jueves, 11 de abril de 2013

DANDO SUS FRUTOS

Hay una porción de la Escritura que me persuade profundamente. Jesús dijo: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará; Y cada rama que lleva fruto, la limpiará, para que lleve más fruto... El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego."(Juan 15:2, 6).

He leído y releído estas poderosas palabras de Cristo, y no puedo escapar a su poder de convicción. El Espíritu Santo, que me insistió en la importancia de comprender estas palabras: "Mi Padre es el labrador... Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará".

Este asunto de dar fruto como cristianos no es opcional con Dios. Él cuida de su vid y todas las ramas injertadas con gran celo y preocupación, esperando pacientemente a que las ramas den fruto. Se pone de pie junto a ellas con el cuchillo de podar en la mano, mirando con amor a la menor evidencia de corrupción, plaga o enfermedad que podría obstaculizar el crecimiento. Dios espera fruto de todas las ramas. Sin fruto, es imposible honrar y glorificar a Dios o ser un verdadero discípulo de Cristo. Jesús dijo: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos" (Juan 15:8).

Llevar fruto tiene mucho que ver con agradar a Dios y cumplir con nuestra misión en Cristo; también tiene mucho que ver con nuestras oraciones y peticiones contestadas. Jesús dijo: " Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda"(versículo 16).

En realidad, el fruto se refiere a lo que nos estamos convirtiendo, en lugar de limitarse a lo que estamos haciendo. Estoy dando fruto cuando nada obstaculiza el flujo de la vida de Cristo en mí. Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado" (Juan 15:3). Él está diciendo, "Porque usted creen que mi palabra: temblando ante ella, dejando que se revelen todos los secretos ocultos, sacando a la luz todo lo oscuro, permitiendo a la Palabra de Dios purgarle, ¡todos los estorbos se han ido!"