viernes, 31 de julio de 2015

LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO

Hay veintenas de ministros bien entrenados hoy en día, hombres altamente respetados de aprendizaje avanzado. Han pasado años en el seminario, estudiando teología, filosofía y ética, y han sido enseñados por maestros dotados, hombres estimados que son expertos en sus campos.

Pero cuando muchos de éstos ministros entrenados se colocan en el púlpito para predicar, hablan sólo palabras vacías. Pueden decirte muchas cosas interesantes sobre la vida y ministerio de Cristo, pero lo que dicen deja tu espíritu frío. ¿Por qué? Porque no tienen una revelación de Jesús, ninguna experiencia personal con Él. Todo lo que saben de Cristo ha sido filtrado a través de las mentes de otros hombres. Su percepción son enseñanzas meramente prestadas.

En Efesios 4 y especialmente el verso 20, Pablo estaba preguntando: "¿Cómo aprendieron a Cristo?" En otras palabras: ¿Quién les enseñó lo que saben acerca de Jesús? ¿Vino de los muchos sermones que han oído o de sus clases de Escuela Dominical? Si es así, eso es bueno. ¿Pero, es eso todo lo que conocen de Cristo? No importa cuán poderosamente su pastor pueda predicar, o cuán ungidos puedan estar sus maestros, ustedes necesitan más que el simple conocimiento intelectual acerca de Jesús.

Muchos creyentes están satisfechos con lo que llamo una primera revelación inicial del poder y gracia salvadora de Cristo. Ésta es la única revelación de Jesús que han tenido. Testifican, "Jesús es el Mesías, el Salvador, el Señor, el Hijo de Dios." Todo verdadero creyente experimenta esta maravillosa revelación que cambia la vida, pero ése es sólo el primer paso. Lo que sigue es una vida de revelaciones más profundas y más gloriosas de Cristo.

Pablo sabía esto. Él recibió una revelación increíble de Jesús en el camino a Damasco. Pablo fue tumbado literalmente de su caballo, y una voz le habló desde el cielo. Ninguna persona había tenido una revelación más personal de Cristo que esta, pero Pablo sabía que esto era sólo el principio. Desde ese momento en adelante, él se "[propuso] no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado" (1 Corintios 2:2).

jueves, 30 de julio de 2015

UNA REVELACIÓN DE JESÚS SIEMPRE CRECIENTE

Considere a Cornelio, el centurión. Este hombre no era un predicador o un ministro laico. De hecho, siendo un Gentil, ni siquiera era contado entre el pueblo de Dios. Pero, la Escritura dice que este soldado era "piadoso, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre" (Hechos 10:2).

Aquí tenemos a un hombre ocupado. Cornelio tenía 100 soldados bajo su orden inmediata, sin embargo, oraba en cada momento libre. Y un día, mientras oraba, el Señor le habló. Un ángel apareció, llamando a Cornelio por nombre. El centurión lo reconoció como la voz de Dios y contestó: "¿Qué es, Señor?" (10:4).

El Señor le habló directamente a Cornelio, diciéndole que buscara al apóstol Pedro. Le dio instrucciones detalladas, incluso nombres, una dirección, aún las palabras que decir. Entretanto, Pedro estaba orando en un tejado cuando allí “le vino una voz" (10:13). De nuevo, el Espíritu Santo dio instrucciones detalladas: "Pedro, estás a punto de oír a unos hombres en la puerta. Ve con ellos, porque los he enviado" (vea 10:19-20).

Pedro siguió a los hombres a la casa de Cornelio para un encuentro verdaderamente divino. Lo que pasó allí impactó a toda la iglesia Pentecostal Judía. El Señor abrió el evangelio a los Gentiles. Pero, la cosa más dura para los creyentes judíos aceptar era que Dios había hablado a un común e inexperto Gentil. No podían entender cómo Cornelio había oído la voz de Dios tan claramente, y hablada con tal poder. Esto desafió a cada creyente allí.

Pablo también recibió una revelación de Jesús directamente del cielo. Él testificó que las cosas que se le mostraron sobre Cristo no fueron enseñadas por ningún hombre. Más bien, había oído la voz del propio Jesús, mientras estaba sobre sus rodillas en oración. "Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 1:11-12). "agradó Dios,… revelar a Su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre" (1:15-16).

Ahora, había grandes maestros en los días de Pablo, líderes que eran poderosos en la Palabra de Dios, como Apolo y Gamaliel, y también los apóstoles que habían caminado y hablado con Jesús. Pero Pablo sabía que una revelación de segunda mano de Cristo no sería lo suficientemente buena. Tenía que recibir una revelación siempre creciente de Jesús, de parte del Señor mismo.

miércoles, 29 de julio de 2015

SOLO EN EL DESIERTO

Trágicamente, muchos ministros hoy predican sermones sin vida. Sus mensajes no convencen de pecado ni responden al profundo clamor del corazón. Esto es un crimen. Filosofías vacías desparramadas en un tiempo de gran hambre sólo causarán un dolor mayor en los oidores.

Juan el Bautista enseñó, "El que tiene la esposa es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido" (Juan 3:29). El significado griego literal traduce: "El amigo del novio, que mora y continúa con él." Juan el Bautista estaba diciendo a sus discípulos: "he oído la voz del novio y se ha convertido en mi más grande gozo. Su sonido llena mi alma. ¿Cómo pude oír su voz? Estando cerca de él, escuchándole expresar de su corazón."

Puedes preguntarte: ¿Cómo aprendió Juan el sonido de la voz de Jesús? Hasta donde sabemos, los dos sólo tuvieron un encuentro cara a cara, en el bautismo de Cristo. Y ése fue un intercambio muy breve, que consistió sólo en unas pocas palabras.

Juan aprendió a oír la voz del Señor como Jesús hizo: solo en el desierto. Este hombre se había aislado en el desierto a una edad muy temprana. No se permitía ningún placer de este mundo, incluyendo deliciosas comidas, una cama suave o incluso ropas cómodas. No tuvo ningún maestro, ni mentores, ni libros. Durante esos años solo, Juan tuvo compañerismo con el Señor. Y todo ese tiempo estaba siendo enseñado por el Espíritu para oír la voz de Dios como un silbo suave y apacible. Sí, Cristo habló con Juan incluso antes de ser encarnado.

Juan aprendió todo lo que sabía estando en comunión continua con el Señor. Así fue cómo recibió el mensaje de arrepentimiento, reconoció la venida del Cordero, y percibió su propia necesidad de menguar mientras el Mesías crecía. Juan aprendió todas estas cosas del Señor y el sonido de la voz de Dios era su gozo.

Si nos entregamos a este tipo de comunión diaria, el Señor será fiel en dirigir nuestras vidas, e incluso darnos instrucciones detalladas.

martes, 28 de julio de 2015

ALIMENTANDO A JESUS

He estado preguntándole al Señor si es posible hoy, en este tiempo de gracia, vivir como él lo hizo. ¿Podemos ser totalmente dependientes en la voz del Padre de la gloria? ¿Es posible oír su dirección para nuestras vidas día a día, momento a momento? ¿Hay tal caminar para nosotros, para que también podamos decir: "hablo solamente lo que escucho del Señor, y hago sólo lo que le veo hacer?"

Conozco el gozo que viene de estar encerrado a solas con Cristo. Viene de adorarle, ministrarle a él, esperar que él nos revele Su corazón. Llamo a este tiempo “alimentando a Jesús”. Me siento en su presencia, para escuchar su silbo apacible y delicado. Y él me habla, enseñándome, ministrándome a través de su Espíritu Santo, mostrándome cosas que no podría aprender de ningún libro o persona. Su verdad viene a mi vida en mi espíritu. ¡Y mi corazón salta dentro de mí!

Claro, que aun no llego a la meta, aun me falta. Este tipo de experiencia ocasional todavía no ha llegado a ser un estilo de vida para mí. Así que, le he estado preguntando al Señor, ¿es posible la vida totalmente dependiente? ¿O es simplemente un pensamiento que deseamos? ¿Estoy soñando con algo que es imposible de cumplir?"

Creo que la mayoría de nosotros vivimos por debajo de los privilegios que tenemos como hijos de Dios. Por ejemplo, leo acerca de Elías que estaba de pie ante el Señor oyendo su voz. Leo acerca de Jeremías de pie en la presencia de Dios, oyendo su consejo. Él clama, "¿Quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó Su palabra? ¿Quién estuvo atento a Su palabra, y la oyó?" (Jeremías 23:18). Leo acerca de un lamento similar de Isaías: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda" (Isaías 30:21).

¿Por qué Dios no hablaría en nuestra generación, cuándo hay tanto miedo e incertidumbre? El mundo está en confusión, buscando respuestas. ¿Por qué el Señor estaría callado ahora, cuándo necesitamos oír su voz más que nunca?

lunes, 27 de julio de 2015

PERMANECIENDO EN CRISTO by Gary Wilkerson

¿Fue el Padre fiel con su parte del Pacto? ¿Condujo y guió a Jesús como prometió? ¿Hizo a su Espíritu moverse sobre su Hijo para darle aliento y consuelo? ¿Lo llevó a través de todas sus pruebas y le dio paso a una gloriosa victoria? ¡Sí, absolutamente! Y el Padre se ha comprometido con una promesa eterna para hacer lo mismo con nosotros.

Jesús dijo: "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo" (Juan 17:15-16). Cristo estaba diciendo, en esencia: "Padre, santifícalos por tu verdad. Hazlos santos y puros y guárdalos del maligno. Sé con ellos en todas sus tentaciones. Que las promesas que me has hecho sean suyas también."

Al guardar la palabra de su Pacto en amor, la gloria del Padre fue mostrada al mundo: "La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado" (Juan 17:22-23).

La próxima vez que luches contra un pecado que te asedia, podrás escuchar una voz acusadora: "Has ido demasiado lejos y has pecado con demasiada frecuencia. Dios te ha entregado a una mente reprobada. Tú eres impuro, impío, malo, una desgracia para el evangelio. Has expulsado al Espíritu Santo de tu vida completamente" Cuando esto ocurra, recuérdale a Dios, al diablo y a ti mismo: "Soy participante del Pacto del Padre y el Hijo. Jesús firmó el Pacto con su propia sangre y el Padre prometió guardarme en todas mis pruebas. Él sostendrá mi mano, no importa lo que venga y nunca retirará su amor por mí. ¡Él me llevará a la victoria!"

Al revelar su Pacto a nosotros, Dios quiere eliminar las dudas que tengamos sobre su capacidad de guardarnos. Es como si estuviera diciendo: "Voy a tratarte como si no tuvieras nada de fe. Te haré un juramento tan fuerte, que no tendrás más remedio que creer en Mi" Debemos permanecer en Cristo, confiar en él, depender de él. ¡Si lo hacemos, de seguro veremos Su gloria!

sábado, 25 de julio de 2015

A LA DIESTRA DE DIOS by Claude Houde

El libro de los Hechos describe a Esteban como un hombre "lleno de paz, gozo, sabiduría, gracia y poder del Espíritu Santo" (ver Hechos 6:5,8). Un día, cuando Esteban estaba compartiendo su fe en Cristo a un grupo de personas en una plaza pública, la tragedia golpeó. Unos fanáticos religiosos, en un movimiento cobarde, tomaron piedras para literalmente apedrear a Esteban hasta la muerte.

Esteban fue apedreado por haber "construido un altar" delante de Dios, por haber servido a las viudas que sufren, y por compartir públicamente su fe en Cristo. Aquí la Biblia nos permite dar una mirada breve e intensa a la eternidad. Mientras este grupo de fanáticos religiosos corrían locamente hacia él, con piedras en las manos, Esteban pronuncian estas palabras de paz y perdón mientras se arrodillaba ante sus asesinos, pero aún más importante que eso, delante de su Dios: “Señor Jesús, recibe mi espíritu y no les tomes en cuenta este pecado. Perdónalos, oh Dios "(Ver Hechos 7:59-60).

¿De dónde vienen esta paz y esta magnífica gracia? Era como si las piedras que desgarraban el cuerpo de Esteban en realidad sólo lograban golpear el envoltorio de su cuerpo, mientras su espíritu ya había sido transportado a otro Reino. Esteban vio algo glorioso.

El velo se abrió por un instante, permitiéndonos mirar. “Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (Hechos 7:55). Este es el único lugar donde vemos a Cristo estando en el cielo, pero hay muchas otras referencias al Cristo resucitado, sentado a la diestra de Dios Padre (Efesios 1:20).

Algunos podrían decir, "¿Y entonces qué?" Es, sin embargo, muy significativo. La posición sentada representa la plenitud de la autoridad y la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado, la muerte y todos Sus enemigos. La victoria es eterna, el sacrificio es perfecto y la resurrección es absoluta, total y completa. Anuncia el triunfo final de Cristo contra todos los enemigos de la humanidad. ¡Él está sentado porque todos nuestros enemigos están debajo de sus pies!

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Claude Houde es el pastor principal de la Iglesia de la Nueva Vida (Eglise Nouvelle Vie) en Montreal, Canadá; y es un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo. Bajo su liderazgo la Iglesia de la Nueva Vida se ha incrementado de ser un puñado de personas, a más de 3500 miembros, en una parte de Canadá donde pocas iglesias protestantes han alcanzado éxito.

viernes, 24 de julio de 2015

UNA PALABRA FRESCA DE DIOS

La Escritura nos dice que en ocasiones Jesús sanaba "todos los que le tocaban quedaban sanos" (ver Marcos 6:56). Pero, otras veces, no sanaba debido a la incredulidad de la gente. ¿Cómo sabía Jesús cuándo sanar y cuándo no? Él tenía que oír la apacible y quieta voz de Su Padre, dándole una palabra de dirección. Y Él se gloriaba en oír la voz de Su Padre.

Lo mismo es verdad en nuestro llamado. Sabemos todas las cosas que la Escritura requiere de nosotros: Debemos amarnos unos a otros, orar sin cesar, ir por todo el mundo y hacer discípulos, estudiar para mostrarnos aprobados, caminar en rectitud y ministrar a los pobres, enfermos, necesitados y encarcelados. Sin embargo, también debemos hacer ciertas cosas que no se mencionan en la Escritura. Enfrentamos ciertas necesidades en nuestro caminar diario, a través de crisis u otras situaciones. En tales momentos, necesitamos que la voz de nuestro Padre nos guíe, diciéndonos las cosas no indicadas en Sus mandamientos. Dicho de manera simple, necesitamos oír la misma voz del Padre que Jesús oyó mientras estaba sobre la tierra.

Sabemos que Cristo tenía este tipo de intercambio con Su Padre. Él les dijo a Sus discípulos: "Todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer" (Juan 15:15). También les dijo a los líderes religiosos: "Os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham" (Juan 8:40). ¿Qué quiso decir Jesús con esta última frase? Él estaba diciéndoles a los maestros de Israel: "Les he dado directamente la verdad desde el corazón de Dios. Abraham no podía hacer eso".

Cristo estaba diciendo: "Ustedes viven una teología muerta. Estudian el pasado, honrando a su padre Abraham, aprendiendo reglas y normas para sus vidas. Pero lo que estoy hablándoles no es de alguna historia remota. Acabo de estar con el Padre. Él me dio lo que estoy predicándoles. Él me mostró lo que ustedes necesitaban oír".

Juan el Bautista testificó contra estos mismos líderes religiosos: "Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio" (Juan 3:32). Hoy, Jesús está hablándonos el mismo mensaje: "Están satisfechos escuchando sermones tomados de algún libro referencial. Pero la Palabra que quiero darles es fresca."

jueves, 23 de julio de 2015

EN LA PRESENCIA DE SU PADRE

Fue durante estas horas a solas con el Padre que Cristo oyó Su voz hablar. De hecho, Jesús recibió cada palabra de aliento, cada advertencia profética, mientras estaba en oración. Él hacia peticiones al Padre, le adoró y se sometió su voluntad. Y después de cada milagro, cada enseñanza, cada enfrentamiento con un fariseo, Jesús se apresuraba para tener compañerismo con Su Padre.

Vemos este tipo de devoción en Mateo 14. Jesús acababa de recibir noticias de la muerte de Juan el Bautista. "Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado" (Mateo 14:13). (Me pregunto si Él fue al mismo desierto dónde Juan había pasado años en meditación y preparación para el ministerio).

Jesús estaba allí solo, orando y profundamente afligido por la muerte de Juan. Juan había sido un amigo querido, así como un respetado profeta de Dios. Ahora, mientras Cristo estaba en comunión con el Señor, le pidió y recibió gracia. Y allí, en el desierto, Jesús recibió dirección para el próximo día.

Inmediatamente, después de dejar el lugar, Cristo comenzó a hacer milagros: “Saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos” (Mateo 14:14). Ese mismo día, Jesús alimentó a cinco mil a partir de cinco panes y dos peces. Trata de imaginar ¡qué día tan ocupado, cargado y ajetreado para Él! Más tarde, en aquel día, Él despidió a las multitudes.

Así que, ¿qué hizo Jesús en ese punto? Tú pensarías que Él buscaría descanso una comida tranquila. Quizás reuniría a unos cuantos de Sus discípulos más cercanos y relataría los eventos del día. O, quizás deseaba ir a Betania, para ser animado por la hospitalidad de la familia de María y Martha.

Jesús no hizo ninguna de estas cosas. La Escritura dice: "Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo" (Mateo 14:23). Una vez más, Jesús se apresuró a ir hacia el Padre. Él sabía que el único lugar para recuperarse estaba en la presencia de Su Padre.

miércoles, 22 de julio de 2015

DIRECTO DEL CORAZÓN DEL PADRE

Jesús, en su ministerio terrenal, tenía que confiar en un diario obrar interno de la voz del Padre. Tenía que depender del Padre en todo momento, para poder oír Su voz dirigiéndole. De otra manera, Cristo simplemente no podría haber hecho las cosas que hizo. Jesús tenía que oír la voz de Su Padre hora tras hora, milagro tras milagro, un día a la vez.

¿Cómo pudo Jesús oír la apacible y suave voz de Su Padre? La Biblia nos muestra que pasó a través de la oración. Una y otra vez, Jesús iba a un lugar solitario para orar. Aprendió a oír la voz del Padre mientras estaba sobre Sus rodillas y Su Padre fue fiel en mostrarle todo lo que tenía que hacer y decir.

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).

“Se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba” (Lucas 5:15-16).

Imagínate a Jesús enfrentándose a una gran decisión, tal como escoger a Sus discípulos. ¿Cómo escogería el Señor los doce de las vastas multitudes que lo seguían? Tenía que ser una decisión trascendental. Después de todo, estos discípulos formarían los pilares de Su iglesia del Nuevo Testamento. ¿Le dio Su Padre los doce nombres mientras todavía Él estaba en la gloria? Si ese fuera el caso, ¿por qué Jesús pasó una noche entera en oración antes de nombrar a los doce?

Lucas nos dice: "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). En la mañana siguiente, Jesús llamó a los doce. ¿Cómo los conoció? El Padre se lo había revelado la noche anterior.

En esa misma noche, el Padre le dio las bienaventuranzas a Su Hijo, aquellos dichos del Sermón del Monte: "Bienaventurados los pobres… Bienaventurados los que lloran… Si juzgas… " (ver Mateo 5-7). Jesús lo había recibido todo directo del corazón del Padre.

martes, 21 de julio de 2015

APRENDIENDO A CAMINAR COMO EL CAMINÓ

Jesús vivió su vida sobre la Tierra dependiendo completamente del Padre Celestial. Nuestro Salvador no hizo ni dijo nada hasta consultar primero con Su Padre en la gloria. Y no realizó ningún milagro, excepto aquéllos que el Padre le dijo que hiciera. Él declaró: "Según me enseñó el Padre, así hablo... no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada" (Juan 8:28-29).

Cristo lo pone muy en claro: Él fue guiado diariamente por Su Padre. Su práctica de total dependencia, siempre escuchando la voz de Su Padre, era parte de Su caminar diario. Vemos esto en una escena del Evangelio de Juan. Un día de reposo, Jesús estaba paseando cerca del estanque de Betesda, cuando vio a un hombre lisiado sobre un lecho. Cristo se volvió al hombre y le ordenó que recogiera su cama y caminara. Inmediatamente, el hombre fue sanado y se fue sano.

Los líderes judíos se enfurecieron por esto. En sus mentes, Jesús había quebrantado el día de reposo al sanar al hombre. Pero Cristo contestó: "Yo sólo hice lo que mi Padre me dijo que hiciera". Él explicó: "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo… No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace" (Juan 5:17-20).

Jesús dejó muy en claro: "Mi Padre me ha enseñado todo lo que debo hacer". Puedes preguntarte: “¿cuándo, exactamente, Dios el Padre le mostró a Cristo qué hacer? ¿Cuándo vio Jesús a Dios obrando milagros? ¿Cuándo le habló el Padre sobre todo lo que Él diría y haría?”

¿Todo esto pasó en la gloria, antes de que Cristo llegara a encarnarse? ¿Los dos se sentaron juntos antes de la creación y planificaron cada día de la vida de Jesús? ¿El Padre le decía a Su Hijo: "El segundo día de reposo del sexto mes judío, estarás caminando por el estanque de Betesda, encontrarás a un hombre lisiado allí y le mandarás a que se levante y ande"?

Si esto fuera así, ninguno de nosotros podría relacionarse con ello. Tal arreglo no tendría relevancia con nuestro caminar diario con el Señor. Sin embargo, sabemos que Jesús vino a poner un modelo para que nosotros sigamos. Después de todo, Él vino a la Tierra para experimentar todo lo que nosotros experimentamos, para sentir todos nuestros sentimientos y para ser tocado con nuestro dolor y enfermedades. A cambio de ello, nosotros debemos vivir como Él vivió, y caminar como Él caminó.

lunes, 20 de julio de 2015

OBTENEMOS TODOS LOS BENEFICIOS by Gary Wilkerson

Al volver a leer los Evangelios, vemos que todo lo que Jesús hizo en la Tierra fue con el propósito de cumplir con los términos del pacto que había hecho con el Padre. Fue tras las ovejas perdidas; abrió los ojos de los ciegos; resucitó a los muertos; abrió las puertas de la cárcel; habló palabras de vida eterna; realizó obras milagrosas; echó fuera demonios y sanó toda clase de enfermedades. En cada versículo de los Evangelios, Jesús fue cumpliendo las cosas que el Padre le había enviado a hacer.

A lo largo de todo ello, Jesús se apoderó de las promesas que Su Padre le había hecho: “El Dios mío será mi fuerza” (Isaías 49:5). “Yo confiaré en él” (Hebreos 2:13). Las fieles palabras del Padre sostuvieron a Jesús durante su agonizante muerte: “No fui rebelde, ni me volví atrás. Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos” (Isaías 50:5-6).

Cuando Jesús pronunció Su oración final, vemos una vez más el acuerdo de pacto abierto entre el Padre y el Hijo: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:5). Y antes de regresar a la gloria, Jesús le hizo recordar al Padre, Su parte en el pacto: “Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese” (versículos 1, 4).

¿Qué tiene que ver todo esto contigo y conmigo? ¡Es una imagen del amor de Dios por Su amada creación! Él formó este pacto porque no estaba dispuesto a perder un solo hijo en la destrucción. Jesús está diciendo aquí: "Padre, he cumplido Mi parte del pacto. He traído la redención a la humanidad y he juntado en uno solo Tu cuerpo. Ahora hablemos de lo que va a pasar con Mi simiente, con todos los que creen en Mí".

En resumen, Dios dio a Su Hijo, el Hijo dio Su vida y nosotros recibimos todos los beneficios. “Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Salmos 89:29,34).

sábado, 18 de julio de 2015

LA BENDICIÓN DEL SEÑOR by Nicky Cruz

Dios perdonó a David su pecado, pero mira las bendiciones que se perdió David por la caída. Mira de lo que se privó por su aventura con Betsabé, el costo oculto que pagó por desviarse del camino que Dios puso delante de él. Dios le dijo: “Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más” (2 Samuel 12:7-8).

Dios estaba esperando derramar bendiciones que David no había siquiera imaginado, bendiciones que anhelaba derramar sobre su siervo. Bendiciones que podrían haber sido más grandes que todas las cosas que Él había hecho por David en el pasado. Sin embargo, a causa de su pecado, David viviría y moriría sin saber cuales eran estas bendiciones “Y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más”, dijo Dios.

Nada le agrada a Dios más que a colmar a sus hijos con bendiciones maravillosas. El cielo está lleno de gloriosas misericordias a la espera de ser derramadas sobre sus siervos que permanecen fieles, siervos que abrazan el pacto que Dios ha creado para aquellos que permanecen fieles a la voluntad y el propósito que Él pone delante de ellos. Y esas bendiciones no están reservadas sólo para los reyes y guerreros, sino para ti y para mí. Para cualquier persona que llama a Dios "Padre".

Pero, cómo y cuando vienen esas bendiciones depende totalmente de nosotros. Es nuestra obediencia la que las libera de la mano de Dios y las trae a nuestras vidas. Podemos vivir en la voluntad de Dios y experimentar su misericordia cada día, o podemos caminar por nuestro propio camino y perderlas.

"Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros" (Efesios 3:20).

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Nicky Cruz, evangelista internacionalmente conocido y prolífico autor, se volvió a Jesucristo de una vida de violencia y crimen después de encontrarse con David Wilkerson en la ciudad de Nueva York en 1958 La historia de su dramática conversión fue contada por primera vez en el libro “La Cruz y el Puñal” escrito por David Wilkerson y más tarde en su propio best seller “Corre, Nicky, Corre”.

viernes, 17 de julio de 2015

LA ROCA DE LOS SIGLOS


El libro de Daniel nos brinda una mirada profética de como la guerra presente va a terminar. El rey Nabucodonosor tuvo un sueño y Daniel lo interpretó:
“Tu, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen…cuya gloria era muy sublime…y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido”. (Daniel 2:31-33)

El rey había soñado con una enorme imagen de forma humana, brillante y terrible. Su cuerpo completo estaba hecho en metal resistente, y sin embargo, sus pies estaban hechos de barro. Daniel le señala que esta imagen representaba los reinos del mundo y el barro significaba la debilidad de los últimos poderes del mundo. Estos reinos serian menos brillantes y terribles mientras el fin se acercara. Entonces Daniel continuó:

“Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido y los desmenuzo. Entonces [los trozos]…fueron como tamo de las eras del verano y se los llevo el viento…mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que lleno toda la tierra”. (Daniel 2:34-35)

La piedra que Daniel describe aquí no es ninguna otra que Jesucristo. Él es la Roca de los siglos y bajará del cielo para aplastar todos los reinos del mundo. Cuando el mundo vea esto ocurrir, la divinidad de nuestro Señor será innegable. Toda rodilla se doblará delante de él y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

No vamos a derribar a los terroristas con nuestras armas, bombas o misiles. No podemos librar al mundo de tan vil maldad por medio de la fuerza humana. Dios dice que el reino de Su hijo finalmente quebrantará y consumirá todos los imperios malvados. Si, habrá justicia, pero vendrá del Padre Celestial.

Que día será ese cuando todos los terroristas del mundo despertarán delante del trono del juicio de Jesús. Ellos pensaran: “Se nos prometió el paraíso por nuestro sacrificio. Se nos dijo que tendríamos preciosas mujeres, y comida y bebida deliciosa por toda la eternidad.” Pero entonces de repente se darán cuenta que el mismo nombre que trataron de aniquilar completamente ahora está delante de ellos como su Juez.

jueves, 16 de julio de 2015

LA SIMPLICIDAD QUE HAY EN CRISTO

“Pero tengo miedo de que les pase lo mismo que a Eva, que fue engañada por la astuta serpiente. También ustedes pueden ser engañados y dejar de pensar con sinceridad (simplicidad) y pureza acerca de Cristo” (2 Corintios 11:3 TLA).

Pablo nos advierte que no nos alejemos ni nos corrompamos de “la simplicidad de Cristo”. La palabra griega para sinceridad en este verso quiere decir simplicidad, individualidad y exclusividad. En otras palabras, “Cristo no es una entidad compleja. La verdad sobre él es bien simple: Jesús es Dios. Él es divino, nacido de una virgen, crucificado y levantado de los muertos. Pero temo que ustedes están siendo corrompidos y alejados de esta sencilla y exclusiva verdad”.

Pablo advierte de ministros que predican a un Jesús diferente: “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis (11:4). Pablo, en esencia, le estaba diciendo a los corintios: “Ustedes están escuchando a otro evangelio, no el evangelio de Cristo. Están escuchando sobre otro Jesús, no el que les salvo. Y me temo que ustedes van a ser corrompidos por este Jesús que no es el Cristo verdadero.”

“Ustedes no lo saben, pero se les está apartando de la divinidad de Cristo. ¡Y no puedo creer que ustedes lo toleran! Están soportando a estos maestros que los están corrompiendo. Ni siquiera examinan lo que dicen para ver si está en las escrituras. Ahora mismo, están perdiendo su discernimiento. Están escuchando un evangelio diabólico, otro Jesús está siendo exaltado y ustedes no saben hacia dónde los está llevando.”

Mi mensaje aquí se resume a un solo verso: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) Esta declaración de Jesús es absolutamente exclusiva. Ningún Musulmán, ni Hindú, ni Judío, ni gentil, ni nadie puede venir al Padre sino es a través de Cristo.

Así como Jesús les pregunto a sus doce discípulos, él nos pregunta hoy: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?” (Marcos 8:27) Los discípulos respondieron: “Juan el Bautista, pero algunos dicen Elías y otros alguno de los profetas.” (8:28) Pero la pregunta real de Jesús a sus seguidores vino luego: “Entonces, él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? (8:29)

Nuestra respuesta debe ser la misma que la de Pedro: “Tú eres el Cristo” (8:29) Que esta sea nuestra confesión delante del mundo, ahora y siempre.

miércoles, 15 de julio de 2015

"LA TRAMPA AMOROSA" DE SATANÁS

Cuando la trompeta del mensaje de la iglesia mundial del diablo finalmente suene a través de la tierra, millones de cristianos tibios serán engañados. Ellos razonarán: “Esta unión de todas las iglesias debe estar bien. Sus líderes hablan tanto sobre Jesús. Cualquiera que hable mucho de Jesús debe tener una fe cristiana legítima.”

No podrían estar más equivocados. La misma trampa de la unión diabólica de Satanás será: “Jesús, Jesús, Jesús”. Hoy día mismo los lideres evangélicos se preguntan: “¿Por qué todos los grupos no pueden ser uno solo en Jesús? Después de todo, los judíos reconocen a Jesús como un profeta. Los musulmanes lo ven como un hombre bueno y un gran maestro. Hasta los sijas y los hindúes respetan a Jesús.”

Déjame detenerme aquí para aclarar algo: “Estoy agradecido por la unión nacional que se desarrolló después de la tragedia del 11 de septiembre de 2001. Agradezco que los americanos de varios credos pudieron levantarse unidos como nación, y yo oré para que esta unidad permaneciera aun mucho después de que nuestra tristeza disminuyera.

Pero la unidad de las religiones que estamos a punto de ver involucrará algo muy diferente. Lo que veo está contenido en la profecía de Jesús: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” (Mateo 7:22).

Casi todas las religiones practican exorcismos, y ciertas iglesias proclaman grandes logros en echar fuera demonios. Pero muchas de esas iglesias hacen sus exorcismos, enseñanzas y buenas obras en el nombre de un Jesús diferente. Como Cristo señala, estas gentes reclamarán en el juicio: “Señor, hicimos todas estas cosas en tu nombre. Éramos el pueblo de Jesús.” Pero el Señor le contestará: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (7:23).

Jesús les dirá, “No les conozco, y ustedes ciertamente no me conocen a mí. Siendo Yo el Hijo del Dios Viviente ustedes le dijeron a todos que soy solo un hombre. Ustedes trataron de quitarle el poder a mi evangelio. Ustedes tienen a un Jesús erróneo. Ahora, apártense de mí. Ustedes no tienen parte en mi reino.

martes, 14 de julio de 2015

ESTA GUERRA FINAL

La controversia central de esta guerra es la divinidad de Jesús. ¿Es este el Cristo, el unigénito del Padre, Dios encarnado, el Salvador del mundo? ¿O, era Jesús tan solo otro profeta que hacia el bien? ¿Era un hombre ordinario, no divino, no el Salvador resucitado quien se sienta con Dios en gloria?

El apóstol Pedro testificó de la exclusividad de Cristo. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hechos 4:12) Pedro lo hace absolutamente exclusivo: porque no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres que provea salvación eterna. Jesús es solo el Mesías, el hijo divino de Dios y el no compartirá su gloria con otra entidad.

Así mismo, Pablo declara: “Y cuál la supereminente grandeza de su poder…la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:19-21) Pablo entonces añade que Jesús es la cabeza exclusiva de todas las cosas. “y sometió todas las cosas bajo sus pies y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo” (Efesios 1:22-23).

Pablo también señala que un día cada criatura reconocerá exclusivamente a Jesús como Señor: “Por lo cual Dios también le exalto hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:9-11).

Toda lengua en la creación testificara, no que Mahoma es el señor, ni Alá, ni los millones de dioses hindúes, sino que Jesucristo es el único Cordero de Dios. Esta es la controversia central de esta guerra. Sin embargo, no se equivoque: la guerra presente no es por un nombre. Es por la divinidad de Jesús, el Señor resucitado.

lunes, 13 de julio de 2015

TRAERLOS A CASA A LA GLORIA by Gary Wilkerson

El Padre celestial no estaba dispuesto a perder a Sus amadas criaturas en manos de los poderes del infierno, así que ideó un plan para rescatarnos: “Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi pueblo” (Salmo 89:19). El Padre dijo a Su Hijo: "La humanidad se volverá débil y miserable a causa de su pecado, incapaz de encontrar su camino de regreso hacia Mí. Te nombro como Mi Santo para ayudarlos y traerlos de vuelta a Mi favor".

Lo siguiente que escuchamos son las propias palabras del Hijo sobre el pacto: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Salmo 40:8). Cada cosa que Jesús hizo en la tierra cumplió plenamente los términos del pacto: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar” (Juan 12:49).

La Biblia establece claramente estos términos. Jesús iba a despojarse de toda la gloria celestial, tomando un cuerpo humano: “[Él] se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7). Iba a soportar oprobios y sufrimiento, "varón de dolores, experimentado en quebranto”. Se fue haciendo indeseable al mundo: "no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos" (Isaías 53:2). Después de todo esto, él se entregaría en manos de hombres perversos, y en gran agonía pondría su vida como ofrenda por el pecado de la humanidad. Al hacer la expiación, él tendría que soportar la ira de Dios por un tiempo.

Dios entonces le especificó a Su Hijo el tipo de ministerio que debía emprender para redimir a la humanidad. Le dijo a Jesús: "Tu ministerio es llegar a ser un sacerdote. Conozco a todos mis hijos desde la fundación del mundo, y ahora te los daré como un rebaño para que tú los pastorees". Jesús testificó en la tierra: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).

Finalmente, el Padre instruyó a su Hijo: "Si escoges ir, entonces requeriré esto de ti: tú deberás predicar las buenas nuevas a los abatidos, vendar a los quebrantados de corazón, proclamar libertad a los cautivos, abrir las puertas de la prisión a los prisioneros, cargar con las debilidades de los débiles, soportar tiernamente a los ignorantes, suplir sus carencias con tu fuerza, alimentar al rebaño, llevarlos en tu seno, conducir suavemente a los jóvenes, prestar tu fuerza a los débiles, guiarlos a todos según tu consejo, prometerles el Espíritu Santo para continuar la obra de su liberación y traerlos a casa a la gloria contigo." (Ver Isaías 61:1-3).

sábado, 11 de julio de 2015

EL PUEBLO VALEROSO DE DIOS by Jim Cymbala

La lista de los guerreros valientes de David en 1 Crónicas 11:22 nos presenta a Benaía, cuyas hazañas incluyeron haber derrotado a dos de los mejores hombres de Moab. También mató a un león en un pozo nevado y resbaladizo. Quizás lo más asombroso fue haber vencido a un egipcio de altura suficiente como para ser un centro titular de los Chicago Bulls. Este gigante de aproximadamente 2,25 metros de estatura blandía una lanza que tenía un asta cuya solidez se asemejaba a un tubo de plomo, mientras Benaía sólo tenía un palo.

Aun así, Benaía "arrebató al egipcio la lanza de la mano y lo mató con su misma lanza. Esto hizo Benaía hijo de Joiada. . . . y fue el más distinguido de los Treinta "(1 Crónicas 11: 23-25).

En esos días, no era un doctorado lo que daba honor a una persona. El honor no fluía necesariamente a la persona que tuviera dinero o influencia o acceso a los medios. El honor resultaba de hacer hazañas para el rey.

¿Quién está realizando hazañas para Dios hoy? ¿En que estamos haciendo retroceder al enemigo? Ese es el gran anhelo de todas las personas de inclinación espiritual. No les encantan los sermones pulidos ni la técnica organizativa hábil. ¿Dónde están los hombres y mujeres ungidos por Dios para realmente hacer una diferencia?


Creo que conozco al menos a una de las valientes de Dios. Rina Gatdula, una mujer filipina, es como una hermana para mi esposa, Carol, y para mí. Dios la envió cuando se iniciaba el Brooklyn Tabernacle con un espíritu valeroso que resultó ser una tremenda bendición. Cuando nuestros ujieres eran intimidados por las personas ebrias u hostiles que ocasionalmente entraban, Rina los encaraba de frente con temeridad otorgada por el Espíritu Santo.

Aunque no tiene un don especial para hablar en público, tiene un ministerio de oración e intercesión que nos ayudó a través de muchas batallas. Ya sea por la necesidad de un edificio más grande o por la necesidad de que alguien que ha alejado vuelva al Señor, ella tiene el espíritu de Benaía. Ella no se suelta de Dios cuando las personas necesitadas se acercan al altar pidiendo ayuda. Ella conoce el arte fino de "orar sin desmayar" con las personas; muchos han encontrado liberación en Cristo porque ella se ha mantenido junto a ellos ante el trono de la gracia.

En la actualidad Rina viaja recorriendo las iglesias que han sido iniciadas por el Brooklyn Tabernacle, tanto en este país como en el extranjero, haciéndoles recordar las hazañas que pueden realizar por medio de Dios. Ella siempre parece despertar un espíritu de oración. Sea que esté en Harlem, San Francisco, o Lima, Perú, ella es un ejemplo viviente de una heroína de la fe.

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Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes patrocinadas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 10 de julio de 2015

DIOS ENVÍA LLAMADOS A DESPERTAR

El primer llamado que Dios le hizo a Israel para despertarlo vino como una invasión de Asiria. Este archienemigo atacó dos provincias israelitas: Zabulón y Neftalí. Afortunadamente, los ataques se limitaron a estos dos puntos y el daño fue mínimo. Sin embargo, Dios le estaba hablando claramente a Su pueblo. La nación escogida de Dios perdió su sentido de seguridad y no captó el mensaje que Dios le estaba hablando.

Entonces Israel recibió un segundo llamado y éste fue uno muy severo. Dos naciones que las Escrituras llaman "enemigas de Israel": los sirios y los filisteos, unieron fuerzas para atacar repentinamente a Israel. Según Isaías, el ataque vino "del oriente… del poniente" (Isaías 9:12). Esto quiere decir que los invasores vinieron del este y del oeste, rodeando a Israel. Y este ataque repentino fue totalmente devastador.

Después del ataque a las Torres Gemelas el 11 de Septiembre, 2001, la mayoría de los americanos se estaban preguntando: "¿Dónde estaba Dios en esta invasión repentina? ¿Qué se supone que haga Su pueblo con este desastre que les ha sobrevenido?" Isaías nos dice que Dios fue fiel en hablar a Su pueblo: "El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel" (Isaías 9:8). Dios habló una palabra clara y envió el mensaje a toda la nación.

Amados, este versículo nos dice algo muy importante para nuestra propia hora de devastación. Simplemente dice: "Dios siempre envía Su palabra". Nunca en la historia Dios ha dejado despistado a Su pueblo en tiempo de calamidad. Él nunca nos ha abandonado ni nos ha forzado a descifrar las cosas por nosotros mismos. Él siempre provee una palabra de entendimiento.

Aún ahora, el Señor está levantando atalayas santos que hablan por Él en estos tiempos. Estos pastores están sufriendo, llorando y arrepintiéndose mientras buscan el rostro de Dios. Y creo que están escuchando y entendiendo el mensaje del Señor tras los eventos presentes. Además, no tienen miedo de proclamar advertencias horrendas porque ellos saben que han oído de Dios. Están motivados a hablar de los propósitos de Dios detrás de estas calamidades.

jueves, 9 de julio de 2015

NO DEBEMOS PERDERNOS ESTE MENSAJE

Ministros y teólogos están diciendo en todas partes: "Dios no tiene nada que ver con estos desastres. Él no permitiría que ocurran cosas terribles". Sin embargo, nada está más lejos de la verdad. Esta manera de pensar está haciendo que nuestra nación rápidamente pierda el mensaje que Dios nos quiere hablar a través de la tragedia.

El hecho es que tenemos que tener una palabra de parte de Dios. Como muchos pastores, he llorado y me he afligido por las terribles calamidades. He buscado al Señor en oración y a través de Su Palabra. Y quiero decirte que he experimentado un pesar que es más profundo que el dolor que sentimos por la muerte de personas inocentes. Es un pesar que dice que si no captamos el mensaje de Dios, si cerramos nuestro oído a lo que Dios está proclamando a viva voz, entonces tenemos reservado para nosotros algo mucho peor.

El profeta Isaías habla directamente a lo que nosotros hemos experimentado. Si tienes alguna objeción en usar ejemplos del Antiguo Testamento, considera las palabras de Pablo sobre este asunto: "Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1 Corintios 10:11). Pablo deja claro que los ejemplos del Antiguo Testamento nos revelan cómo Dios se mueve en tiempos como los nuestros.

Para el tiempo en el que Isaías profetizó, Dios había estado tratando pacientemente con Israel por cerca de 250 años. El Señor había enviado "aflicciones ligeras" sobre Su pueblo, llamándolos al arrepentimiento. Él estaba tratando de sacarlos de su idolatría descarada, cortejándolos, para que vuelvan a Su bendición y favor.

Todos los profetas a lo largo de los años hablaron a Israel, básicamente la misma palabra: “Y servían a los ídolos… Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas” (2 Reyes 17:12-13).

Pero esta nación escogida de Dios rechazó el llamado de Dios al arrepentimiento. "Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz" (17:14). Estas personas se burlaron de los profetas que los llamaban a la humildad. Y en lugar de ello, ellos "siguieron la vanidad, y se hicieron vanos… dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios… y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira" (2 Reyes 17:15-18).

miércoles, 8 de julio de 2015

PLENAMENTE PREPARADO

Quiero ser un soldado que está totalmente preparado para el campo de batalla. Sé que la victoria es ganada mucho antes de que la batalla empiece. Es ganada en el campo de preparación, de entrenamiento y acondicionamiento. Cuando el enemigo súbitamente viene a mí, necesitaré toda la munición disponible, y esa munición es suplida por la poderosa Palabra de Dios, que he guardado en mi corazón. Así que, la próxima vez en que el diablo ataque, estoy confiado de que tendré de dónde sacar las reservas. Habré ganado la pelea a solas con Dios, antes de entrar al campo de batalla.

¿Eres un soldado comprometido, que cree que Dios te está equipando inclusive ahora mismo? Si es así, entonces estás cumpliendo tres requisitos:

1. Eres un diligente lector de la Palabra de Dios.
Mientras estudias las Escrituras, estás empezando a comprender cuánto Dios te ama. Si no estás convencido de Su absoluto amor por ti, no podrás superar ninguna crisis que venga. Y eres convencido de Su amor solamente devorando Su Palabra.

2. Estás cultivando una intimidad diaria con Dios, a través de un tiempo de oración de calidad.

Nuestro Señor desea que clamemos a Él en nuestros tiempos de crisis. Pero la oración durante nuestros tiempos duros y difíciles no es suficiente. Tenemos que buscar a nuestro Padre en los tiempos buenos también. Nuestra fe no debe ser ocasional. Debe provenir de una constante y creciente relación con el Señor.

3. Estás confiando que Dios no permitirá que enfrentes ninguna prueba sin darte los medios para soportarla.
Si una gran prueba viene sobre ti, no tienes que preocuparte si serás fuerte o desmayarás. Nuestro Padre da la gracia cuando es necesario. Y si has desarrollado una relación íntima y cercana con Él, Él derramará Su perdurable gracia sobre ti cuando la necesites.

Dios te invita a entrar en Su reposo, hoy.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

martes, 7 de julio de 2015

ENTRANDO EN EL REPOSO DE DIOS

Para entrar en el descanso de Dios, tenemos que renunciar a nuestros propios esfuerzos y sudor. Solamente la fe nos introduce en este perfecto descanso: “Pero los que hemos creído entramos en el reposo” (Hebreos 4:3). Simplemente, decidimos en nuestros corazones creer que Dios es fiel para libertarnos en todas las circunstancias, no importa cuán imposibles puedan parecer.

“Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:10). Cuando descansamos en Cristo, dejamos ya de poner una cara de valiente en los tiempos de problemas. No inflamos una aceptación falsa de nuestra crisis. Y no nos preocupamos de que podamos rendirnos ante el temor y empezar a cuestionar el amor de Dios. En pocas palabras, nuestra “mentalidad de esfuerzo” ha cesado de conducirnos. Ahora, hemos aprendido simplemente a confiar en el Señor.

¿Cómo desarrollamos esta clase de confianza? Buscamos al Señor en oración, meditamos en Su Palabra y caminamos en obediencia. Puedes objetar: “Pero todas esas cosas son obras”. Estoy en desacuerdo. Todas esas cosas son actos de fe. Mientras efectuamos estas disciplinas, estamos confiando en que el Espíritu Santo está obrando en nosotros, construyendo un estanque de reservas de fortaleza para nuestro tiempo de necesidad. Puede ser que no sintamos como si la fortaleza de Dios estuviera entrando en nosotros o que sintamos Su poder formándose en nosotros. Pero, cuando nuestra próxima prueba venga, estos recursos celestiales se manifestaran en nosotros.

Esta es la razón primordial por la que busco al Señor diligentemente; ayunar, orar, estudiar, tratar de obedecer Sus mandamientos mediante el poder del Espíritu Santo. No es porque sea un ministro que desea convertirse en un ejemplo. Hago estas cosas porque sé que todavía tengo muchas pruebas por delante. Mientras siga sirviendo al Señor, el diablo nunca me dará descanso. Tendré que enfrentar intensos combates, ataques sorpresivos. Y a pesar de todas las victorias y paz que ya he experimentado, siempre necesitaré que los recursos celestiales me ayuden a soportar.

lunes, 6 de julio de 2015

SOSTENIÉNDONOS FIRMEMENTE DEL NUEVO PACTO by Gary Wilkerson

“No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Salmos 89:4). El término “pacto" juega un papel integral en la fe cristiana. Sin embargo, nunca he oído a un predicador o maestro describiendo adecuadamente el significado de "pacto" en la vida de un cristiano. La Biblia misma se divide en dos pactos (o Testamentos), Antiguo y Nuevo. En todo el Antiguo Testamento, Dios hace un pacto después del otro pacto con la humanidad. ¿De qué se trata todos estos pactos? Más importante aún, ¿qué tienen que ver con nosotros hoy?

Un pacto es un acuerdo o compromiso entre dos o más partes, como un contrato. Contiene términos u obligaciones que cada parte debe llevar a cabo para cumplir con el acuerdo. Dichos pactos son jurídicamente vinculantes, y una vez que finalizan, cada parte puede ser penalizada por no cumplir con sus respectivos términos.

En la creación del Nuevo Pacto, Dios proyecta Su asombroso amor por la humanidad. Sin embargo, la iglesia ha sido ciega a esta doctrina increíble durante décadas. Cuando era un joven cristiano, me enseñaron que "la teología del pacto", enfocada en el Nuevo Pacto, era una doctrina licenciosa. La idea predominante era que el Nuevo Pacto era tan maravillosamente liberador, que la gente podría abusar de éste, cayendo en estilos de vida permisivos.

Aun así, cuanto más comprendo el Nuevo Pacto, más estoy convencido de que necesitamos su seguridad en estos peligrosos días finales. Su promesa tiene el poder de liberar, en la iglesia de Dios, toda la fuerza vencedora necesaria para que seamos más que vencedores en cualquier situación.

El Nuevo Pacto es un contrato formal entre el Padre y el Hijo. Y hoy, la semilla de un Israel espiritual, es traída a este pacto por la fe. "Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas" (Hebreos 8:6).

"Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él." (Salmos 89:28).

sábado, 4 de julio de 2015

REHUSANDOSE A RECIBIR UNA RESPUESTA NEGATIVA by Carter Conlon

La Biblia nos cuenta la historia de un hombre que fue donde su vecino por la noche y le pidió pan porque un visitante acababa de llegar y él no tenía nada para darle de comer.

“Y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.” (Lucas 11:7-8).

Importunidad significa que él simplemente no se irá. Hoy sería como el que ora: "Sé que esta generación necesita pan, pero no tengo suficiente provisión. No tengo el conocimiento suficiente y mi fuerza me falla, mi compasión es demasiado escasa, y mi valentía es condicional. No tengo la medida del Espíritu Santo que necesito para hacer una diferencia en esta generación, ¡Pero sé que Tú la tienes, y no me iré hasta que la obtenga! "¡Esa es la clase de oración que Dios está buscando!

Jesús continúa la narración de esta historia: “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lucas 11:9-10).

¿Quienes reciben? ¡Todos! ¡No sólo unos pocos superestrellas, no sólo el Elías o Eliseo ocasional, sino todo el mundo! ¡Y eso te incluye a ti!

Ten en cuenta que el Señor no se está refiriendo a una petición trivial. Cuando los 120 discípulos entraron en el aposento alto, no estaban pidiendo a Dios Su Espíritu en forma trivial o casual, sino que estaban conscientes de que el salir afuera y enfrentar a la multitud hostil podría causarles la muerte. Sin embargo, también sabían que Jesús les había dado una promesa de que serían Sus testigos, por lo que comenzaron a orar, negándose a recibir un “no” por respuesta.

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Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.

viernes, 3 de julio de 2015

VIVIENDO EN EL REPOSO DE DIOS

Mi esposa, Gwen, tenía 34 años de edad la primera vez que le encontraron cáncer. Estábamos devastados cuando recibimos la noticia. Nos habíamos trasladado recién con nuestra familia a Nueva York para iniciar un ministerio a las pandillas callejeras. Ahora, mientras caminaba por las calles predicando a los miembros de las pandillas y adictos, tenía que luchar contra las lágrimas de angustia y temor. Pero el Señor continuamente me aseguraba, “Yo soy fiel, David. No te abandonaré a ti ni a tus seres queridos.” Dios caminó conmigo a través de esta penosa experiencia de cáncer, y con cada una que le ha seguido.

Sin embargo, el Señor no desea que experimentemos la victoria una sola vez. Su meta no es que salgamos de una crisis diciendo: “Gracias, Dios, que pude mantener mi fe a través de esto.” Si, pudiste haberlo lograrlo a través de esa experiencia, pero, de la misma manera como le ocurrió al victorioso Israel en el Mar Rojo, eventualmente otra prueba vendrá, y esta puede ser una prueba totalmente diferente.

Vivir en el descanso de Dios es un estilo de vida. Él desea que seamos sostenidos por su paz y confianza en todas nuestras pruebas, sabiendo que nuestro sumo sacerdote se compadece de nuestras debilidades.

No entendamos mal: No estoy hablando acerca de lograr cierto estado de éxtasis. Muchos maestros de la Nueva Era sostienen que la única manera de soportar las crisis futuras, es endurecer tu corazón ahora y neutralizar todo tu amor. En breves palabras, si simplemente dejas de preocuparte por la gente, no sufrirás dolor. De esta forma, creas un escudo contra las calamidades de la vida.

Sin embargo, Dios nunca es glorificado cuando sus siervos se vuelven insensibles. Esto no es para nada el significado de Su descanso. Es acerca de aprender a confiar en que Él es fiel en sus promesas para nosotros en todas las cosas.

Soy padre de cuatro y abuelo de once, y puedo decir honestamente, que nunca ha habido un momento en el que pueda hacerme a un lado y observar a uno de mis hijos o nietos sufriendo, sin querer involucrarme en su sufrimiento. En tales tiempos, he hecho todo lo que ha estado en mi poder para sanarlos y librarlos. Te pregunto, ¿Cuánto más nos ama nuestro Padre celestial, que camina con nosotros en nuestras pruebas, y ansia sanar nuestras heridas?

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11)

jueves, 2 de julio de 2015

UN LUGAR DE PERFECTO REPOSO

Existe un lugar en Cristo donde no hay ansiedad por el futuro. En este lugar, no hay temor de que pueda venir una súbita calamidad, o aflicción, o desempleo. No hay temor de hombre, de fallas, o de perder el alma. Este lugar es uno de total confianza en la fidelidad de Dios. El escritor de Hebreos lo llama el lugar del reposo perfecto.

Esta clase de reposo perfecto fue ofrecido a Israel. Pero la duda del pueblo y su incredulidad los mantuvo fuera del reposo de Dios: “…y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de incredulidad.” (Hebreos 4:6). Los Israelitas vivieron en constante temor y espanto, siempre esperando que suceda la próxima crisis. Como resultado, estuvieron desolados en sus pruebas.

Si Israel hubiera entrado en este reposo, la obra de Dios en su pueblo podría haber sido completa. Pero debido a que no fue así, el Señor continua buscando en cada generación a un pueblo que entrará: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9).

Dios nos está diciendo, “Esta oferta de reposo es para ti hoy. Todavía existe un lugar en Mí donde toda duda y temor ya no existen. Es un lugar donde estarás preparado para cualquier cosa que pueda venir”. Por consiguiente, Su Palabra nos insta: “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado” (Hebreos 4:1).

Hoy, multitudes del pueblo de Dios nada conocen del reposo en Cristo. Mientras leen los horribles reportes en las noticias diarias, reportes de tragedias, calamidades y muertes, se llenan de temor y espanto, y su oración constante es: “Oh, Dios, por favor no me quites a uno de mis seres queridos. Nunca podría sobreponerme al dolor”.

Sin embargo, si descansas en el Señor, no sucumbirás a esta clase de temor. No caerás en pánico o miedo súbito cuando seas golpeado por una crisis inesperada, y no perderás la esperanza, acusando a Dios de haberte traído esos problemas. Si, soportarás el dolor que es común a cada ser humano, pero, tendrás reposo en tu alma, porque sabrás que Dios tiene el control de todo lo que te concierne.

miércoles, 1 de julio de 2015

EL PODER PROTECTOR DE DIOS

El mundo ansia ver un testimonio del poder protector de Dios y continuará preguntándonos hasta que Jesús venga: “Oh, Cristiano, te veo sirviendo a Dios fielmente. Ayunas, oras y testificas de Su gloria y poder, aunque ahora estás en la prueba más grande de tu vida. Dime: ¿Te ha sostenido Dios a través de esta circunstancia? ¿Cuál es tu testimonio ahora que estás en la cueva de los leones?

Puedes imaginarte el gozo que Darío sintió cuando oyó la voz de Daniel respondiendo: “¡Oh rey, vive para siempre! Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones para que no me hiciesen daño”(Daniel 6:21-22). Daniel estaba vivo y muy bien. Sin embargo, no creo que este siervo de Dios haya dormido tranquilamente aquella noche. Daniel no era un súper humano, como tampoco lo es ninguno de nosotros hoy. Y nuestro Dios no espera que actuemos fuera de lo natural cuando enfrentamos estas clases de crisis. Nuestros sentimientos de turbación durante tales momentos son normales.

En mi opinión, Daniel veló y oró toda la noche. Cada vez que un león bostezó, mostrando sus dientes, Daniel debe haber clamado silenciosamente: “Aún confío, Señor, y creo que tú cerrarás la boca de este animal”. Se aferró a su fe y las Escrituras nos dicen que: “…ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.” (Daniel 6:23).

Un hombre confió en Dios ante los ojos de los hombres y un reino completo fue impactado. La Biblia declara: “El rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra:…De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino, todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel. Porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, su reino no será jamás destruido y su dominio perdurará hasta el fin. El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones.”(Daniel 6:25-27).

¿Entiendes lo que Darío estaba afirmando aquí? Él estaba engrandeciendo a Dios, no solo por sus maravillas naturales, sino porque había librado a Daniel de la muerte. Este rey pagano tuvo que ver solo a un creyente que verdaderamente creía lo que predicaba, y por su parte, él declaró, “Yo vi a un hombre que mantuvo un testimonio de su Dios. Nunca dudó. Y el Señor lo libró del poder del infierno”.