miércoles, 8 de abril de 2015

PENSAMIENTOS DE DIOS PARA SU PUEBLO

David dijo: “Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.” (Salmo 40:5).

Dios habló a los israelitas en la cautividad de Babilonia: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

¡Dios pensó en ti antes de que nacieras! ¡Pensó en ti cuando tu vida era infundida a una célula…cuando aún estabas en el vientre!

“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” (Salmo 139:16).

Aceptamos el hecho de que tiene cuidado de nuestro cuerpo, pero Él va mucho más allá, pues cuenta cada cabello, hueso, músculo, célula y fibra. Él está consciente de cada lágrima que has derramado, las ha contado todas y las ha puesto en una botella. “Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?” (Salmo 56:8). No logro comprenderlo, Él cuenta mis cabellos, cuenta mis lágrimas y las guarda en una botella. Piensa en ello: no ha perdido ni una lágrima tuya de tristeza, alegría o arrepentimiento.

Él piensa en nosotros cuando nos acostamos en la cama y cuando nos levantamos. Él piensa en nosotros a cada paso que damos. Él sabe y entiende cada pensamiento que pensamos. Está escrito: “Jesús…[conocía] los pensamientos de ellos” (Lucas 5:22).

El cielo está poblado de seres creados, altamente inteligentes: ángeles, serafines, querubines y los veinticuatro ancianos. Ellos son testigos de la fidelidad de nuestro Dios. Ellos saben de todas las promesas que Dios nos ha hecho acerca de Su atención hacia cada detalle. ¡Le oyen hablar de su cuidadosa y completa provisión para guardarnos y velar por nosotros! Todo el cielo alaba a Dios, arrojando sus coronas a Sus pies, que es la prueba de que ellos contemplan y creen en Su fidelidad.

¡Se puede confiar en que Dios hará todo lo que dijo que haría!