martes, 31 de mayo de 2016

UNA CASA DE ORACION

De acuerdo a Zacarías hay tres lugares desde donde se deben elevar las oraciones: (1) la Casa de Dios (la iglesia), (2) cada hogar, y (3) el lugar secreto. El Señor le dijo a Zacarías, “Y derramaré sobre la casa de David…, espíritu de gracia y de oración…; Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí [símbolo de la iglesia]…, los descendientes de la casa de Leví por sí [la familia o el hogar], y sus mujeres por sí [individuos]” (Zacarías 12:10,12-13, itálicas añadidas).

Mientras Zacarías hablaba esto, Israel estaba rodeado de enemigos dispuestos a destruirlos. Había gran temor y terror, pero en el medio de todo esto vino esta maravillosa palabra, “Dios va a tratar con esos poderes enemigos que se han levantado contra ti. Así, que comienza a orar fervientemente en el santuario. Comienza a orar en tu casa. Y a orar en tu lugar secreto. El Espíritu Santo viene, y Él te llenará de espíritu de súplica y gracia, capacitándote para orar”.

¿Ves el mensaje de Dios en este pasaje? Él le dice a la iglesia en cada era: “En tiempos de temor o temblor quiero derramar mi Espíritu sobre ti. Pero debo tener un pueblo de oración sobre quien derramarlo”.

Todos los profetas del Antiguo Testamento llamaron al pueblo de Dios a una oración corporativa. “Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada…;” (Mateo 21:13). La realidad es que la historia del mundo ha sido moldeada por las oraciones de la iglesia de Cristo.

Piensa en esto: el Espíritu Santo fue primeramente derramado en la casa de Dios, en el Aposento Alto. Allí los discípulos “estaban unánimes en oración” (Hechos 1:14). Se nos dice que Pedro fue liberado de prisión por el ángel mientras “muchos estaban reunidos orando” (12:12). Se estaba haciendo oración corporativa continuamente por la liberación de Pedro.

Claramente vemos que Dios desata mucho poder por la oración de su iglesia. Por lo tanto, el llamado a este tipo de oración no puede ser subestimado. Sabemos que la iglesia ha sido comisionada a ganar almas, a ser dadivosa, a servir como el lugar de reunión donde es predicada la Palabra de Dios. Pero primero y más importante, la iglesia está llamada a ser una casa de oración. Este es su primer llamado, ya que todos los otros aspectos de la vida de la iglesia nacen de la oración.

lunes, 30 de mayo de 2016

PAZ QUE PREVALECE - Gary Wilkerson

No es pecado decir: "Señor, este tiempo mi vida es abrumadora e incómoda. Necesito tu fuerza y valor”. Él te invita a este tipo de confesión y oración. Pero Dios sí tiene un problema con los cristianos que dicen: "Me moví en fe, pero cuando empecé a sentir falta de paz, supe que no era del Señor, así que me detuve".

Aquí está el problema con esa línea de pensamiento: Si dejáramos de caminar en fe cada vez que tuviéramos falta de paz, nunca haríamos nada en obediencia al Señor.

Sí, debemos tener una paz que prevalece y que afiance todo lo que hacemos. Tal paz viene de la inamovible palabra de Dios. Pero debemos saber que si estamos en los negocios de nuestro Padre, nuestra paz será sacudida de vez en cuando. Incluso un hombre de fe como lo era Josué podría ser sacudido. Es por eso que Dios le dijo: “Se valiente; no temas” (Ver Josué 1:6, 7 y 9).

Sé que mi padre, David Wilkerson, nunca habría ido a la ciudad de Nueva York para trabajar con miembros de las pandillas si hubiera pensado que cada vez que le faltaba paz era Dios diciéndole que se detuviera. Hay ocasiones en las que tenemos que escuchar la voz de Dios mientras estamos siendo sacudidos. Su deseo para nosotros en esos tiempos caóticos es que no renunciemos sino que podamos discernir la voz del Espíritu. Así es como encontramos paz cuando nuestro mundo está siendo sacudido.

Hace un siglo, en China, muchos fieles misioneros pasaron década tras década trabajando duro pero con muy pocos resultados visibles por sus esfuerzos. Algunos tenían sólo uno o dos convertidos; otros no tenían ninguno. Sufrieron condiciones duras y represivas por décadas, y muchos murieron o fueron expulsados. No había ninguna razón para creer que sus esfuerzos habían servido para algo más que para ser un fallo masivo.

Hoy en día, decenas de millones de cristianos en China adoran a Dios en la iglesia subterránea. Los sociólogos dicen que en 2050 la iglesia en China superará en número al total de creyentes en el resto del mundo.

¿Acaso los esfuerzos de esos misioneros fueron un fracaso? De ningún modo. Aquellos servidores plantaron la semilla fielmente, sin saber que resultaría. Y la mayoría de esos misioneros murieron sin saber los resultados. Los exhorto a considerar seriamente su ejemplo. Cada vez que enfrentamos circunstancias negativas, nuestro llamado es a obedecerlo, y dejar los resultados a Él.

sábado, 28 de mayo de 2016

MIRA COMO DIOS TE BENDICE - Claude Houde

Yo acababa de compartir la Palabra en la Iglesia Times Square, la congregación en Manhattan fundada por el pastor David Wilkerson. Él y yo habíamos cenado y en la caminata de vuelta, quería pedirle consejo, ya que nuestra iglesia iba a abrir en unos meses. El Pastor Wilkerson, el autor de más de cuarenta libros, fundó los centros de adolescentes llamados Teen Challenge, que están llevando libertad a los adictos en todo el mundo. También inció World Challenge, una organización cristiana que apoya las misiones en todo el mundo, así como un sinnúmero de otros ministerios. En sus últimos años, el pastor Wilkerson habló en conferencias presenciales a miles de pastores y se considera que es un hombre que verdaderamente marcó nuestra generación para Dios.

Yo estaba un poco nervioso. El Pastor Wilkerson era un hombre muy humilde, agradable, amable y considerado, sin embargo, también era extremadamente serio y muy intenso. Lo amo, respeto y admiro, y estoy muy agradecido por todo lo que hizo por mí y por la obra de Dios en el mundo de habla francesa.

Mientras caminaba con él por las calles llenas de gente de la ciudad de Nueva York, tan iluminadas como si fuera de día, no quería decir algo indebido. Finalmente me armé de valor y simplemente dije: “Pastor David, estamos prontos a abrir nuestra iglesia. ¿Tiene alguna clave, algún consejo que le gustaría compartir conmigo? Lo que estoy tratando de decir es que, si hay una cosa que debería hacer o saber… ¿Qué cree usted que es?”

Me quedé sorprendido por su respuesta. Se detuvo en seco y comenzó a decir con una intensidad increíble y una pasión ardiente: “¿Quieres saber cuál es la clave? ¿Realmente lo quieres saber?"

Le respondí con voz entrecortada: “Sí, realmente me gustaría saber”.

De repente, su expresión y el tono de su voz cambió, y todo su rostro se iluminó. Como un niño que sabe un secreto, dijo: “¡Encuentra los pobres! ¡Da a los pobres! ¡Ayuda a los pobres! Pon tu corazón y tu pasión en ayudar a la gente que nunca será capaz de devolvértelo o hacer algo por ti…”. Entonces hizo una pausa por un segundo y con alegría absoluta, añadió:"… ¡y luego mira como Dios te bendice!”.

“Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado" (Proverbios 14:21).

__________
Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 27 de mayo de 2016

PROMESAS QUE RENUEVAN Y FORTALECEN

Yo estoy convencido de que en este momento la fe del Cuerpo de Cristo está bajo un ataque satánico feroz.

Sabemos que Satanás siempre ha traído ataques intensos contra el pueblo de Dios, causando terrible sufrimiento. Durante siglos, la sangre de los mártires ha sido derramada. Santos piadosos como Job han sido probados con severidad. Pero el ataque contra los fieles que vemos hoy es la última batalla de Satanás.

Del mismo modo que la maldad abunda en todo el mundo hoy en día, también lo hacen las aflicciones y las tribulaciones de la Iglesia de Dios. Estamos viendo un aluvión sin precedentes de enfermedad, aflicción preocupación tras preocupación y problema tras problema; todo lo cual hace que una vida victoriosa parezca imposible para cualquier creyente.

Nuestra fe y fuerza pueden debilitarse, pero en nuestros tiempos de debilidad, Dios nos ha dado promesas maravillosas para renovarnos y fortalecernos. Estas son algunas de Sus promesas que me sostienen:
  • “Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino…Envió desde lo alto y me tomó; Me sacó de las muchas aguas. Me libró de poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo…Escudo es a todos los que en él esperan” (2 Samuel 22:33, 17-18,31).
  • “Me ceñiste de fuerzas para la pelea” (2 Samuel 22:40).
  • “Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz” (Salmos 29:11).
  • “El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios” (Salmos 68:35).
  • “Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares… Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor” (Salmos 71:9,16).
  • “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas…Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion” (Salmos 84:5,7).
¿Crees que tu Dios es fuerte, como el salmista declara? Si Él lo es, ningún poder puede mantenerse en pie delante de Él. Encomienda todo en Su mano poderosa de fuerza y Él hará un camino. Por encima de todo, cree Su palabra: “El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma” (Salmos 138:3).

jueves, 26 de mayo de 2016

EN TIEMPOS DE AFLICCIÓN

Quizás yo no vea la evidencia, pero Dios siempre está obrando. Cada momento del día, cada hora que duermo, Él está haciendo un camino para mí. Y Su plan siempre está a tiempo, en todo momento, incluso cuando me parece que hay un retraso en Su obra santa. Él está tocando áreas en lo más profundo de mí, que deben ser establecidas, de manera que Él pueda cumplir Sus promesas.

Un día voy a mirar hacia atrás en estos tiempos de prueba y decir: "Señor, ahora veo. ¡Tú estuviste allí todo el tiempo, obrando mi milagro!"

Los que están en desesperación pueden verse tentados a cerrar sus corazones de la comunión con Dios. Sin embargo, hacerlo puede ser fatal. En el Salmo 88, puedes encontrar una descripción de lo que tú estás atravesando. Un hombre piadoso llamado Hemán habla de su situación desesperada:

"Mi alma está llena de problemas. He sido derribado hasta a la fosa y estoy entre los muertos. Dios me ha puesto en el hoyo más profundo en la oscuridad y Su ira se ha agravado sobre mí. Mis amigos me han abandonado y estoy encerrado, aislado. Me lamento a causa de mi aflicción" (mi paráfrasis).

Heman entonces desafía a Dios: ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu verdad en el Abadón? ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido?" (Salmos 88:10-12).

Hemán está diciendo, en efecto: "Necesito un milagro ahora, Señor, no en la resurrección. Esta es mi última esperanza. Para luego será demasiado tarde, porque estaré muerto. Tienes una fecha límite aquí, Dios. ¡Ayúdame! ¿Por qué me desechando? ¿Por qué escondes Tu rostro de mí? ¿Por qué no contestas mi clamor?"

Esto es desesperanza, desesperación y, aparentemente, una crisis imposible.

¿Qué puede hacer un alma piadosa? ¿Cómo reacciona un alma justa? Al igual que Hemán, debemos clamar día y noche: "Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti. Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor…A ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración se presentará delante de ti" (Salmos 88: 1-2,13).

Estas son tres cosas que yo hago en mis tiempos de gran aflicción:
  1. Recibo y creo en el amor y el deleite de mi Padre celestial.
  2. Derramo mi corazón delante de Él, clamando a Él en silencio.
  3. Animo a mi alma con Sus promesas diarias.

miércoles, 25 de mayo de 2016

EL AULA DE CLASES DE LA ORACIÓN

Algunas veces tomamos la oración de forma demasiado casual. Pero en tiempos de problemas nos encontramos luchando con el Señor en oración diaria, hasta que estamos seguros, en nuestro espíritu, de que Él tiene todo bajo control. Mientras más queramos tener esa convicción, más veces deberemos ir al cuarto de la oración.

La verdad es que Dios nunca permite una aflicción en nuestras vidas excepto como un acto de amor. Vemos esto ilustrado en la tribu de Efraín, en Israel. El pueblo había caído en gran aflicción y habían clamado a Dios en su dolor. Él respondió, “Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba” (Jeremías 31:18).

Como David, Efraín testificaba: “Fui castigado como novillo indómito…porque tú eres Jehová mi Dios” (31:18). En otras palabras, “Dios tú nos estás castigando por una razón. Éramos como toros jóvenes e indomables, llenos de energía, pero Tú nos has disciplinado para domesticarnos para Tu servicio. Has puesto nuestro desenfreno bajo control”.

Como puedes ver, Dios tenía grandes planes para la tribu de Efraín, planes fructíferos y satisfactorios. Pero primero debían ser enseñados y capacitados. Por ello Efraín declaró: “Tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta” (31:19). Ellos respondieron, en efecto: “En el pasado, cuando Dios nos tenía en el aula de clases, preparándonos para Su servicio, no podíamos soportar la corrección. Huíamos gritando: ‘¡Es demasiado difícil!’ Éramos obstinados, constantemente nos quitábamos el yugo que Él ponía sobre nosotros. Luego Dios nos puso un yugo más apretado y utilizó Su vara amorosa para quebrar nuestra terca voluntad. Ahora, nos sujetamos bajo Su yugo”.

Nosotros también estamos como Efraín: jóvenes, novillos egocéntricos, que no quieren que se les coloque un yugo. Evitamos la disciplina de arar, de experimentar dolor, de estar bajo la vara. Y esperamos tener todo ahora: victoria, bendiciones, fructificación, tan sólo por el hecho de “reclamar” las promesas de Dios o “tomarlas por fe”. No irritamos por ser enseñados en el secreto de la oración, a tener que luchar con Dios hasta que Sus promesas sean cumplidas en nuestras vidas. Luego, cuando viene la aflicción, pensamos: “Somos el pueblo escogido de Dios, ¿por qué está pasando esto?”

El cuarto de oración es nuestra aula de clases. Y si no tenemos ese “tiempo a solas” con Jesús; si nos hemos relajado de la intimidad con Él, no estaremos listos cuando venga la inundación.

martes, 24 de mayo de 2016

IMPORTANTES PARA JESÚS Y PARA SU REINO

La abuela Carosso, la madre de mi esposa Gwen, falleció a la avanzada edad de noventaicinco años. Ella era una mujer de oración, callada e inadvertida.

Cuando ella partió para estar con el Señor, Gwen y yo encontramos una caja de cartón en su armario, llena de talonarios de cheques girados durante muchos años. La abuela Carosso había gastado muy poco en ella misma, más bien el registro demostraba que ella había apoyado a misioneros durante muchos años. Enviaba pequeñas sumas de dinero por vez: cinco, seis, diez dólares.

Todo ese tiempo, la abuela Carosso había pensado que no hizo mucho en la obra del reino. Ella diría que no tenía talento, ni ministerio. Pero era tan importante para Jesús y Su reino como los muchos misioneros que ella apoyó durante años a través de sus dádivas de sacrificio.

Cuando nuestro bendito Señor recompense a los maravillosos misioneros que ella apoyó, la abuela Carosso compartirá todos los despojos de sus victorias espirituales en el frente de batalla. Recuerda lo que dijo Jesús de la pobre viuda que echó dos moneditas en el arca de la ofrenda: “Esta viuda pobre echó más que todos” (Lucas 21:3). La viuda dio todo lo que tenía.

Mi esposa Gwen, se quedaba en casa mientras yo viajaba por años al frente de batalla del evangelismo. Gwen se parece mucho a su madre: callada, inadvertida y muy dedicada a su familia. Durante las décadas de ministerio en las que yo viajaba por todo el mundo, gran parte del tiempo, yo no estaba en casa. Gwen debía quedarse para cuidar a nuestros cuatro hijos. Ella siempre estuvo presente cuando ellos volvían de la escuela, siempre presente cuando tenían alguna necesidad.

Cuando yo volvía de mis viajes, Gwen se alegraba conmigo, al oír los reportes de las numerosas almas ganadas para Cristo o los adictos y alcohólicos sanados. Sin embargo, ella mima no podía ir y hacer esta obra.

Muchas veces, oía a mi esposa decir: “No puedo predicar ni cantar. No soy una escritora. Siento que estoy haciendo tan poco o quizás nada para el Señor”. Pero Gwen llegó a creer que su llamado era el de ser una madre y una esposa fiel (y eventualmente una abuela).

Mientras escribía este mensaje, le dije a mi esposa: “En aquel día, cuando esté delante de Jesús, si es que he sido usado para ganar almas o para levantar obras de Dios que Le agradaron, si hubiera alguna recompensa, Gwen, la compartiremos en partes iguales”.

lunes, 23 de mayo de 2016

EL AMOR AVANZA LA MILLA EXTRA - Gary Wilkerson

Algunos cristianos piensan que hacer las paces significa evitar los conflictos, pero hacer eso sólo lleva a una mayor división, contienda y desorden. ¿Cuándo fue la última vez que evitaste una confrontación necesaria con alguien? ¿Terminaste siendo pasivamente agresivo hacia esa persona y refrenando la bondad en tu corazón? ¿Tus correos o lo que posteaste en Facebook acerca de esas personas contenían un mensaje filoso?

Por sí mismo, el evitar el conflicto no quiere decir necesariamente ser guiado por el Espíritu. De hecho, Jesús nos mandó a hacer lo contrario. Inclusive Él nos da instrucciones específicas de cómo hacerlo. “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano” (Mateo 18:15). La instrucción de Jesús aquí está repleta de sabiduría. Confrontar a una persona en privado preserva la dignidad de uno frente a su pecado y también permite que la verdad alumbre sobre el pecado.

A pesar de ello, confrontar a alguien en esta forma no es una solución instantánea. ¿Por qué? Primero, puede que no funcione, como Jesús lo señala. “Mas si no te oyere…” (18:16). También, este no es solamente un mandamiento mecánico ordinario, donde después de todo, nosotros podemos irnos y decir: “Bien, hice lo que Jesús me dijo. Eso es todo. No tengo que tratar con esta persona nunca más”. De acuerdo a Jesús, tenemos que hacer todavía más, porque el amor avanza la milla extra: “Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:16).

Y ni siquiera termina allí. El amor se mantiene avanzando la milla extra, sin detenerse. “Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (18:17). Esta última frase suena como un rechazo final, pero no es precisamente. Nuestras acciones están destinadas a reflejar a los pecadores su comportamiento para que ellos se puedan arrepentir y disfrutar nuevamente de la comunión.

Esta secuencia de acciones nos muestra algo más. Nos enseña la longitud con la cual Dios extiende Su gracia; y el costo para nosotros como agentes de dicha gracia. El corazón de Dios está siempre listo para traer a la oveja perdida de nuevo al redil. ¿Qué tanto se extiende esta gracia? Como Jesús le dijo a Pedro, tenemos que perdonar al hermano que peca contra nosotros “setenta veces siete”, dando a entender que es cuantas veces sea necesario. Una vez más, esto requiere el tipo de amor de una vida rendida a la cruz. Es un amor que dice: “Todavía estoy aquí para ti. No me he ido a ninguna parte”. Esta clase de amor requiere de un caminar lleno del Espíritu porque nuestra carne simplemente no es capaz de eso.

sábado, 21 de mayo de 2016

PODER PARA COSAS MAYORES - Nicky Cruz

A ti y a mí se nos ha dado un don mayor de lo que podamos imaginar o pedir. Se nos ha confiado la bendición más poderosa que podríamos recibir: el don del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios. El Espíritu que es Dios, que vive dentro de nosotros, que nos dirige, nos guía, nos da el poder para hacer cosas grandes y poderosas.

Y con este regalo viene una gran responsabilidad. Tenemos que tomarlo y usarlo para la gloria de Dios. Utilizarlo para promover la gloria de Dios, para impulsar el trabajo del reino.

Cuando nos movemos en la bendición de Dios, no podemos olvidar nunca la fuente de esta bendición o la razón por la que Él nos bendice. No es para que estemos cómodos, sino para darnos el poder para un servicio mayor.

Nadie está más obsesionado con salvar almas que Dios. Su corazón arde por aquellos que necesitan su amor y perdón, aquellos que se rehúsan a confiarle su futuro, aquellos que aún no entienden lo mucho que les ama y se preocupa por ellos, lo mucho que quiere sostenerlos en sus brazos amorosos, darles un beso para quitar su dolor, y ¡traerlos al redil de la eternidad!

Dios anhela ver el día en que el cielo esté, literalmente, a punto de reventar con las almas, y Él ha confiado en ti y en mí para ver que eso suceda. Él ha puesto su confianza en nosotros para llevar esta carga por él, para llevar su mensaje de esperanza a un mundo perdido. El anhela que desarrollemos una obsesión por las almas en lo más profundo de nuestro corazón.

Si no has abrazado la pasión por las almas que Dios quiere que cada uno de nosotros tenga -la pasión que Jesús demostró durante sus días en la tierra- entonces comienza hoy pidiéndole a Dios que lo implante en tu corazón.

"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. "(Hechos 1:8).

__________
Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 20 de mayo de 2016

ENFRENTANDO IMPOSIBILIDADES

Yo tengo una palabra especial para todos los que enfrentan imposibilidades: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17).

He aquí una gloriosa revelación de la firmeza del amor de Dios por sus hijos. ¡Las Escrituras nos dicen que él calla de amor y se regocija en su amor por nosotros!

La palabra Hebrea para “calla” significa que Dios no tiene ninguna pregunta o duda concerniente a su amor por nosotros. En otras palabras, él ya ha fijado, o resuelto, su amor por nosotros, y él nunca lo quitará. Lo cierto es que se nos dice que Dios está tan satisfecho en su amor por nosotros, que él canta sobre esto.

¿Puedes imaginar esto? Hay una manifestación en el cielo por el deleite que Dios tiene en ti. John Owen interpreta este pasaje de la siguiente manera: “Dios salta, como inundado de alegría.”

Es más, Pablo nos dice, que todo lo que está fuera del orden divino – lo que viene de la incredulidad y confusión- es cambiado con la llegada del amor de Dios. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro salvador, y su amor para con la humanidad, nos salvó” (Tito 3:4)

En el verso que precede, Pablo dice, “Nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes y extraviados” (3:3). En otras palabras: “Todo estaba fuera de orden. Nuestra fe no era vencedora. Pero la bondad y el amor de Dios aparecieron, los cuales el Padre derramó abundantemente sobre nosotros a través de Cristo.”

Cuando Pablo dice que el amor de Dios se “manifestó”, él usa una palabra Griega que tiene una raíz que significa “sobrepuesto”. En palabras sencillas, el Señor miró y nos vio pobres, luchando en nuestras almas, llenos de miedos y de preguntas, y él sobrepuso esta revelación: “Mi amor te liberará. Descansa y deléitate en mi amor por ti.”

Yo agradezco a Dios por el día en que su amor se me “apareció”. No hay fe que pueda mantenerse contra las imposibilidades, a no ser que todo – cada problema, cada aflicción – sea entregado al cuidado amoroso de nuestro Padre. Cuando mis situaciones están en su peor momento, yo debo descansar en simple fe.

jueves, 19 de mayo de 2016

SEGUIR ADELANTE EN FE

Te digo, ¡estamos en plena guerra! Estás encarando poderes malignos, peleando por tu fe contra el padre de toda mentira. Él es quien ha sembrado todos esos pequeños pensamientos: “¿Dónde está tu Dios? Las cosas van de mal en peor. Tu dolor, tu sufrimiento, tus necesidades siguen aumentando. Dios ha prometido darte una salida de escape, así que, ¿dónde está la salida? ¿Dónde está tu Dios ahora, cuando más lo necesitas?”

Ahora estás siendo zarandeado y sacudido. Y en medio de todo esto, tu fe parece haber fallado. Amado, tengo buenas noticias para ti: Dios no está enojado contigo.

Puede que preguntes: “¿Acaso Jesús no sufre cuando desconfiamos de él? ¿Acaso el Señor no se entristece cuando dudamos y cuestionamos su Palabra y su fidelidad?” Sí, sí, él de verdad siente eso. Pero aquellos que han fallado en su fe, todavía pueden mantener su mirada en Jesús.

Cuán paciente es nuestro Señor, y cuán misericordioso. El oye todas nuestras murmuraciones y preguntas, el ve muchos pensamientos de duda que cruzan nuestra mente, pero aun así, él nos mira con perdón y compasión.

Después de negar al Señor, Pedro fue restaurado y vivió una gran vida de fe. Recuerda, Jesús le había dado esta palabra de aliento en la Pascua: “Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:32). Esta es la palabra del Señor para ti y también para mí. Él nos dice, al igual que le dijo a Pedro: “Mantén tus ojos en mí. Tú vas a salir de esto y después ayudarás a tus hermanos y hermanas en mi casa.”

Más adelante, en el libro de Hechos (Ver Hechos 12:1-10), encontramos a Pedro encadenado dentro de una cárcel. Un ángel viene a él, le quita sus cadenas, y le dice que se levante y salga. En este punto, Pedro nunca mira las imposibilidades alrededor de él: las puertas de hierro que él tendría que atravesar, los muchos guardias y soldados enfrente de los cuales tendría que pasar a riesgo propio. En lugar de eso, Pedro se levanta en fe a la instrucción del ángel, y cuando llega a las puertas de hierro, éstas se abren por cuenta propia.

Así será para ti, amado santo, si estás dispuesto a levantarte y seguir adelante en fe.

miércoles, 18 de mayo de 2016

PLENAMENTE CONVENCIDO

Abraham no tambaleó en su fe. Más bien, él estaba “plenamente convencido de que [Dios] era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Romanos 4:21). El reconocía que Dios es capaz de trabajar con nada. Verdaderamente, nuestro Señor crea de la nada. Considera el relato de Génesis: Dios creó el mundo de la nada. Con una sola palabra, él crea. Y él puede crear milagros para nosotros, de la nada.

Cuando todo lo demás falla – cuando todos tus planes y esquemas han fallado – ése es el momento de entregar todo a Dios. Es el tiempo que abandones toda tu confianza en encontrar liberación en otro lado. Entonces, cuando estás listo para creer, debes ver a Dios no como un alfarero que necesita arcilla, sino como a un Creador que puede trabajar con nada, nada que sea de este mundo o de sus materiales, Dios trabajará de maneras que nunca podrías haber concebido.

¿Cuán serio es Dios en cuanto a que le creamos cuando enfrentamos lo imposible?

Encontramos la respuesta a esta pregunta en la historia de Zacarías, el padre de Juan el Bautista. Zacarías fue visitado por un ángel quien le dijo que su esposa, Elizabet, daría a luz a un niño especial. Pero Zacarías – quien estaba avanzado en años, como Abraham – rehusó creerlo. La sola promesa de Dios no fue suficiente para él.

Zacarías le respondió al ángel: “¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada” (Lucas 1:18). En palabras simples, Zacarías consideró las imposibilidades. Él estaba diciendo: “Eso no es posible. Tienes que probarme que esto sucederá”. No le parecía razonable.

Las dudas de Zacarías desagradaron al Señor. El ángel le dijo: “Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo” (1:20).

El mensaje es claro: Dios espera que le creamos cuando habla. De igual manera, Pedro escribe: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1 Pedro 4:19, énfasis añadido)

martes, 17 de mayo de 2016

LA FE QUE AGRADA A DIOS

“Y [Abraham] no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara” (Romanos 4:19)

La esencia de una fe verdadera se encuentra en este simple versículo. Dios había prometido a Abraham que tendría un hijo, quien sería la simiente de muchas naciones. Sorprendentemente, Abraham recibió esta promesa sin objetar, aunque ya hacía mucho que había pasado la edad de engendrar hijos. En lugar de eso, cuando Abraham recibió esta palabra del Señor, se nos dice que él no consideró “su cuerpo, que estaba ya como muerto,… (ni) la esterilidad de la matriz de Sara.”

Para la mente natural, era imposible que se pudiera cumplir esta promesa. Pero Abraham no se preocupó de tal imposibilidad. De acuerdo a Pablo, el patriarca no le dio importancia a la manera en que Dios cumpliría su promesa. El no razonó con Dios diciendo: “Pero Señor, no tengo simiente para engendrar, y Sara no tiene vida en su matriz para concebir. Mi esposa hace mucho que ha perdido la habilidad de engendrar hijos. Así que, ¿cómo lo harás Señor?”. En lugar de entretener tales preguntas, Abraham simplemente “no las consideró.”

El hecho es, que cuando Dios está obrando para producir una fe que es probada y que es mejor que el oro, él primero pone una sentencia de muerte sobre todos los recursos humanos. El cierra la puerta a todo razonamiento humano, evitando todo recurso lógico para librar.

La fe que agrada a Dios nace en un lugar sin vida. Me refiero a la muerte de todas las posibilidades humanas. Es un lugar donde los planes hechos por los hombres prosperan al principio, pero luego mueren. Es un lugar donde las esperanzas humanas traen alivio temporal, pero pronto se derrumban, añadiendo un sentido de impotencia. ¿Has estado en ese lugar de mortandad? ¿Te ha parecido que ya no te quedaban opciones? En esos momentos, no tienes a alguien a quien pedir consejo. Los cielos parecen de bronce cuando oras y tus peticiones caen al suelo.

Te declaro que eso es Dios que está trabajando. Su Espíritu está trabajando para hacer que dejes de considerar las imposibilidades – que dejes de mirar los caminos y recursos humanos – que dejes de pensar en cómo salir de tu situación. El Espíritu Santo te está instando: “Deja de buscar la ayuda del hombre, y deja de enfocarte en lo desesperanzada que parece tu situación. Estos son estorbos para tu fe.”

lunes, 16 de mayo de 2016

LA ÚNICA SOLUCIÓN - Gary Wilkerson

Por la forma en que Pablo escribe a la iglesia de Corinto, es fácil de asumir que estaba llena de conductas pecaminosas. Sin embargo, la verdad es que ellos habían sido grandemente inundados con dones del Espíritu Santo. De hecho, es gracias a los Corintios que sabemos acerca de los dones del Espíritu; la carta de Pablo a ellos demuestra cuán poderosamente estos dones estaban operando en ellos. Pero aunque los Corintios tenían un gran conocimiento de las cosas de Dios, les faltaba el amor que Jesús demanda de nosotros. Pablo los reprende duramente en este punto:

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:1-3).

Nota la palabra clave de Pablo aquí: nada. Eso era lo que valía el amor en la iglesia de Corinto. Él les estaba diciendo que nunca podrían alcanzar los propósitos de Dios. El amor de Cristo -el tipo de amor que entrega su vida en una cruz- es un verdadero desafío, uno que es imposible de lograr excepto a través del Espíritu.

Ahora, esto puede sonar como una interpretación sorprendente de 1ª Corintios 13. Muchos de nosotros conocemos este capítulo como el “capítulo del amor” de la Biblia. Incluso los que no son cristianos están familiarizados con él porque es leído en muchas bodas. En aquel contexto, 1ªCorintios 13 no es más que una tarjeta sentimental de saludos. En realidad, este capítulo es un contrapunto para todos los pecados carnales que Pablo luego cita en 2ªCorintios 12. Esa lista incluye contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias y desórdenes. Nota el contraste:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1ªCorintios 13:4-7). Cuando comparamos esta lista con la anterior, empezamos a ver 1ªCorintios 13 como una solución espiritual al problema del pecado - de hecho, la única solución.

sábado, 14 de mayo de 2016

SOLAMENTE EL ESPÍRITU SANTO - Jim Cymbala

Recordemos cómo uno llega a ser cristiano. Antes de que una persona pueda sentir la necesidad de Jesucristo como salvador, esa persona debe primero estar convencida de pecado. “Y cuando él [El Espíritu] venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). El Espíritu Santo nos muestra nuestro pecado y nuestra necesidad de un Salvador. Eso es lo que todo creyente experimenta en su conversión a Cristo.

Jesús también enseñó que la entrada al reino de Dios ("nacer de nuevo") sólo puede ocurrir mediante la obra del Espíritu Santo: Jesús le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).

Es el Espíritu Santo trabajando dentro de nosotros lo que hace que nos volvamos de nuestro pecado y fijemos los ojos en Jesús. Aunque puede que nos veamos tentados a pensar que nosotros podemos crear ambientes emocionales para que esto suceda, la verdad es que este tipo de renacer o transformación sólo puede suceder a través de la obra del Espíritu Santo.

El apóstol Pablo enseñó que los creyentes son "templos del Espíritu Santo" (1 Corintios 6:19), y porque el Espíritu vive dentro de nosotros, eso nos hace diferentes al resto del mundo. Si el Espíritu Santo no vive dentro de una persona, ser miembro de una iglesia o cualquier otro esfuerzo sincero que haga esa persona por vivir una buena vida será inútil para hacer que sea cristiana. Sólo la verdadera fe en Jesucristo como Salvador, confirmada por el Espíritu Santo, nos hace una nueva criatura. El Espíritu que habita en cada creyente es solo otra manera de decir: "Cristo en nosotros", porque la presencia del Espíritu Santo representa a Jesús.

Cuando Dios mira a la tierra, él no se enfoca en las etnias, y nunca reconoce las denominaciones religiosas. Él sólo ve dos tipos de personas: Sus hijos, que tienen al Espíritu viviendo dentro de ellos y los no creyentes que no lo tienen. Es así de sencillo. Hoy en día discutimos por posiciones doctrinales para validar nuestra fe, pero para la iglesia primitiva la definición era más simple. O somos templos o no lo somos. “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9). Hubiera sido imposible para los apóstoles considerar a alguien un verdadero creyente en Jesús sin el testimonio que le acompaña y la obra del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios era crucial.

__________
Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.

viernes, 13 de mayo de 2016

AMOR COMO EL DE CRISTO

Jesús les dijo a sus discípulos que comiencen su obra en Jerusalén, su ciudad natal, antes de ir a lo último de la Tierra (ver Hechos 1:8). Esto me dice que nuestra primera misión tiene que ser en nuestros propios corazones. En otras palabras, el Espíritu Santo tiene que hacer Su obra en nosotros, antes de que pueda hacer su obra a través de nosotros.

Hace unos años, comencé a pedirle al Señor que ensanchara mi visión para las misiones. En ese momento, había empezado a viajar por el mundo, conduciendo conferencias ministeriales y había visto los peores barrios marginales del mundo. Mi corazón ardía por saber cómo poder responder a tan desesperante clamor que venía de dichos barrios, así que pasaba horas delante del Señor, en oración, buscando Su carga y pidiendo dirección.

La primera palabra que recibí de parte del Espíritu Santo fue ésta: “David, primero que nada, toma el último lugar en la casa. Si quieres un corazón que alcance la necesidad humana, humíllate”.

Le pedí la gracia de Dios para poder hacer esto. También comencé a predicar esta palabra en nuestra iglesia, para que nuestra congregación orientada a las misiones reciba la misma palabra que yo estaba oyendo de parte del Señor.

Más tarde, en oración, recibí la siguiente palabra: “Golpea los rezagos de tu orgullo. Yo no puedo obrar a través de ti, en plenitud, a menos que trates con ello. Alcanzar la necesidad humana es un asunto fuerte, y todo tu orgullo debe ser tratado”. Una vez más, le pedí a Dios Su gracia.

Posteriormente, vino esta palabra: “Trata con tu temperamento. Todavía reaccionas fácilmente en tu trabajo y con tu familia. Eso debe ser subyugado por el Espíritu”.

En todo esto, el Espíritu siempre me recordaba las palabras de Pablo: “Sí, hay fe y hay esperanza. Pero el mayor de ellos es el amor” (ver 1 Corintios 13:13).

En este mismo momento, nuestro ministerio está colocando techos sobre las iglesias de Kenia. Estamos ayudando económicamente al programa para huérfanos en Nairobi, la ciudad capital. Ayudamos a cavar pozos en áreas pobres. Estamos enviando ayuda a un centro de adictos y alcohólicos. Ayudamos a dar de comer a niños con hambre. El Señor nos ha llamado claramente a hacer cada una de estas obras de compasión.

Pero ninguna de estas obras tendría provecho alguno si no fluyeran de un amor verdadero, como el de Cristo.

jueves, 12 de mayo de 2016

NUESTRO LUGAR EN SU CUERPO

Es importante que no te frustres porque no ser un misionero en África o en algún campo misionero alrededor del mundo. El Señor nunca trae condenación a ninguno de Sus hijos respecto a un llamamiento, cuando Él mismo te ha colocado en el lugar donde estás dentro de Su cuerpo. “Dios ha puesto a los miembros en el cuerpo, como le plació a Él” (1 Corintios 12:18, mi paráfrasis).

Claro que es importante permanecer abiertos y dispuestos a oír del Espíritu, respecto a servirlo en algún lugar. Pero debemos rendir este asunto enteramente al despertar y a la dirección del Señor. Dios sabe cómo inspirarnos y cómo abrir puertas para el ministerio, en casa y fuera de ella.

El apóstol Pablo da una palabra profundamente convincente, sobre este asunto del servicio al Señor. Él era un misionero mundial con un corazón de amor para los pobres. El oía el clamor de los más pobres en toda nación que visitaba y enseñaba a cada pastor y evangelista debajo de él: “No se olviden de los pobres”.

Con regularidad, Pablo tomaba ofrendas para los pobres; en un punto viajó a muchas ciudades para juntar dinero para Jerusalén cuando la hambruna era inminente. De todos los que hayan vivido, Pablo entendió el clamor de la necesidad humana. Sin embargo, por más que este apóstol piadoso sacrificara, aun hasta el punto de morir él mismo como un mártir, Pablo nos dio una advertencia convincente:

“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:3, itálicas mías).

Debo preguntar: ¿Estamos listos para aceptar las palabras convincentes de Pablo? En esencia, él está diciendo: “Ustedes pueden llorar respecto a los gritos desesperados de los pobres. Pueden viajar a los barrios marginales de África. Pueden estar listos para morir como mártires. Pero si no se han asido del amor, todo lo que hagan es en vano, sea en casa o como misioneros fuera del país”.

miércoles, 11 de mayo de 2016

NUESTRO ALTO LLAMAMIENTO EN EL SEÑOR

Para el conteo, me imagino al apóstol Pablo siendo convocado. Todas sus victorias de almas ganadas se volverán a contar, así como todas las iglesias que estableció. Entonces muchos hombres y mujeres desconocidos de Antioquia serán llamados a pararse al lado de Pablo. Estas fueron las personas que ayunaron y oraron por el apóstol, que impusieron manos sobre él y lo enviaron como misionero. Ellos también fueron los que le ofrendaron con sacrificio.

¿Por qué se le dará una porción igual a la del apóstol? Porque ellos jugaron un papel en cada alma que Pablo ganaba, en cada iglesia que Pablo edificaba, en cada viaje que Pablo hacía.

Dios desea que todos descansemos y nos regocijemos en nuestro llamado. Muchos cristianos se sienten culpables por no servir en algún campo misionero del extranjero. Pero quedarse en casa es, también, un alto llamado en Jesucristo. Si tú amas al Señor y caminas en Su Espíritu, puedes estar seguro de tu llamado. La Palabra de Dios nos asegura: “Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” (1 Corintios 12:18).

¿Ves lo que Pablo está diciendo? Si tú eres un anciano en una iglesia, tienes un alto llamamiento en el Señor. Como también lo tiene el maestro o la maestra de escuela dominical. Incluso lo mismo es verdad para cualquier madre soltera que lucha para criar a sus hijos para Cristo. Ella tiene un alto llamamiento, justo donde se encuentra.

Si eres un hombre de negocios, un abogado o un doctor, descansa en tu llamado. Si eres un vendedor, un mecánico, un maestro, un mesero, no tienes que forzar un llamado al campo misionero para poder agradar a Dios. A menos que el Espíritu mismo te esté inquietando, puedes descansar donde te encuentras.

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo…Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”.

¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente” (1 Corintios 12:27-31).

martes, 10 de mayo de 2016

EL ACTUAL EJÉRCITO DE RESPALDO DE DIOS

Quiero hablar a todo creyente que no puede viajar al campo misionero, debido a diversas circunstancias. Me estoy refiriendo a aquéllos que son fieles en oración, que hacen el sacrificio de dar, que apoyan económicamente la obra misionera. A todos esos creyentes, les doy un claro mensaje de 1 Samuel 30:24 “Conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual”. Ustedes son la línea de suministro del frente de batalla y los despojos de la guerra son de ustedes, también.

En aquel glorioso día, cuando nuestra batalla haya acabado, cuando finalmente podamos bajar nuestras espadas espirituales, muchos estarán delante del Señor pensando que tienen las manos vacías. Estos santos desconocidos dirán dentro de sí: “No tengo nada que presentarle al Señor, no hice nada de nada. Nunca llevé almas a Cristo”.

Sin embargo, ¡qué glorioso momento les espera, cuando Jesús comience a repartir los despojos! Estarán abrumados de gozo, a medida que sus ojos se abran para ver cuán importante fueron ellos para la batalla. ¡Los que pensaron que no tenían buenas obras que presentar, compartirán equitativamente los despojos! Entre ellos, habrá viudas, personas aisladas y jubiladas, quienes dieron con sacrificio para apoyar la obra misionera.

Mientras pienso en estos santos desconocidos, me imagino a las mujeres norteamericanas que mantuvieron el frente de sus hogares durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras sus esposos, hermanos y novios peleaban en el frente de batalla, en el Pacífico, Europa y África, estas mujeres estaban a cargo de inmensas líneas de producción. Trabajaban duro, a toda hora, sudando, mientras que los fuertes ruidos de la planta zumbaban constantemente en sus oídos.

Las circunstancias no permitieron que estas mujeres estén en el frente de batalla. Así que “se quedaron con el bagaje” apoyando a sus seres queridos. Y, sin el fruto de dicha labor, de su fiel producción en aquellas líneas de ensamblaje, la guerra nunca se habría ganado.

Amados, esta es la verdadera figura, en la eternidad, de todo santo desconocido que piensa que no tiene nada que presentarle a Jesús.

lunes, 9 de mayo de 2016

UNA FE CRECIENTE - Gary Wilkerson

“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová” (Génesis 13:10).

Presta atención al registro bíblico de lo que estaba haciendo Lot. Él miró a la tierra con sus ojos. Él no estaba buscando instrucción, orientación ni sabiduría del Señor. Él vio lo que él quería con sus propios ojos y él se movió agresivamente para tomar posesión de lo que él quería, lo que su carne deseaba.

"Se ve bien para mí. Es casi como el huerto del Edén; es tan hermoso, que lo voy a elegir".

Lot estaba mirando la situación con sus ojos, en vez de mirar a Dios. Algunos de nosotros nos metemos en tantos problemas. Si tan sólo pudiéramos conocer el final de la historia, lo que Dios va a hacer. Él nos está llamando a evitar esto o aquello, pero cuando nuestros ojos de la carne son atraídos, tendemos a movernos en esa dirección porque no estamos enfocados en Jesús.

Así que esta es la simple instrucción respecto a este tipo de fe pasiva. La fe tiene que mantener sus ojos en Jesús. La fe tiene que mantenerse enfocada y centrada en el Señor, o no tendrá el discernimiento para saber qué camino tomar. No sabrá si ir hacia la izquierda o hacia la derecha.

Lot escogió lo que conocemos como Sodoma y Gomorra. Muchos de ustedes hoy han estado tomando decisiones con sus propios ojos porque algo se ve bien para ti. Las tentaciones de la carne te son atractivas y eres fácilmente atraído a ir en busca de esas cosas. Dios está llamando a Su pueblo a evitar funcionar en el ámbito del alma de la ambición carnal, por el contrario debes entrar en un ámbito donde tu espíritu esté creciendo, mientras que tu carne está disminuyendo.

Eso se llama discipulado. Se llama madurar. Se llama caminar en una fe cada vez mayor con el Señor. Él nos está llamando a movernos a dicho lugar.

sábado, 7 de mayo de 2016

PROVISIÓN SOBRENATURAL - Carter Conlon

“Ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti” (Mateo 17:27).

Entendemos que Jesús quería asegurarse de pagar el impuesto del templo. La pregunta es: ¿Por qué Jesús no simplemente puso la mano en su bolsillo y le dio la moneda a Pedro? ¿Por qué le dio instrucciones detalladas de ir hacia el mar, echar el anzuelo, y buscar el dinero en la boca del primer pez que sacara? Después de todo, si Jesús no tenía el dinero en su bolsillo, sin duda podría haberlo fabricado allí mismo… ¡tanto como pudo habrlo hecho en la boca de un pez! ¿Cuál era el propósito de todo esto?

Esto es lo que Jesús le estaba enseñando a Pedro y es la misma lección que está tratando de enseñarnos hoy: “Si vas a lidiar con las pequeñas cosas ahora, voy a abrir para ti el camino de la fe y la provisión sobrenatural. Voy a abrir para ti algo que traerá honor al nombre de Dios".

Imagínate Pedro bajando a la orilla del mar y explicándole a la gente que Dios le había dado instrucciones de atrapar un pez porque tenía dinero en su boca que serviría para pagar el impuesto del templo. Los otros pescadores concluirían: "¡Este tipo esta loco! ¡Se ha estado juntando mucho con este Maestro!”. Sin embargo, cuando Pedro regresó una hora más tarde con la moneda en su mano, fue capaz de testificar: “¡Fue tal como el Señor me dijo! Atrapé un pescado, abrí su boca, y había dinero en ella, lo suficiente para pagar el impuesto mío y de Jesús".

Esta es una imagen de cómo cuando tú y yo tomamos la decisión de hacer lo correcto, encontraremos la provisión sobrenatural que necesitamos, la provisión para ser honestos, la provisión del gozo, la provisión de conzuelo que podríamos haber estado tratando de obtener de otras fuentes. Y todo comienza cuando permitimos que Jesús entre en las esquinas del templo (el templo que somo tu y yo) y nos dice: “Quiero hablar contigo acerca de algo”. Cuando Jesús estaba hablando con Pedro en el templo, Pedro fácilmente podría haberse alejado y decir: "Está bien, soy libre, así que no voy a pagar el impuesto del templo". Sin embargo, gracias a Dios no hizo eso, porque Jesús le estaba enseñando algo acerca de lo sobrenatural.

__________
Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001.

viernes, 6 de mayo de 2016

OBEDECIENDO LA VOZ DEL SEÑOR

En 1988, Dios llamó a nuestro ministerio a ir a la ciudad de Nueva York y comenzar una iglesia en Times Square. Dejar nuestro cómodo ambiente en Texas y venir a la ciudad requería un gran paso de obediencia. No teníamos congregación, ni edificio y teníamos poco dinero. Lo único que Dios nos dijo fue: “Ve, y yo estaré contigo. Te bendeciré. Yo seré tu recompensa".

Así que fuimos – y el Señor fue un escudo para nosotros, dándonos a sí mismo año tras año. Décadas después, tenemos una congregación creciente, madurando y con una mentalidad misionera en medio de Times Square, que se alza como un testimonio de su milagro.

La palabra de Dios abunda con promesas especiales y específicas para aquellos que son llamados a dar un paso de obediencia. Aquí solo algunas de esas promesas para llevar contigo al trono de Dios. Puedes arriesgar tu vida por ellas:
  • “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos” (Éxodo 19:5).
  • “Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.” (Jeremías 7:23).
También tenemos una promesa invulnerable de que el Espíritu Santo estará con nosotros a través de todos nuestros pasos de obediencia y en nuestros tiempos de prueba: “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.” (Hechos 5:32).

Si Dios te está diciendo que entregues algo, da el paso y hazlo. La Biblia claramente dice que si obedeces al Señor, él te dará el Espíritu Santo para que sea tu guía y fortaleza. Él proveerá todo lo que necesites para completar tu acto de obediencia.

jueves, 5 de mayo de 2016

DIOS ES NUESTRO ESCUDO

Cuando Dios les pide a sus siervos que den un paso hacia lo desconocido, no es un evento de una sola vez. Es un caminar que se nos requiere por toda la vida. Pero nuestra obediencia tiene una gran recompensa: “Vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.” (Génesis 15:1).

Dios nos está haciendo una gloriosa declaración aquí: Aquellos que le obedecen – quienes dan un paso sin saber lo que les sucederá, y que sin embargo confían ciegamente en su Palabra—nunca estarán fuera de su protección. Él dice: “Estaré alrededor de ellos como un escudo, y yo seré su recompensa. Me entregare por ellos.” “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.” (Salmo 5:12)

A un antiguo miembro de nuestra iglesia, una aclamada actriz, Dios le pidió que dejara el escenario completamente, como un acto de obediencia a él. Ella sabía en su corazón que el Señor le estaba diciendo que dejara todo atrás. Así que ella hizo a un lado un premio como mejor actriz y dio un paso hacia lo desconocido. No tenía trabajo ni garantía de trabajos de ninguna clase y salió sin saber a dónde iba.

Al día siguiente su agente la llamó para decirle que le ofrecían el papel principal en una película con tres de los actores más conocidos en el negocio. Después que colgó, dijo: “No, Satanás, yo sé lo que estas tratando de hacer. No cambiaré de idea.”

Amados, así es como va a ser para muchos. Cada vez que das un paso en fiel obediencia, el diablo traerá alguna tentación para llevarte al lado de la desobediencia. ¡La obediencia siempre va a tener algún costo!

Esa misma semana, la actriz fue a la corte y ganó una gran victoria en la batalla por la custodia de su hijo. ¡Su escudo estaba trabajando para ella! Ella había ganado a Cristo, y su recompensa era el Señor mismo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

SIGUIENDO LA PROMESA DE DIOS

Dios demandó de Abraham un increíble acto de obediencia: le pidió salir hacia un futuro desconocido. Abraham fue capaz de dar este paso con nada más tangible que esta promesa de Dios: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1).

El escritor de hebreos dice: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció…y salió sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8). El Señor no desplegó ante Abraham un plan de viaje detallado y organizado. En lugar de eso, simplemente le dijo: “Reúne a tu familia, empaca tus pertenencias, deja a tus parientes, y vete al lugar que te voy a decir.”

A los setenta y cinco años de edad, a Abraham se le pidió que se arrojara completamente a la fidelidad de Dios. No le fue dada ninguna explicación, o advertencia de los posibles peligros involucrados. Y así Abraham salió: sin saber. La única cosa que tenía y sobre lo cual descansar era esta promesa: “Yo te mostraré y te bendeciré.”

Su esposa, Sara, probablemente no era diferente a alguna mujer de los tiempos modernos. Pudo haber hecho las preguntas que cualquier esposa haría: “¿Vamos hacia el sur o el norte? ¿Qué clase de ropa debo empacar? ¿Nos estableceremos en algún lugar o estaremos siempre mudándonos?” Todo lo que Abraham podía responder era: “Dios dijo que vayamos, así que nos vamos. Él nos mostrará el paso siguiente, tan pronto comencemos a movernos.”

A veces pensamos que cuando Dios nos manda a hacer algo y obedecemos, todo irá viento en popa. Pensamos que Él estará agradecido por nuestra obediencia, así que nos pondrá en una carretera de cuatro carriles hacia la bendición. Abraham obedeció la palabra de Dios, pero el hecho es que, un acto de obediencia no lleva a un caminar de obediencia.

Abraham tenía una promesa de Dios, pero en el camino tuvo que pasar por el desierto del Neguev, por montañas cubiertas de nieve, por otro desierto y por el lugar donde habitaba el pueblo guerrero de Canaán. Y entonces terminó en medio de una hambruna de Egipto. ¡Me alegro que Dios no le haya dicho a Abraham acerca del camino que tendría que pasar!

Este camino en particular no era como ninguno que Abraham había tomado antes. Sin embargo, a través de todo, nunca estuvo en peligro. Nadie podía tocarlo. Dios era su escudo y protector cada día. Y a causa de su fe, Abraham se estaba convirtiendo en un amigo de Dios.

martes, 3 de mayo de 2016

CONFIANDO EN EL SEÑOR

Cada cristiano declara que confía en el Señor. Pero en realidad, muchos de los hijos de Dios no están listos para enfrentar la tormenta negra que viene sobre el mundo. A menos que echemos mano de una confianza especial e inquebrantable en nuestro Señor, no estaremos listos para los tiempos difíciles, ahora o en el futuro.

Cuando toda la furia de la tormenta irrumpa y la incertidumbre caiga sobre la humanidad como nube, multitudes de cristianos no podrán soportarla. Abrumados con temor, perderán su canción de victoria. ¿Quiénes son estos creyentes que no estarán preparados para soportar la tormenta? Son aquellos que no han cultivado una vida de oración con el Señor y no están cimentados en su Palabra.

Por años los pastores piadosos han instado a los cristianos a que aparten un tiempo cada día para encontrarse con Dios en oración. Gracias al Señor muchos han aprendido a derramar su corazón ante Jesús y están siendo recompensados con una fe y confianza santas. De hecho, su fe crece diariamente por su dependencia en su Palabra.

Veras, la comunión da a luz confianza. Al derramar ante el Señor todas nuestras preocupaciones, salimos con su reposo y seguridad: “Esperad en él en todo tiempo…derramad delante de él vuestro corazón” (Salmo 62:8). De acuerdo a este Salmo, “esperar o confiar” y “derramar” son inseparables. Si hemos de confiar en Dios en todo tiempo, incluyendo los tiempos más oscuros, entonces debemos estar derramando nuestros corazones delante de el sin cesar.

A medida que los días se vuelvan más aterradores , se irá levantando un pueblo de Dios que se volverá cada vez más valiente. Estos son creyentes quienes claman diariamente al nombre del Señor, “de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:6). La revelación de la Palabra de Dios los sostendrá en los tiempos más difíciles.

David aprendió a clamar al Señor en cada crisis de su vida. Vez tras vez, este piadoso hombre corría a su lugar secreto, vaciando todos sus temores ante el Señor: “En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios; el oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó a sus oídos...[él] me libró” (2 Samuel 22:7, 18).

lunes, 2 de mayo de 2016

AMARSE UNOS A OTROS

Si tuvieras que nombrar el pináculo de la enseñanza de Jesús, ¿Qué dirías que es? Nos hacemos una idea al observar su última noche con sus discípulos antes de ir a la cruz. Le quedaban sólo unas cuantas horas con sus amigos más cercanos, así que concentró todo lo que les había enseñado en una sola palabra: amor. “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12).

Cuando hablamos de amor en la Iglesia -de hecho, cuando leemos este versículo- nuestras mentes van en direcciones moderadas. Pensamos en la bondad, la generosidad, en hacer bien a los demás, y de hecho, el Nuevo Testamento dice mucho acerca de este tipo de amor. Se usa la frase "unos a otros" unas cincuenta veces, con mandamientos de tratar a los demás con paciencia, ánimo y generosidad. El libro de Efesios utiliza la palabra "juntos" a menudo, haciendo hincapié en el gran mandamiento de Cristo de amar en la comunidad.

Los discípulos no tendrían ningún problema con este mandamiento; de hecho, es probable que pensaran que ya eran bastante buenos en ello. Ya habían pasado tres años en el ministerio a tiempo completo con su Maestro, aprendiendo a hacer lo que él les enseñó.

Pero en esta escena, Jesús habla del amor en un contexto muy diferente. Se pone de manifiesto en su frase siguiente: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Ahora este es un tipo de amor serio. Me imagino a los discípulos mirándose el uno al otro y preguntándose: "¿Yo podría morir por el tipo que está a mi lado? A veces realmente me irrita”. Quizás no se amaban unos a otros tanto como pensaban que lo hacían.

Mi punto es que cuando Jesús nos manda a amar como Él ama, no es una cosa ligera. No es una idea fantasiosa basada en sentimientos o ideales. Lo que ordena de nosotros es amor verdadero, amor poderoso, incondicional, y de sacrificio que tiene sus raíces en la cruz de Cristo. Jesús estaba a punto de demostrar a sus seguidores el acto más poderoso de amor que alguna persona podría experimentar al ir a la cruz por nuestros pecados. Al hacer eso, él mostraría cómo este amor se aplica incluso a nuestros enemigos, porque Él dio su vida por ellos, también.