martes, 6 de marzo de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA GLORIA DE DIOS

“...y habrá un resguardo de sombra contra el calor del día, y un refugio y escondedero contra la tempestad y el aguacero.” (Isaías 4:6). La gloria de la presencia del Señor será nuestro refugio del calor. La palabra hebrea para calor significa, “sequía, desolación. infertilidad;” y aquí ésta es empleada como un tipo de juicio de parte de Dios hacia una sociedad malvada.

En Apocalipsis 16, al cuarto ángel del juicio le es dado poder, “...le fue permitido quemar a los hombres con fuego. Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios...” (Apocalipsis 16:8-9).

La gloria de Dios es nuestra defensa, nuestra cobertura - “...un refugio...contra la tempestad y el aguacero” -y así nosotros descansaremos en la fresca sombra de las alas de Jesús. Ahora mismo nosotros estamos viendo tanto a la lluvia del Espíritu Santo siendo derramada como a los juicios de Dios. Las nubes tempestuosas se están juntando, pero gracias a Dios habrá una cobertura sobre Su santa iglesia remanente.

Usted podrá decir, “Yo no atiendo ninguna iglesia donde esté presente la gloria. Todo lo que encuentro son iglesias centradas en el hombre. ¿Dónde está mi cobertuda del calor y de la tempestad?”

Su morada es la gloria de Dios en su corazón. Si Jesús está presente en usted, manifestándose Él mismo en usted, entonces su cobertura está completa. Si usted dirige sus corazón y ojos hacia Él, permitiendo que Su Palabra lo examine, le dé convicción y lo corrija, Él se le revelará a sí mismo. ¡Él lo ha prometido!

"El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él." (Juan 14:21).

Dios dice, “Yo estaré contigo. No importa cuán difícil sea la situación que enfrentes, yo te sacaré adelante. ¡Yo nunca de dejaré, nunca te abandonaré!”