viernes, 20 de mayo de 2016

ENFRENTANDO IMPOSIBILIDADES

Yo tengo una palabra especial para todos los que enfrentan imposibilidades: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17).

He aquí una gloriosa revelación de la firmeza del amor de Dios por sus hijos. ¡Las Escrituras nos dicen que él calla de amor y se regocija en su amor por nosotros!

La palabra Hebrea para “calla” significa que Dios no tiene ninguna pregunta o duda concerniente a su amor por nosotros. En otras palabras, él ya ha fijado, o resuelto, su amor por nosotros, y él nunca lo quitará. Lo cierto es que se nos dice que Dios está tan satisfecho en su amor por nosotros, que él canta sobre esto.

¿Puedes imaginar esto? Hay una manifestación en el cielo por el deleite que Dios tiene en ti. John Owen interpreta este pasaje de la siguiente manera: “Dios salta, como inundado de alegría.”

Es más, Pablo nos dice, que todo lo que está fuera del orden divino – lo que viene de la incredulidad y confusión- es cambiado con la llegada del amor de Dios. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro salvador, y su amor para con la humanidad, nos salvó” (Tito 3:4)

En el verso que precede, Pablo dice, “Nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes y extraviados” (3:3). En otras palabras: “Todo estaba fuera de orden. Nuestra fe no era vencedora. Pero la bondad y el amor de Dios aparecieron, los cuales el Padre derramó abundantemente sobre nosotros a través de Cristo.”

Cuando Pablo dice que el amor de Dios se “manifestó”, él usa una palabra Griega que tiene una raíz que significa “sobrepuesto”. En palabras sencillas, el Señor miró y nos vio pobres, luchando en nuestras almas, llenos de miedos y de preguntas, y él sobrepuso esta revelación: “Mi amor te liberará. Descansa y deléitate en mi amor por ti.”

Yo agradezco a Dios por el día en que su amor se me “apareció”. No hay fe que pueda mantenerse contra las imposibilidades, a no ser que todo – cada problema, cada aflicción – sea entregado al cuidado amoroso de nuestro Padre. Cuando mis situaciones están en su peor momento, yo debo descansar en simple fe.