martes, 31 de marzo de 2009

GUARDADOS PARA UN PROPÓSITO

David oró, “Guárdame, Dios, porque en ti he confiado” (Salmo 16:1). La palabra Hebrea que Davis usa para guardar en este verso, está llena de significado. Dice en esencia, “Pon un cerco alrededor mío, una pared de espinas que me protejan. Guárdame y cuídame. Observa todos mis movimientos, mis entrar y mis salir.”

David plenamente creyó que Dios guarda a los justos. Y las Escrituras dicen que David fue ayudado y cuidado en todos sus caminos. Este hombre bendecido declaró, “Por cierto no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma” (Salmo 121:4-7).

La misma palabra Hebrea para guardar aparece en este pasaje también. Una vez más, David está hablando de un cerco divino de Dios, la pared de protección sobrenatural. Él nos está asegurando, “Dios tiene su ojo sobre ti dondequiera que vayas.”

Verdaderamente, el Señor está con nosotros en todo lugar: en el trabajo, en la iglesia, mientras estamos de compras. Él está con nosotros en nuestros carros, en los buses, en los trenes subterráneos. Y mientras hace eso, David dice, Dios nos guarda de todo mal. En corto, Dios está cuidando todo. Él ha prometido inutilizar cualquier arma que posiblemente se forme contra sus hijos.

Tiempo tras tiempo Dios ha probado que es un guardador de su pueblo. Pero, ¿para qué propósito? ¿Por qué está tan empeñado el Señor en guardarnos? Encontramos una idea en las palabras de Moisés: “Jehová nos mandó que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días y para que nos conserve la vida, como hasta hoy” (Deuteronomio 6:24). Moisés dice que Dios les dio los mandamientos con una razón: para guardarlos y cuidarlos. Pero, ¿para qué? Por la misma razón que Dios quiere salvarnos y protegernos a nosotros.

Piense en todas las maneras que Dios guardó a Israel, su pueblo escogido. Él los guardó de las diez plagas en Egipto. Él los libró del ejército de Faraón en el Mar Rojo. Él los sanó de las mordidas mortales de las serpientes en el desierto. Y las personas testificaron del poder guardador de Dios a sus hijos y a sus nietos. “El Señor nos libró de todos nuestros enemigos. Él nos dio comida y agua, y mantuvo nuestras ropas sin que se gastaran. Él guardó a Israel en todo.” 

¿Pero ese era todo el testimonio de Israel? ¿Fueron esas personas guardadas y protegidas para terminar muriéndose en el desierto? Moisés testificó, “Y nos sacó de allá para traernos y darnos la tierra que prometió a nuestros padres” (Deuteronomio 6:23). Moisés le estaba diciendo a Israel, “Miren a todas las maneras milagrosas que Dios usó para sacarlos de la esclavitud. ¿Por qué creen que hizo todo eso? ¿Por qué creen que él los eligió y les puso marca de especial desde la fundación del mundo? ¿Por qué él los libró de la esclavitud? ¿Por qué los bendijo cuando merecían ser abandonados?”

El Señor  lo ha preservado a usted para poder llevarlo a un lugar. Él quiere lograr algo en su vida que va más allá de los milagros. El Señor guardó a los Israelitas y les puso una muralla alrededor para un propósito específico: Para llevarlos a un lugar donde serían usados. Él los estaba guiando a la Tierra Prometida, un lugar de destino.

lunes, 30 de marzo de 2009

NO ESTAMOS SIN ESPERANZA

Nosotros que conocemos la justificación de Cristo, no podemos vivir como aquellos que no tienen esperanza. Hemos sido bendecidos tanto con el amor de Dios, como también el temor de Dios. Y su deseo para con nosotros en los tiempos oscuros y más terribles es obtener su gozo y alegría. Aun cuando vemos juicio cayendo alrededor nuestro, debemos cantar y regocijarnos con júbilo – no porque el juicio ha llegado, sino que lo hacemos aún cuando hay juicio.

Isaías 51:11 comienza con la palabra
Ciertamente, que significa “a la luz de lo que acabo de decir.” ¿Qué es lo que Dios ha dicho aquí? Él le ha recordado a su pueblo, “[Yo] el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos” (Isaías 51:10), que significa, “Yo todavía soy el Señor, el de tiempos antiguos, el que hace milagros. Y mi brazo sigue siendo fuerte para librarte.”

Así que, ¿qué es lo que Dios quiere que su pueblo conozca a la luz de esta verdad? Él lo dice todo en un verso, Isaías 51:11:

· “
Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sión cantando.” En otras palabras: “Voy a tener un pueblo que vuelve a mí con confianza, fe y certeza. Ellos quitan sus ojos de las condiciones que los rodean. Y ellos reciben de vuelta su canción alegre.”

· “Y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas.” El gozo que el pueblo de Dios experimenta no será sólo por un Domingo en la mañana, o una semana o un mes. Durará a través de los años, a través de los tiempos difíciles, aún hasta el final.

· “Tendrán gozo y alegría.” Dios miró a través de los tiempos y dijo: “Voy a tener un pueblo que obtendrá alegría, que la tomará y la poseerá. La agarrarán, y será de ellos.”

· “Y huirán el dolor y el gemido.” Esto no significa que todo nuestro sufrimiento terminará. Significa que nuestra confianza en el Señor nos pone por encima de cada dolor y prueba. Tales cosas no podrán robarnos de nuestra alegría y felicidad en Cristo.

domingo, 29 de marzo de 2009

MANIPULADORES DE SERPIENTES

Usted no puede trabajar efectivamente para Cristo a no ser que esté dispuesto a enfrentar los riesgos que esto envuelve. Jesús nos advirtió acerca de los riesgos de encontrarnos con serpientes.

Yo digo esto de manera suave, pero la Biblia dice que los impíos son como serpientes venenosas, y debemos ser personas dispuestas a manipular serpientes. Yo creo que es significante que la Biblia llama a Satanás “la serpiente antigua” (Apocalipsis 12:9). Y Cristo prometió, “Tomarán en las manos serpientes…” (Marcos 16:18).

Jesús dijo, “Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar” (Lucas 14:23). Pero en Eclesiastés se nos advierte: “Al que aportillare el vallado, le morderá la serpiente” (10:8). Los vallados están llenos de serpientes, pero como pescadores de hombres, se nos dice: “¿O si [te pide] pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? (Lucas 11:11).

A los ganadores de almas se les promete “…y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño…” (Marcos 16:18). Esto se refiere a que si un misionero u otro creyente accidentalmente beben veneno, pero hay algo más grande escondido en las Escrituras. De igual manera que nosotros como Cristianos bebemos de la sangre de Cristo – el río de vida, de su divino amor y belleza – nosotros inconscientemente también bebemos del veneno de este mundo cuando vamos a predicar el evangelio.

Nosotros absorbemos tanto del espíritu de este mundo, tomamos tantas cosas mortíferas en nuestra vida espiritual, que a no ser que recibamos la protección del Espíritu Santo, yo no veo cómo puede un obrero Cristiano ir a donde están los pecadores. Usted no puede evitar beber en su espíritu algunas de esas cosas que ni podemos mencionar. Pero si usted bebe cualquier cosa mortífera mientras usted está yendo en busca de serpientes en el poder de Cristo, el veneno no le hará daño. Cuando el Señor comenzó a mostrarme esta verdad, yo volvía a mi casa y oraba, y podía sentir el aliento del Espíritu Santo derramándose por todo mi ser. El veneno se salía afuera y yo podía pararme limpiado y puro – sin daño.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿EL MORIR ES GANANCIA?

Pablo lo dijo: “El morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Esa forma de hablar es absolutamente extranjera a nuestro vocabulario espiritual moderno. Nos hemos convertido en tales adoradores de la vida, que tenemos muy pocos deseos de estar con el Señor.

Pablo dijo, “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23). Pero, por el bien de edificar a los convertidos, él pensó que era mejor “quedarse en la cáscara.” O como él lo dijo, “quedar en la carne”.

¿Era mórbido Pablo? ¿Tenía él una fijación no saludable con la muerte? ¿Mostró Pablo una falta de respeto por la vida con la que Dios lo había bendecido? ¡Absolutamente no! Pablo vivió su vida plenamente. Para él la vida era un regalo, y él la había usado bien para pelear la buena batalla. Él había vencido el miedo al “aguijón de la muerte” y podía decir ahora, “Es mejor morir y estar con el Señor que quedarme en la carne.”

Aquellos que mueren estando en el Señor son los ganadores; nosotros los que nos quedamos somos los perdedores. ¡La muerte no es la sanidad final: la resurrección lo es! La muerte es la travesía, y algunas veces esa travesía puede ser dolorosa. No importa cuánto dolor y sufrimiento hacen estragos en los cuerpos, es nada comparado con la gloria inexplicable que les espera a aquellos que soportan la travesía.

Cualquier mensaje sobre la muerte nos molesta. Tratamos de ignorar aún pensar en ello. Las personas que hablan sobre eso las consideramos mórbidas. Ocasionalmente hablamos sobre cómo ha de ser el cielo, pero la mayoría del tiempo el tema de la muerte es tabú.

¡Cuán diferentes eran los primeros Cristianos! Pablo habló mucho sobre la muerte. De hecho, en el Nuevo Testamento nuestra resurrección de los muertos se la llama nuestra “esperanza bienaventurada”. Pero hoy día, a la muerte se la considera una intrusa que nos separa de la buena vida a la que nos hemos acostumbrado. Hemos llenado nuestras vidas con cosas materiales hasta el punto de hundirnos. El mundo nos ha atrapado con el materialismo. No podemos imaginarnos que podamos dejar nuestras hermosas casas, nuestras cosas amadas, nuestros tiernos conyugues. Parecería que pensamos, “Morir resultaría en una gran pérdida. Yo amo al Señor, pero necesito tener tiempo para disfrutar mi hacienda. Acabo de casarme. Tengo que probar mis bueyes. Necesito más tiempo.”

¿Ha notado que se habla muy poco sobre el cielo hoy en día, o acerca de dejar este mundo? En lugar de eso, nos bombardean con mensajes de cómo usar nuestra fe para adquirir más cosas. ¡Qué concepto tan aturdido de los propósitos eternos de Dios! Con razón hay muchos Cristianos que están temerosos de pensar en la muerte. La verdad es que, estamos lejos de entender el llamado de Cristo a dejar al mundo y a todas sus ataduras. Él nos llama a venir a él y morir, morir sin construir recordatorios nuestros, a morir sin preocuparnos cómo seremos recordados. Jesús no dejó ninguna autobiografía, ni oficinas corporativas, ni universidades o escuelas Bíblicas. Él no dejó nada que perpetuase su recuerdo, sólo el pan y el vino.

miércoles, 25 de marzo de 2009

LA LECCIÓN DEL HIJO PRÓDIGO

La Biblia dice, “Y cuando aún estaba lejos [el hijo pródigo], lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Yo creo que el hijo pródigo volvió a casa por lo que había vivido con su padre, por la historia que tenían. Este joven conocía el carácter de su padre - y aparentemente había recibido un gran amor de él. Él debió de haber sabido que si retornaba, él no sería condenado por sus pecados ni les serían echados en cara.

Note cómo el padre del hijo pródigo lo recibió en tal lamentable estado. El joven tenía intención en ofrecer una confesión de todo corazón a su padre. Pero cuando él vio a su padre, él no tuvo la oportunidad de confesar completamente. Su padre lo interrumpió corriendo hacia él y abrazándolo.

El joven sólo pudo pronunciar el comienzo de su disculpa, diciendo, “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (v. 21). Pero su padre no esperó a que terminara. Para él, el pecado del joven ya había sido saldado. La única respuesta del padre fue dar una orden a sus siervos: “Pónganle el mejor vestido a mi hijo y anillos en sus dedos. Preparen un festín, porque vamos a celebrar. Regocíjense todos – mi hijo está en casa.” Él conocía el corazón de su hijo. Él sabía que se había arrepentido completamente.

El pecado no era el tema para este padre. El único tema en su mente era el amor. Él quería que su muchacho sepa que fue aceptado aún antes de que él pudiese pronunciar una confesión. Y ese es el punto que Dios quiere mostrarnos a todos: Su amor es más grande que todos nuestros pecados. “Su benignidad te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4).

martes, 24 de marzo de 2009

CÓRTALOS

Jesús le dijo a sus discípulos, “Por lo tanto, si tu mano o tu pié te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego” (Mateo 18:8).

Jesús aquí comienza diciendo Por lo tanto, que significa “a la luz de esto que he dicho.” Él está adjuntando esta afirmación a todo el contexto de la lección que ha estado enseñando acerca de mezclar las obras con la cruz. Así que cuando él dice aquí, “Si tu mano o tu pie te es ocasión de caer,” él está hablando de la ofensa que la cruz trae a la carne.

Cuando Jesús dice, “sácalo – córtalo” él les está hablando primero a los judíos que lo escuchaban, acerca de la confianza que tenían en sus buenas obras. La mano, pie y ojo, todos ellos representan a la carne – instrumentos de independencia, por los cuales los hombres se van por su propio camino, dependiendo en su propia voluntad y en su esfuerzo humano para deshacerse de las ataduras del pecado. Cristo le está diciendo a tal persona, “Tu ojo está enfocado en las cosas equivocadas. Tú estás mirando a tu propia habilidad y poder. Por lo tanto, arranca tu ojo. Tú tienes que quitar de tu cuerpo, mente y corazón tal manera diabólica de pensar. Renuncia a eso, remuévelo quirúrgicamente. Corta de ti toda esperanza de ofrecerle a Dios cualquier cosa que sea de tu propio mérito o bondad. Lujurias y ofensas deben de ser cortadas – pero no por tus manos. Es el trabajo del Espíritu.”

“Luego simplemente corre a mis brazos. Humíllate como un niño abrazando mi victoria en la cruz. Comprométete a una vida de devoción total y de dependencia en mí. Debido a mi trabajo en el Calvario, ya no eres tuyo. Te he comprado. Mi Espíritu cumplirá mi demanda de Santidad en ti.”

lunes, 23 de marzo de 2009

¡NO PUEDO HABLAR CONTIGO…A NO SER QUE…!

Lamentablemente, un gran número de Cristianos no conocen la voz de Dios. Algunos pasan meses, aun años sin recibir una palabra íntima del Señor en su hombre interior. A algunos Dios les habló un tiempo. Pero con el pasar de los años, ellos han aprendido a silenciar la voz de Dios en sus corazones. Otros se han apartado de ver tantas tonterías entre aquellos que creen que cada palabra que les viene a sus mentes es divina. Esas personas se jactan que “Dios me dijo”- ¡cuando “la palabra” que escuchan es sólo la voz de su carne codiciosa!

Si usted quiere conocer y escuchar la voz de Dios en los días que vienen, debe de estar listo para escuchar sobre limpieza antes que él le hable de dirección. Muchos Cristianos quieren que Dios les diga cómo seguir teniendo lo que han ganado, cómo proveer para sus familias, cómo mantener sus negocios o sus carreras a flote. Pero la verdad es que, antes que Dios nos dé una voz de dirección en cualquiera de estos temas, él nos hablará de sus mandamientos.

“Esto os mando: Que os améis unos a otros” (Juan 15:17). Dios primero le hablará a usted sobre su comportamiento en su hogar con su esposa e hijos – sobre su temperamento fuerte, sus rencores, su espíritu que no perdona. Él le mostrará cada secreto oculto que usted tiene – y él le dirá de una manera amorosa, “Yo quiero ser tu consejero, tu abogado, tu guía, tu protector, tu proveedor. Yo quiero caminar contigo a través de cada prueba y problema. Y yo quiero darte mi favor, bendecirte, y cuidarte con mi Espíritu. Pero primero, tienes que ser honesto conmigo acerca de los ídolos escondidos que tienes en tu corazón. Ahora mismo, tú los tienes – ¡pero debes entregarlos! ¡Tú y yo simplemente no podemos caminar juntos a no ser que estemos de acuerdo en estos asuntos del corazón!

domingo, 22 de marzo de 2009

APRENDA A CONOCER LA VOZ DE DIOS

Dios quiere que sepamos que no importa cuán difíciles las cosas se pongan para nosotros, él sustentará a todos los que confían en él – con el poder de su calmada, suave voz hablándonos diariamente a nuestro hombre interior.

Esto lo confirma el profeta Isaías: “Entonces tus oídos oirán detrás de ti la palabra que diga: Este es el camino, andad por él y no echéis a la mano derecha, ni tampoco os desviéis a la mano izquierda” (Isaías 30:21). Usted tiene que entender, Isaías entregó esta palabra a Israel durante los peores tiempos. La nación estaba bajo juicio, en absoluta ruina, con todo derrumbándose. Y así Isaías les dijo a los líderes de Israel, “¡Vuélvanse al Señor ahora! Él quiere darles una palabra de dirección – él quiere hablarles, diciendo ‘Vayan por éste lado, vayan por este otro, aquí está el camino…” Pero ellos no escucharían. ¡Ellos decidieron que buscarían ayuda con Egipto para que los salven! Ellos pensaron que podían depender de los carros egipcios, de los caballos y de los suministros para poder seguir hacia adelante.

Dios no envió todo su juicio sobre Israel en ese momento. En lugar de eso, él decidió esperar pacientemente hasta que cada plan fuera inútil. Él dijo, “Mientras ellos están corriendo de un lado al otro maquinando cómo sobrevivir, yo esperaré. ¡Quiero mostrarles a ellos mi misericordia, a pesar de su maldad!” (v. 18). Evidentemente, todo falló, y las cosas empeoraron para la nación. Finalmente, cuando todas sus maquinaciones fracasaron, Dios le dijo al pueblo, “¡Ahora dejen que yo me haga cargo! Abran sus oídos y yo les hablaré. Yo conozco la salida, y yo los dirigiré. Quiero guiar cada movimiento que hacen, hacia la derecha y hacia la izquierda para librarlos. ¡Yo los guiaré con mi voz – hablándoles, diciéndoles qué hacer, hasta el último detalle!”

Lo que importa – lo que es vitalmente importante – es que usted conozca la voz de Dios. Él todavía sigue hablando. Él lo ha dicho claramente, “Mis ovejas conocen mi voz”. Hay muchas voces en el mundo hoy día – voces fuertes exigentes. Pero hay aquella voz calmada, suave del Señor que puede ser conocida y escuchada por todos los que confían en lo que Jesús dijo.

jueves, 19 de marzo de 2009

PAZ CON DIOS

Jesús murió en la cruz para comprar mi paz con Dios – y él está en el cielo ahora manteniendo esa paz, para mí y en mí. La paz que tenemos con Dios a través de Jesucristo distingue nuestra fe de las otras religiones.

En cada otra religión aparte del Cristianismo, el problema del pecado nunca está terminado. El dominio del pecado simplemente no ha sido quebrado. Por lo tanto no puede haber paz. “¡No hay paz para los malos!, ha dicho Jehová” (Isaías 48:22). Pero tenemos un Dios que provee paz perdonando nuestros pecados. Esta es la razón misma por la cual Jesús vino a la tierra: para traer paz a una humanidad llena de problemas y con miedo.

¿Cómo mantiene Jesús la paz de Dios para mí? Él lo hace de tres maneras:
· Primero, la sangre de Cristo removió la culpa de mi pecado. En ese sentido, Pablo dice, “Él es nuestra paz” (Efesios 2:14). Jesús hizo paz para mí a través de su sangre.
· Segundo, Cristo mantiene mi paz y gozo por la fe: “Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13).
· Tercero, Jesús me regocija con la esperanza de entrar en la gloria. “Y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:2).

Para ponerlo de una manera simple, paz es la ausencia del miedo. Y una vida sin miedo es una vida llena de paz.

Cuando Jesús ascendió al cielo, él no solo disfrutó de la gloria que se le había otorgado. No, él fue al Padre para mantener la paz que ganó con tanto dolor para nosotros en el Calvario.

Nuestro Salvador está vivo en la gloria ahora mismo. Y él es completamente humano, con manos, pies, ojos, cabellos. Él también tiene las cicatrices en sus manos y en sus pies, y la herida en su costado. Él nunca desechó su humanidad; él todavía es un hombre en la gloria. Y ahora mismo, nuestro hombre en la eternidad está trabajando para asegurarse que nuestra paz que él nos dio cuando se fue, no nos la roben. Él está ministrando como nuestro sumo sacerdote, activamente ocupado en mantener su cuerpo en la tierra lleno de su paz. Y cuando él viene otra vez, él quiere que nosotros seamos “hallados por él…en paz” (2 Pedro 3:14).

Cuando yo peco, mi paz se interrumpe en dos áreas. Primero, mi conciencia me molesta y me acusa, y con buen motivo. Pero, segundo, las acusaciones de Satanás ponen miedo en mí. Yo creo que estas son las dos primeras áreas donde las intercesiones de Cristo se aplican a nosotros.

Primero, mi sumo sacerdote no permitirá que mi conciencia me tenga cautivo. Ni permitirá que las acusaciones de Satanás en contra mía no sean desafiadas. Cristo es mi abogado para con el Padre contra cualquier acusación del infierno. ¿Qué es un abogado? Es simplemente “mi amigo en la corte” Para los Cristianos, éste amigo en la corte es también el hijo del juez. Además, nuestro abogado es nuestro hermano. De hecho, vamos a heredar la fortuna del juez junto con él.

miércoles, 18 de marzo de 2009

NUESTRO INTERCESOR

“Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

¿Qué quiere decirnos las Escrituras cuando dice que Jesús hace intercesión por nosotros? Yo creo que ese tema es tan profundo, majestuoso y más allá del entendimiento humano. Yo tiemblo al sólo tocar este tema. Los estudiosos de la Biblia tienen varios puntos de vista sobre su significado.

A través de la oración y confianza en el Espíritu Santo, estoy comenzando a entender sólo un poco de este tema increíble. Recientemente, yo oré muy simplemente, “Señor, tu intercesión en los cielos ¿cómo afecta mi vida? Tu Palabra dice que tú hablas con el Padre a mi favor. ¿Qué significa eso en mi caminar diario contigo?”

La palabra intercesión en español significa, “suplicar a favor de alguien”. Esto habla de alguien que toma el lugar de usted ante otros para suplicar su causa. Cuando usted escucha esta definición, ¿se imagina usted a Cristo continuamente suplicando a Dios por usted, pidiendo misericordia, perdón, gracia y bendiciones? En mi opinión, esta imagen hace aparecer a nuestro Padre como tacaño. Yo simplemente rehúso creer que la gracia tiene que ser arrancada de nuestro Dios amante. Si nos limitamos a tener esta obtusa definición de intercesión, nunca entenderemos el significado espiritual profundo de lo que Cristo hace por nosotros.

La Biblia declara que my Padre celestial conoce mis necesidades antes que yo le pida. Y muy a menudo, él suple esas necesidades aun antes de que yo ore. Por lo tanto, yo encuentro difícil de aceptar que el propio hijo de Dios tenga que suplicarle por alguna cosa. Además, las Escrituras dicen que el Padre ya le ha confiado a su Hijo todas las cosas: “En él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad” (Colosenses 2:9).

Yo no pretendo que conozco todo sobre Cristo intercediendo por nosotros. Pero yo sí creo que lo que sea que nuestro sumo sacerdote está haciendo en su intercesión por nosotros, es un asunto muy simple. Y yo creo que su intercesión tiene que ver con el crecimiento de su cuerpo aquí en la tierra. Él está trabajando supliendo a cada articulación y miembro con poder y fuerza.

martes, 17 de marzo de 2009

EL SACERDOCIO DEL NUEVO TEMPLO

Por favor lea cuidadosamente Ezequiel 44:15-16. El nombre Hebreo Sadok significa “recto o justo.” Ezequiel aquí se está refiriendo a un hombre llamado Sadok que servía como un sacerdote durante el reinado de David. Este hombre justo nunca tambaleó en su fidelidad a David ni al Señor. Él se mantuvo fiel a David y a la Palabra de Dios a través de los buenos tiempos y de los malos. Sadok siempre le fue fiel a David porque sabía que el rey era el ungido de Dios.

Debido a que Sadok permaneció fiel a través de todas las situaciones, él llegó a representar un ministerio distinguido por su fidelidad hacia el Señor. Verdaderamente, Sadok fue el ejemplo de lo que debería ser un verdadero ministro del Señor – separado de este mundo, encerrado a solas con el Señor, consistentemente escuchando del cielo. Tal ministro reconoce que su trabajo principal es la oración: buscando a Dios diariamente, en comunión constante con el Espíritu Santo y ministrando a Jesús.

Los sacerdotes del nuevo templo son fieles en estar delante de Dios antes de estar delante de la congregación. Ellos pasan horas preciosas en la presencia del Señor, hasta que son saturados con un mensaje que ha sido quemado en sus almas. Y cuando emergen de la presencia del Señor, pueden hablar directamente al corazón de las personas. Su mensaje llega a donde viven las ovejas, porque vino directamente del trono de Dios.

De el sacerdocio de Sadok el Señor dice, “Estos ministros entrarán en mi santuario y estarán en mi delante. Ellos se acercarán a mi mesa y me ministrarán. Y ellos guardarán mis ordenanzas. Yo seré fiel en dirigirlos y guiarlos y les daré mi palabra para mi pueblo.”

En el Nuevo santuario de los últimos días, el Sacerdocio de Sadok conoce que su trabajo central es ministrar al Señor. Este ministerio incluye a cada amante de Jesús que desea caminar en integridad. Verdaderamente, vemos el “sacerdocio de creyentes” presente en todos los libros del Nuevo Testamento. Juan nos dice, “y [El] nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre” (Apocalipsis 1:6). Pedro escribe, “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como…sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5).

Tal vez usted no tiene credenciales ministeriales de una iglesia. Tal vez usted nunca ha estudiado en un seminario. Tal vez usted nunca ha predicado un sermón. Pero usted es tan llamado y tan ordenado a servir en el sacerdocio Sadok como cualquier predicador o evangelista conocido. Ambos testamentos lo hacen abundantemente claro: Cada uno de nosotros debe de ejercer la posición de sacerdote y llevar a cabo las tareas de sacerdote.

Así que tal vez usted se esté preguntando, ¿cómo voy a hacer esto? Usted lo hace ministrando primeramente al Señor. Usted le ofrece sacrificios a él – sacrificios de alabanza, de servicio, de entregarle a él todo su corazón, alma, mente y fuerzas. Él lo ha llamado a usted a ser parte de su sacerdocio real. Por eso, usted deberá de ministrar a otros solamente después de haberlo ministrado a él. Esto significa que usted no debe de llegar a la casa de Dios cada semana vacío y seco, esperanzado que el mensaje de algún predicador lo llene de fuego. No, usted debe de llegar preparado para ministrar al Señor con un corazón de alabanza.

lunes, 16 de marzo de 2009

TENGA FE EN LA FIDELIDAD DE DIOS

La fe comienza con una entrega total de uno mismo al cuidado de Dios – pero nuestra fe debe de ser activa, no pasiva

Debemos tener total confianza en que Dios puede y hará lo imposible. Jesús dijo, “Para Dios todo es posible” (Mateo 19:26). “Nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37). Para decirlo en una manera corta, “¡Dios es suficiente!”

El Señor estaba haciendo de Abram un hombre de fe, al ponerlo en una situación imposible. Él quería escuchar a su siervo decir, “Padre, tu me trajiste aquí, y tú conoces lo que es mejor. Así que voy a estar firme, y voy a creer que tú harás lo imposible. Pondré mi vida en tus manos, confiando totalmente que no permitirás que yo o mi familia pasemos hambre. Yo sé que nos cuidarás – ¡porque tú prometiste que yo tendría descendencia!”

Nuestra fe no es para sacarnos de una dificultad ni para cambiar una situación dolorosa. En lugar de eso, es para revelarnos la fidelidad de Dios en medio de nuestra situación grave. Dios a veces cambia nuestra situación difícil. Pero más a menudo no lo hace – ¡porque él quiere cambiarnos!

Nosotros simplemente no podemos confiar completamente en el poder de Dios hasta que lo experimentamos en medio de nuestra crisis. Ese fue el caso con los tres jóvenes Hebreos. Ellos vieron a Cristo sólo cuando estaban adentro del horno ardiente. Y Daniel experimentó el poder y la gracia de Dios cuando él fue arrojado en el foso de los leones. Si ellos hubiesen sido sacados de sus circunstancias, nunca hubiesen conocido la gracia completa del poder milagroso de Dios. Y Dios no hubiese sido exaltado ante los impíos.

Nosotros creemos que estamos siendo testigos de grandes milagros cuando Dios quita nuestras tormentas y crisis. Pero podemos fácilmente perdernos la lección de fe en esos tiempos – la lección que enseña que Dios permanece fiel a nosotros a través de nuestros tiempos difíciles. A través de la fe, él nos quiere elevar por encima de nuestras pruebas, para que podamos decir, “Mi Dios puede hacer lo imposible. Él es un liberador, y él verá que yo atraviese esto.”

Cuando Abram descendió a Egipto, él le estaba diciendo a Dios, en esencia, “Señor – yo me encargo ahora de las cosas desde aquí.” Él supuso que se había equivocado, que había escuchado la voz errada – y ahora él tenía que encargarse de arreglar las cosas. Aquí es donde Abram dejó la senda de la fe. Él reunió a su grupo y les dijo, “Yo no sé dónde me equivoqué, pero no podemos sobrevivir aquí. ¡Nos vamos a Egipto!”

La Buena noticia es, que nuestras fallas muy a menudo nos llevan a desarrollar una fe fuerte. Pero sin embargo, tendremos que afrontar las consecuencias que vienen cuando dejamos la senda de la fe y actuamos en la carne.

domingo, 15 de marzo de 2009

LO SECRETO DE LA PRESENCIA DE DIOS

En el Salmo 31, David nos introduce a la frase “lo secreto de tu presencia.” Él escribe, “¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas” (Salmo 31:19-20).

David está diciendo algo muy profundo aquí: “Toda fuerza verdadera, viene de acercarnos al Señor. ¡La medida de nuestra fortaleza es proporcional a nuestra cercanía hacia él!” Para ponerlo simplemente, mientras más cerca estemos de Jesús, más fuertes vamos a ser. Y toda la fuerza que vamos a necesitar, vendrá solamente a través de nuestra vida secreta de oración. Si nos acercamos a Cristo, él se acercará a nosotros, dándonos un suministro diario y fresco de fortaleza. ¡Esto es lo secreto de su presencia!

En el Antiguo Testamento, la presencia del Señor estaba asociada con el Arca. Israel creía que donde estuviese el Arca, la presencia de Dios estaba allí. Así que, dondequiera que el pueblo iba, llevaban al Arca con ellos. Vemos un ejemplo de esta fe tocante a la presencia del Señor con el Arca en 1 Samuel 4.

El diablo teme grandemente la presencia del Señor en nuestras vidas. Él tiembla con tan sólo pensar en la cercanía de un creyente hacia Cristo. Así que, cuando sus hordas demoniacas lo ven a usted de rodillas cada día, en la presencia de su Padre celestial, todo el infierno grita, “Dios está con éste creyente. Éste tiene la presencia divina. ¿Qué podemos hacer contra aquello?”

Esta es la razón por la cual Satanás hará cualquier cosa en su poder para robarle la presencia de Dios en su vida. Es por ese motivo que él quiere enredar su alma con dudas y miedos. ¡Él quiere que usted esté drenado de todas sus fuerzas! Él usará cualquier cosa que pueda, aún las “cosas buenas”, para mantenerlo alejado de poder pasar tiempo a solas con Jesús. ¡Él sabe que el tiempo que usted pasa con Cristo, lo hace a usted victorioso sobre los miedos y ansiedades de este mundo!

La Palabra de Dios nos dice que podemos orar sin cesar. Esto es oración sin palabras, en cualquier lugar, en cualquier momento. Yo he llegado a creer que mis oraciones más importantes son aquellos susurros de agradecimiento que le ofrezco a él durante todo el día. Esto me mantiene consciente de su presencia

viernes, 13 de marzo de 2009

LA RESPUESTA DE UN PASTOR A “UN MENSAJE URGENTE”

El trabajo de un verdadero profeta es advertir. Recientemente, hemos escuchado una advertencia clara de días tumultuosos que se avecinan. El profeta es como el hombre que viene a advertir al pastor de ovejas que unos lobos rapaces se están acercando.

Luego, el trabajo del pastor es discernir apropiadamente la advertencia, y guiar a un lugar de resguardo y sabiduría a aquellos que están a su cuidado. Yo no soy un profeta. Yo soy pastor de una iglesia local. Yo debo de preguntarme lo que debo de hacer a la luz de haber escuchado la advertencia de Dios. ¿Qué debo decir a aquellos que están bajo mi cuidado pastoral?

Primero, yo quiero que mi congregación escuche claramente la palabra. ¿Qué es lo que está diciendo y lo que no está diciendo? Algunos han escuchado que habrá fuegos y saqueos, y sus corazones se están llenando de miedo. Yo debo de asegurarle a mi congregación que Dios siempre está completamente en control. Dios es soberano. Nada sucede fuera de su permiso, ni de su conocimiento, y todas las cosas suceden para su única y altísima gloria. Aún en los tiempos más difíciles, nuestro Dios sabe exactamente lo que él está haciendo.

Segundo, yo quiero que las personas a las cuales sirvo, conozcan dos cosas acerca de la ira de Dios. Primero, algunos líderes en la iglesia han caído en el engaño que no hay tal cosa como ser la ira de Dios. Romanos 1:18 dice, “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”. Algunos actúan de manera injusta, otros son contrarios a Dios al suprimir la verdad de la ira de Dios. Algunos líderes reducen, ignoran, y hasta ridiculizan a cualquiera que les hace acuerdo de la certeza de la ira de Dios. Romanos 2:5 también nos dice claramente que la ira de Dios es contra aquellos cuyos corazones son duros y sin arrepentimiento. Esto nos lleva al segundo elemento para entender la ira de Dios. Nunca, nunca, nunca es derramada sobre los hijos de Dios. En 1ra de Juan 2:2 dice “Él es la propiciación por nuestros pecados.” La palabra “propiciación” significa “apagador de ira.” ¡Qué gracia maravillosa, qué redención! La ira que Dios tenía contra mi rebelión y mi pecado, ha sido apagada en la Cruz de Cristo. Tiempos difíciles vienen; la lluvia cae también sobre los justos, pero la ira no.

Por último, estoy obligado a guiar al rebaño que se me ha dado, con misericordia amorosa y con sobriedad. Si un lobo o una tormenta se avecinan, yo como pastor debo de conocer el estado de mi rebaño. ¿Están algunos descuidados? Entonces adviértales que estos tiempos no permiten que estemos afiliados y comprometidos con el mundo. Estar de fiesta en casa de un Egipcio la misma noche que se implementó la Pascua, no es una buena idea. Este es el tiempo de estar cerca al Gran Pastor. También, ésta es una oportunidad para llamar a aquellos que se encuentran afuera de la puerta. Jesús es la Puerta y tiene abierto su corazón. Su clamor es que todos huyan de la ira venidera. En lugar de estar temblando resguardado por una puerta con doble seguro, o escapando a los montes fuera de la ciudad, éste es un llamado de Jesús a que usted traiga su vida al rebaño.

Cuando un profeta viene con un mensaje de advertencia, muy a menudo las personas quieren que él les de consejos específicos acerca de qué hacer cuando llegue el momento. A veces Dios le da una palabra al profeta, pero más a menudo, cada pastor, y aún más, cada hombre de Dios debe de recibir la palabra para su propia familia. Así como el pastor tiene encargo de la iglesia, un hombre de Dios debe de dar cuenta de su propia familia. Cuando alguien viene a advertir que los lobos están viniendo, no siempre es su responsabilidad de decir lo que tienen que hacer. Nosotros podemos escuchar a Dios. José escuchó que Dios le dijo que tenían que guardar alimentos para el tiempo que se avecinaba (Génesis 41). Moisés escuchó que debían recibir regalos de los Egipcios para la travesía que les esperaba (Éxodo 12). De igual manera, podemos escuchar a Dios para nuestra situación. Las ovejas escuchan la voz del Pastor.

Jesús – en ésta hora, en ésta tormenta – no sólo guiará a su pueblo y confortará a su rebaño, sino que les dará valentía, confianza, y un corazón para servir a aquellos abatidos por las aflicciones. Un profeta una vez vino a Pablo y le profetizó que si iba a Jerusalén, sería atado y puesto en prisión. El profeta fue fiel al entregar esa palabra; ahora Pablo tenía que escuchar a Dios para saber qué hacer con esta advertencia. Pablo, después de escuchar la profecía, decidió ir a Jerusalén – dispuesto a arriesgar su vida por beneficio del evangelio (Hechos 21). Algunos escucharán la advertencia e irán a un lugar de resguardo, otros escucharán la misma advertencia e irán a servir a algún lugar. Algunas iglesias están en ciudades las cuales necesitarán de su fuerza espiritual y de su compasión. Tal vez la sabiduría de Pablo en Efesios 5:15-18 nos habla sobre lo que más necesitamos, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por lo tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”.

miércoles, 11 de marzo de 2009

NO TEMA. FIJE SUS PENSAMIENTOS EN JESÚS

Debemos escuchar cuidadosamente a las advertencias de los atalayas, pero no debemos obsesionarnos con las advertencias.

Debemos ser alertados y advertidos por los mensajes proféticos, y debemos de hacer caso a cada mensaje que es revelado y confirmado por las Escrituras. Debemos juntar todo el conocimiento que podamos acerca de la tormenta que se avecina, para preparar nuestros corazones para la destrucción que viene. ¡Pero no debemos de dejar que el temor ni la ansiedad consuman nuestros pensamientos, dominen nuestra mente, o se arraiguen en nuestro corazón!

La oscuridad verdaderamente viene, y el juicio está a nuestra puerta. Pero como pueblo de Dios, no podemos permitir que ninguna nube de oscuridad esconda la luz de las grandes promesas de Dios y del amor que y misericordia que él tiene para con su pueblo. Debemos estar bien informados por las palabras de Dios y de los profetas, pero no debemos permanecer en conocimiento profético de tal manera que llegue a controlar nuestras vidas.

Al diablo le encantaría que eso suceda. El sabe que si no puede lograr que usted dude en la Palabra de Dios acerca de su juicio, él lo llevará a otro extremo, empujándolo a que tenga una obsesión temerosa sobre los tiempos difíciles. El tratará de robarle a usted toda esperanza, al consumirlo con pensamientos de lo que se avecina.

El Apóstol Pablo nos vuelve a asegurar sobre estas cosas con ésta instructiva:

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Pablo nos está diciendo, “Ustedes han escuchado las advertencias. Ahora, simplemente hagan caso a lo que la palabra de Dios revela y a lo que los atalayas están diciendo. Luego, finalmente, fijen todos sus pensamientos en Jesús y sus bondades,”

Yo les había advertido fielmente de un holocausto económico mundial, y ya lo estamos viendo acontecer alrededor de todo el mundo. He advertido que los Cristianos van a sufrir – que habrán grandes pérdidas y dificultades. Ahora mismo, multitudes de santos preciosos están soportando increíbles tribulaciones. Pero estas cosas no son el enfoque de todas mis energías y ministerio. ¡No, la expresión profunda de mi alma es proclamar el amor de Dios el Padre y las tiernas misericordias de nuestro salvador Jesús!

Así que cuando voy a mi cama por la noche, yo sé que sólo él está en control de todas estas cosas. Yo simplemente hago lo que el profeta Isaías hizo: puso su mente a descansar confiando completamente en su Señor. Él dijo, “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

martes, 10 de marzo de 2009

COMPLETA PAZ

EN EL TIEMPO DE PÁNICO, LAS PERSONAS DE DIOS QUE CONFÍAN EN ÉL SERÁN BENDECIDAS CON PAZ COMPLETA.

El Señor declara, “Produciré fruto de labios: Paz, paz para el que está lejos y para el que está cerca, dice Jehová. Yo lo sanaré” (Isaías 57:19). La palabra Hebrea aquí para “paz” significa “paz perfecta, completa”.

Yo creo que mientras estemos rodeados de caos e histeria en los días que vienen, América va a ser testigo del gran testimonio de la gloria de Dios y de su poder como nunca antes se ha visto. ¿Cómo? ¡Toda América verá cuántos del pueblo de Dios poseen su paz perfecta! En ese tiempo el Señor va a levantar personas que han sido investidas con esa perfecta y completa paz – paz que Cristo mismo ahora disfruta a la diestra del Padre. Y nosotros vamos a vivir, movernos y respirar en esa maravillosa paz.

Las Escrituras dicen que Dios guardará a todos los que confían en él “…guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). Y ahora mismo, muchos del pueblo de Dios están haciendo este compromiso con él: “Voy a proponer mi corazón en buscar a Dios a través de todo, no importa lo que acontezca. Voy a entregarle a él todo lo que soy y todo lo que tengo. ¡Yo creo que su juicio está viniendo – así que me voy a preparar para él, como su novia!”

Dios primero hizo su promesa de paz completa a aquellos en Judea que estaban atravesando un gran castigo del Señor sobre su tierra. Dios estaba derribando todas las fortalezas y muros, toda la pompa y la riqueza en la cual las personas se apoyaban, “hasta el polvo” (Isaías 25:12). Aún el fiel remanente que todavía confiaban en Dios fueron sacudidos profundamente. Pero durante ese tiempo, Dios le dijo a Isaías que les asegurase a esos creyentes: “El Señor os guardará en una paz perfecta – ¡si simplemente confían en él!” El profeta dijo, “Jehová, tú nos darás paz…” (26:12). En otras palabras: Dios va a implantar en vuestros corazones su propia paz. Él quiere darnos una paz que no puede ser sacudida.

De igual manera hoy día, cuando el pánico cunda en América – cuando las terribles noticias empiecen a enviar olas de temor en toda la tierra, y la histeria aumenta – el pueblo de Dios no podrá evitar el sentir esa gran ola de ansiedad humana. Así es, yo la sentiré, usted la sentirá; todos los Cristianos van a sentirla. Tales sentimientos son inevitables; es simplemente humano tener esta clase de reacción ante un caos terrible. Pero, al mismo tiempo, Dios pondrá en nosotros los recursos que necesitamos para tomar control inmediato de cada pensamiento temeroso y llevarlo a la verdad de Cristo. ¡Y su Espíritu llenará nuestro ser con su paz perfecta!

lunes, 9 de marzo de 2009

¿QUIÉN SOÑÓ ESTE PLAN DE SOBREVIVENCIA?

“Y vino a él [Elías] palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán” (1 Reyes 17:2-3).

Mientras Elías miró hacia delante a la crisis que se avecinaba, su situación le debió de haber parecido absolutamente desesperante. Pero Dios tenía un plan específico de sobrevivencia en mente para su siervo fiel. Él instruyó al profeta, “Ve hacia el Este al Río Jordán, y encontrarás a Querit, un pequeño arroyo. Ahí puedes conseguir toda el agua que necesites beber. ¡Además, yo he arreglado todo para que alimento te sea entregado todos los días, por mis cuervos mensajeros!”

¿Cómo podría una persona soñar en esta clase de plan de sobrevivencia, aun si tuviese un millón de años de tiempo para hacerlo? ¿Cómo podría Elías haberse imaginado que se lo enviaría a un arroyo escondido para encontrar agua para beber, si en toda la tierra había sequía? ¿Cómo pudiera haber pensado que una provisión de pan le sería entregada por cuervos los cuales siempre se comen todo lo que pueden agarrar con sus picos?

Más tarde, las cosas se pusieron más difíciles para Elías, porque el arroyo se secó finalmente. Pero Dios se encargó nuevamente, dándole al profeta una palabra fresca de dirección. El dijo, “Levántate, vete a Sarepta de Sidón y vive allí; ahí le he dado orden a una mujer viuda que te sustente” (v. 9). Nuevamente, yo tengo que preguntarle a usted - ¿cómo podría alguien imaginarse que una pobre mujer viuda, en medio de una depresión económica, podría alimentar a un hombre por días, semanas, y meses sin parar? Pero el hecho es que, Dios usa las cosas más despreciadas, e insignificante de este mundo para su gloria. Y él le dijo a Elías, “Si tú vas donde ella, y haces lo que te digo, sobrevivirás. ¡Escúchame – has caso a mi dirección – y saldrás hacia adelante!”

La evidencia es abrumadora: Dios – nuestro consejero, abogado experto en sobrevivir – ¡tiene un plan detallado para cada uno de sus hijos, para ayudarnos a enfrentar los peores tiempos!

domingo, 8 de marzo de 2009

UNA PALABRA MÁS

Recientemente me sentí dirigido a enviar un mensaje URGENTE advirtiendo de una gran calamidad inminente – la cual causará que aún los elegidos de Dios tiemblen.

Un Obispo preguntó, “¿No hay una palabra más?: ¿Cómo deberían de responder los justos a tal palabra?”

Yo sólo puedo responder compartiendo lo que el Espíritu Santo está hablando a mi propio corazón, y lo que yo voy a hacer. Yo compartí que iba a guardar suministros de alimentos que me duren un mes – porque he sido testigo del pánico que viene con el terrorismo. Esa es una palabra personal para cada individuo.

Esto es lo que escucho decir al Espíritu Santo a mi corazón concerniente a mi reacción a la calamidad inminente. Es simplemente ésta – QUÉDATE FIRME Y VERÁS LA SALVACIÓN DEL SEÑOR.

“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros… Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Éxodo 14: 13-14).

Esta es la actitud de fe cuando enfrentamos la calamidad. ¿Qué podría haber hecho Israel al borde del Mar Rojo? El ejército de Faraón está avanzando contra ellos, las montañas están a ambos lados, y frente a ellos está un mar imposible. La carne grita, “¡Haz algo!”

La carne grita sin esperanza. ¿Puede el pueblo de Dios secar el mar? ¿Aplanar una montaña? ¿Pelear contra un gran ejército sin tener armas? Ellos están en lo que parece ser una situación espantosa y aterradora. El pueblo de Dios tiembla – y en esa hora de temblar, viene una palabra del Señor. En esencia:

Quédate firme. No temas. Esta es la hora de salvación. Vas a ser testigo del derrumbamiento de los cimientos de un poder mundial. Pero en esa misma hora, Yo pelearé por ti. Mantén tu paz – quédate firme y mira lo que hago.”

Amados, mi advertencia es sólo una voz entre tantas que están diciendo lo mismo. Puede que temblemos por un tiempo, pero aquellos que realmente conocen la Palabra de Dios serán rápidamente consolados por el Espíritu Santo. Seremos bautizados con una gran paz – una tranquilidad sobrenatural – la cual será un tremendo testimonio para multitudes con miedo.

En Cristo,
David Wilkerson

viernes, 6 de marzo de 2009

UN MENSAJE URGENTE

Me siento obligado por el Espíritu Santo de mandar un mensaje urgente a todos los que están en nuestra lista de correo, y a los amigos y obispos que hemos conocido alrededor del mundo.

UNA CALAMIDAD QUE SACUDIRÁ AL MUNDO ENTERO ESTÁ PRONTA A SUCEDER. SERÁ TAN ATERRADORA, QUE TODOS VAMOS A TEMBLAR - AÚN LOS MÁS DEVOTOS ENTRE NOSOTROS.

Por diez años yo he estado advirtiendo que mil fuegos arderán en la ciudad de Nueva York. Engullirá a toda el área, incluyendo a Nueva Jersey y Connecticut. Las ciudades principales en toda América experimentarán disturbios e incendios – como vimos que sucedió en Watts, Los Ángeles, años atrás.

Habrá disturbios y fuegos en ciudades en todo el mundo. Habrá saqueos – incluyendo a Times Square, y la ciudad de Nueva York. Lo que estamos experimentando ahora no es una recesión, ni siquiera una depresión económica. Estamos bajo la ira de Dios. En el Salmo 11 está escrito,
“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” (v. 3).

Dios está juzgando los pecados atroces de América y de las naciones. Él está destruyendo los fundamentos seculares.

El profeta Jeremías le suplicó al Israel pecaminoso, “Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón” (Jeremías 18:11-12).

En el Salmo 11:6, David advierte, “Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrazador será la porción del cáliz de ellos.” ¿Por qué? David respondió, “Porque Jehová es justo” (v. 7) Este es un juicio justo – igual que los juicios de Sodoma y de la generación de Noé.
¿QUÉ HARÁN LOS JUSTOS? ¿QUÉ PASARÁ CON EL PUEBLO DE DIOS?

Primero, yo le daré una palabra práctica que recibí yo mismo. Si le es posible abastézcase de suministros de alimentos y cosas esenciales que puedan durar por treinta días. En las ciudades grandes, los mercados se vacían en una hora cuando hay alguna señal de desastre.

Y sobre nuestra reacción espiritual, sólo tenemos dos opciones. Esto está delineado en el Salmo 11. Podemos “escapar al monte cual ave.” O, como dice David, “Fijó sus ojos en el Señor sentado en su trono en el cielo – sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres” (v. 4). “En Jehová he confiado” (v. 1).

Yo le diré a mi alma: No hay necesidad de que corra… no hay necesidad de que me esconda. Este es un acto justo de Dios. Yo contemplaré a nuestro Señor en su trono, con su mirada tierna, misericordiosa y amorosa pendiente de cada paso que doy – confiando que él salvará a los suyos aún de los diluvios, fuegos, calamidades, pruebas, aflicciones de toda clase.

Nota: Yo no se cuándo sucederán éstas cosas, pero sé que no está distante. Le he descargado mi alma a usted. Haga con éste mensaje como le parezca.

Que Dios lo bendiga y lo guarde.

En Cristo,
DAVID WILKERSON

jueves, 5 de marzo de 2009

LLEGANDO A CONOCER AL PADRE

Yo creo que nuestros hijos en este mundo llegan a conocer nuestra naturaleza y carácter hacia ellos, mayormente durante sus tiempos de crisis. Cuando ellos se encuentran en medio del dolor, sufrimiento o necesidad, ellos reconocen nuestro profundo cuidado y provisión para ellos. Cuando mis hijos estaban creciendo, yo nunca tuve que enseñarles cómo era yo. Yo nunca tuve que decirles, “Yo soy tu padre – soy paciente, bondadoso, lleno de misericordia y de amor hacia ti. Tengo un corazón tierno para contigo, listo para perdonarte a cada momento.” Hubiera sido absurdo el hacer esa clase de proclamación. ¿Por qué? Mis hijos aprendieron sobre mi amor por ellos durante sus experiencias de crisis. Y ahora que están casados y con sus propios hijos, mis hijos e hijas me están conociendo a través de un conjunto de experiencias completamente nuevas. Ellos están aprendiendo aún más sobre mí debido a mis actitudes y mis acciones hacia ellos durante este nuevo periodo de necesidades en sus vidas.

Y así es con nosotros, en llegar a conocer a nuestro Padre celestial. Desde el tiempo de Adán, hasta la cruz de Cristo, el Señor le dio a su pueblo una revelación que aumentaba continuamente sobre su carácter. Pero él no hizo esto simplemente proclamando quién era él. Él no trató de revelarse anunciando, “Los siguientes nombres describen mi naturaleza. Ahora, vayan y apréndanlos y descubrirán quién soy yo.”

Las expresiones Hebreas (nombres) verdaderamente describen las maravillosas glorias y provisiones que están dentro del nombre del Señor. Pero Dios reveló a su pueblo estos aspectos de su naturaleza, actualmente haciendo por ellos lo que él había proclamado ser. Él vio la necesidad de sus hijos, conocía de antemano las estrategias del enemigo contra ellos, e intervino sobrenaturalmente a favor de ellos.

Yo le insto a que llegue a conocer a su Padre celestial, despacio, con propósito, al nivel del corazón. Pídale al Espíritu Santo que le haga acuerdo de las muchas facetas de provisiones del cielo que Dios le ha dado durante sus momentos de necesidad. Entonces pídale al Espíritu que edifique en usted un verdadero conocimiento en su corazón de YO SOY – el Dios que es todo lo que usted necesita, en todo tiempo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA PRUEBA MÁS GRANDE DE TODAS

“Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas” (Éxodo 14:21).

Ante los Israelitas se abrió un camino que los llevaría a la seguridad. En este momento crucial, Dios quería que su pueblo mirase a aquellas murallas de agua y creyese que él mantendría el agua separada hasta que ellos pudieran llegar a salvo al otro lado. Para decirlo simplemente, Dios quería que su pueblo tuviese una fe que declarase, “Aquél que comenzó este milagro para nosotros, también lo terminará. Él ya nos ha demostrado que él es fiel.

“Mientras miramos hacia atrás, vemos que todos nuestros temores fueron en vano. No debimos de haber temido cuando veíamos venir a los Egipcios. Dios levantó un muro sobrenatural de oscuridad para protegernos de ellos, y no debimos de haber tenido miedo al escuchar sus amenazas toda la noche. Todo ese tiempo, Dios nos proveyó con una luz luminosa, mientras nuestros enemigos estaban enceguecidos por la oscuridad. También temimos en vano aquellos vientos feroces, cuando todo ese tiempo Dios estaba usándolos para abrirnos un camino de escape.

“Vemos ahora que Dios sólo desea hacer cosas buenas para nosotros. Hemos visto su poder y su gloria para beneficio nuestro. Y ahora estamos determinados a no vivir más con temor. No importa si esos muros de agua se derrumban. Vivos o muertos, le pertenecemos al Señor.”

Había una razón por la que Dios quería que Israel tuviese esa clase de fe en este momento. Ellos iban a enfrentar un viaje a través del desierto. Ellos soportarían privaciones, peligros y sufrimientos. Así que él dijo, “Yo quiero que mi pueblo conozca que yo les daré sólo lo bueno. No quiero que estén con miedo de que vayan a morir cada vez que enfrenten el peligro. Yo quiero un pueblo que no le tenga temor a la muerte, porque ellos conocen que soy de confiar en todas las cosas.”

Un verdadero adorador no es alguien que baila después que ha ganado la victoria. No es la persona que canta alabanzas a Dios una vez que el enemigo ha desaparecido. Eso es lo que los Israelitas hicieron. Cuando Dios partió el Mar Rojo y llegaron al otro lado, ellos cantaron y bailaron, alabaron a Dios y pregonaron su grandeza. Pero, tres días más tarde estas mismas personas murmuraron enojados contra Dios, en Mara. ¡Estos no eran adoradores – sólo eran gritones superficiales!

Un verdadero adorador es aquél que ha aprendido a confiar en Dios durante la tormenta. La adoración de esta persona no está sólo en sus palabras, sino en su manera de vivir. Su mundo está con calma en todo momento, porque su confianza en la fidelidad de Dios es inamovible. El no está temeroso del futuro, porque él ya no tiene temor a morir.

Mi esposa Gwen y yo vimos esta clase de fe inamovible en nuestra nieta Tiffany de doce años de edad. Sentados junto a su cama durante sus días finales, contemplamos en ella una paz que sobrepasó todo nuestro entendimiento. Ella me dijo, “Abuelo, yo quiero irme a casa. He visto a Jesús, y él me dijo que quiere que yo esté allí. Yo ya no quiero estar acá.” Tiffany había perdido todo su miedo a la muerte y a las privaciones.

Ese es el descanso que Dios quiere para su pueblo. Es una confianza que dice como Pablo, o como Tiffany, “Viva o muera, yo soy del Señor” Esto es lo que hace a un verdadero adorador.

Yo oro para que todos aquellos que lean este mensaje, puedan decir en medio de su tormenta: “Sí, puede ser que continúe enfrentando otra noche oscura, tormentosa. Pero yo he probado que Dios es fiel. No importa lo que venga, yo descansaré en el amor que él me tiene.”

martes, 3 de marzo de 2009

HAGAN TRES COSAS

En medio de la prueba, Dios le dijo a Israel que hicieran tres cosas: “No temáis. Estad firmes. Ved la salvación de Jehová” Su llamado para Israel fue, “Voy a pelear por ustedes. Simplemente manténganse quietos. Estén callados y déjenlo todo en mis manos. Ahora mismo, estoy haciendo un trabajo en lo sobrenatural. Todo está bajo mi control. Así que no entren en pánico. Confíen que estoy peleando contra el diablo. Esta batalla no es de ustedes” (ver Éxodo 14:13-14).

Pronto el atardecer cayó sobre el campamento. Este era el comienzo de la noche tormentosa y oscura de Israel. Pero también era el comienzo del trabajo sobrenatural de Dios. Él envió un ángel protector impresionante para que se colocara entre su pueblo y el enemigo. Yo creo que Dios todavía envía ángeles protectores para acampar alrededor de aquellos que lo aman y le temen (ver Salmo 34:7).

El Señor también movió la nube sobrenatural que le había dado a Israel para guía. La nube súbitamente se cambió del frente del campamento de Israel a la retaguardia y surgió como una pared negra oscura ante los Egipcios. Al otro lado, la nube proveyó una luz sobrenatural, dándole a los Israelitas una visibilidad clara toda la noche (ver Éxodo 14:20).

Aunque el ejército del Faraón estaba en una oscuridad total, ellos todavía podían alzar sus voces. Y toda la noche ellos lanzaban amenazas y mentiras. Este aluvión de mentiras sacudió el campamento de Israel aquella noche oscura. Pero no importaba cuánto gritaba el enemigo sus amenazas. Un ángel montaba guardia protegiéndolos, y Dios había prometido a su pueblo que él los sacaría adelante.

Amado santo, si usted es un hijo de Dios comprado con la sangre, él ha puesto un ángel guerrero entre usted y el diablo. Y él le manda a usted, de igual manera que lo hizo con Israel, “No temas. Está firme. Cree en mi salvación.” Satanás puede que venga contra usted vociferando amenazas malvadas. Pero en ningún momento durante esa noche oscura y tormentosa, podrá el enemigo destruirlo.

“Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirara por medio de un viento recio oriental que sopló toda aquella noche” (Éxodo 14:21).
La tormenta de viento que Dios envió fue tan poderosa, que comenzó a partir las olas del mar: “Un viento recio oriental…Así se secó el mar y las aguas quedaron divididas” (14:21).

La palabra Hebrea que se traduce aquí como viento, significa “exhalar violento”. En otras palabras, Dios exhaló y el agua se congeló en paredes. El campamento de carpas de Israel debió de haberse sacudido ferozmente cuando esos torrentes soplaron a través del campamento. ¿Por qué permitió Dios que Israel pasara toda una noche tormentosa, cuando él bien pudo haber hablado una simple palabra y calmado los elementos?

Qué tormenta debió de haber sido. Y qué tiempo aterrorizante para Israel. Yo le pregunto a usted, ¿qué estaba Dios haciendo aquí? ¿Por qué Dios permitió que esa terrible tormenta continuara toda la noche? ¿Por qué no le dijo a Moisés que tocase las aguas con su manto, y que partiera las olas sobrenaturalmente? ¿Qué razón tendría Dios en permitir que esa terrible noche aconteciera?

Había sólo una razón: El Señor estaba haciendo adoradores. Dios estaba trabajando todo el tiempo, usando esa tormenta terrible para hacer un camino para que su pueblo saliera de la crisis. Pero los Israelitas no podían ver esto en ese momento. Muchos estaban escondidos en sus carpas, pero aquellos que salieron afuera presenciaron un espectáculo glorioso de luces. Ellos también contemplaron la gloriosa vista de las olas montándose, y las poderosas paredes de agua levantándose para formar una senda seca que atravesaba el mar. Cuando las personas vieron esto, ellos debieron de haber gritado, “Miren, Dios ha usado el viento para hacer un camino para nosotros. “¡Alabado sea el Señor!”

lunes, 2 de marzo de 2009

CÓMO SE HACE UN ADORADOR

Éxodo 14 describe un momento increíble en la historia de Israel. Los Israelitas acababan de salir de Egipto bajo la dirección sobrenatural de Dios. Y ahora estaban siendo perseguidos arduamente por el ejército de Faraón. Los Israelitas fueron guiados a un valle rodeado por montañas en ambos lados, y delante de ellos estaba el mar amenazador. Todavía no lo sabían, pero estas personas estaban a punto de experimentar la noche más oscura, más tormentosa de sus vidas. Ellos enfrentaron una noche de pánico y desesperación que los probaría hasta el fin de sus límites.

Yo creo que este pasaje de las Escrituras nos muestra cómo Dios convierte a su pueblo en adoradores. Verdaderamente, ningún otro capítulo en la Biblia demuestra esto más fuertemente. Vea usted, los adoradores no se hacen durante los avivamientos, o en los tiempos soleados y buenos, o en periodos de victoria y salud. Los adoradores de Dios se hacen durante las noches tormentosas y oscuras. Y la manera en que respondemos a nuestras tormentas determina la clase de adoradores que somos.

Hebreos 11 nos da esta imagen de Jacob durante su vejez. “Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre el extremo de su bastón” (Hebreos 11:21). ¿Por qué se lo muestra a Jacob de esta manera en sus últimos días?

Jacob sabía que su vida había llegado al final. Por eso lo vemos dando su bendición a sus nietos. Así que, ¿qué hace Jacob al mirar hacia atrás, a los eventos de su vida? El es movido a adorar. Ni una palabra dice este hombre. Y así, mientras él se apoyaba en su bastón, maravillado ante la vida que Dios le había dado “[él] adoró”.

Jacob adoró a Dios en ese momento porque su alma estaba tranquila. Él había probado sin lugar a ninguna duda la fidelidad de Dios. Y ahora el patriarca concluyó, “No importa en cuál batalla yo he estado, Dios ha demostrado que me es fiel. El siempre ha sido fiel. Oh Señor, Dios Todopoderoso, ¡Yo te adoro!”

domingo, 1 de marzo de 2009

NO LE TENGA TEMOR A UN POCO DE SUFRIMIENTO

La resurrección de Cristo fue precedida por un periodo corto de sufrimiento. ¡Nosotros morimos! ¡Nosotros sufrimos! Hay dolor y sufrimiento.

Nosotros no queremos sufrir ni ser heridos. Queremos ser librados sin sufrir dolor, queremos que algo sobrenatural suceda. “Hazlo Señor”, oramos, “porque soy débil y siempre lo seré. Hazlo mientras continúo en mi camino, esperando que me liberes sobrenaturalmente”.

Podemos culpar a los demonios de nuestros problemas. Buscamos a un hombre de Dios y esperamos que él pueda echar fuera al demonio para que podamos continuar nuestro camino sin dolor ni sufrimiento. ¡Ya está! Ahora entramos a una vida pacífica de victoria. Queremos que alguien imponga sus manos sobre nosotros para echar fuera toda la sequedad. Pero la victoria no siempre llega sin sufrimiento y sin dolor. Mire a su pecado. Encárelo. Sufra lo que tenga que sufrir, así como Jesús lo hizo. Entre al sufrimiento de Jesús. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría.

El amor de Dios demanda una decisión. Si Dios nos librara sobrenaturalmente de cada batalla sin dolor ni sufrimiento, abortaría todos nuestros problemas y tentaciones; No habría libre albedrío ni pruebas como de fuego. Sería Dios imponiendo su voluntad sobre los hombres. El elige venir a nosotros en nuestra sequedad y mostrarnos cómo puede convertirse en el camino a una nueva vida de fe.

La voluntad de Dios muy a menudo es que suframos sequedad y aun dolor. “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien” (1 Pedro 4:19).

¡Gracias a Dios, el sufrimiento siempre es el periodo corto antes de la victoria final! “Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:10).