jueves, 27 de agosto de 2015

LENGUAJE DE SEÑAS

¿Cuál fue la primera cosa que Jesús hizo cuando le llevaron al hombre? “[Lo tomó] aparte de la multitud” (Marcos 7:33). Cristo supo inmediatamente lo que este hombre sordo quería. Él anhelaba su propio toque, su propia experiencia, no podía conformarse con algo que “ellos” habían encontrado. Tenía que ser real para él, quería que Jesús abriera sus oídos y libertara su lengua, y tenía que suceder entre Jesús y él.

Si has servido a Dios a través de los años, déjame preguntarte: ¿Puedes recordar aquel momento en el pasado cuando tuviste un encuentro sobrenatural con Jesús? Él te tocó y tú lo supiste. No obtuviste la experiencia de otra persona, no te fue infundida debido a que escuchaste a alguien predicarlo, sino que experimentaste a Cristo por ti mismo. Por eso estás confiado en lo que tienes con Él.

Jesús sabía que el hombre sordo necesitaba este tipo de encuentro, así que le habló a este hombre en su propio idioma: lenguaje de señas. “[El] metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua;” (7:33).

¿Puedes imaginarte lo que pasó por la mente del hombre sordo? Debió pensar, “Él no me está cuestionando o acusando. Él sabe exactamente lo que he pasado, sabe que no lo he rechazado, sabe que quiero oír su voz y hablarle directamente. Él sabe que mi corazón quiere alabarle. Pero no puedo hacer ninguna de estas cosas a menos que reciba Su toque milagroso. Él debe saber que quiero esto.”

Nuestro Salvador muestra esa misma clase de compasión hacia nuestros seres queridos que no son salvos. Él no hará un espectáculo de nadie. Piensa cuán paciente y comprensivo fue con Saulo de Tarso. Este hombre muy reconocido estaba destinado a tener un encuentro milagroso con Jesús. Cristo podría haber ido a él en cualquier momento, podría haber derribado a Saulo mientras Esteban era apedreado, en frente de las multitudes, podría haber hecho un ejemplo de la conversión de Saulo, y sin embargo, no lo hizo. (Ver Hechos 9:1-19)