jueves, 16 de abril de 2015

NO HAY PROBLEMA QUE ÉL NO PUEDA ARREGLAR

En Marcos 9, un padre perturbado trajo a su hijo poseído a los discípulos de Jesús, buscando liberación. Este chico no estaba simplemente pasando problemas ni estaba siendo tan sólo rebelde. Él estaba lleno de espíritus malignos que controlaban todas sus acciones. Su estado era bastante conocido en dicha región y cuando los demás padres lo veían acercarse, lo más probable es que llevaran a sus hijos a casa.

Nadie creía que este pobre chico tuviera esperanza. Era sordomudo, así que sólo emitía sonidos guturales. Echaba espuma por la boca como perro rabioso y físicamente era sólo huesos y piel, demacrado debido a sus terribles luchas. Su padre tenía que agarrarlo continuamente porque los demonios querían echarlo al río, al lago o al fuego más cercano para matarlo.

Me pregunto cuántas veces este padre tuvo que saltar en un estanque y arrastrar a su hijo para rescatarlo. Este debía ser un trabajo a tiempo completo: El sólo impedir que su hijo se mate. Imagínate la cantidad de cicatrices y quemaduras en el cuerpo destrozado de ese chico. Yo estoy seguro de que el corazón del padre estaba diariamente quebrantado por ver a su hijo en esa condición, sin que nadie pueda ayudar.

Ahora bien, mientras el padre estaba delante de los discípulos, Satanás comenzó a manifestarse en el chico. Comenzó a echar espuma por la boca y a revolcarse en la tierra, contorsionándose y girando salvajemente. La Escritura nos dice que los discípulos oraron por él, quizás durante mucho tiempo, pero nada sucedía.

Parecía ser una situación imposible. De pronto, los fariseos dudosos se juntaron alrededor, preguntando: "¿Por qué no sanó el niño? ¿Este caso es demasiado difícil para ti, Jesús? ¿En estos casos, el diablo es más poderoso?".

¡Pero luego Jesús apareció en la escena! Cuando Él preguntó qué estaba pasando, el padre del chico respondió: "Traje a mi hijo a Tus discípulos, pero ellos no pudieron sanarlo. Para él ya no hay esperanza". Jesús simplemente respondió: "Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Marcos 9:23). Cristo les estaba diciendo a todos los presentes: "¿Creen ustedes que Yo puedo con todas las situaciones, con excepción de aquellas que están bajo el control del diablo? Les digo, no hay problema, ni circunstancia imposible que Yo no pueda arreglar".