martes, 16 de abril de 2013

PODEMOS ESCUCHAR SU VOZ HOY

Millones se han convertido porque un hombre oyó Su voz. Saulo “cayendo en tierra, oyó una voz” (Hechos 9:4). Y cuando se convirtió en Pablo, continuó escuchando la voz del Señor. Conocía la voz de su Pastor.

Pedro permitió que la voz del Salvador llegara a él. “Pedro subió a la azotea para orar… Y le vino una voz” (Hechos 10:9, 13). Toda la raza de los gentiles fue bienvenida al reino, junto con la casa de Cornelio, porque un hombre obedeció a Su voz. Nosotros, también, debemos permitir que Su voz venga a nosotros. “Si oyereis hoy su voz” (Salmo 95:7). ¡Lo que podría hacer Dios con cristianos que aprendan a escuchar del cielo!

En lugar de esperar a que la voz de Dios venga a nosotros, corremos a los consejeros y psicólogos, leemos libros y escuchamos grabaciones, con la esperanza de oír de Él. Queremos un líder a seguir, un plan para el futuro, una palabra clara de dirección. Pero pocos saben cómo ir al Señor y escuchar Su voz.

Dios quiere sacudir la tierra una vez más. El universo entero está listo para ser convulsionado por el Espíritu Santo! “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.” (Hebreos 12:25-26).

Él ha prometido: “Otra vez Mi voz será oída. Aquellos que la escuchen sacudirán la tierra. El cielo y la tierra se conmoverán. Al escuchar Mi voz, todo lo que se desate en la tierra será desatado en los cielos.”

A la última iglesia, la iglesia de Laodicea, el Señor le dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20).

Esta es la última llamada de Cristo a la iglesia. “Abre. Déjame entrar en tu aposento secreto. Habla conmigo y déjame hablar contigo. Tengamos comunión. Así es como te guardaré de la hora de la prueba que viene sobre todo el mundo.”