miércoles, 12 de octubre de 2016

VINO PALABRA DE JEHOVÁ

Si los sermones de tu pastor son ungidos, van a producir vida en ti. La predicación de la Palabra de Dios siempre alentará a Sus santos. Del mismo modo, la adoración corporal te levantará por una temporada. Sin embargo, cuan rápido olvidamos ese ánimo al terminar el servicio dominical! A medida que pasa el lunes y el martes, y las noticias empiezan a ponerse feas, a menudo recaemos en ataques de ansiedad y miedo.
CONSEJOS PIADOSOS
En tiempos normales, soy capaz de tomar consejo de mi piadosa esposa, Gwen. Ella siempre está ahí para darme una buena palabra, justo la que necesito. Siento por ella, lo mismo que David, cuando le dijo a Abigail, mujer de Nabal: "Mira que he oído tu voz" (1 Samuel 25:35). Pero las cosas pueden ser diferentes en tiempos calamitosos. Cuando nuestra fe está siendo amenazada; en efecto, cuando nuestras vidas están siendo amenazadas, el consejo de los cónyuges, pastores y amigos sabios sólo nos podrán llevar hasta cierto punto.
Hoy, estamos viviendo en tiempos atemorizantes, y la verdad es que solamente una palabra personal del Señor nos podrá guiar a través de tales tiempos con la esperanza perdurable que necesitamos. A lo largo de la historia, Dios siempre ha sido fiel en proveer una palabra a Su pueblo.
ÉL TODAVÍA HABLA HOY
En el Antiguo Testamento leemos esta frase una y otra vez: "Vino palabra de Jehová".
  • La Escritura dice de Abraham: “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram” (Genesis 15:1).
  • Leemos de Josué: “Conforme a la palabra de Jehová que le había mandado a Josué” (Josué 8:27).
Y así fue con David y también con los profetas. En cuanto al pueblo de Dios hoy, tenemos el Espíritu Santo presente, para hablarnos una palabra del cielo. Por medio de él, la palabra reconfortante, sanadora e instructiva del Señor está disponible para todos los que confían.