domingo, 28 de abril de 2013

LOCA FE by Gary Wilkerson

¿Sientes que Dios está a punto de desatar algo tremendo en tu vida? Tal vez Él ha hablado a tu corazón: “He preparado algo especial para ti. Pronto entrarás en un caminar conmigo que nunca has conocido antes.” Tal vez tu vida ya ha sido grandemente bendecida por Dios. Ahora el Espíritu Santo está diciendo que Su promesa de tiempos antiguos está a punto de llegar a su pleno cumplimiento, y te dejará pasmado. Si esto describe tu vida en este momento, puedo decirte con la autoridad de la Escritura: Prepárate para examinar tu corazón.

La siguiente parte es lo que yo llamo experimentar "una loca fe." Loca fe es creer que no importa cuán buenas las cosas sean, lo mejor está por venir. Es una fe que dice: “Por mucho que soñamos y hacemos grandes cosas para el reino de Dios, Su visión es siempre mayor.” Lo que el Señor ha hecho en la breve existencia de la iglesia que pastoreo ha superado mis expectativas. No pasa una semana sin que alguien entregue su vida a Jesús. Siempre que distribuimos alimentos a los pobres, muchos de los receptores preguntan, “¿Por qué están haciendo esto?" Respondemos: “Es Jesús”, y ellos entregan su vida a Él.

Todo está sucediendo milagrosamente. En tres años, nuestra iglesia ha crecido de tres parejas, a cerca de 1.500 personas los domingos. Los nuevos creyentes están madurando rápidamente y convirtiéndose en discípulos fieles, creciendo en el conocimiento de Dios.

Dios no sólo supera nuestras expectativas, nos está mostrando cuáles son sus expectativas, y nos deja pasmados. Todavía hay un cuarto de millón de personas en nuestra área solamente que no conocen a Cristo, y el año pasado el Señor nos movió a plantar dos nuevas iglesias.

Aquí está la parte más loca de todas: Creo que las cosas más grandes están aún por venir. Estoy convencido de que Dios se revelará aún con más fuerza, no sólo en salvaciones sino también en alcance, en ayudar a los pobres, en impactar a la ciudad.

Suena increíble, ¿verdad? Por supuesto que sí. Pero ahora viene la parte difícil. Es precisamente en este punto que Dios pide a su pueblo a que examinen sus corazones.

Somos conscientes de que nuestra justicia es como trapos de inmundicia, de que necesitamos de Su gracia. Pero el hecho es que, justo cuando estamos listos y al borde de la mas grande obra de Dios en nuestras vidas, Él nos invita a reflexionar sobre las siguientes preguntas: “¿Hay algo en mi corazón que no le agrada al Señor? ¿He dejado de hacer algo que él me ha pedido?” ¡No quiero tener nada en mi vida que impida lo que Dios quiere hacer!