miércoles, 10 de abril de 2013

JESÚS ES REY DE MI VIDA

Tal vez usted está diciendo: "¡Yo quiero que Jesús sea el rey de mi vida. Quiero hacer todo lo que Él me manda!" Le voy a enseñar dos de las maravillosas bendiciones que llegan a todos los que entronizan a Jesús como rey de sus vidas.

En primer lugar, la Escritura dice que si usted se presenta a Jesús, a la espera de recibir su consejo y dirección, usted participa de su santidad. "Por otra parte, tuvimos padres terrenales, los cuales nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿Por qué no mejor obedecer al Padre de los espíritus, y así vivir? 10 La verdad es que nuestros padres terrenales nos disciplinaban por poco tiempo, y como mejor les parecía, pero Dios lo hace para nuestro beneficio y para que participemos de su santidad."(Hebreos 12:9-10).

Pablo nos manda a venir a Jesús, pidiéndole que nos dé dominio sobre todos nuestros pecados y temores: " Tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presenten sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 El pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, pues ya no están bajo la ley sino bajo la gracia."(Romanos 6:13-14).

Dios está diciendo: "¡Si quieres conocer vida abundante -verdadera vida plena-entonces sométete a Mí y Yo te daré vida sin temor, culpa o condenación!"

En segundo lugar, los que se someten al señorío de Cristo caminan en paz, sin miedo ni ansiedad. "vivir sin temor alguno, libres de nuestros enemigos, para servirle75 con santidad y justicia, y estar en su presencia toda nuestra vida... Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad, y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz."(Lucas 1:74-75, 78-79).

¡Qué maravillosa promesa! Si rendimos nuestras vidas a Él, Él hará brillar su luz en nuestras tinieblas y nos guiará hacia la paz y el descanso. Usted puede notar cuando una persona ha puesto a Cristo en el trono de su corazón; tal vida produce una paz que sobrepasa todo entendimiento y se puede ver la paz en el rostro de esa persona y en su comportamiento.