lunes, 31 de agosto de 2015

ESPECTADORES by Gary Wilkerson

Como familia de Dios, nos reunimos en iglesias para adorar, cantar, escuchar y dar. Pero si no tenemos cuidado, podemos llegar a ser espectadores cuando se trata de vivir como Jesús quiere que vivamos. A menudo, cuando vemos a personas en pecado, en lugar de ayudarles a salir de ello, albergamos una esperanza oculta de que ellos van a ser atrapados. Y cuando lo son, nos sentimos justificados, pensando: "Lo sabía. La vida de esa persona siempre parecía un poco extraña".

¿Por qué hacemos esto? Podría ser porque nos sentimos culpables por nuestro propio pecado. Todos tenemos algo en nuestra vida que podría hacer que otros nos apedreen. La verdad es que los fariseos que trajeron a la mujer sorprendida en adulterio a Jesús (ver Juan 8:3-11) podrían haber arrastrado a cualquier persona de entre la multitud y apedrearla. Hoy en día, las personas que acusan hacen eso mismo a través de los medios de comunicación social.

El camino de Jesús es diferente. "Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más". (Juan 8:10-11).

Como predicador del evangelio, me encantan esas tres palabras: "Yo tampoco". Jesús no la condenó. Y eso era algo radical por parte de Él. Incluso, hasta hoy, Él nos dice a cada uno de nosotros, cuando nos arrepentimos: "Tampoco yo te condeno". Sin embargo, Jesús se volvió aún más radical cuando les dijo a los líderes religiosos: "Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros" (Juan 8:26). ¡Guau! Eso suena como un insulto, pero de hecho, Jesús tenía una larga lista de cosas por las que podría condenarlos. Él tiene una lista similar sobre nuestras vidas hoy. Pero en lugar de condenar, Él dice: "Tampoco yo te condeno".

¡Qué increíble momento! Reveló el amor poderoso detrás de la gracia de Dios; que "siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

viernes, 28 de agosto de 2015

UN CLAMOR SIN VOZ

Justo antes de que Jesús sane al hombre sordo en Marcos 7, leemos: “y levantando los ojos al cielo, gimió…” (Marcos 7:34). La palabra para gimió aquí significa un gemido audible. Evidentemente, Jesús gesticuló y un gemido salió de su corazón. Por supuesto que el hombre no podía oírlo, porque era sordo, pero, ¿de qué se trata este gemido?

He leído muchos comentarios acerca de esta escena. Pero ninguno confirma lo que yo creo que el Espíritu de Dios me está diciendo. Estoy convencido que Jesús estaba mirando al cielo y estaba en comunión con el Padre y Él estaba llorando calladamente en su alma por dos cosas. Primero, él lloró por algo que solo él podía ver en este hombre. Y segundo, él lloro por algo que él ve hoy, encerrado en los corazones de tanta gente, especialmente los jóvenes.

¿Qué vio Jesús tanto en el pasado como ahora? ¿Qué estaba escuchando, tanto en el corazón de este hombre sordo y en los corazones de las multitudes de hoy? Él estaba escuchando un gemido sin voz. Era un gemir del corazón, embotellado, incapaz de ser expresado. Ahora Cristo mismo gimió con un gemir que no podía ser expresado. Él estaba dándole una voz al clamor de todos los que no pueden hacerlo.

Piensa en las tantas noches que este hombre sordo lloró en su lecho hasta quedarse dormido porque nadie lo entendía. Ni siquiera su madre o su padre podían discernir lo que él decía. Cuantas veces trató de explicar cómo se sentía, pero todo lo que salían era sonidos dolorosos y torpes. Quizás pensó, “Si tan solo pudiera hablar, aunque fuera una vez. Si tan solo mi lengua se soltara por un minuto, le podría decir a alguien lo que está sucediendo en mi alma. Gritaría: ‘No soy un tonto. No estoy bajo una maldición. Y no estoy huyendo de Dios. Solo estoy confundido. Tengo problemas, pero nadie me puede escuchar.’”

Sin embargo, Jesús escuchó los pensamientos del corazón frustrado de este hombre. Él entiende cada gemido interior que no puede ser pronunciado. La Biblia dice que nuestro Señor es tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades. Y él sintió el dolor de la condición de sordera y tartamudez de este hombre.

jueves, 27 de agosto de 2015

LENGUAJE DE SEÑAS

¿Cuál fue la primera cosa que Jesús hizo cuando le llevaron al hombre? “[Lo tomó] aparte de la multitud” (Marcos 7:33). Cristo supo inmediatamente lo que este hombre sordo quería. Él anhelaba su propio toque, su propia experiencia, no podía conformarse con algo que “ellos” habían encontrado. Tenía que ser real para él, quería que Jesús abriera sus oídos y libertara su lengua, y tenía que suceder entre Jesús y él.

Si has servido a Dios a través de los años, déjame preguntarte: ¿Puedes recordar aquel momento en el pasado cuando tuviste un encuentro sobrenatural con Jesús? Él te tocó y tú lo supiste. No obtuviste la experiencia de otra persona, no te fue infundida debido a que escuchaste a alguien predicarlo, sino que experimentaste a Cristo por ti mismo. Por eso estás confiado en lo que tienes con Él.

Jesús sabía que el hombre sordo necesitaba este tipo de encuentro, así que le habló a este hombre en su propio idioma: lenguaje de señas. “[El] metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua;” (7:33).

¿Puedes imaginarte lo que pasó por la mente del hombre sordo? Debió pensar, “Él no me está cuestionando o acusando. Él sabe exactamente lo que he pasado, sabe que no lo he rechazado, sabe que quiero oír su voz y hablarle directamente. Él sabe que mi corazón quiere alabarle. Pero no puedo hacer ninguna de estas cosas a menos que reciba Su toque milagroso. Él debe saber que quiero esto.”

Nuestro Salvador muestra esa misma clase de compasión hacia nuestros seres queridos que no son salvos. Él no hará un espectáculo de nadie. Piensa cuán paciente y comprensivo fue con Saulo de Tarso. Este hombre muy reconocido estaba destinado a tener un encuentro milagroso con Jesús. Cristo podría haber ido a él en cualquier momento, podría haber derribado a Saulo mientras Esteban era apedreado, en frente de las multitudes, podría haber hecho un ejemplo de la conversión de Saulo, y sin embargo, no lo hizo. (Ver Hechos 9:1-19)

miércoles, 26 de agosto de 2015

SU ÚNICA ESPERANZA

La única esperanza para el hombre sordo y tartamudo era acercarse a Jesús (Marcos 7:31-35). Él necesitaba tener un encuentro personal con él.

Permíteme señalar que este hombre no era como aquellos que Pablo describe: “que teniendo comezón de oír…apartarán de la verdad el oído,” (2 Timoteo 4:3-4). Este hombre tampoco tenia “espíritu de estupor… y oídos que no oigan” (Romanos 11:8). Él no era como aquellos descritos en Hechos 28:27: “Y con los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos han cerrado, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos”. Ni tampoco era como aquellos que estaban presentes en el apedreamiento de Esteban, gente que “se taparon los oídos” (Hechos 7:57).

El hecho es que este hombre quería oír, quería ser sanado desesperadamente. Sin embargo, leemos, “Y ellos le llevaron un sordo y tartamudo” (Marcos 7:32, cursivas mías). Este hombre no llegó a Jesús por su cuenta, sino que tuvo que ser llevado a Él. Claramente, él debió haber sabido quién era Jesús, y que tenia poder para sanar. Más aun, este hombre sabía cómo comunicarse, ya sea por señas o por escrito, y podía desplazarse solo. Sin embargo, nunca hizo el esfuerzo de ir a Jesús por sí solo. “Ellos” le llevaron a Jesús.

¿Quiénes eran “ellos” en este versículo? Solo puedo especular que ellos eran familiares de este hombre o amigos queridos, personas que lo querían lo suficiente para llevarlo a Jesús. Creo que esta escena dice mucho acerca de la situación de nuestros jóvenes hoy en día. Ellos no irán a Jesús por su propia cuenta, sino que tienen que ser llevados a Él por sus padres, sus amigos y la iglesia. Como los padres del hombre sordo, nosotros también debemos llevar a nuestros hijos y seres queridos a Cristo. ¿Cómo? A través de la oración diaria de fe.

Solo existe una cura, una esperanza, para que nuestros hijos y seres queridos escuchen la verdad, y es un encuentro personal con Jesús mismo. “… y le rogaron que le pusiera la mano encima” (Marcos 7:32). La palabra griega para “rogar” aquí significa implorar, orar. Estos padres le rogaron a Cristo: “Por favor, Señor, toca a nuestro hijo. Pon tu mano sobre él.”

martes, 25 de agosto de 2015

LECCIONES PARA NOSOTROS

En Marcos 7, encontramos a Jesús haciendo un gran milagro. Toda la dramática escena toma lugar en solo cinco versículos:

“Luego regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al mar de Galilea, internándose en la región de Decápolis. Allí le llevaron un sordo tartamudo, y le suplicaban que pusiera la mano sobre él. Jesús lo apartó de la multitud para estar a solas con él, le puso los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y le dijo: "¡Efatá!" (que significa: ¡Ábrete!). Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se le destrabó la lengua y comenzó a hablar normalmente.” (Marcos 7:31-35).

Imagínate la escena. Cuando Jesús llegó a las costas de Decápolis, se encontró con un hombre sordo y tartamudo. El hombre podía hablar, pero lo que decía era incomprensible. Cristo apartó al hombre lejos de la multitud, y se puso frente a él, poniendo sus dedos en sus oídos. Entonces Jesús escupió y toco su lengua, pronunciando la palabra: “¡Ábrete! E instantáneamente, el hombre podía oír y hablar claramente.

Justo antes de esta escena, Jesús también había libertado a la hija de una mujer que estaba poseída por demonios. Con tan solo decir una palabra, él echó el espíritu maligno fuera de la niña. Me pregunto: ¿por qué están grabados estos dos milagros en las Escrituras? ¿Están incluidos solo como dos episodios más de la vida de Jesús en la tierra?

La gran mayoría de los cristianos creen que tales historias están preservadas en las Escrituras porque tienen mucho que revelarnos. La intención de éstas es para mostrarnos el poder de Dios sobre Satanás y la enfermedad, para comprobar la deidad de Cristo, y para proclamar que él es Dios encarnado. Y también están para animar nuestra fe y para demostrarnos que nuestro Dios puede obrar milagros.

Creo que estas historias fueron registradas por todas estas razones y mucho más. Jesús nos dijo que toda palabra que Él pronunció salía del Padre. Él no dijo ni hizo nada por su propia cuenta, sino por la dirección de su Padre. Más aun, cada evento de la vida de Cristo contiene una lección para nosotros, (Ver 1 Corintios 10:11).

lunes, 24 de agosto de 2015

LA LUZ DEL MUNDO by Gary Wilkerson

Era el tiempo de la Pascua y Jesús estaba enseñando en el templo. Una gran multitud se reunió para oírle, debido a su reputación de hablar profundas palabras de amor y a la realización de las obras poderosas de Dios. Sin embargo, tan pronto como esta multitud de plebeyos se reunió, los líderes religiosos se presentaron.

"Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio" (Juan 8:3). Estos líderes vieron a Jesús como una amenaza a su autoridad. Él representaba un fenómeno nuevo cuyas enseñanzas exponían sus prácticas rígidas y de auto-justificación. Ahora, ellos “le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo" (8:6) y le preguntaron si la mujer debería ser apedreada de acuerdo a la Ley.

La escena se desarrolla dramáticamente: “Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo:
—Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí. Entonces él se incorporó y le preguntó:
—Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?
—Nadie, Señor.
—Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.” (8:6-11 NVI).

¡Qué poderoso momento! Jesús no solamente había calmado una situación muy tensa, sino que había salvado literalmente la vida de una persona. Todos los que participaron de la escena fueron transformados por lo que pasó, no sólo la acusada, sino también los acusadores e incluso el público.

Jesús aprovechó el momento para ofrecer una de sus más famosas enseñanzas: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida." (8:12 NVI). La luz de Dios en ese momento transformó todo.

sábado, 22 de agosto de 2015

¿A DÓNDE VAMOS? by Claude Houde

Fue por la fe que Abraham obedeció el llamado de Dios y se dirigió hacia un país que había de recibir como promesa y herencia. Salió y caminó por fe, sin saber a dónde iba (ver Génesis 12:1).

¿Puedes imaginar la conversación que deben haber tenido Abraham y su amada esposa Sara, a medida que comenzaban esta loca aventura? Abraham era exitoso, próspero y estaba bien establecido en su comunidad. Él y Sara habían trabajado duro, y estaban disfrutando del fruto de su trabajo. Después de todo, se lo merecían… ¿verdad?

Mientras Sara miraba a su marido una noche, se dio cuenta de que parecía pensativo y algo emocional, pues no había dicho una palabra desde que llegó a casa.

"¿Qué te pasa, cariño? Tu sabes que me puedes contar todo", susurró Sara.

Abraham se desahogó: "He orado durante muchos meses sobre esto y tengo una profunda convicción, una impresión que no me puedo sacar de la mente de que debemos salir, dejar la casa de mi padre, dejar todo lo que conocemos, y siento que a medida que hagamos esto y obedezcamos a Dios, seremos bendecidos".


¡Si eres casado, puedes imaginar la escena y casi oír la conversación que siguió! "¿Qué quieres decir con irnos? ¡Somos felices aquí! ¡Estamos seguros! ¡Me gusta aquí! ¡Al igual que yo tu sabes las cosas horribles que están pasando en las ciudades paganas que nos rodean!"

Abraham trató de responder de la mejor manera posible: "Dios nos está guiando, Sara. Lo sé. He construido un altar para Él y lo digo en serio. ¡Tenemos que irnos!"

Abraham no dejaba de repetir: "Tenemos que irnos, debemos irnos," y de repente Sara preguntó: "¿A dónde vamos?" Hubo silencio. Entonces le respondió tímidamente: "¡Bueno, esa es la parte emocionante! ¡Dios no me ha dicho dónde todavía!"
¡El padre de la fe caminó sin saber a dónde iba!

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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito. 

viernes, 21 de agosto de 2015

SIN LÍMITES

Querido amigo, el perdón de Dios no tiene límites. Jesús les dijo a sus discípulos: “Y si (tu hermano) siete veces al día pecare contra ti, y si siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lucas 17:4).

¿Puedes creer tal cosa? Siete veces al día esta persona, intencionadamente, peca delante de mis propios ojos y luego dice: “Lo siento”. Y, ¿yo debo perdonarlo, vez tras vez? Sí, y ¡cuánto más nuestro Padre celestial perdona a Sus hijos que acuden arrepentidos a Él! ¡No intentes razonarlo! No preguntes cómo o porqué perdona Él tan libremente. ¡Simplemente acéptalo!

Jesús no dijo, “Perdona a tu hermano una o dos veces, y luego dile que si lo vuelve a hacer, será echado fuera. Dile que es un pecador habitual.” ¡No! ¡Jesús habló de un perdón ilimitado, sin condiciones!

Es la naturaleza de Dios perdonar. David dijo, “Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan” (Salmos 86:5). Dios está esperando ahora mismo para inundar todo tu ser con el gozo del perdón. Necesitas abrir todas las puertas y ventanas de tu alma y permitirle al Espíritu de Dios que te inunde de perdón.

Juan, hablando como cristiano, escribió: “Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:2).

Según Juan, la meta de cada cristiano es “que no pequéis”. Esto significa que el cristiano no está inclinado hacia el pecado, sino que se inclina hacia Dios. Pero, ¿qué sucede cuando el hijo que está inclinado hacia Dios peca?

“Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo…Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 2:1 y 1:9).

Deja a un lado tu culpa, amigo mío. Tú no tienes que llevar esa carga un minuto más. Abre las puertas y ventanas de tu corazón, y deja que el amor de Dios entre. Él te perdona, ¡una y otra vez! Él te dará el poder para que atravieses tu lucha y obtengas la victoria. Si pides, si te arrepientes, ¡estás perdonado! Así que ¡acéptalo ahora!

jueves, 20 de agosto de 2015

SU PLAN PERFECTO

Uno de los versículos más alentadores de la Biblia está en 2 Corintios 4:7: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.” Luego Pablo procede a describir esas vasijas de barro: Hombres que están muriendo, atribulados en todo, perplejos, perseguidos, derribados. Y aunque nunca abandonados ni desesperados, esos hombres usados por Dios estaban constantemente llevando la carga de sus cuerpos humanos, esperando ansiosamente ser revestidos de sus nuevos cuerpos.

Dios se burla del poder del hombre. Él se ríe de nuestros esfuerzos ególatras de ser buenos. Él nunca usa al grande ni al poderoso, por el contrario, Él usa las cosas débiles de este mundo para confundir a los sabios.

“Considerad, pues, hermanos, vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es…a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:26-29).

¡Eso me describe a mí! Algo débil, algo tonto, algo despreciado, algo no muy noble, no muy inteligente. Pero ese es el plan perfecto de Dios, el misterio más grande del mundo. Dios nos llama en nuestras debilidades. Él pone Su tesoro de incalculable valor en estas vasijas de barro, porque Él se deleita en hacer lo imposible de la nada.

Yo vi a Israel Narvaez, un líder de la violenta pandilla “Mau Mau” de Nueva York, arrodillarse y recibir a Cristo como su Señor. No fue tan sólo una experiencia emocional y superficial; él verdaderamente lo hizo de corazón. Pero Israel volvió a la pandilla y terminó en prisión, condenado por ser cómplice en un asesinato. ¿Dios se dio por vencido con él? ¡Ni por un momento! Hoy, Israel es un ministro del evangelio, habiendo aceptado el amor y el perdón de un Salvador que todo lo soporta.

¿Has fallado? ¿Hay un pecado que te asedia fácilmente? ¿Te sientes como un cobarde débil, que no puede lograr la victoria sobre un pecado escondido? Pero junto con esa debilidad en ti, ¿también hay un hambre por Dios? ¿Lo anhelas, lo amas, lo buscas? Esa hambre y sed es la llave para tu victoria. Eso es lo que te hace diferente de todos los otros que son culpables de haberle fallado a Dios. Tú debes mantener esa hambre viva. Continúa teniendo sed de justicia. Nunca justifiques tu debilidad, nunca te rindas ante ella y nunca la aceptes como parte de tu vida.

miércoles, 19 de agosto de 2015

CAMINO AL DESASTRE

Jesús les ordenó a sus discípulos que entrasen a un bote que estaba de ida hacia una colisión. La Biblia dice que Él “hizo a sus discípulos entrar en la barca” (Mateo 14:22). Ésta se dirigía hacia aguas turbulentas donde sería sacudida como un corcho en el agua; los discípulos pasarían por una experiencia “mini-Titanic” y Jesús lo supo todo el tiempo.

¿Dónde estaba Jesús? Él estaba en las montañas que miraban al mar, vigilando a Sus discípulos. Estaba allí orando para que ellos no fallasen en la prueba que Él sabía que debían atravesar. El viaje en la barca, la tormenta, las olas, los vientos, todo era parte de la prueba que el Padre había planeado. Ellos estaban a punto de aprender la lección más grande que podrían aprender: La lección de reconocer a Jesús en medio de la tormenta.

Hasta ahora, los discípulos lo podían reconocer como el que hace milagros, el Hombre que convirtió los panes y los peces en una comida milagrosa. Lo reconocían como el amigo de los pecadores, Aquél que trajo la salvación a toda la humanidad. Lo conocían como el que suplía todas sus necesidades, aun pagando los impuestos con dinero de la boca de un pez.

Ellos reconocían a Jesús como “el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Lo conocían como un maestro, que les enseñó a orar, a perdonar, a atar y a desatar. Ellos sabían que Él tenía las palabras de vida eterna. Ellos sabían que Él tenía poder sobre todas las obras del diablo. Pero nunca aprendieron a reconocer a Jesús en la tormenta.

Ésta es la raíz de muchos de nuestros problemas de hoy. Confiamos en Jesús para los milagros y sanidades. Le creemos para nuestra salvación y perdón de nuestros pecados. Lo vemos como el que suple todas nuestras necesidades. Confiamos en que un día, Él nos llevará a la gloria. Pero cuando una tormenta súbita cae sobre nosotros y parece que todo se está desmoronando, es difícil ver que Jesús está cerca de nosotros. No podemos creer que Él permita las tormentas para enseñarnos a confiar. Nunca estamos completamente seguros de que Él está cerca cuando las cosas realmente se ponen difíciles.

Había una sola lección para que los discípulos aprendiesen en esta tormenta; ¡sólo una! Una lección simple, no era una lección profunda, mística, ni que produzca un terremoto. Jesús simplemente quería que confiaran en Él como su Señor para cada tormenta de la vida. Él simplemente quería que Sus discípulos mantuvieran su ánimo y confianza aun en las horas más oscuras de la prueba. ¡Eso es todo!

martes, 18 de agosto de 2015

LA AUTORIDAD DE JESÚS

Después que Jesús dio el sermón en el monte, Sus oyentes quedaron maravillados. La Escritura dice: “La gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7:28-29). La palabra “autoridad”, en griego, en este versículo, significa: “con dominio, poder, libertad; como en control”. Los oyentes de Jesús decían, en esencia: “Este hombre habla como que alguien que sabe de qué habla”.

Noten que este versículo no dice que Cristo habló: “con autoridad”, sino más bien: “como quien tiene autoridad”. Es una cosa hablar con lo que pensamos que es la autoridad: en voz alta y bulliciosa, aparentando tener el control total. Pero en el reino de Dios, la autoridad es algo totalmente diferente. Es algo que tú tienes, no algo que simplemente hablas.

La autoridad que Jesús ejerció, sacudió el sistema religioso entero. Los líderes judíos continuamente venían a Él exigiendo conocer de dónde había obtenido Su autoridad: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?” (Mateo 21:23). Jesús les contestó claramente, “no se los diré” (ver 21:24-27). Nuestro Señor sabía que Él no tenía que contestarle al diablo acerca de donde obtuvo Su autoridad espiritual.

Cristo tenía esta autoridad, no tan sólo en el púlpito, sino que también sobre todos los poderes satánicos. Cuando entró en una sinagoga en Capernaum, fue confrontado por un hombre poseído por un espíritu demoníaco. El espíritu gritó: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para destruirnos?” (Marcos 1:24).

Ahora bien, Jesús sabía que esta sinagoga no necesitaba otro sermón ni interpretación de la ley. No necesitaba un seminario de “cómo hacerlo” o algún nuevo programa motivador. Necesitaban una persona con autoridad, alguien que pudiera expulsar al diablo de en medio de ellos y limpiar tanto al hombre poseído como aquella iglesia sin poder.

Cristo hizo uso de Su autoridad para hacer justamente esto. La Escritura dice: “Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él” (1:25). En términos modernos, Jesús dijo: “Cállate diablo, y vete de aquí”. Y Satanás huyó: “El espíritu inmundo… salió de él” (1:26). Nuevamente, la gente se maravilló, diciendo: “¿Qué es esto… que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” (1:27).

Si alguna vez la iglesia de Jesucristo necesitó Su poder y autoridad, ¡el tiempo es ahora!

lunes, 17 de agosto de 2015

EL AMIGO DEL ESPOSO by Gary Wilkerson

Juan el Bautista es un ejemplo bíblico de cómo resistir las distracciones mundanas y buscar la auténtica grandeza. Él testificó: “El amigo del esposo…se goza grandemente de la voz del esposo” (Juan 3:29). En los tiempos de Jesús, el papel de respaldo en una boda era un lugar de honra y respeto. Requería de una persona de gran nivel y responsabilidad.

En ese tiempo, el amigo del novio estaba encargado de todo el evento de la boda. Él convocaba a los invitados, planeaba y organizaba la ceremonia matrimonial y era el anfitrión y supervisor de la recepción. Inclusive se encargaba de la luna de miel, al ir antes de la pareja para asegurarse de que todo estuviera bien para su amigo y la novia. También se encargaba del nuevo hogar, preparándolo para que la pareja pueda vivir ahí. En resumen, el amigo del novio era el responsable de todo. Su rol implicaba un trabajo riguroso de amor y gracia, de principio a fin.

Juan el Bautista no estaba diciendo: “La teología no es importante”. Él decía: “¿Cómo pueden estar obsesionados con pequeñeces como éstas si de verdad están enfocados en lo esencial? Jesús va a dar su vida en sacrificio, resucitar de la tumba y volver por una novia cuya fe sea sin mancha ni arruga. ¿No pueden darse cuenta de lo que Dios está haciendo en medio de ustedes?”

Juan tenía una buena razón para tener este enfoque: La casa del Rey Herodes había empezado a reclamar su cabeza y él sabía que estaba a punto de morir. Juan estaba diciendo a sus seguidores: “Sólo me quedan algunos días y quiero que todo lo que diga sea impulsado con este mensaje urgente: ‘Vuélvanse a Jesús’. ¡Quiero que mi muerte sea por lo que es verdadero!”

Juan el Bautista tenía una pasión predominante, expresada en este hermoso versículo: “El amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido” (Juan 3:29). Sabiendo que su tiempo era corto, Juan pudo regocijarse de una cosa: ¡Jesús había venido para proclamar el reino de Dios!

Todos nosotros tenemos un papel como el de Juan, en el reino de Dios: Allanar el camino para que la gente reciba a Jesús. Cuando ese es nuestro único enfoque, todo lo demás se coloca en el lugar correcto. Y Dios promete darnos poder en nuestro servicio a Él. Como testificó Juan el Bautista: “El que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida” (Juan 3:34).

sábado, 15 de agosto de 2015

COMPLETMANETE TRANSFORMADO by Nicky Cruz

Dios dotó a mi madre con talento y capacidad infinitas, y quería usarla para hacer cosas poderosas para su reino en la tierra, para llegar a un sinnúmero de almas para Cristo, criar una buena familia, y ser una mujer y madre excepcional.

Sin embargo, Satanás le impedía descubrir su propósito divino. La sedujo y distrajo a una edad temprana, introduciéndola en el mundo de lo oculto, colocando una barrera para que ella conociera la verdad de la Palabra de Dios. Al traer a mi madre a un mundo oscuro y malvado, Satanás le impedía abrazar las bendiciones que Dios tenía reservadas para ella. Él la ató, la cegó y la golpeó para someterla. Vivió la mayor parte de su vida en cadenas, encarcelada por el Maligno, completamente inconsciente de la bondad y la misericordia de Dios.

El día que mi madre fue liberada de la maldición de Satanás fue el día que por fin comenzó a ver lo que Dios había planeado para su vida. Ella se convirtió en una persona diferente. ¡Sus ojos se abrieron por primera vez, y ella podía ver! Vio el odio y la violencia con la que había vivido, y le fue detestable. Le hacía mal pensar en la forma en que había tratado a su familia, el amor que había ocultado y el pecado que la había mantenido como rehén.

Esos hermosos ojos verdes que una vez me habían mirado con tanta venganza y odio, repentinamente fueron llenos de amor. La tensión en su cara desapareció, y una tremenda paz se apoderó de ella. Jesús entró en su corazón y se llevó hasta la última gota de miedo, cada pizca de odio, cada sombra de oscuridad y desesperación, Él la cambió por completo. Finalmente mi madre fue capaz de abrazar su propósito, su llamado, su glorioso futuro delante de Dios.

Durante los últimos veinticinco años de vida, mi madre vivió en la bendición y el favor de Dios. Ella se convirtió en una maravillosa esposa y madre, que era el propósito para el cual Dios la había creado. Todos los que la conocieron fueron bendecidos por su amabilidad y sus antiguos amigos ni siquiera podían reconocerla. Ella ya no era la persona con la cual yo había crecido, su vida fue completamente transformada por Jesús.

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 14 de agosto de 2015

ATANDO AL ENEMIGO

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14). Me imagino a Dios mirando el salón de banquetes, declarando, “Por muchos años llame a Israel, a través de mis apóstoles, pero se negaron a escuchar. Ahora estos invitados que están en mi casa han respondido a mi llamado. Te digo, que ellos fueron escogidos, y no permitiré que Satanás separe a ninguno de ellos de mi cuerpo.”

Nosotros sabemos que todavía el diablo no ha sido echado a su prisión eterna. Sin embargo, mientras festejamos en la mesa del banquete, esperando que llegue el Novio, se nos ha dado una orden. El Rey nos ha dicho que atemos al diablo y lo echemos fuera del salón de banquetes. En resumen, debemos levantarnos y tomar una acción seria contra los ataques de Satanás sobre el cuerpo de Cristo.

Asombrosamente, esta orden es ignorada por muchos cristianos. Cada vez que vemos un creyente compasivo sufriendo, pensamos, “Le ofreceré consuelo. Quiero ser un oído que escucha.” O, “Yo puedo proveer algún tipo de consuelo. Le llevare una comida, o le ofreceré ayuda financiera.” Estos son ciertamente actos de amor piadoso, pero a menudo, no es suficiente.

Si nosotros sabemos que Satanás esta diciendo mentiras en la vida de alguien, se nos requiere que hagamos algo más que escuchar y ofrecer consejo. Debemos reunir a otros creyentes y tomar autoridad sobre el enemigo. Jesús nos dice que algunas clases de opresiones “no salen sino es con oración y ayuno” (Mateo 17:21). Por lo tanto, con oración y ayuno, debemos atar al enemigo. Y debemos echarlo fuera de la mente, el alma y circunstancias de nuestros compañeros creyentes.

¿Estás viviendo bajo una nube de desesperación? ¿Conoces a un hermano o hermana que esta abatido, escuchando las acusaciones de Satanás? Te animo a que busques creyentes que oran en el cuerpo de Cristo. Acércate a aquellos que realmente conocen el corazón de Dios. Y permite que ellos te señalen las mentiras del enemigo por lo que son.

Las escrituras dicen que si uno de ustedes esta herido, todos sentimos el dolor. Por eso es absolutamente vital que nos reunamos en el nombre de Jesús, por causa de los demás. Debemos clamar a la autoridad de nuestro Salvador, atar al enemigo, y echarlo fuera de nuestras vidas. Entonces podremos tomar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Esa es la verdadera obra del cuerpo de Cristo.

jueves, 13 de agosto de 2015

LA FIESTA DE BODAS

“Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.” (Mateo 22:8-10).

Desde el Calvario, el evangelio ha salido a toda la humanidad: Judíos y Gentiles, esclavos y libres, ricos y pobres, buenos y malos por igual. Así fue como “las bodas fueron llenas de convidados” (22:10). Por favor comprende que esta escena no se refiere a las Bodas del Cordero. Estos invitados son aquellos que escuchan el llamado de recibir a Cristo como Señor.

Piénsalo. Según Jesús, esta novia está compuesta de “todos los que hallaron, juntamente malos y buenos” (22:10). Tal grupo incluye a los que fueron malas personas: adictos, alcohólicos, prostitutas, asesinos, jugadores y vendedores de drogas. Sin embargo también incluye personas que fueron buenas, aquellos que una vez confiaron en la justicia de la carne.

Ahora todos han sido cambiados. Han confesado sus pecados y fueron lavados por la sangre de Cristo.

Típicamente, pensamos que los banquetes de bodas duran unas pocas horas. En la cultura judía de los tiempos de Jesús, tales banquetes podían durar hasta siete días. Sin embargo, para Dios, un día es como mil años. Y en esta parábola, el banquete del que estamos hablando ha durado desde el Calvario, ha sido llevado a cabo por siglos, y no terminara hasta que regrese el Novio.

Estimado santo, ¿te das cuenta lo que significa esto? Cada día es tu día de bodas. Como miembro del cuerpo de Cristo, eres parte de Su Novia. Eso significa que cada mañana cuando te levantas, debes ponerte tu vestimenta blanca de novia. Si se mancha o ensucia, debes llevarla a Su Palabra, para que sea limpia, y debes mantener el anillo de bodas puesto todo el tiempo, pues significa tu estatus de casado, sellado por el Espíritu Santo. Finalmente, debes festejar del pan del cielo: Cristo, el mana del cielo.

Este banquete de bodas está tomando lugar todos los días en el Cuerpo de Cristo.

miércoles, 12 de agosto de 2015

PARTICIPANTES DEL PAN

Jesús declaro, “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35).

Este pan es lo que nos distingue como miembros de su cuerpo. Somos separados del resto de la humanidad porque comemos de un solo pan: Jesucristo. “…todos participamos de aquel mismo pan.” (1 Corintios 10:17).

Algunos cristianos, sin embargo, no quieren estar conectados a otros miembros del cuerpo. Tienen comunión con Jesús, pero deliberadamente se aíslan de otros creyentes. No quieren tener nada que ver con el cuerpo, solo con la cabeza.

Pero un cuerpo no puede estar compuesto de un solo miembro. ¿Puedes imaginar una cabeza con tan solo un brazo creciendo de la misma? El cuerpo de Cristo no puede estar compuesto tan solo de una cabeza, sin miembros u órganos. Su cuerpo consiste de muchos miembros. Simplemente no podemos ser uno en Cristo sin ser uno con su cuerpo también.

Veras, necesitamos no tan solo de la cabeza, sino de todo el cuerpo. Estamos entretejidos no solamente por nuestra necesidad por Jesús, sino que también por nuestra necesidad por los demás. Pablo declara: “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.” (1 Corintios 12:21).

Nota la segunda parte de este versículo. Ni la cabeza puede decirle a otro miembro, “No te necesito.” ¡Que increíble afirmación! Pablo está diciéndonos: “Cristo no le diría a ningún miembro de su cuerpo, ‘no tengo necesidad de ti.’” Nuestra cabeza se conecta voluntariamente a cada uno de nosotros. Más aun, Él dice que todos somos importantes, hasta necesarios, para el funcionamiento de su cuerpo.

Esto es especialmente cierto de miembros que pueden estar heridos y lastimados. Pablo enfatiza: “Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;” (12:22). El apóstol entonces añade: “y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, los vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro,” (12:23). El se refiere a aquellos en el cuerpo de Cristo que no son vistos, escondidos y desconocidos. A los ojos de Dios, estos miembros tienen gran honor. Y son absolutamente necesarios para la obra de Su cuerpo.

Este pasaje tiene un profundo significado para todos nosotros. Pablo nos está diciendo, “No importa cuán pobre sea la imagen que tienes de ti mismo. Puedes pensar que no estás dando la medida como cristiano, pero el Señor mismo te dice: ‘Te necesito. No eres tan solo un miembro importante de mi cuerpo, eres vital y necesario para que éste funcione’”.

martes, 11 de agosto de 2015

MIEMBROS DE SU CUERPO

El apóstol Pablo nos instruye, “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular.” (1 Corintios 12:27). Entonces él dice en forma más específica, “Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros… siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (12:12).

Pablo nos está diciendo, en esencia: “Mira tu propio cuerpo. Tienes manos, pies, ojos, oídos. No eres un cerebro aislado, separado de los otros miembros. Bueno, es lo mismo con Cristo. Él no es solamente una cabeza. Él tiene un cuerpo, y nosotros somos parte de sus miembros.”

El apóstol entonces señala: “también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (Romanos 12:5). En otras palabras, no estamos solo conectados a Jesús, nuestra cabeza, sino que también estamos unidos los unos a los otros. El hecho es, que no podemos estar conectados a Él sin estar unidos a nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Pablo lo deja en claro, diciendo, “…El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan.” (1 Corintios 10:16-17). En palabras sencillas, todos somos alimentados por el mismo alimento: Cristo, el mana del cielo. “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.” (Juan 6:33).

Jesús declaro, “Yo soy el pan de vida…Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;… también el que me come vivirá por mí.” (Juan. 6:35, 51,57). La imagen del pan aquí es importante. Nuestro Señor nos dice, “Si vienes a mí, serás alimentado. Estarás unido a mí, como un miembro de mi cuerpo. Por lo tanto, recibirás fortaleza del flujo de vida que está en Mí”. Ciertamente, cada miembro de su cuerpo saca fuerza de una sola fuente: Cristo, la cabeza. Todo lo que necesitamos para llevar una vida vencedora fluye de Él.

lunes, 10 de agosto de 2015

COMO SE MIDE LA GRANDEZA by Gary Wilkerson

Juan el Bautista no se permitió desviar la atención de vivir una vida de grandes consecuencias.

El evangelio de Juan nos dice, «Se entabló entonces una discusión entre los discípulos de Juan y los judíos en torno a los ritos de purificación. Aquéllos fueron a ver a Juan y le dijeron: —Rabí, fíjate, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien tú diste testimonio, ahora está bautizando, y todos acuden a él» (Juan 3:25-26 NVI). Los seguidores de Juan hablaban de Jesús. Evidentemente tenían preocupaciones teológicas acerca de él. A lo mejor habían oído de su milagro en Caná y creían que manejó mal el asunto de los cántaros de agua.

Juan no iba a dejarse distraer por el debate. Sabía que había algo más importante en juego que puntos de fricción doctrinales. Él contestó, «—Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda —les respondió Juan—» (Juan 3:27 NVI). En otras palabras, ¿«podría alguien hacer un milagro como éste si no hubiera sido enviado por Dios? Ese tipo de poder viene solamente del cielo».

Lo que dice después es poderoso: «Ustedes me son testigos de que dije: ‘Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él’,…A él le toca crecer, y a mí menguar» (Juan 3:28,30 NVI). El enfoque de la vida de Juan era claro: Su santo llamado estaba centrado completamente en Jesús. Por esa razón Juan el bautista fue conocido como un gran hombre.

El problema para muchos de nosotros hoy en día, en nuestra cultura impulsada por el éxito, es que buscamos grandes cosas para nosotros mismos. Ministros, bien intencionados, buscan promover un seguimiento en Twitter. Los cristianos quieren ser oídos aunque sea por quince segundos de estupidez en YouTube. Tal vez podemos tratar de convencernos de que estamos persiguiendo asuntos para Dios pero, ¿es Jesús nuestro enfoque en verdad? Sin un examen riguroso de nuestros corazones, no podremos ser capaces de discernir si estamos agradando a nuestro Maestro o solo estamos siguiendo un anhelo interior de ser validados.

El profeta Jeremías respondió a esa pregunta directamente: ¿«y tú buscas para ti grandezas? ¡No las busques!, porque he aquí que yo traigo mal sobre todo ser viviente, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en cualquier lugar adonde vayas» (Jeremías 45:5 RVR1995). Jeremías hace claro que Dios mide la grandeza de forma muy diferente a como lo hace el mundo. Nota bien que él no está diciendo, ¡«no trates de ser grande!

Recibirás más puntos espirituales por mostrar falsa humildad». No, más bien, tal como Jesús mismo lo dice, la grandeza se mide por cómo sirves a otros.

sábado, 8 de agosto de 2015

VALIENTE PARA DIOS by Jim Cymbala

“Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él” (1 Crónicas 11:9).

Los poderosos guerreros de 1 Crónicas 11 ayudaron a David a conquistar una nueva capital para su reino, una historia contada en los versículos 4 al 9. La moderna nación de Israel había hecho una gran celebración del cumpleaños número 3.000 de esta ciudad, Jerusalén, como el centro de la vida judía.

No fue un premio fácil. Los jebuseos que vivían en Jerusalén dijeron a David en forma rotunda: “De ninguna manera, esta es una ciudad fortificada, y no lograrás entrar". De hecho, 2 Samuel 5:6 registra su insulto diciendo: “Pues aun los cojos y ciegos te echarán”.

Así es con todo intento de hacer algo significativo para Dios. Nunca es sencillo. Siempre que Dios nos mueve a establecer Su reino en un nuevo lugar, es seguro que el enemigo se burla de nosotros. El diablo siempre trata de convencernos de que hemos abarcado mucho esta vez y que pronto seremos humillados.

Pero David y sus guerreros siguieron adelante. Ellos no se volvieron atrás. De hecho, David hizo una oferta inusual: “El que primero derrote a los jebuseos será cabeza y jefe” (1 Crónicas 11:6). Esto significaba ser el primero en subir la colina enfrentándose a los soldados bien armados posicionados sobre las gruesas murallas, que estaban a la espera de hacer llover flechas y piedras. Joab, el joven sobrino de David, sin embargo, aprovechó la oportunidad para llevar a cabo esta hazaña. Él irrumpió primero en la ciudad, y de esta manera se convirtió en general jefe de David por muchos años.

¿Esa no es la forma cómo seleccionamos a los líderes en la iglesia de hoy, verdad? Nos guiamos por su hoja de vida, antigüedad, imagen, educación, y una docena de otros criterios humanos. Por el contrario, David buscaba valentía y audacia en el campo real de batalla.

Si somos lo suficientemente valientes como para ir al ataque espiritual, a ser poderosos hombres y mujeres de oración y fe, no hay límite a lo que Dios puede lograr a través de nosotros.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 7 de agosto de 2015

TUONELAN KOHDUSTA

"Tuonelan kohdussa minä huusin apua, ja sinä kuulit minun ääneni” (Joona2:2). Miksi Herra vei Joonan niin syvälle? Hän oli elävän helvetin kohdussa, syöstynä pimeyteen, roikkui elämän ja kuoleman välillä. Miksi armollinen Jumala laittaisi palvelijansa tuollaiseen paikkaan? Uskon, että Joonan kertomus näyttää meille, miten Jumala käsittelee tottelematonta palvelijaansa.

Joona oli tässä helvetissä kolme päivää ja yötä. Sinä aikana hän ei kuitenkaan rukoillut. Myrsky ei ollut saanut häntä polvilleen, ei myöskään kuoleman kosketus kalan vatsassa. Vasta kolmen päivän ja yön perästä me luemme: ”Ja Joona rukoili Herraa, Jumalaansa, kalan sisässä”(Joona2:1).

Miksei Joona rukoillut aikaisemmin? Siksi, että hän oli vakuuttunut: ”Olen karkotettu pois sinun silmiesi edestä” (Joona 2:4). Hän kuvaili Jumalan armoa Niiniveä kohtaan, mutta ei voinut uskoa samaa armoa itselleen. Hän ajatteli: ”Olen kuollut mies. En voi langeta enää syvemmälle. Jumala on kääntänyt selkänsä minulle. Hän vihaa minua sen takia, mitä olet tehnyt.”

Mikään ei olisi ollut kauempana totuudesta. Kun Raamattu sanoo: ”Herra toimitti suuren kalan nielaisemaan Joonan” (Joona 1:17). Sana toimitti tarkoittaa tässä kohtaa ”valmisti”. Jumala oli valinnut suuren kalan ja pannut elikolle tehtävän. Kun Joona siis heitettiin yli laidan, kala oli jo siellä valmiina nielaisemaan hänet. Herra toimi edelleen.

Totuus on, että Jumala kiirehti Joonaa tämän matkalla Niiniveen. Pian profeetta kävelisi taas auringonpaisteessa. Hän saarnaisi rohkeasti tuon valitun kaupungin kaduilla valittuna sanansaattajana.

Mitä Jumala oikein aikoi saada aikaan Joonan kalanvatsakokemuksella? Hetken Joona tiesi, miltä tuntuu olla kuollut. Hän ei voinut rukoilla. Jumala oli kätkenyt Häneltä kasvonsa ja profeetalla ei ollut ketään, jonka puoleen olisi voinut kääntyä. Joonan helvetti ei ollut merilevän kietoutumisessa hänen ylleen eikä siinä, että häntä sysittiin edestakaisin. Se oli siinä, että hän tunsi Jumalan ottaneen kätensä pois hänen elämänsä yltä.

Kai tämä oli vain Joonan kuuliaisuuden testaamista. Jumala ei vaatinut: ”No niin Joona, joko tottelet minua?” Pikemminkin Jumala kysyi: ”Kenen sanaa aiot uskoa tässä kauheassa helvetissä, Joona: minun vai paholaisen?” Lopulta luemme: ”Joona rukoili” (Joona 2:1). ”Kun sieluni nääntyi minussa, minä muistin Herraa, ja minun rukoukseni tuli sinun tykösi” (Joona 2:7). Joona juoksi takaisin Jumalan rakastaville käsivarsille. sitten hän todisti: ”Tuonelan kohdussa minä huusin apua, ja sinä kuulit minun ääneni” (Joona 2:2).

jueves, 6 de agosto de 2015

UNA REVELACIÓN DE LA NATURALEZA DE DIOS

¿Cómo pudo tal hombre de oración, como Jonás, alejarse de su llamado y caer en desobediencia? Comienza con un conocimiento parcial e incompleto de la naturaleza de Dios.

A Jonás se le dio una revelación poderosa de la gracia y misericordia de Dios. Él testificó: "Porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal" (Jonás 4:2).

Jonás afirmó que esta revelación fue la razón que le hizo huir: "Por eso me apresuré a huir a Tarsis" (4:2). Por sus acciones, él estaba diciendo: "Señor, tú perdonas tan fácilmente a todos los que se arrepienten. Cada vez que pronuncias juicio, eres vencido por la misericordia. Yo sé que no vas a juzgar a Nínive. Tan pronto profetice, se arrepentirán y derramarás Tu gracia sobre ellos".

¿Ves el problema en el razonamiento de Jonás? Él está describiendo sólo una revelación parcial de la naturaleza de Dios. Y está acusando a Dios de ser suave con el pecado. Por supuesto, Dios es todo lo que Jonás describe aquí: Paciente, dispuesto a perdonar, listo para derramar Su gracia abundante. Agradezco a Dios por esta revelación maravillosa de Su naturaleza. Ha sido la verdad más vivificante que he alguna vez conocí. Me gusta predicar sobre la misericordia al pueblo de Dios.

Pero la Biblia también habla de la naturaleza santa, justa de Dios. “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad" (Romanos 1:18). Ciertamente Jonás conocía este lado de Dios. ¿Cómo podría descuidarlo?

Creo que Jonás no tenía ningún entendimiento del temor de Dios. Si sólo piensas en Dios como misericordioso, te será fácil desobedecer Su Palabra. Creerás que Él considera Sus advertencias ligeramente, que no quiere decir lo que dice. Creo que ésta fue la raíz de la desobediencia de Jonás.

Dicho temor ha de ser buscado con diligencia. Y debe ser implantado en nosotros por el Espíritu Santo: "Si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios" (Proverbios 2:4-5). Al igual que la misericordia de Dios, el temor de Dios es dador de vida: "El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte" (Proverbios 14:27).

miércoles, 5 de agosto de 2015

SIENDO ENSEÑADOS POR JESÚS

¿Has sido enseñado por Jesús en tu habitación secreta de oración? ¿Le has buscado por cosas que no puedes recibir de los libros ni de los maestros? ¿Te has sentado calladamente en Su presencia, esperando oír Su voz? La Biblia dice que toda la verdad está en Cristo. Y sólo Él puede impartírtela, a través de Su bendito Espíritu Santo.

Una pregunta podría surgir ahora en tu mente: “¿No es peligroso abrir mi mente a una voz quieta y apacible? ¿No es por eso que tantos cristianos se meten en problemas? El enemigo viene e imita la voz de Dios, diciéndoles que hagan o crean alguna cosa ridícula y terminan engañados. ¿No es la Biblia, la única voz a la que se supone debemos prestar atención? ¿Y no es el Espíritu Santo nuestro único maestro?"

Esto es lo que yo creo sobre este asunto:
  1. Como el Padre y el Hijo, el Espíritu Santo es en Sí mismo, una persona única, viviente, poderosa, inteligente y divina. Él no es una persona de carne, sino de espíritu, una personalidad en Su propio derecho. Y Él gobierna la iglesia. Él trae el orden divino, consuela al herido, fortalece al débil y nos enseña las riquezas de Cristo.
  2. La Escritura llama al Espíritu Santo, el Espíritu del Hijo: "Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo" (Gálatas 4:6). También es conocido como el Espíritu de Cristo: "Qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos" (1 Pedro 1:11). "Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él" (Romanos 8:9). Está claro que el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo son uno y el mismo. Cristo es Dios, y el mismo Espíritu emana de ambos. El Espíritu Santo es la esencia de ambos Padre e Hijo, y es enviado por ambos.
  3. Hay una forma en la que podemos estar protegidos del engaño durante la oración profunda y escudriñadora. Nuestra protección consiste en esperar. La voz de la carne siempre tiene prisa. Ésta quiere la gratificación instantánea, así que no tiene paciencia. Siempre se enfoca en sí misma, en lugar de enfocarse en el Señor, siempre buscando apresurarnos para salir de la presencia de Dios.

martes, 4 de agosto de 2015

¿QUIÉN DICEN LOS HOMBRES QUE SOY YO?

Los fariseos y saduceos vinieron y le exigieron a Jesús que les mostrase una señal del cielo (ver Mateo 16:1). Jesús respondió: "La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás" (Mateo 16:4). Luego, Jesús reunió a sus discípulos y preguntó: "¿Quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mateo 16:15-16).

Jesús declaró: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos" (Mateo 16:17). Cristo estaba diciendo: "No obtuviste esta revelación sólo por caminar conmigo, Pedro. Mi Padre te la reveló desde el cielo". Para abreviar, Pedro recibió la revelación gloriosa, inicial que viene a todos los que creen. La gloria de la salvación de Cristo estaba siendo revelada en él.

Pero luego, leemos, "Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo" (16:20). ¿Por qué Jesús dijo esto? ¿El cielo mismo no había anunciado ya que él era el Cordero de Dios que vino a salvar al mundo?

El hecho es que los discípulos no estaban listos para testificar de Él cómo el Mesías. Su revelación acerca de Él estaba incompleta. No sabían nada de la cruz, del camino del sufrimiento, de las profundidades del sacrificio de su Maestro. Sí, ellos ya habían sanado enfermos, expulsado demonios y testificado a muchos. Pero aunque habían estado con Jesús durante esos años, todavía no tenían ninguna revelación profunda y personal de quién era Él.

El siguiente versículo lo confirma: "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos" (16:21). En otras palabras Cristo comenzó a revelarse a Sí mismo ante ellos, mostrándoles cosas más profundas acerca de Él. El resto del versículo continúa: "que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día".

lunes, 3 de agosto de 2015

COSAS PEQUEÑAS by Gary Wilkerson

Salomón escribió: "Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne" (Cantar de los Cantares 2:15). Salomón nos está advirtiendo que a menudo, son los pequeños y persistentes problemas los que nos impiden caminar plenamente en el llamado de Dios a una vida abundante en Él.

¿Recuerdas cuando le entregaste tu vida a Jesús? Como todo nuevo cristiano, tu corazón se llenó de propósito. Experimentaste el amor sanador de Dios y anhelabas compartirlo con los demás, la evangelización, la reconciliación y el servicio. A medida que avanzabas en esta nueva vida, comenzaste a entender mejor tu papel en el reino de Dios y tus dones para servirle. Tal vez también sentiste un llamada a algún tipo de ministerio.

Pero entonces sucedió algo peculiar. Casi a diario, tu enfoque sólo en Jesús, se vio invadido por otras exigencias. Pequeñas cosas aparecieron, capturando tu atención y distrayéndote, para que, lentamente, pierdas tu enfoque en Cristo.

Mi padre, David Wilkerson, estaba muy familiarizado con este aspecto de la vida cristiana. Él estaba determinado a mantener una íntima comunión con Dios mediante la oración y nada podía interrumpirlo en ello. Papá oraba entre dos y cuatro horas cada día de su vida, a veces, tomaba todo un día para orar, advirtiéndonos que no lo interrumpamos.

La necesidad de enfocarnos intensamente, se demuestra por la famosa familia Wallenda, acróbatas de cuerda floja por más de siete generaciones. Hace aproximadamente un año, Nik Wallenda contribuyó con el nombre legendario de su familia, al caminar sobre una cuerda suspendida sobre un acantilado en el Gran Cañón. Ese día hubo bastante viento y Nik no estaba seguro de qué hacer; sin embargo, una vez que se decidió, tuvo el enfoque de un rayo láser. Él salió del vestuario con una expresión extraordinaria. Todos los periodistas se quedaron en silencio y las cámaras tomaron un acercamiento de su rostro. Cada respiración estaba en sintonía con su objetivo. Ni siquiera el fuerte viento fue capaz de distraerlo; con su vara en la mano, se acercó a la cuerda y comenzó a cruzar el cañón, sin distraerse por instante.

El enfoque de Nik Wallenda fue realmente una cuestión de vida o muerte. Sin embargo, nosotros, en la iglesia de Jesucristo, tenemos un llamado aún más alto. Pero, ¿tenemos ese enfoque de rayo láser? ¿Con qué frecuencia nuestras distracciones han prolongado días, meses, incluso años, nuestro tiempo divagando en mediocridad?

sábado, 1 de agosto de 2015

EMBAJADORES DE LA ORACIÓN by Carter Conlon

Cuando nos acercamos a Dios en oración, debemos saber quién es Él y lo que Él está dispuesto a hacer por nosotros. Debemos saber que Él es nuestro Padre, nuestro proveedor, nuestro libertador y saber que somos perdonados, por lo cual podemos ser embajadores de perdón. Debemos tener una seguridad en nuestros corazones de que Dios es fiel para protegernos de cada arma del mal forjada contra nosotros.

“Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante…?” (Lucas 11: 5-6)

Una vez que descansamos completamente en quién es Dios, confiando plenamente en su provisión y poder para guardarnos, hay un cambio que debe tener lugar en nuestras oraciones. La oración ya no debería ser tan solo acerca de nosotros, sino que también debe estar enfocada en otros. Aquí es donde se encuentra el verdadero poder de la oración.

Tenga en cuenta que el versículo cinco nos dice que era medianoche. Estoy seguro que ahora estás consciente de que estamos viviendo en la hora de la medianoche. Todo lo que conocemos está entrando en una última y definitiva rebelión contra toda forma de un Dios santo. Fue a la medianoche también, que Pablo y Silas se encontraron en el calabozo de más adentro, sin embargo, optaron por orar y adorar (Ver Hechos 16:25). De repente, hubo un terremoto que sacudió los cimientos de la prisión. Se abrieron todas las puertas de la cárcel, y las cadenas de todos se soltaron. ¡Si sólo tú y yo pudiéramos aprender a orar así en esta hora oscura!

Podemos estar seguros de que Pablo y Silas no estaban simplemente orando: “Perdónanos por nuestros pecados y dános nuestro pan de cada día”. ¡No! Yo creo que estaban pidiendo a gritos: “Dios, es media noche, y hay una necesidad aquí que es mucho mayor de lo que podemos manejar. Se nos presentan amigos, y estos amigos están en prisión: encadenados y sin esperanza. Tú nos ha confiado este calabozo, así que ahora debes darnos la fuerza para lograr hacer una diferencia”.

¿Cómo respondió Dios a sus oraciones? ¡Puso una canción dentro de ellos! Y mientras empezaban a adorar a Dios por haber respondido el clamor de sus corazones, de repente todo comenzó a temblar y empezaron a suceder milagros. ¡Incluso el carcelero de Filipos y toda su familia entregaron sus vidas a Jesús!

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.