domingo, 15 de marzo de 2009

LO SECRETO DE LA PRESENCIA DE DIOS

En el Salmo 31, David nos introduce a la frase “lo secreto de tu presencia.” Él escribe, “¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas” (Salmo 31:19-20).

David está diciendo algo muy profundo aquí: “Toda fuerza verdadera, viene de acercarnos al Señor. ¡La medida de nuestra fortaleza es proporcional a nuestra cercanía hacia él!” Para ponerlo simplemente, mientras más cerca estemos de Jesús, más fuertes vamos a ser. Y toda la fuerza que vamos a necesitar, vendrá solamente a través de nuestra vida secreta de oración. Si nos acercamos a Cristo, él se acercará a nosotros, dándonos un suministro diario y fresco de fortaleza. ¡Esto es lo secreto de su presencia!

En el Antiguo Testamento, la presencia del Señor estaba asociada con el Arca. Israel creía que donde estuviese el Arca, la presencia de Dios estaba allí. Así que, dondequiera que el pueblo iba, llevaban al Arca con ellos. Vemos un ejemplo de esta fe tocante a la presencia del Señor con el Arca en 1 Samuel 4.

El diablo teme grandemente la presencia del Señor en nuestras vidas. Él tiembla con tan sólo pensar en la cercanía de un creyente hacia Cristo. Así que, cuando sus hordas demoniacas lo ven a usted de rodillas cada día, en la presencia de su Padre celestial, todo el infierno grita, “Dios está con éste creyente. Éste tiene la presencia divina. ¿Qué podemos hacer contra aquello?”

Esta es la razón por la cual Satanás hará cualquier cosa en su poder para robarle la presencia de Dios en su vida. Es por ese motivo que él quiere enredar su alma con dudas y miedos. ¡Él quiere que usted esté drenado de todas sus fuerzas! Él usará cualquier cosa que pueda, aún las “cosas buenas”, para mantenerlo alejado de poder pasar tiempo a solas con Jesús. ¡Él sabe que el tiempo que usted pasa con Cristo, lo hace a usted victorioso sobre los miedos y ansiedades de este mundo!

La Palabra de Dios nos dice que podemos orar sin cesar. Esto es oración sin palabras, en cualquier lugar, en cualquier momento. Yo he llegado a creer que mis oraciones más importantes son aquellos susurros de agradecimiento que le ofrezco a él durante todo el día. Esto me mantiene consciente de su presencia