lunes, 13 de junio de 2016

MANTENIÉNDOTE FIRME - Gary Wilkerson

"Al oír eso la gente de la sinagoga [donde Jesús había estado hablando] se puso furiosa " (Lucas 4:28, NTV).

Tomemos un momento para hablar brevemente acerca de por qué la gente se puso tan furiosa aquí.

Cuando Jesús se puso de pie en la sinagoga, comenzó a hablar acerca de Elías. Dijo que en los días de Elías los cielos se cerraron durante tres años y medio, tiempo durante el cual se produjo una hambruna. Pero Elías fue a una sola mujer y ella no era de Israel, era una extranjera.

Entonces Jesús pasó a usar otro ejemplo, los leprosos en Israel. Eliseo curó solo a una persona, un hombre de Siria, cuyo nombre era Naamán. Después de escuchar a Jesús relatar esa historia, la gente estaba tan furiosa que lo agarraron y lo llevaron fuera de la ciudad.

“Se levantaron de un salto, lo atacaron y lo llevaron a la fuerza hasta el borde del cerro sobre el cual estaba construida la ciudad. Querían arrojarlo por el precipicio" (Lucas 4:29, NTV).

Si eres un cristiano, pero no estás consciente de esta táctica de Satanás, necesitas estarlo. El tiene la intención de tratar de empujarte por un precipicio. Tiene la intención de tomar tus finanzas y hacer que te quedes tan consternado, tan preocupado y tan temeroso que casi te arroje hacia abajo para que caigas sobre el suelo donde te estrelles y te quemes.

Si tu matrimonio es estresante y te sientes presionado, el enemigo no se contenta con simplemente hacer que tu unión no sea fructífera. Él quiere entrar y llevarte hasta el mismo borde, al lugar donde puede lanzar tu matrimonio por la borda donde ya no exista mas.

La buena noticia es que estar en el borde del precipicio, o cayendo por el precipicio, no es el destino del pueblo de Dios. Fuiste llamado a las alturas. Fuiste llamado a mantenerte firme en el lugar santo donde Dios te tiene. Fuiste llamado a ponerte de pie y no ser condenado por Satanás. No debes creer las mentiras del enemigo acerca de tu vida.

El versículo 29 dice que las personas trataban de empujarlo por el acantilado, pero mira lo que el versículo 30 dice: "pero él pasó por en medio de la multitud y siguió su camino."