jueves, 19 de julio de 2012

DIOS AUN ES FIEL

Cuando Samuel ungió a David para ser el rey de Israel, a este hombre joven le fue dado un nuevo corazón: “Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová.” (1 Samuel 16:13).

David llegó a ser un hombre de Dios, sabio, amado y lleno de temor por Dios: “David se conducía prudentemente en todos sus asuntos y Jehová estaba con él.” (18:14).

David fue un hombre de mucha oración. Él alababa al Señor como pocas personas lo habían hecho, bendijo el corazón de Dios con sus alabanzas y salmos. Nadie pudo haber tenido tanta intimidad con Dios como David.

David también fue un hombre de gran fe. Él se condujo a pelear contra Goliat y llegó a ser un gran guerrero para Saúl. Mujeres cantaban de sus victorias en el campo de batalla. Claramente el Espíritu de Dios estaba sobre este hombre y obviamente el Señor tenía un plan para su vida.

Pero entonces Saúl vino hacia David con ira y este tuvo que huir. Él tomó a 400 de sus hombres y huyó a la tierra del gigante Goliat, a quien había derrotado. Tome en cuenta este acto de infidelidad. David no le preguntó al Señor acerca de esta decisión. Por el contrario, en busca de refugio él había decidido poner su vida en las manos del rey de Gat. Pero en Gat, se levantaron susurros de hostilidad, “¿no es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: ‘Hirió Saúl a sus miles, y David a sus diez miles?’” (Ver 1 Samuel 21:11.)

David fue llevado al rey. Él sabía que estaba atrapado en problemas así que pretendió estar enojado, se fingió loco, arañaba las puertas y dejaba que la saliva le corriera por la barba. Él esperaba que su “locura” lo librara del rey Aquis.

Qué testimonio tan pobre fue este delante de todos sus hombres. Aquis miró a David y le dijo, “Este hombre está demente. ¡Sáquenlo de aquí!”

David fue infiel en ese momento pero Dios aún se mantuvo fiel. Él no abandonó a David. Mientras David actuaba tontamente, el propósito eterno de Dios para él continuó. El reino de Saúl se debilitaba día con día y Dios hizo todo para asegurar la bendición que tenía para David.