miércoles, 15 de abril de 2015

DIOS DE LO IMPOSIBLE

No es suficiente que nosotros simplemente creamos en Dios como creador, el hacedor de todas las cosas. También debemos creer que Él es un Dios que anhela hacer lo imposible en nuestras vidas. La Biblia lo dice claramente: Sí no creemos esto acerca de Él, no confiamos en Él en absoluto.

En mi opinión, no interesa la cantidad de consejos que una persona reciba: Si no cree que Dios puede obrar un milagro, nada bueno sucederá. No me malinterpreten, yo no estoy en contra de la consejería cristiana, pero no sirve de nada aconsejar a una persona que no está totalmente convencida de que Dios puede solucionar el problema, sin importar cuál sea dicho problema.

Las parejas deben creer que Dios puede salvar su relación, de otra forma, mi consejo es en vano. Las cosas pueden verse absolutamente sin esperanza para ellos; pueden haber guardado años de resentimiento y amargura. Aun así, tienen que estar convencidos de que Dios puede hacer lo imposible.

A dichas parejas yo les digo de frente: "Sí, les voy a aconsejar, pero primero tengo que preguntarles: ¿Creen ustedes de verdad que Dios puede arreglar su matrimonio? ¿Tienen la fe para creer que, sin importar cuán imposible vean la situación, Él tiene el poder para restaurar su relación?"

Algunos responden: "Pero Ud. no sabe lo que he atravesado con mi pareja. He sido herido profundamente. Mi dolor es más fuerte de lo que Ud. pudiera alguna vez haber imaginado". Este tipo de respuestas me demuestra que ellos han creído la mentira del diablo. Él los ha convencido de que su situación ya no tiene esperanza. Sin embargo, Jesús habló claramente a cada uno de sus hijos: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios" (Lucas 18:27).

A lo largo de todo lugar, los cristianos están tirando la toalla en sus matrimonios. Incluso, algunos amigos ministros se están divorciando. Cuando hablo con ellos sobre su situación, me doy cuenta de que ellos no creen que su matrimonio pueda ser sanado. Simplemente, ellos no confían que Dios puede hacer lo imposible por ellos.

No creemos verdaderamente en Dios, a menos que creamos que ¡Él es el Dios de lo imposible!