miércoles, 8 de junio de 2016

EN LOS DÍAS DE NOÉ

Jesús nos dice que inmediatamente antes de Su venida, la sociedad será igual que en los días de Noé (ver Mateo 24:38-39). Nota que Jesús no menciona un solo pecado en esta descripción. Todos sabemos que no es pecado comer o beber bebidas adecuadas, comprometerse o casarse. Tampoco lo es comprar, vender, plantar o construir. No hay nada malo con cualquiera de estas cosas y Jesús no está condenando estas actividades. Más bien, Él nos está mostrando estos acontecimientos cotidianos, como diciendo: "Así será la vida cuando Yo vuelva. Será como cualquier otro día ordinario, cuando la gente no espera que suceda algo".

Entonces, ¿qué está diciendo Jesús acerca de estas escenas ordinarias? En pocas palabras, Él está describiendo personas que han determinado rechazar las advertencias del juicio de Dios. Recuerda, Noé profetizó a su sociedad durante ciento veinte años, advirtiendo que la destrucción total venía. Pero, como dice la Escritura: " Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal" (Eclesiastés 8:11).

Esto es exactamente lo que está sucediendo hoy en día. Ha habido un frenesí de compra y venta, comer y beber, plantar y edificar. Multitudes están obsesionadas con el beneficio personal y rechazan cualquier mensaje negativo que podría obstaculizar sus búsquedas.

Una mujer piadosa me escribió acerca de una conversación que tuvo con una anciana judía. Esta superviviente del Holocausto le dijo: "Lo que está pasando en América hoy me recuerda lo que pasó en Alemania durante el levantamiento de Hitler al poder. Todas las advertencias fueron ignoradas. Yo era sólo una niña, pero todavía recuerdo las grandes fiestas que continuaban durante la noche, incluso después de que Hitler comenzara a encarcelar a los judíos y embarcarlos a las cámaras de gas.

"Recuerdo que los judíos de mayor edad decían: "No puede suceder aquí, no en una sociedad educada y civilizada como Alemania”. Sólo unas semanas después, esas mismas personas eran arrastradas como ganado en vagones de ferrocarril, para dirigirse a los campos de concentración. Ellos pensaron que los buenos tiempos y la prosperidad durarían para siempre".

El grito de alarma ha sonado una vez más en la Iglesia del Señor: "¡Jesús viene! El novio está en camino. Adórnense, y estén listos para ir a Su encuentro. ¡Miren hacia arriba, porque la redención está cerca! "Sin embargo, aun así, Jesús advierte que la gente va a ignorar el llamado. Ellos continuarán en lo suyo, sin pensar en Su venida, haciendo caso omiso a todas las señales proféticas. ¡Esta apatía premeditada será la misma señal de que Él se acerca!