobre oidor queda vacío.

¿Cuántas veces hemos dejado al Señor en el lugar secreto, solo y vacío? Corremos a Su presencia, exclamando: “¡Te alabo, Jesús!¡Te amo, Jesús! Toma, aquí tienes mi lista de compras y mis tarjetas de sanidad. Amén”. ¿Cuántas veces habrá estado Él dispuesto y ansioso de abrir su propio corazón para hablarnos, cuando de pronto, ya no había nadie?

Si oramos durante una hora, hablamos durante una hora. Si oramos durante varias horas, hablamos durante varias horas. Si oramos toda la noche, hablamos toda la noche; millones de voces hablando y alabando. He dedicado toda una vida de predicación, tratando de hacer que la gente ore. Ahora entiendo que ése no ha sido el problema. El verdadero problema ha sido dejar solo, vacío, al Salvador en el lugar secreto de oración, sin haber podido decirnos una sola palabra.

Dejamos ese lugar de oración habiendo descargado nuestros corazones. Le contamos de nuestras esperanzas, nuestros sueños y nuestros deseos. Dejamos ese lugar santo de oración con una mente satisfecha. Sin embargo, nuestro Señor seguía ahí, esperando con gran anticipación, anhelando compartir en dicha comunión. Creo que nuestro Señor dice: “Sí, sí, gracias por tu alabanza. La acepto. Estoy tan contento de que te hayas tomado el tiempo de encerrarte conmigo. He oído tu petición y el Padre te concederá el deseo de tu corazón. Pero por favor, ¡espera! No te vayas justo ahora. Quiero compartir contigo algunas cosas. Mi corazón anhela descargarse contigo. He guardado tus lágrimas. He calmado tu mente atribulada. Ahora, ¡déjame hablar! Déjame decirte lo que está en Mi corazón”.

Nuestro Señor Jesús quiere hablar. Él quiere hablarnos de lo que está quebrantando Su corazón en nuestra generación. Él quiere hablar a cada uno de sus hijos acerca del plan precioso que Él tiene para todos los que en Él confían y revelarles verdades gloriosas. Él quiere darnos instrucción para nosotros y ayuda para criar a nuestros hijos; soluciones para nuestros problemas; nuevos ministerios y campañas de evangelismo que salvarán a los perdidos; palabras específicas concerniente a trabajos, carreras, casas, compañeros en la vida; verdades acerca del cielo, del infierno y de las calamidades venideras. Principalmente, Él quiere hablarnos acerca de cuánto Él ama y cuida a los suyos.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

jueves, 25 de abril de 2013

UNA PERSONA DE DOBLE ÁNIMO

Una persona de doble ánimo, alguien que cree que el poder está repartido equitativamente entre Dios y Satanás, es inestable en todos sus caminos. Esto explica por qué “…en el tiempo de la prueba (algunos) se apartan” (Lucas 8:13). Vuelven a caer en el temor y quitan su mirada del asombroso poder de Dios.

Jesús nos enseñó, diciendo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). El espíritu de Dios en ti anhela enseñarte a confiar en Su poder, pero la carne busca rendirse al temor. Yo creo que fue el temor y no el cansancio lo que hizo que los discípulos se quedaran dormidos mientras Jesús oraba en el huerto. Ellos acababan de recibir las noticias de que Jesús sería traicionado y entregado en manos de pecadores, Pedro se volvería un traidor y ellos serían perseguido y dispersados. De pronto, olvidaron todos Sus milagros, Su gran poder para sanar a los enfermos y levantar a los muertos, Su poder para multiplicar los panes y los peces. Ellos tenían pavor de que el Señor los abandone. Dormían el sueño de los condenados. Cuando Jesús nos pide que oremos para no caer en tentación, en realidad, Él está diciendo: “Oren para que aprendan a confiar en el poder de Dios ahora, ¡en lugar de tener que regresar a la batalla de la tentación vez tras vez, hasta que hayan aprendido la lección.

La Biblia dice que Dios “… sabe el Señor librar de tentación a los piadosos” (2 Pedro 2:9). ¿Cómo? Poniéndonos en el fuego, hasta que salgamos cantando: “…mayor es el que está en [mí], que el que está en el mundo” (1 Jn 4:4). Hasta que aprendamos que ¡vencemos sólo por fe!

No tienes que ceder ente la tentación, ¡aunque a veces sucede! Aun el más santo en el pueblo de Dios lo hace ocasionalmente. Por eso Dios hizo una provisión especial para aquéllos que fallan: “y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

El dolor que siente nuestro Señor, cuando cedemos ante la tentación no es nada en comparación al dolor que siente cuando no sabemos cómo tratar con ello. A Él le duele más el hecho de que no hemos confiado en Su poder para librarnos. A Dios le duele más lo que no hacemos que lo que hacemos. El cristiano vencedor es aquél cuya vida confiesa: “Dios tiene el reino, el poder y la gloria por siempre. ¡Amén!”.

miércoles, 24 de abril de 2013

DOS ABSOLUTOS

Cuanto más vivo para Cristo, más difícil es para mí el aceptar las soluciones fáciles que dicen que todo lo curan. Pero en mis propias luchas, he encontrado un gran alivio y ayuda en dos absolutos maravillosos.

El primer absoluto es: DIOS VERDADERAMENTE ME AMA. Dios no se dedica a condenar a Sus hijos, con o sin fracasos. Él es un Padre amoroso, que sólo desea levantarnos de nuestras debilidades.

Recientemente pude vislumbrar un poco de ese amor mientras caminaba por el bosque alrededor de nuestro rancho. En ningún momento dejé de considerar las aves que volaban por ahí, libres y saludables. Pero de pronto, justo delante de mí, un pajarillo inválido agitaba sus alas. Luchando al intentar volar, el pajarillo bebé solo podía mover sus alitas en medio del polvo sin éxito. Me incliné para recogerlo, entonces una escritura familiar vino como un relámpago a mi mente: “…ni uno (pajarillo) de ellos cae a tierra sin vuestro Padre” (Mateo 10:29).

Pensaba que ese versículo decía: “Ni un pajarillo cae a tierra sin que vuestro Padre lo sepa”. Pero la versión de Mateo declara: “…ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre”.

Dios está con nosotros, aun cuando caemos. El Padre no cae en nuestro pecado, pero sí se inclina a nuestra condición caída. Él no nos abandona en nuestra caída. Ya que, como puedes ver, nosotros somos esos pajarillos.

A veces, sólo podemos ver Su gran amor cuando tocamos fondo. Habrás ganado una gran victoria si puedes estar convencido de que Dios tea ma incluso cuando estás herido, inválido. Su amor eterno renueva nuestras fuerzas. Sólo reposa en ese amor maravilloso. No entres en pánico. Vendrá la liberación.

El segundo absoluto es: ¡LO QUE MÁS LE AGRADA A ÉL ES MI FE! “…sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Dios considera nuestra confianza en Él como justicia. “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:3).

Quizás no entiendo por qué al parecer Él se toma demasiado tiempo para intervenir, pero yo sé que Él cumplirá Su Palabra en mí.

martes, 23 de abril de 2013

RECIBIENDO LA BENDICIÓN DE LA CRUZ

Dios se deleita al usar nuestros fracasos, al usar a hombres y mujeres piensan que casi no pueden hacer nada correcto. Recientemente, una mujer me escribió lo siguiente: “Mi matrimonio se está echando a perder. Pareciera que estoy haciendo todo mal en la crianza de mis hijos. Me siento como si no valiera nada para nadie. No he sido una buena esposa, ni una buena madre ni una buena cristiana. De hecho soy el peor fracaso del mundo”.

Ella es el tipo de persona que Dios busca, alguien que sepa que si algo bueno sucede a través suyo, tiene que ser a causa de Dios. Todos los “súper-cristianos” que andan aplastando a la gente con sus habilidades nunca impresionan a Dios. Dios miró a un suplantador, un hombre débil llamado Jacob y le dijo: “No temas, gusano de Jacob…yo soy tu socorro…He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes…te regocijarás en Jehová” (Isaías 41:14–16).

A menudo, los hombres utilizan a Dios para obtener riquezas, fama, honra y respeto. Usan el talento, la personalidad y la perspicacia para expandir el reino de Dios, pero Él no se impresiona. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad, en nuestra incapacidad de obedecer sus mandamientos en nuestras propias fuerzas.

Dios nos llama a una vida de santidad y separación. Él dice que podemos ser libres de la atadura del pecado. Su Palabra llega a nosotros con algunos desafíos imposibles: “Resiste al diablo. Anda en el Espíritu. Sal de en medio de ellos. Ama a tus enemigos. Abandona todos tus temores. Haz morir tus deseos carnales. Que el pecado no se enseñoree de ti”.

Cuando uno piensa sobre lo poco que uno puede hacer en su propia fuerza para lograr estos desafíos, uno entiende cuán débil es. Tu corazón comienza a clamar: “Señor, ¿cómo podemos hacer tales cosas tan grandes y santas?” Ahí es cuando el Señor toma el control. Él viene con un mensaje tan reconfortante: “Baja tus armas. Deja de intentar ser autosuficiente y fuerte, Yo soy tu arma y tu fuerza. Déjame hacer lo que tú jamás podrías hacer. Te daré Mi justicia, Mi santidad, Mi reposo, Mi fuerza. No puedes salvarte a ti mismo, ni agradarme en ninguna manera, excepto recibiendo por fe las bendiciones de la cruz. Déjame encargarme de tu crecimiento en santidad”.

domingo, 21 de abril de 2013

SIN TENER DAVID ESPADA EN SU MANO by Gary Wilkerson

“Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano… Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino…” (1 Samuel 17:50-52).

Cuando David mató a Goliat, hubo un giro tan dramático que Israel hizo huir a los filisteos que tropezaban. Lo más importante en este pasaje es esta corta frase: “sin tener David espada en su mano”. Dios demostró su fidelidad a través de la confianza de David – y esto llenó de fe a cada soldado israelita. Toda la burla y la vergüenza se fueron y la confianza de los israelitas volvió, una confianza en que su Dios pelearía por ellos.

El profundo efecto de ver el poder de Dios obrando a favor de nosotros es que nuestra confianza es renovada para enfrentar el combate. La batalla es de Cristo, quien nos hace el llamado: “Vengan, vean mi mano victoriosa. “¡He cortado la cabeza de tu acusador!” Ahora estamos en capacidad de seguir adelante, diciendo: “Señor, tú no me has abandonado. Tú has permitido todo esto, cada revés, incluso las burlas. Y lo hiciste con misericordia, para que yo pueda creerte”.

Aun así, muchos nos preguntamos: “¿Cuándo se moverá el Señor a favor mío?” La respuesta a ello es que ¡Jesús ya lo hizo! Tu victoria fue establecida hace 2,000 años en la cruz. Su triunfo en la cruz es la misma victoria que hace huir a todos los gigantes en nuestras vidas. Puede ser que tu matrimonio esté sufriendo, pero Cristo ha derrotado las potestades de las tinieblas preparadas en contra de ti y de tu esposa. Quizás tu economía no está en orden, pero tu Señor te ha preparado un futuro y una esperanza. Puede ser que tus hijos no sigan la vida piadosa en la que tú los guiaste, pero Jesús ha comprado su salvación. Podemos tener batallas en muchos frentes, pero Cristo ha asegurado nuestra victoria.

¿Estás ahora dispuesto a ver a tus enemigos derrotados? Piensa en todas las voces acusadoras que oyes. Puedes responderle a todas ellas: “Éste es tu final, demonio, La victoria de Jesús te ha enviado a volar lejos. Mi victoria ya fue sellada y ganada. Cuando Él lo desee, mi Héroe manifestará esa victoria y el mundo lo contemplará en toda Su gloria. Todos sabrán que la batalla no se gana con lanza y espada, sino con el Señor”.

jueves, 18 de abril de 2013

ESTA ES LA VICTORIA

"Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe." (1 Juan 5:4).

¿Has fracasado? ¿Hay un pecado que te asedia fácilmente? ¿Te sientes como un cobarde debilitado, incapaz de obtener la victoria sobre un pecado secreto? Pero junto con esa debilidad en ti… ¿Hay también un hambre por Dios que te consume? ¿Lo anhelas, lo buscas? Esa hambre y sed es la clave de tu victoria. Eso te hace diferente de todas las otras personas que han sido culpables de fallarle a Dios. Eso te pone aparte. Debes mantener viva esa hambre. Mantén tu sed de justicia. Nunca justifiques tu debilidad, nunca cedas a ella, y no la aceptes como parte de tu vida.

La fe es tu victoria. Abraham tenía debilidades, mintió, casi transformó a su mujer en adúltera. Pero Abraham “creyó a Dios, y le fue contado por justicia.” ¡Dios se negó a mantener ese pecado contra él, porque creyó!

De seguro has fallado. Tal vez ayer, ¡o incluso hoy día mismo! Pero, ¿Crees que Jesús tiene el poder para finalmente liberarte del poder del pecado? ¿Crees que la cruz de Jesús significa que la esclavitud del pecado se ha roto? ¿Aceptas el hecho de que Él ha prometido librarte de las trampas de Satanás?

Déjame decirte exactamente donde creo que está la victoria. Deja que tu corazón acepte todas las promesas de victoria en Jesús. Luego deja que tu fe le diga a tu corazón: “Puede que todavía no sea lo que quiero ser, pero Dios está obrando en mí, y Él tiene el poder de soltar las garras del pecado sobre mí. Puede que sea poco a poco, pero llegara el día cuando la fe vencerá. No seré un esclavo para siempre. No soy títere del diablo y no voy a ser su víctima. Soy un débil niño de Dios, queriendo la fuerza de Jesús. Voy a salir como oro puro refinado en el fuego. ¡Dios es por mí! Me encomiendo por completo aquel que es poderoso para guardarme sin caída y presentarme sin mancha delante del trono de Dios, con gran alegría.”

SUS TESOROS DE INCALCULABLE VALOR

Dios ha determinado lograr sus metas aquí en la tierra a través de hombres con flaquezas.

Isaías, el gran guerrero de oración, era un hombre al igual que el resto de nosotros. David, el hombre conforme al corazón de Dios, era un asesino adúltero que no tenía ningún derecho moral a ninguna de las bendiciones de Dios. Pedro negó al mismo Señor Dios del cielo, maldiciendo a Aquel que más lo había amado. Abraham, padre de naciones, vivió una mentira, utilizando a su esposa como una garantía para salvar su propio pellejo. Jacob era un conspirador. Adán y Eva transformaron un perfecto arreglo matrimonial en una pesadilla. Salomón, el hombre más sabio de la tierra, hizo algunas de las cosas más estúpidas jamás registradas en la historia. José se burló de sus hermanos en casi infantil alegría, hasta que el juego casi se volvió en contra de él. Jonás despreció la misericordia de Dios para con un pueblo arrepentido y quería ver arder a toda una ciudad para justificar sus profecías en contra de ella. Lot ofreció a sus dos hijas vírgenes a una turba de sodomitas enloquecidos por el sexo.

La lista sigue y sigue, hombres que amaban a Dios, hombres que fueron usados grandemente por Dios, casi se fueron al suelo por sus debilidades. Sin embargo, Dios siempre estaba allí diciendo: “Yo te llamé y estaré contigo. ¡Voy a cumplir mi voluntad pese a ello!”

Una de las escrituras más alentadoras de la Biblia es 2 Corintios 4:7: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Luego Pablo continúa describiendo los vasos de barro: hombres moribundos, atribulados en todo, perplejos, perseguidos, abatidos, e incluso así nunca desamparados o en desesperación. Esos hombres usados por Dios están constantemente gimiendo bajo la carga de sus cuerpos, esperando ansiosamente ser revestidos con los nuevos.

Dios se burla del poder del hombre. Se ríe de nuestros esfuerzos egoístas de ser buenos. Él nunca usa al grande y poderoso, sino que en lugar de eso, usa las cosas débiles del mundo para confundir a los sabios.

“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es,…a fin de que nadie se jacte en su presencia.” (1 Corintios 1:26-29).

Dios pone sus tesoros de incalculable valor en vasos de barro, porque se deleita en hacer lo imposible de la nada.

miércoles, 17 de abril de 2013

EN MEDIO DE LA TORMENTA

“Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mateo 14:24-27).

Los discípulos estaban tan agobiados y tan abrumados repentinamente, que la sola idea de que Jesús estaba cerca cuidando de ellos era absurda. Probablemente uno dijo: “Esta es la obra de Satanás. El diablo salió a matarnos, por todos los milagros de los que hemos formado parte.” Otro dijo: “¿Dónde nos equivocamos? ¿Quién de nosotros tiene pecado en su vida? ¡Dios está enojado con alguien en esta barca!” Otro podría haber preguntado: “¿Por qué nosotros? Estamos haciendo lo que Él dijo que hagamos. Estamos siendo obedientes. ¿Por qué esta tormenta repentina?”

Y en la hora más oscura “Jesús vino a ellos.” ¡Qué difícil debe haber sido para Jesús esperar en el borde de la tormenta, amándolos tanto, sintiendo cada dolor que sentían, queriendo tanto evitar su sufrimiento, anhelando hacer algo como un padre por sus hijos en problemas. Sin embargo, él sabía que nunca lo podrían conocer completamente o confiar en Él hasta que toda la furia de la tormenta cayera sobre ellos. El se revelaría solamente cuando ellos hubiesen llegado al límite de su fe. La barca no se habría hundido, pero su miedo los habría ahogado más rápido que las olas golpeando la embarcación. El temor de ahogarse era por la desesperación, no por el agua!

“Y los discípulos, viéndole…se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma!” (Mateo 14:26).

Ellos no reconocieron a Jesús en esa tormenta, vieron un fantasma: una aparición. La idea de Jesús estando tan cerca, siendo participante de todo aquello que estaban pasando, ni siquiera entraba en sus mentes.

El peligro que todos enfrentamos es no ser capaces de ver a Jesús en nuestros problemas. En lugar de eso, vemos fantasmas. En el mismísimo momento en que el temor alcanza su punto más alto, cuando la noche es más negra, la tormenta es más furiosa, los vientos son más fuertes y la desesperanza es abrumadora, Jesús siempre se acerca a nosotros para revelarse como el Señor de la inundación: el Salvador en las tormentas.

“Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre” (Salmo 29:10).

martes, 16 de abril de 2013

PODEMOS ESCUCHAR SU VOZ HOY

Millones se han convertido porque un hombre oyó Su voz. Saulo “cayendo en tierra, oyó una voz” (Hechos 9:4). Y cuando se convirtió en Pablo, continuó escuchando la voz del Señor. Conocía la voz de su Pastor.

Pedro permitió que la voz del Salvador llegara a él. “Pedro subió a la azotea para orar… Y le vino una voz” (Hechos 10:9, 13). Toda la raza de los gentiles fue bienvenida al reino, junto con la casa de Cornelio, porque un hombre obedeció a Su voz. Nosotros, también, debemos permitir que Su voz venga a nosotros. “Si oyereis hoy su voz” (Salmo 95:7). ¡Lo que podría hacer Dios con cristianos que aprendan a escuchar del cielo!

En lugar de esperar a que la voz de Dios venga a nosotros, corremos a los consejeros y psicólogos, leemos libros y escuchamos grabaciones, con la esperanza de oír de Él. Queremos un líder a seguir, un plan para el futuro, una palabra clara de dirección. Pero pocos saben cómo ir al Señor y escuchar Su voz.

Dios quiere sacudir la tierra una vez más. El universo entero está listo para ser convulsionado por el Espíritu Santo! “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.” (Hebreos 12:25-26).

Él ha prometido: “Otra vez Mi voz será oída. Aquellos que la escuchen sacudirán la tierra. El cielo y la tierra se conmoverán. Al escuchar Mi voz, todo lo que se desate en la tierra será desatado en los cielos.”

A la última iglesia, la iglesia de Laodicea, el Señor le dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20).

Esta es la última llamada de Cristo a la iglesia. “Abre. Déjame entrar en tu aposento secreto. Habla conmigo y déjame hablar contigo. Tengamos comunión. Así es como te guardaré de la hora de la prueba que viene sobre todo el mundo.”

lunes, 15 de abril de 2013

“CHRISTUS VICTOR” by Gary Wilkerson

“Christus Victor” es la frase del latín que los padres de la iglesia primitiva usaron para describir a Jesús y Su expiación. Traducido a grandes rasgos, significa: “Nuestra victoria no está en nosotros mismos, sino en Cristo”.

Si derrotamos a un enemigo cuando las probabilidades son de cincuenta por ciento, nos sentimos tentados a pensar: “yo gané la batalla.” Pero cuando nuestro enemigo tiene 3 metros de altura, cuando lo hemos reprendido pero regresa aun más fuerte, cuando hemos agotado todos nuestros recursos, cuando nos damos por vencidos y decimos: “No puedo hacer esto”, entonces Dios dice: “Te tengo justo donde te quería.”

Por lo general, las historias del Antiguo Testamento son enseñadas a los niños, no como verdades espirituales, sino como enseñanza moral. Por ejemplo, la lección de Jonás se suele presentar como: “No desobedezcas a Dios o te meterás en serios problemas.”

A la mayoría de nosotros se nos enseñó la historia de David y Goliat en la escuela dominical y la lección era: “Sé valiente y osado.” El problema con esta interpretación de la historia de David es que les estamos enseñando a nuestros hijos a que hagan algo que ellos no son capaces de hacer. No había ni un solo soldado israelita que podría haber sobrevivido a un combate cuerpo a cuerpo con Goliat. Esa batalla estaba por encima incluso del hombre más valiente.

Del mismo modo, cuando estamos en una batalla espiritual, la valentía y la audacia no son suficientes. David sabía que no estaba a la altura Goliat. De hecho, todavía no era ni siquiera un soldado, era demasiado joven. La única cosa con la que David estaba armado cuando se presentó en el frente de batalla era pan y queso para sus hermanos. Sin embargo, la diferencia con David era que él sabía que la batalla no era suya, sino de Dios. Cuando escuchó las burlas de Goliat, testificó:

“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza,…y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.” (1 Samuel 17:46-47).

jueves, 11 de abril de 2013

DANDO SUS FRUTOS

Hay una porción de la Escritura que me persuade profundamente. Jesús dijo: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará; Y cada rama que lleva fruto, la limpiará, para que lleve más fruto... El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego."(Juan 15:2, 6).

He leído y releído estas poderosas palabras de Cristo, y no puedo escapar a su poder de convicción. El Espíritu Santo, que me insistió en la importancia de comprender estas palabras: "Mi Padre es el labrador... Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará".

Este asunto de dar fruto como cristianos no es opcional con Dios. Él cuida de su vid y todas las ramas injertadas con gran celo y preocupación, esperando pacientemente a que las ramas den fruto. Se pone de pie junto a ellas con el cuchillo de podar en la mano, mirando con amor a la menor evidencia de corrupción, plaga o enfermedad que podría obstaculizar el crecimiento. Dios espera fruto de todas las ramas. Sin fruto, es imposible honrar y glorificar a Dios o ser un verdadero discípulo de Cristo. Jesús dijo: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos" (Juan 15:8).

Llevar fruto tiene mucho que ver con agradar a Dios y cumplir con nuestra misión en Cristo; también tiene mucho que ver con nuestras oraciones y peticiones contestadas. Jesús dijo: " Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda"(versículo 16).

En realidad, el fruto se refiere a lo que nos estamos convirtiendo, en lugar de limitarse a lo que estamos haciendo. Estoy dando fruto cuando nada obstaculiza el flujo de la vida de Cristo en mí. Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado" (Juan 15:3). Él está diciendo, "Porque usted creen que mi palabra: temblando ante ella, dejando que se revelen todos los secretos ocultos, sacando a la luz todo lo oscuro, permitiendo a la Palabra de Dios purgarle, ¡todos los estorbos se han ido!"

EL SEÑORÍO DE CRISTO

Aquellos que se someten al señorío de Cristo incrementan su fuerza y conocimiento de Dios. Ellos literalmente ganan nuevas fuerzas mental y físicamente. Ellos no desmayan en el camino porque Jesús derrama su propia fortaleza en ellos sobre la marcha.

"Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad "(Colosenses 1:9-11).

Dios guardará sin mancha a los que se someten a su señorío hasta el día de la venida de Cristo. Si nos sometemos a Jesús, haciendo lo que Él manda, no apoyados en nuestro propio entendimiento, nunca nos faltará nada. Él suplirá todo lo que necesitamos para agradarle. ¡El Señor mismo nos va a mantener y nos va a sostener irreprensibles hasta el fin!

"Que en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo: el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor "(1 Corintios 1:5-9 ).

Tenemos que confiar nuestras vidas al cuidado de Jesús. Entonces será Su responsabilidad sostenernos y mantenernos: "Pero el Señor es fiel, y él los mantendrá a ustedes firmes y los protegerá del mal" (2 Tesalonicenses 3:3). Él dice: "Si me mantienes entronizado en su corazón, yo te mantendré sin mancha hasta mi venida. ¡Yo voy a evitar que caigas!" "sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará." (1 Pedro 4:19b).

miércoles, 10 de abril de 2013

JESÚS ES REY DE MI VIDA

Tal vez usted está diciendo: "¡Yo quiero que Jesús sea el rey de mi vida. Quiero hacer todo lo que Él me manda!" Le voy a enseñar dos de las maravillosas bendiciones que llegan a todos los que entronizan a Jesús como rey de sus vidas.

En primer lugar, la Escritura dice que si usted se presenta a Jesús, a la espera de recibir su consejo y dirección, usted participa de su santidad. "Por otra parte, tuvimos padres terrenales, los cuales nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿Por qué no mejor obedecer al Padre de los espíritus, y así vivir? 10 La verdad es que nuestros padres terrenales nos disciplinaban por poco tiempo, y como mejor les parecía, pero Dios lo hace para nuestro beneficio y para que participemos de su santidad."(Hebreos 12:9-10).

Pablo nos manda a venir a Jesús, pidiéndole que nos dé dominio sobre todos nuestros pecados y temores: " Tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presenten sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 El pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, pues ya no están bajo la ley sino bajo la gracia."(Romanos 6:13-14).

Dios está diciendo: "¡Si quieres conocer vida abundante -verdadera vida plena-entonces sométete a Mí y Yo te daré vida sin temor, culpa o condenación!"

En segundo lugar, los que se someten al señorío de Cristo caminan en paz, sin miedo ni ansiedad. "vivir sin temor alguno, libres de nuestros enemigos, para servirle75 con santidad y justicia, y estar en su presencia toda nuestra vida... Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad, y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz."(Lucas 1:74-75, 78-79).

¡Qué maravillosa promesa! Si rendimos nuestras vidas a Él, Él hará brillar su luz en nuestras tinieblas y nos guiará hacia la paz y el descanso. Usted puede notar cuando una persona ha puesto a Cristo en el trono de su corazón; tal vida produce una paz que sobrepasa todo entendimiento y se puede ver la paz en el rostro de esa persona y en su comportamiento.

martes, 9 de abril de 2013

CONFIANZA PARA ENTRAR

Hebreos 10 contiene una promesa increíble. Dice que la puerta de Dios siempre está abierta para nosotros, que nos da acceso total al Padre:

"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura "(Hebreos 10:19-22).

Unos versículos más adelante, se nos advierte de que el día del Señor se acerca rápidamente: "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, como veis que aquel día se acerca "(versículo 25). Dios está diciendo: "¡Incluso ahora, cuando el tiempo de la venida de Cristo se acerca, debes buscar mi rostro. Ya es hora de entrar en tu habitación secreta y llegar a conocerme!"

Creo que ya estamos viendo señales de que estamos cerca del colapso de nuestro sistema financiero; la violencia y la inmoralidad están en aumento y nuestra sociedad esta enloquecida de placer. Falsos profetas "ángeles de luz", han engañado a muchos con sus doctrinas de demonios. Y en cualquier momento podemos esperar ver la hora de la tribulación, lo que hará que los corazones de los hombres desfallezcan de miedo. Sin embargo, antes de que todo esto suceda, el escritor de Hebreos dice:

"No dejes que la verdad se te escape! Quédate despierto y alerta. Tienes una puerta abierta a la santa presencia de Dios, a fin de ir a Él con plena certidumbre de fe, para que tus peticiones sean conocidas. La Sangre de Cristo ya ha hecho el camino para ti y nada se interpone entre tú y el Padre. ¡Tienes todo el derecho a entrar en el Lugar Santísimo, para recibir toda la ayuda que necesitas!"

lunes, 8 de abril de 2013

ANDAR EN EL ESPÍRITU by Gary Wilkerson

La mayoría de nosotros podríamos admitir que rara vez sentimos la gracia de Dios obrando en nuestras vidas. Es por eso que somos propensos a dudar que su presencia mora en nosotros. Pablo apunta a este dilema en Gálatas cuando escribe, " Digo, pues: Vivan según el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne." (Gálatas 5:16, NVI).

Suena bastante simple pero, tendemos a aceptar este consejo de Pablo como una orden difícil de obedecer. Apretamos los dientes y decimos: "Voy a caminar en el Espíritu hoy." Luego, una vez que tropezamos, nos parece que no estamos "siendo espirituales", así que nos esforzamos aún más. De repente, estamos bajo la ley de nuevo porque hemos vuelto a nuestra capacidad carnal, en lugar de confiar en que ya estamos en el Espíritu.

Pablo dice: "Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley" (5:18). En otras palabras, el Espíritu de Dios mora en ustedes y Él les da acceso en todo momento a Su gracia que los empodera. Cuando Pablo dice: "Andad en el Espíritu", quiere decir, "Caminen bajo la gracia y no bajo la ley".

Luego Pablo nos muestra el resultado de caminar por el Espíritu: "El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio, contra tales cosas no hay ley" (5:22-23). Tome nota: Estas cosas no se producen a causa de lo que hacemos. Son el fruto de la justicia que Dios ha puesto en nosotros; el resultado de su obra en nosotros.

Puede que no se sienta lleno de amor todo el tiempo, pero el amor está en usted, porque Dios lo puso ahí. Puede que no sienta el gozo y la paz, pero Dios los ha implantado profundamente dentro suyo. Su Espíritu está obrando en usted cada hora de cada día, para Su gran gloria y para bendecirlo inmensamente a usted.

En uno de los pasajes más impresionantes de la Escritura, Pablo nos da la respuesta de Dios a la condición humana: "Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor… Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Porque la ley del Espíritu de vida me ha librado en Cristo Jesús de la ley del pecado y de la muerte "(Romanos 7:25, 8:1-2).

viernes, 5 de abril de 2013

ELLOS NO CREEN QUE DIOS ESCUCHA SUS ORACIONES

Algunos creyentes se desaniman por las oraciones sin respuesta y al final, simplemente se dan por vencidos. Ellos piensan: “La oración no funciona para mí y ¿Por qué debería orar si no tiene efecto?”

Los israelitas en el tiempo de Isaías adoptaron la misma actitud. Isaías escribió: “Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia…me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?” (Isaías 58:2-3).

Estas personas estaban diciendo: “Yo amo a Dios. Hago el bien y evito el pecado, y hasta hace poco había sido fiel en buscarle en oración, pero, ¿sabes qué? Él nunca me contestó. Entonces, ¿por qué debo seguir afligiendo mi alma delante de Él?”

Santiago escribe que Dios no contesta las oraciones de los que piden cosas simplemente para satisfacerse a sí mismos: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3). En otras palabras: “No estás pidiendo la voluntad de Dios. No estás preparado para someterte a lo que Dios quiera, en lugar de eso, estás tratando de dictarle a Él aquellas cosas que satisfarán tu propio corazón”

Nuestro Dios es absolutamente fiel. Pablo escribe: “…sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4). Él está diciendo: “No importa si escuchas un millón de voces gritando: ‘La oración no da resultado. ¡Dios no me escucha!’ Que todo hombre sea llamado mentiroso porque la Palabra de Dios permanece. ¡Él es fiel para escucharnos!”

Jesús dijo: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21:22). En sencillas palabras, Cristo está diciendo: “Si realmente crees, estarás dispuesto a esperar y estarás expectante por una respuesta de tu Padre celestial. No importa cuánto tiempo tarde, mantendrás la fe, creyendo que Él contestará.”

“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!” (Salmo 31:19). “Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.” (34:10).

jueves, 4 de abril de 2013

PRIORIDADES PERVERTIDAS

Los cristianos que descuidan la oración han pervertido sus prioridades. Muchos creyentes se comprometen a orar siempre y cuando tengan tiempo. Sin embargo, cada semana, el buscar a Cristo se ha vuelto cada vez menos importante para ellos que lavar el auto, limpiar la casa, visitar a los amigos, comer afuera, ir de compras, disfrutar de eventos deportivos. Ellos simplemente no hacen tiempo para orar.

La gente no era diferente en los tiempos de Noé y de Lot. Sus grandes prioridades eran comer y beber, comprar y vender, casarse y cuidar de sus familias. No tenían tiempo para escuchar los mensajes de Dios del juicio venidero. ¡Y así fue como nadie estuvo preparado cuando el juicio llegó!
Evidentemente, nada ha cambiado con el paso de los siglos. Para muchos cristianos de hoy en día, Dios permanece al final de su lista de prioridades, y en el tope están sus ingresos, su seguridad, los placeres y la familia.

Amado, el Señor no quiere tus sobras: aquellos pequeños pedacitos de tiempo cuando sólo tienes un momento para hacer una petición rápida. Eso no es un sacrificio de oración.

El profeta Malaquías escribe:” Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 1:8).

Malaquías está diciendo: “Estás trayendo cualquier animal de la granja para sacrificarlo en la presencia de Dios: regalos descuidados, desconsiderados, de segunda mano. ¡Trata de darle ese tipo de ofrendas a su gobernador y ve qué es lo que pasa!”

Dios esperaba que Su pueblo revisara sus rebaños cuidadosamente, examinando cada animal para elegir el espécimen más perfecto para sacrificarlo a Él. De igual manera hoy, Dios espera lo mismo de nosotros. Él quiere nuestro tiempo de calidad: sin apuros. ¡Y tenemos que hacer que ese tiempo sea una prioridad!

Una vez me encontré con el pastor de una de las iglesias más grandes de Estados Unidos. Este hombre era uno de los ministros más ocupados que he visto. Me dijo sin excusas, “No tengo tiempo para orar”. Sin embargo, lo que realmente quiso decir fue: “No le doy ninguna prioridad a la oración”. Cuando visité su iglesia, no sentí el mover del Espíritu de Dios en su congregación. De hecho, fue una de las iglesias más muertas en las que yo había predicado. ¿Cómo podría haber vida si el pastor no oraba?

Ningún cristiano va a dedicar tiempo para orar a menos que la oración se convierta en la primera prioridad en su vida, por encima de todo: familia, carrera, tiempo de esparcimiento, todo. ¡De lo contrario, su sacrificio está pervertido!

miércoles, 3 de abril de 2013

AMOR BARATO

Cuando uso la palabra "tibio" para describir el amor de una persona hacia Jesús, no me refiero a que es frío hacia el Señor. Más bien, quiero decir que su amor es "barato": no costoso. Déjame darte un ejemplo: Cuando Jesús se dirige a la iglesia de Éfeso en Apocalipsis 2, Él primero les elogia por todo lo que han hecho. Reconoce su ardua labor en la fe, odiando el pecado y la transigencia, rechazando falsas doctrinas, nunca desmayando o dándose por vencidos cuando fueron perseguidos y siempre manteniéndose firmes por el evangelio. Pero Cristo dice que tiene una cosa en contra de ellos: Que han abandonado su amor ferviente y costoso por Él! “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

De alguna manera en medio de todas sus buenas obras, dejaron atrás su caminar amante y disciplinado con Jesús. Y ahora Él les dice: “Has dejado tu primer amor y has abandonado la costosa disciplina de venir a Mi presencia y tener comunión conmigo.”

Por favor nota que Jesús está hablando aquí de creyentes que comenzaron sintiendo un amor ardiente por Él, no de cristianos fríos y solo de nombre, quienes en primer lugar nunca lo amaron. Él está diciendo, “Es posible que alguien que una vez tuvo un corazón lleno de amor por Mí, deje que su celo por mi se entibie, y ore muy rara vez.”

Piensa cuan ofensivo debe ser esto para Cristo, nuestro Esposo. ¿Qué tipo de matrimonio puede haber cuando el esposo y la esposa no tienen momentos privados de intimidad? Y eso es justamente a lo que Jesús se refiere aquí. Él quiere momentos contigo solamente para Él!

No importa cuán ruidosamente alabamos al Señor en la iglesia, cuánto digas que le amas, cuántas lágrimas derrames. Puedes ser un dador generoso, amar al prójimo, odiar el pecado, reprender a los malhechores, pero si tu corazón no está siendo atraído continuamente a la presencia de Cristo, has perdido tu amor por Él.

Todas tus obras son en vano a menos que regresemos a nuestro amor luminoso y ardiente por Jesús. Debemos darnos cuenta que “Amar a Jesús no se trata solamente de hacer cosas, sino que involucra la disciplina diaria de mantener una relación, y eso me va a costar algo.”

martes, 2 de abril de 2013

¿PORQUÉ ORAR ES TAN DIFICIL PARA LOS CRISTIANOS?

Las Escrituras dicen claramente que la respuesta a todo en nuestras vidas es la oración acompañada de fe. El apóstol Pablo escribe: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). Pablo nos está diciendo: “Busca al Señor con relación a todas las áreas de tu vida y dale gracias anticipadas por escucharte”

Pablo enfatiza que siempre debemos orar primero y no como último recurso: no yendo a nuestros amigos primero, luego a un pastor o consejero, y finalmente terminar de rodillas. Jesús nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33). Debemos ir al Señor primero!

Nuestro ministerio recibe cartas desgarradoras de multitudes de cristianos destrozados. Hay rupturas familiares, las personas que caminaban fielmente con Cristo por años ahora están viviendo en temor y derrota. Cada una de estas personas ha sido superada por algo: pecado, depresión, mundanalidad, codicia; y año tras año, sus problemas solo parecen empeorar.

Sin embargo, lo que más me asombra de sus cartas es que muy pocos de estos cristianos mencionan la oración. Acuden a sermones grabados, libros, consejeros, llaman a radioemisoras y asisten a terapias de todo tipo, pero rara vez recurren a la oración.

¿Por qué es tan difícil para los cristianos buscar a Dios para sus necesidades en tiempos de crisis? Después de todo, la Biblia permanece como un gran testimonio de que Dios escucha el clamor de Sus hijos y les contesta con tierno amor.
  • “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.” (Salmos 34:15). 
  • “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias” (Versículo 17). 
  • “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:14-15). 
  • “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” (Mateo 21:22). 
Estas promesas son la abrumadora evidencia del cuidado de Dios.

lunes, 1 de abril de 2013

¡TE HIZO NUEVO! by Gary Wilkerson

¿Has sido libertado? Probablemente pienses: “¡Por supuesto! He sido lavado, redimido, santificado por Jesús, y vivo para Él”

Ahora aquí hay preguntas subsecuentes: ¿Tu vida cotidiana refleja la gloriosa libertad que acabas de describir? ¿Tus amigos, tu esposo o tu esposa, tus hijos, dirían que has sido libertado? ¿O eres como multitudes de cristianos que sienten que están en un columpio espiritual? ¿Tu caminar con Cristo está continuamente arriba y abajo, aparentemente espiritual por un momento y carnal en el momento siguiente?

Nosotros aceptamos por fe las grandes verdades acerca de la obra de Jesús por nosotros: salvación, redención, santificación, liberación. Sin embargo, para muchos de nosotros, estas son “verdades espirituales” que existen en otro mundo. Cantamos y nos regocijamos en la iglesia cada semana acerca de lo que Jesús ha hecho por nosotros, pero ¿Su regalo de libertad es una realidad en nuestras vidas diarias?

A veces, todos luchamos por permanecer puros en pensamientos y acciones. Tal vez esta semana dijiste algo desagradable a tu esposo o esposa y te has sentido inquieto: “¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo ser de bendición en mi matrimonio? "

Cada vez que fallamos en nuestro caminar con Dios, nos preguntamos: “¿Dios me libertó realmente?” Quizás a veces incluso te cuestionas tu salvación. Amigo, eso no es libertad. Entonces, ¿Qué es lo que significa realmente ser libertado en Cristo? La primera evidencia de esto viene de Jesús, quien dice: “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?… Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:27, 33)



Cristo ofrece las mismas palabras para todos nosotros que nos preocupamos por nuestras vidas espirituales: ¡No se afanen! No importa cuán destrozado te sientas acerca de tu caminar con Dios. Él declara que tú eres una “nueva criatura” (Vea 2 Corintios 5:17). En el momento en que elegiste seguir a Jesús, Él te hizo nueva criatura y eso nunca cambia. Incluso cuando crees que te has alejado demasiado, Jesús dice lo contrario: “No te afanes. He provisto todo para que tu puedas tener comunión conmigo”