miércoles, 22 de febrero de 2017

SIN TIEMPO PARA ORAR - ¿DE VERDAD?

En la iglesia del primer siglo en Jerusalén, las viudas griegas estaban siendo descuidadas en la distribución diaria de alimentos. La gente buscó la ayuda de los líderes de la iglesia, pero éstos no sentían que era lo correcto renunciar a su tiempo de oración y al estudio de la Palabra de Dios para supervisar esta tarea administrativa.
Los apóstoles convocaron al cuerpo de la iglesia y dijeron: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas” (Hechos 6:2). Como resultado, se escogieron siete hombres de “buen testimonio” para manejar todos los asuntos de la iglesia. Mientras tanto, los apóstoles se comprometieron diciendo: “Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra” (6:4). Este arreglo dio lugar a que la palabra de Dios creciera y el número de discípulos se multiplicara (6:7).
Muy pocos pastores hoy en día hacen este tipo de sacrificio. Una vez un ministro me miró a los ojos y me dijo: “Hay tantas demandas de mi tiempo que simplemente no tengo tiempo para orar”. Otro pastor me confesó: “No he orado en meses. Medito y tengo un breve tiempo de devoción de vez en cuando, pero no logro tener la disciplina de la oración”.
No voy a condenar a ningún ministro diligente y devoto de Dios, pero el hecho es que, cada siervo se mantiene en pie o cae para su propio amo. Muchos predicadores de hoy no están conscientes de que se han convertido en víctimas de una conspiración de interrupciones satánica. Algunos de ellos andan constantemente corriendo, enredados en una avalancha de deberes y detalles.
Doy gracias a Dios que nunca estamos a merced de Satanás ni de ninguna de sus maquinaciones. Podemos exponer sus tácticas, hablar la palabra de verdad, y en el nombre de Cristo detener cada interrupción. Por el poder del Espíritu Santo dentro de nosotros, podemos despejar nuestro camino hacia las puertas del Señor y venir confiadamente a su trono de gracia para recibir ayuda en nuestro tiempo de necesidad. ¡Esto es lo que el Señor quiere para cada uno de nosotros!

martes, 21 de febrero de 2017

NO ESTAS SOLO EN TUS PROBLEMAS

“Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia” (Salmo 73:13).
Asaf, el escritor de este salmo, estaba confundido por sus sufrimientos, especialmente cuando observaba la vida fácil que llevaban los impíos alrededor de él. Casi cayó en un abismo de incredulidad, dispuesto a acusar a Dios de haberlo abandonado, de no preocuparse. De hecho, casi abandonó la batalla por completo.
Este hombre piadoso debe haber pensado: “He estado viviendo piadosamente y soportando dificultades durante todo este tiempo en vano. Toda mi diligencia no ha servido de nada. He sido fiel en alabarlo y estudiar su Palabra y estas plagas y tristezas no tienen sentido. ¿De qué sirve seguir?”
Amado, cuando lleguen calamidades y pruebas sobre ti, debes ser muy cuidadoso. Cuando estás afligido, debes guardar tu corazón de resbalar.
Si tú, personalmente, no estás en la condición de Asaph, puede que sepas de alguien que si lo está. Quizás un pariente, amigo o miembro de la iglesia que esté teniendo problemas graves. Cuando observas el sufrimiento de esa persona justa, te preguntas: “¿Por qué, Dios? ¿Cómo puedes permitir que esto suceda?”
Asaf fue al templo y oró. De la misma manera, cuando llegue el tiempo de dolor o sufrimiento, debes ir a tu lugar secreto de oración. Enciérrate a solas con Dios y derrama tu corazón a Él. Él lo entenderá.
El Espíritu Santo le habló a Asaf: “Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer” (Versículo 18). Asaf se dio cuenta: “Yo no soy el que está resbalando, son los malvados que se deslizan directamente a la destrucción”.
Cuando Asaf comenzó a ver el cuadro completo, se regocijó: “Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Versículo 26). Pudo decir: “Sí, mi fuerza está fallando y estoy soportando una gran batalla, pero no estoy solo en mis luchas. ¡Tengo un Padre amoroso en el cielo que vela por mí!”

lunes, 20 de febrero de 2017

CUANDO LA BÚSQUEDA NO TIENE ÉXITO - Gary Wilkerson

“Y se habían perdido las asnas de Cis, padre de Saúl” (1 Samuel 9:3)
En la Palabra de Dios, las historias de objetos extraviados representan el corazón del Padre por los perdidos. Dios quiere que Su pueblo esté dispuesto a salir y rescatar lo que está perdido, y vemos que eso sucede en esta historia.
El padre de Saúl le dijo: “Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las asnas. Y él pasó el monte de Efraín” (Versículos 3 y 4). Una caminata por las montañas de Efraín era una manera difícil de comenzar, pero Saúl estaba comprometido a cumplir la misión que su padre le había dado.
De hecho, Saúl anduvo por toda la región montañosa, buscando en todo el territorio, pero aún así no encontró las asnas. Debe haber empezado a perder las esperanzas, pero perseveró porque estaba determinado a obedecer la orden de su padre.
Finalmente, Saúl le dijo a su siervo: “Ven, volvámonos; porque quizá mi padre, abandonada la preocupación por las asnas, estará acongojado por nosotros.” (Versículo 5).
Saúl de hecho estaba admitiendo la derrota, al explicar: “Hicimos nuestro mejor esfuerzo y pensé que podíamos tener éxito, pero no fue así, entonces que tenemos que aceptarlo y seguir adelante”.
Para algunos, salir en fe es parte de un compromiso mayor de obedecer a cualquier costo. Para otros, el temor de seguir hasta el final es en realidad un miedo al fracaso. En otras palabras, esas personas no se involucran en aquello a lo que Dios les ha llamado porque temen que no tengan éxito.
Es importante que entiendas que cuando Dios te llama a hacer algo, no siempre te está llamando para tener éxito…¡Te está llamando a obedecer!
La obediencia al llamado depende de ti- ¡El éxito depende de Él!

viernes, 17 de febrero de 2017

EL CAMINO A LA VICTORIA

¿Cuál es el camino a la victoria para el pueblo de Dios?
En primer lugar, sumérgete en la Palabra de Dios, agárrate de tu promesa especial, llévatela al lugar secreto de oración y recuérdasela al Señor. Yo tengo promesas favoritas de la Biblia que se las hago recordar al Señor siempre que clamo a Él:
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11).
Pídele al Señor cosas buenas. ¡Él está esperando para dártelas! Y pídele que tome toda tu vergüenza y que quite toda mancha de pecado. Él anhela hacer esto por ti.
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos” (Efesios 3:20-21).
Llévale esta promesa todos los días a Dios, diciendo: “Padre, tú has dicho que harás más de lo que yo te pida, así que, hoy Te estoy pidiendo que contestes mi oración con abundancia” ¡Dios se complace al ver tal fe!
En segundo lugar, confía en el Espíritu Santo, que mora en ti. Dios no tiene que enviar a un ángel para que te hable; Él ya ha puesto sus recursos dentro de ti: ¡al mismo Espíritu Santo! Reconoce Su presencia y dile: “Espíritu Santo, tú conoces la salida de este desastre y yo no. En este momento, Te doy la dirección de mi vida. Tú conoces la mente misma de Dios".
Amado, si haces esta simple confesión, experimentarás tiempos de refrigerio de parte del Señor. Aún cuanto estés a punto de darte por vencido, Él permanece fiel para librarte.

jueves, 16 de febrero de 2017

¿ES ÚNICA TU BATALLA?

¿Estás siendo presionado por todos lados y probado más allá de tu capacidad de resistencia? ¿Se ha agotado tu fortaleza dejándote a punto de darte por vencido? Si este es el caso, ¿cuál es tu camino hacia la victoria? Yo puedo decirte cómo Dios continúa sacándome.
En primer lugar, no pienses que estás experimentado alguna batalla extraña y única. ¡Por el contrario! estás en buena compañí. ¿Recuerdas a Job, a Jeremías, a Elías, a David, a Pablo? Lo que tú estás atravesando ha sido común a otros creyentes durante siglos.
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13).
En segundo lugar, cuando pienses que ya no puedes dar otro paso ni soportar una hora más, con todo lo que hay dentro de ti, clama a Dios: “¡Señor, ayúdame!” Luego, considera el consejo del salmista:
“A Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque contra mí haya muchos” (Salmos 55:16-18).
“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos…en mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su Templo y mi clamor llegó hasta sus oídos” (Salmos 18:3, 6).
“Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste” (Salmos 30:2).
Y he aquí un versículo clave: “Porque él librará al menesteroso que clamare y al afligido que no tuviere quien le socorra” (Salmos 72:12).
¡Jesús ha enviado a su Espíritu Santo para que sea tu ayudador y Él no hará oídos sordos a tu clamor de ayuda!

miércoles, 15 de febrero de 2017

NADA PODRÁ MOVERTE

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7:24).
Amado, tú no estás edificando sobre la roca si necesitas que un predicador te sacuda para que obedezcas a Dios. O si necesitas una lista de lo que debes o no hacer. No necesitas un libro de reglas, tú necesitas un amor apasionado por Jesús.
Cuanto más ames a Jesús, te será más fácil servirle y obedecerle. Cuando tu corazón está atrapado en Jesús, no tendrás que ir constantemente ante Él para decirle: “Dios, quiebra el poder del diablo sobre mí” No, todas esas cadenas se empezarán a caer al mismo tiempo que empieces a conocer Su corazón; y obedecerle se volverá tu segunda naturaleza.
Si estás enamorado de Jesús, te tengo varias preguntas:
¿Cómo puedes pasar todo un día sin pasar tiempo en Su Palabra?
¿Cómo puedes no anhelar estar a solas en oración con Él?
¿Cómo puedes no alabarle y adorarle?
¿Cómo puedes no buscar lo que a Él le agrada?
Jesus nos dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). ¡Qué promesa tan increíble!
Lee los evangelios y llega a conocer las palabras de Jesús. Comienza con el Sermón del Monte en Mateo 5 y lee hasta el capítulo 7. Y entonces, mientras aprendes Sus Palabras, ¡ejecútalas! Los mandamientos de Dios no son gravosos ni son una carga. Por el contrario, al obedecerlos se vuelve más fácil crecer en nuestro amor por Él.
A medida que edificas tu casa sobre la roca, podrás estar de pie, sin temor, cuando la tormenta llegue. Nada te moverá, porque has estado caminando en obediencia por amor al Padre.

martes, 14 de febrero de 2017

NINGUNA MAQUINACIÓN CONTRA TI PROSPERARÁ

¿Sabías que a veces Satanás junta en un equipo a tus enemigos, tan sólo para impedir tus labores para Dios? Ellos vienen unánimes en un esfuerzo para desalentarte o para frenar el ministerio. Pero si tú estás en una misión divina, si has sido llamado a hacer la obra del Señor, ninguna de estas maquinaciones contra ti, prosperarán.
Nehemías fue llamado por Dios para reconstruir los muros de Jerusalén. La obra estaba progresando maravillosamente, cuando, de repente, Satanás agita un nido de avispones para impedirlo todo. Cuatro líderes muy prominentes se aliaron en un complot debido a que “ellos habían pensado hacer mal [a Nehemías]” (Nehemías 6:2).
En cuatro ocasiones, estos líderes le tendieron una trampa a Nehemías y lo mandaron llamar: “¡Insistimos en que bajes de tu muro y hables con nosotros!” Pero las cuatro veces Nehemías contestó: “¡Yo no bajaré de estos muros! Tengo una obra que realizar, porque Dios me la ha encomendado” (ver versículo 3).
Amado, no te enredes con personas que solamente quieren discutir. Todo esto etá hecho para distraerte y tú debes seguir adelante con la obra de Dios. Entiende, la razón por la cual Satanás viene contra tu vida de oración, tu consagración y tu caminar con Él, no se centra sólo en derribarte. Él también quiere arruinar el ministerio que Dios te ha dado y ¡quiere destruir todo aquello que le da gloria al Padre!
Estos líderes comenzaron a crear rumores en contra de Nehemías, rumores que pusieron a muchos en contra de él. Todas estas maquinaciones fueron diseñadas para introducir miedo en el corazón de Nehemías, de tal forma que se desaliente y terminara huyendo.
¡Pero ninguna de estas trampas pudo detener la obra de Dios! La Escritura dice: “Fue terminado, pues, el muro…Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra” (6:15-16)
Cuando permaneces firme, la obra de Dios continuará y otros, alrededor, lo sabrán y Le glorificarán juntamente contigo.

lunes, 13 de febrero de 2017

¡CORRE PARA GANAR! - Gary Wilkerson

Jezreel era una ciudad que sobresalía en cuestiones de guerra por su gran flota de carros. Los carros representan la fortaleza del hombre y significan el poder para avanzar con gran agilidad y poder.
Actualmente existe un estilo de vida de “carro de guerra”; uno de confort y facilidad en donde todas nuestras necesidades son satisfechas. Y si queremos hacer algo, sólo vamos y lo hacemos.
El estilo de vida de carro de guerra puede ser muy atractivo para los cristianos que tienen estos estándares de éxito: Riqueza material, seguridad y confort. Pero, el verdadero siervo de Dios no busca primordialmente estas cosas; en lugar de ello, él busca obedecer la voz de su Amo y conseguir lo que le concierne a Su reino. Este seguidor aprende desde el inicio de su fe que, al buscar al Señor primero, “todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
Elías sabía que esto iba más allá de buscar los recursos del mundo. Imagínate la escena donde él se presenta ante el Rey Acab, apostado ahí, en su brillante carro de guerra, observando desde lo alto al pequeño profeta. Sí, Elías le habló firmemente a Acab: “Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje” (1 Reyes 18:44). Pero, posteriormente leemos: “Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta…Jezreel” (versículo 46). ¡El hombre de Dios dejó atrás por muchas millas a un carro de guerra! ¿Cómo logró Elías esto? La frase: “ciñó sus lomos” significa que él se preparó para la carrera.
Cuando Pedro dice: “ceñid los lomos de vuestro entendimiento” en 1 Pedro 1:13, él está diciendo que necesitamos prepararnos a nosotros mismos para la competición, reforzando nuestra creencia y confianza en el Señor. Y el apóstol Pablo usó el correr la carrera como una figura de nuestra vida cristiana. En su epístola final, él dijo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7).
Nosotros, también, podemos correr con fuerza y ganar el premio, si nos preparamos apropiadamente para la carrera. 

sábado, 11 de febrero de 2017

ESFORZARSE MÁS NO ES LA RESPUESTA - Jim Cymbala

Muchos de nosotros queremos más de Dios, pero no al punto de ser ridiculizados. Nuestras mentes occidentales piensan: “Serviré al Señor, pero permaneceré en control”. Pero no es así como comenzó la Iglesia. La Iglesia comenzó con cristianos controlados por el Espíritu que se entregaron a Dios. Eso es radical, sí, pero así es como lo hizo el Señor.
Algunos pueden decir: “Sí, pero hemos mejorado ese estilo de cristianismo del Nuevo Testamento”. Si es así, quiero ver el fruto espiritual que nuestras mejoras han producido. La gente puede haberse burlado de aquellos primeros cristianos “poco sofisticados”, pero miles fueron salvos en los primeros cuatro capítulos de los Hechos. La Palabra de Dios era atesorada. Las iglesias estaban llenas de amor sacrificial. Un entusiasmo santo impregnaba la atmósfera. ¿Realmente hemos podido mejorar esto?
En Hechos 2, mientras los discípulos se reunían en un lugar, el Espíritu Santo vino sobre ellos, y hablaron en lenguas que no conocían. No quiero discutir acerca del hablar en lenguas, pero quiero destacar que cuando el Espíritu vino sobre ellos, inmediatamente comenzaron a hacer algo que no podían haber hecho naturalmente. “Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿No son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? '"(Hechos 2:6-8).
Los discípulos realmente estaban hablando en lenguas que no conocían. Estaban haciendo algo que no podía tener otra explicación que la de que Dios era la fuente. Una expresión innegable de una vida controlada por el Espíritu es que seremos elevados por encima de las limitaciones de los talentos y habilidades naturales.
La ironía de la vida llena del Espíritu es que tenemos que renunciar a tener el poder para ganar un poder mayor. ¿Cuántas veces has fallado en hacer algo, así que te esfuerzas más? ¿Alguna te has esforzado más para tener la auto-disciplina de leer más tu Biblia o de orar durante más tiempo? ¿Para amar a una persona desagradable? ¿Para ser valiente cuando sentías miedo? ¿Cómo te resultó eso?

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.

viernes, 10 de febrero de 2017

AVAROS E INGRATOS

Si no tratas el tema de las dudas, serás entregado a un espíritu de murmuración. Vivirás y morirás de esa manera porque simplemente no puedes suprimirlas. ¡Deben ser arrancadas de raíz!
Tan sólo tres días después de la liberación de Israel de Egipto, se encontraron con una nueva prueba. Habían estado cantando, tocando sus panderos y testificando del poder y la fuerza de un Dios poderoso. Se habían jactado de que Él los estaba guiando y protegiendo, y luego llegaron a Mara, que significa “amargura”.
Este es un ejemplo de cómo Dios simplemente nos permite que nos encontremos en crisis tras crisis hasta que finalmente aprendamos la lección que nos está tratando de enseñar. Si seguimos negándonos a aprenderla, llega un momento en que nos entrega a nuestra propia amargura. “Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua...entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?” (Éxodo 15:22,24).
El domingo estaban pasándolo bien...¡Cantando, danzando, alabando! Pero el miércoles estaban en problemas; otra crisis, y se comenzaban a desmoronar. ¿Cómo podrían haber perdido su confianza tan rápido? ¡Porque nunca la habían tenido! Verdaderamente nunca habían construido bajo ellos ese fundamento.
Así que nuevamente no pasaron la prueba. No habían aprendido absolutamente nada de sus crisis anteriores y de nuevo habían perdido la oportunidad de hacer resplandecer la grandeza de su Dios. Incluso comenzaron a dar por sentado el hecho de gozar de su bondad. Cuando no tenían comida, les envió maná del cielo; dejó caer codornices del cielo, amontonándolas en una gran pila fuera del campamento, pero no se oyó una palabra de agradecimiento. En lugar de eso, el pueblo se volvió avaro y comenzaron a acaparar lo que Dios les daba. ¡Y luego Israel se volvió obstinado!
Qué lástima es ir de crisis en crisis y no aprender nada en el proceso. Lleva consigo una maldición y puedes ser entregado a un espíritu de murmuración.

jueves, 9 de febrero de 2017

UN GOLPE MORTAL A LA DUDA

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.”(Santiago 1:6-7).
Muchos cristianos se sientan en la casa de Dios y murmuran y se quejan, como si Dios no los oyera. Pero Dios escucha nuestras murmuraciones: acusaciones de que no se preocupa por nosotros o insinuaciones de que nos ha decepcionado.
Dios me advirtió que no diera voz a la duda perturbadora ni al temor al contarle a mi esposa, amigos o colegas. Me dijo que llevara esas dudas a él y le pidiera que sane mi incredulidad.
Israel pasó cuarenta años en confusión y había mucha murmuración, quejas, celos y amargura. ¡Qué miserable existencia llevaban los israelitas siendo que decían ser los hijos de Dios!
Debes llegar a al lugar donde aprendes a confiar en Él. Cuando hagas esto, le habrás dado un golpe mortal a toda duda, temor e incredulidad.
¿Por dónde comenzar? ¡Primero, mira directamente al espejo de la Palabra de Dios! Considera tus acciones durante los últimos treinta días: ¿Te has estado quejando? Puede que respondas: “Bueno, me he quejado un poco, pero no me he quejado en contra de Dios”. ¡Oh, sí, lo has hecho! No importa quién haya escuchado tus quejas, estaban dirigidas a Dios.
En toda la Biblia leo: “¡Confía en mí y te ayudaré a través de todo! Encomiéndame tus caminos”. ¿Qué requiere eso? Simplemente que te quedes quieto y veas la salvación del Señor. Puede que preguntes: “¿Pero, qué pasa si nada sucede?” Esa respuesta en sí revela duda y miedo.
Amado, vuélvete a Dios y dile que eliges confiar en Él y esperar su victoria. Deja que Dios te convierta en un testimonio para el mundo, una prueba de su fidelidad. Ámalo con todo tu corazón ahora mismo y entrégale todos sus problemas, toda tu fe, y toda tu confianza a Él.

miércoles, 8 de febrero de 2017

“¡MUÉSTRENNOS SU DIOS!”

“Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? "(Salmo 137:3-4).
El pueblo de Dios estaba en el momento más difícil de su historia y mientras eran llevados cautivos, sus captores pedían de ellos una canción. Sin embargo, todo lo que sentían era depresión, desesperación y desesperanza.
Multitudes de cristianos están hoy en la misma posición, atrapados en circunstancias adversas. Mientras el diablo viene a ti con una vieja tentación, puedes estar al borde de renunciar, pensando: “No puedo hacerlo. He orado y clamado, pero esta vieja atadura me va a perseguir para siempre”.
Cuando Israel cayó en la servidumbre de Babilonia, sus captores imploraron: “¡Canten para nosotros! ¡Toquen para nosotros! Hemos oído todo acerca de su pueblo y lo que su Dios hizo por ustedes, así que muéstrenos su gozo en él”.
Si esta petición se hizo en tono de burla, creo que también fue una petición lastimera. Los dioses de los babilonios los habían dejado vacíos y sin esperanza. Pero las canciones de los israelitas los habían impactado. “El Dios de estas personas puede abrir el mar; su fuego desciende del cielo; los defiende contra sus enemigos. Debe haber algo acerca de este Dios suyo”.
Las personas que pueden regocijarse y mantener su fe en las horas más oscuras son un verdadero testimonio para otros que tienen las mismas luchas. Ellos prestan atención a los creyentes que testifican: “Dios, te creo, no importa lo que esté pasando en mi vida”.
El mundo nos está gritando: “No nos impresiona la apertura del Mar Rojo, ni que los ciegos hayan recibido la vista o que el cojo haya sido sanado. ¡No! El milagro que queremos ver es tu fe en la hora más oscura de tu vida. Tú te enfrentas a las peores situaciones con una sonrisa de gozo, cantando alabanzas a Dios. Eso es lo que nos habla”.

martes, 7 de febrero de 2017

SERVICIO VERDADERO

Hoy en día la gente quiere ser todo menos un siervo. De hecho, su orgullo rechaza la idea de servidumbre. Una Escritura conocida es: “Así que ya no eres esclavo [siervo], sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:7).
¿Qué está diciendo Pablo aquí? Está explicando que un hijo que ha sido enseñado correctamente sabe que es legalmente el heredero del rey con todos los derechos que acompañan a la posición. Pero ama tanto a su padre que elige el papel de un siervo.
Pablo dijo en Romanos 1:1 que era “siervo de Jesucristo” y Santiago se llamaba a sí mismo “siervo de Dios” (Santiago 1:1). Y Cristo, el mismísimo Hijo de Dios “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo” (Filipenses 2:7).
Un siervo no tiene voluntad propia; la palabra de su amo es su voluntad. La cruz representa la muerte de todos mis planes, ideas, deseos, esperanzas y sueños. Y sobre todo, es la muerte absoluta de mi propia voluntad.
Jesús le dijo a sus discípulos: “Mi comida [lo que me llena en la vida] es que haga la voluntad del que me envió” (Juan 4:34). En otras palabras: “espero a oír toda dirección de mi Padre”.
Juan escribió: “Como él es, así somos nosotros en este mundo” (1 Juan 4:17). Todo cristiano verdadero debe estar dispuesto a decir: “Realmente quiero hacer su voluntad”. Pero podemos perderla de vista si ponemos nuestros corazones en algo que queremos, algo que puede verse bien y parecer lógico, pero no es la voluntad de Dios. Una de las mayores trampas en las que caen los cristianos es perseguir una buena idea que no proviene de Dios.
¿Puede tu deseo sobrevivir a la cruz? ¿Puedes alejarte de tu sueño, morir a él? Dios sabe lo que es mejor para ti, así que clama a Él: “Padre, si esto no es tu voluntad, podría destruirme. Te entrego todo a ti, haz las cosas a tu manera, Señor”.

lunes, 6 de febrero de 2017

DERRIBANDO MUROS - Gary Wilkerson

“No quiero que nada en mi vida impida lo que Dios quiere hacer”.
Dios siempre está trayendo a su pueblo a este punto, porque antes de darnos lo mejor, primero debe hacer algo en lo profundo de nosotros. Quiere darnos su victoria, pero también desea nuestra absoluta devoción.
Los primeros seis capítulos de Josué describen la obra gloriosa que Dios hizo entre su pueblo. Israel había sido liberado después de 400 años de esclavitud, el pueblo venía de haber pasado 40 años vagando en el desierto y ahora se encontraban en la frontera de Canaán, la tierra que Él les había prometido años atrás. Al cruzar la frontera sucedió algo: Josué se dirigió inmediatamente a la generación de hombres más jóvenes y los apartó para Jehová. La Escritura usa el término “circuncidó” para referirse a su preparación, pero el significado más profundo es: “Ellos fueron preparados”.
Josué hizo esto porque ahora que habían cruzado, enfrentaban los anchos e impenetrables muros de Jericó. Vencer a este enemigo habría sido imposible para los sencillos israelitas. Dios les estaba diciendo: “Los he bendecido todos estos años y han experimentado mis increíbles riquezas, sin embargo la labor de ustedes aún no acaba”.
¿Cómo se prepararon los israelitas para la siguiente batalla? No afilaron sus espadas ni le sacaron brillo a su armadura. En lugar de ello, la preparación se llevó a cabo dentro de sus corazones. Dios les ordenó que rodeen la ciudad entonando canciones, orando y esperando en Él. Finalmente, los hizo tocar sus trompetas y dar voces. ¡En un instante, aquellos muros poderosos se desmoronaron!
Después de eso, Josué y sus hombres hicieron grandes proezas, derrotando a sus enemigos, heredando grandes porciones de tierra y teniendo victorias como nunca antes. Del mismo modo, yo creo que el Señor quiere derramar su Espíritu sobre nosotros de manera asombrosa. Quiere que creamos que Él quiere hacer todo esto; en pocas palabras, quiere que tengamos una fe inconmovible.

sábado, 4 de febrero de 2017

DISCERNIR LA VERDAD - Carter Conlon

“¿Cómo puedo encontrar la voluntad de Dios? ¿Cómo puedo estar seguro de que estoy caminando en la voluntad que él tiene para mi vida?”
¿Alguna vez te has hecho estas preguntas? ¿Encuentras que el tema de la voluntad de Dios es confuso; o vives con el temor constante de que estás perdiendo su voluntad para tu vida?
Veamos una declaración que Jesús mismo hizo acerca de la voluntad de Dios: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17). En otras palabras, esto se aplica a cualquiera que quiera hacer la voluntad de Dios.
Según Jesús, si en tu corazón está el querer hacer la voluntad de Dios, comprenderás y conocerás lo que es la verdad. Conocerás su voz que dice: “Este es el camino, anda en él”.
Desde que era un cristiano joven, yo quería hacer la voluntad de Dios, aunque no siempre entendía completamente lo que iba a ser en mi vida. Me recuerdo yendo a la iglesia, estar sentado en la congregación escuchando al predicador y pensando: “¿Cómo es posible que estas personas puedan sentarse a escuchar este tipo de mensaje? ¿No ven lo alejado que está?” La mayor parte del tiempo se sentaban y escuchaban, pero iban a la iglesia simplemente para que pudieran ser bendecidos.
Cuando la gente no quiere hacer la voluntad de Dios, lo primero que entra en sus vidas es la confusión doctrinal, seguida eventualmente por una incapacidad para discernir la verdad. Cuando sus oraciones no son respondidas, llegan a la conclusión de que Dios no les habla. Quieren que sus vidas sean extraordinarias. Quieren multitudes, quieren levantar a los muertos, poner las manos sobre los enfermos y hacer que se recuperen, quieren hablar en lenguas y todo lo demás, pero no quieren caminar en la voluntad revelada de Dios.

Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001.

viernes, 3 de febrero de 2017

EL SUSURRO DIVINO

Cuando te encierras con Dios en oración, el Espíritu Santo siempre te guiará a la Palabra revelada de Dios. Cristo es la Palabra viva y Él fortalecerá tu fe.
Se nos ha dado el siguiente mandato:
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo...Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes.... Y tomad…la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:11,13,17).
A menudo, cuando recibes instrucciones específicas de parte del Señor, el Espíritu Santo te conduce a un pasaje de la Escritura, susurrando a tu espíritu que debes tornarte a él. Y luego, la Palabra de Dios te hablará directamente, diciéndote cómo atravesar tu crisis.
Muchos de los que están leyendo este mensaje están en una situación que requiere una palabra de parte de Dios. Nadie en la tierra puede ayudarte y la única manera en la que podrás pasar tu prueba es permaneciendo en la presencia de Cristo ¡hasta que Él te dé dirección! Él debe indicarte el camino por donde andar: qué hacer, cuándo actuar. El tiempo perfecto está por completo en las manos del Espíritu Santo; ni demasiado temprano, ni demasiado tarde.
Amado, no hay necesidad de que te preocupes por tu prueba. Dios es fiel para responder a cada una de tus necesidades y peticiones; así que, al orar, simplemente di: “Señor, vengo
ahora no solamente para que suplas mis necesidades; sino también ¡para suplir tu necesidad!”
Nosotros fuimos hechos para tener comunión con Él aún en los tiempos más difíciles. ¿Amas pasar tiempo con Él? ¿Lo prefieres a Él por sobre todo los demás? Confío que tu corazón clama: “Jesús, tú eres el deleite más grande de mi alma y yo amo tu compañía”.
Oro para que Dios ponga en todos nosotros un corazón que se enternezca fácilmente en Su presencia. Oremos a lo largo de todas nuestras pruebas y escuchemos de cerca al Espíritu Santo en nuestro tiempo secreto de comunión.

jueves, 2 de febrero de 2017

DIRECCIÓN CLARA

Muchos cristianos no escuchan a Dios. ¡Ellos acuden a Él para hablar! No obstante, las Escrituras revelan que toda persona que haya sido alguna vez usada por Dios aprendió a permanecer en Su presencia hasta escuchar de Él.
Las Escrituras dejan claro que el Señor quiere hablarle a cada uno de nosotros: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Isaías 30:21).
Mientras una niña pequeña con leucemia se acercaba a la muerte, luchaba con la idea de morir. Sin embargo, una mañana, cuando su mamá entró a su habitación, la niña estaba reluciente y feliz.
“¿Qué te pasó?”, preguntó su mamá.
“Un ángel vino a mí y me dijo que me iría de viaje”, respondió la niña. “Y luego Dios vino y tomó mi mano y caminó conmigo por un hermoso jardín. Él me dijo que mañana yo iría allá para estar con Él”.
Dios le habló a esta pequeña niña ¡y quitó de ella todo temor de su corazón! Al día siguiente, cuando ella partió con Él, la niña estaba en completa paz.
Dime, cuando tú tienes intimidad con Jesús, ¿recibes una instrucción tan clara de parte de
Él? ¿Te dice Él qué hacer, cuándo, dónde y cómo hacerlo? Algunos cristianos no creen que Dios haga esto, pero Jesús dice: “Mis ovejas oyen mi voz…y me siguen” (Juan 10:27).
La única salida de tu prueba es encerrándote con Jesús y clamar: “Señor, Tú eres el único en toda esta tierra que puede ayudarme. No iré a ningún lado hasta que te oiga hablando a mi corazón”.
El tipo de oración que le agrada a Dios, detiene todo, toda actividad, hasta que Su voz sea oída. Tú le oirás hablar claramente a tu corazón cosas como: “Debes hacer lo correcto con esta persona” o “¡No estés tan apurado! Pasa tiempo en Mi presencia y confía en Mí”.
Si tú le buscas y esperas, ¡Él te dará instrucciones claras!

miércoles, 1 de febrero de 2017

ORACIONES RESPONDIDAS A MEDIAS

“Orar hasta obtener” es un término acuñado por los primeros pentecostales, para algunos significó quedarse postrado en sus rodillas hasta estar seguro de haber recibido una respuesta de parte de Dios. Para otros, significó regresar continuamente ante el Señor hasta obtener una respuesta. (Esto también era llamado “perseverando en oración”).
Cuando niño, en las reuniones de campamentos, oía gente testificar: “¡Me voy a agarrar de los cuernos del altar y no los voy a soltar hasta que Dios me conteste!”. Sin embargo, no creo que éste sea el verdadero significado de “orar hasta obtener”.
Tú puedes encerrarte con el Señor, deleitarte en Su presencia; puedes pasar horas de calidad, incluso días, con Él, gloriándote en una dulce comunión. Puedes tener todas tus necesidades suplidas, tu corazón puede estar totalmente satisfecho, pero ¿qué pasa cuando dejas ese santo lugar de comunión íntima?
Tú puedes levantarte de tus rodillas sólo para regresar a tu aplastante situación que no ha cambiado. Puedes ver al diablo esperándote, listo para lanzarte los mismos problemas y vacíos a ti. Yo te pregunto: ¿Qué de bueno tiene el recibir la gloria en la montaña si ésta no te ayudará a pasar tu batalla?
Déjame explicarte lo que yo creo sobre “orar hasta obtener”. Simplemente significa que la fortaleza, el poder y el ánimo que tú recibes del Señor mientras estás encerrado con Él, deben ayudarte a pasar las pruebas que están delante. La victoria que obtienes en el lugar secreto tiene que darte la victoria en el campo de batalla.
Piensa en ello: ¿Fue la tuya una “oración concluida”? Como verás, “orar hasta obtener” significa esperar el cumplimiento total de tu oración. Muchos cristianos solamente ven oraciones respondidas a medias porque no permiten que lo que han recibido del Señor en oración los ayude a pasar su prueba. Sin embargo, muchas oraciones sinceras se han echado a perder, se han abortado, se han perdido porque no fueron “llevadas hasta” este punto.
Amado, la oración no finaliza; no es una “oración concluida”, hasta que ésta te lleve al otro lado de tu prueba. Nosotros no hemos “orado hasta obtener” hasta que no hayamos “experimentado el pasar” nuestras pruebas por la fortaleza recibida en la presencia del Señor.