sábado, 8 de octubre de 2016

EL MINISTERIO DE ENSEÑANZA DEL ESPÍRITU SANTO - Jim Cymbala

Al igual que cualquier ministro de la actualidad, Jesús predicaba usando solamente su voz, y tal como cualquier congregación hoy escucha un sermón, los discípulos podían escuchar sus palabras y procesarlas en sus mentes. Pero la verdad de Dios es diferente a las matemáticas o a las leyes de la ciencia. Puede ser entendida y apropiada en nuestras vidas solamente cuando es revelada a lo mas íntimo de nuestro ser: allí es donde su poder para cambiar vidas actúa (Ver Mateo 13:18-23).
MEROS HECHOS EN NUESTRAS NEURONAS
Un libro divino debe tener un maestro divino para que su mensaje pueda ser revelado a nivel espiritual. De otro modo, el mensaje solo se almacena como hechos que residen únicamente en nuestras neuronas. Es un hecho que Jesus nació en Belén, pero entender el glorioso significado de Emanuel, Dios con nosotros, y la importancia de su estadía en un establo, requiere enseñanza divina. Así que es absolutamente necesario que el Espíritu Santo sea nuestro maestro si realmente se quiere comprender la Biblia. El Espíritu Santo puede superar las limitaciones humanas de la voz, los oídos y el cerebro, porque Él enseña en el aula del corazón.
¡BUM! SE VUELVE VIVA
Esa es la razón por la que podemos oír una porción de las escrituras por años y de pronto cuando la leemos de nuevo, ¡Bum! ¡Cobra vida! La entendemos de una forma completamente nueva y nos preguntamos: ¿Por qué no vi esto antes? Ese es el ministerio de enseñanza del Espíritu Santo.
Por supuesto que los maestros juegan un papel importante, tal como los apóstoles, evangelistas, profetas y pastores; pero incluso cuando los maestros hacen su mejor esfuerzo, la única manera en que finalmente podemos ser bendecidos por la palabra es a través de la enseñanza íntima del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es fiel en ayudarnos a distinguir el bien del mal y guardarnos de falsedades satánicas. Pero para que todo eso suceda, debemos llegar con corazones humildes y dispuestos a aprender.

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.