martes, 13 de septiembre de 2011

EL PODER DE LA FRESCA UNCIÓN

Dios permite que usted pase por esta prueba porque Él quiere hacerlo a usted ¡"a prueba de diablo"! Esto no quiere decir que usted no será atacado de nuevo. Sin embargo, ¡usted será entrenado para mantenerse firme! Todo esto forma parte de su preparación para un mayor servicio, una mayor unción y para expandir su participación en Su Reino.

Además, el Señor está tratando de fortalecerle contra las artimañas del diablo. Él está levantando a un cuerpo de creyentes que se han enfrentado al diablo, que se han visto fortalecidos al pelear en su contra, y quienes conocen cómo opera éste y ¡no le tienen miedo! Dios está diciendo: "¡Una vez que entiendas por qué estás pasando por esto, recuperarás todo el terreno que has perdido. Por el poder del Espíritu Santo tendrás nuevamente las cosas bajo control!"

Una vez que la prueba de Elías había terminado (ver 1 Reyes 19) él nunca huiría otra vez. Ahora tenía sentido de dirección y se encontraba afirmado en su espíritu. ¡Dios estaba a punto de enviarlo a las naciones para levantar reyes, líderes y profetas!

Dios le dijo a Elías: "Ve, vuélvete por tu camino… ungirás a Jazael por rey de Siria… ungirás a Jehú… como rey sobre Israel. Y a Eliseo… ungirás para que sea profeta en tu lugar " (1 Reyes 19:15-16). A Elías le había sido dado el poder de la fresca unción. ¡Él tenía el control otra vez!

"Así que se fue de allí" (versículo 19) ¡Elías salió de la cueva para hacer la voluntad de Dios! Él no tuvo que derramar ríos de lágrimas. No, ¡él simplemente había escuchado la Palabra del Señor!

Amado, el diablo únicamente lo puede tener atado a través de miedo. ¡Y en fe, usted tiene que quitárselo de encima! Tiene que decir: "¡Yo no voy en declive. Dios me va a dar una unción fresca del cielo, Él me va a usar! "

¿Cree usted que Dios no ha terminado con usted, que Él está enseñándole y entrenándole para mejores cosas? Él quiere hablarle en su cueva de desesperación. Él quiere decirle qué hacer y a dónde ir. ¡tÉl quiere sacarlo de su dificultad!

Entonces, ¡levántese de su desesperación y sacúdase la esclavitud del miedo y de la depresión! Salga de su cueva. Usted descubrirá que en el momento en que se levante y salga, ¡la unción fluirá!