miércoles, 1 de abril de 2015

EL LAZO ESTÁ ROTO

En sus epístola a Timoteo, Pablo planteó la posibilidad de caer en una trampa satánica: "Para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo" (1 Timoteo 3:7). Pero también dio el escape de dicha trampa satánica: "Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él" (2 Timoteo 2:26).

La palabra griega usada para "lazo", mencionada en ambos versículos significa una trampa, una preparación de un lazo o nudo corredizo para el cuello. Se refiere a una trampa bien elaborada. "Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios...me han puesto lazos" (Salmos 140:5). Queda claro que Satanás está construyendo una horca.

Años atrás, el diario "The New York Times" publicó en su página frontal una fotografía de un evangelista que había caído y se encontraba esposado. ¡Él estaba llorando, incoherente, encadenado! Satanás había puesto una trampa, un lazo muy bien concebido, muy bien planeado para este hermano.

No me importa quién seas, cuán santo y puro seas, cuánto tiempo hayas caminado con Dios ni cuán viejo o joven seas. No me importa cuánto insistas en decir que tú jamás harías algo así, ¡cuidado! El diablo quiere que tú también caigas. "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir" (Juan 10:10).

¿Sabes que todos nosotros tenemos la capacidad de caer así de bajo, así de profundo en un horrible pecado, con todo su engaño, apariencias, mentiras y deseos pecaminosos incontrolables?

Cuando vi la foto del evangelista que había caído, no pregunté: "¿Cómo pudo haber hecho tales necedades, teniendo los ojos abiertos?" En lugar de ello, lloré y dije dentro de mí: "¡Señor, yo pude haber hecho eso! Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios".

Mirando hacia atrás en el tiempo, puedo ver dónde fue que el diablo me puso muchas trampas intrincadas y bien planificadas porque quería destruirme. Hoy puedo decir, como David: "Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros" (Salmos 124:7).