jueves, 18 de abril de 2013

ESTA ES LA VICTORIA

"Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe." (1 Juan 5:4).

¿Has fracasado? ¿Hay un pecado que te asedia fácilmente? ¿Te sientes como un cobarde debilitado, incapaz de obtener la victoria sobre un pecado secreto? Pero junto con esa debilidad en ti… ¿Hay también un hambre por Dios que te consume? ¿Lo anhelas, lo buscas? Esa hambre y sed es la clave de tu victoria. Eso te hace diferente de todas las otras personas que han sido culpables de fallarle a Dios. Eso te pone aparte. Debes mantener viva esa hambre. Mantén tu sed de justicia. Nunca justifiques tu debilidad, nunca cedas a ella, y no la aceptes como parte de tu vida.

La fe es tu victoria. Abraham tenía debilidades, mintió, casi transformó a su mujer en adúltera. Pero Abraham “creyó a Dios, y le fue contado por justicia.” ¡Dios se negó a mantener ese pecado contra él, porque creyó!

De seguro has fallado. Tal vez ayer, ¡o incluso hoy día mismo! Pero, ¿Crees que Jesús tiene el poder para finalmente liberarte del poder del pecado? ¿Crees que la cruz de Jesús significa que la esclavitud del pecado se ha roto? ¿Aceptas el hecho de que Él ha prometido librarte de las trampas de Satanás?

Déjame decirte exactamente donde creo que está la victoria. Deja que tu corazón acepte todas las promesas de victoria en Jesús. Luego deja que tu fe le diga a tu corazón: “Puede que todavía no sea lo que quiero ser, pero Dios está obrando en mí, y Él tiene el poder de soltar las garras del pecado sobre mí. Puede que sea poco a poco, pero llegara el día cuando la fe vencerá. No seré un esclavo para siempre. No soy títere del diablo y no voy a ser su víctima. Soy un débil niño de Dios, queriendo la fuerza de Jesús. Voy a salir como oro puro refinado en el fuego. ¡Dios es por mí! Me encomiendo por completo aquel que es poderoso para guardarme sin caída y presentarme sin mancha delante del trono de Dios, con gran alegría.”