jueves, 14 de julio de 2016

VICTORIA IMPOSIBLE

Un mensajero trajo un informe espantoso a Asa, rey de Judá: ¡Un ejército de un millón de hombres se dirigía hacia ellos! Los etíopes y los libios habían unido sus fuerzas, y ahora este gran ejército iba hacia Judá, decidido a destruirla.

El día previo a esto, Asa había llamado al pueblo para dar gracias al Señor por la paz y las bendiciones que estaban disfrutando porque habían buscado a Dios. Y entonces leemos: "Y salió contra ellos" (2 Crónicas 14:9). De la noche a la mañana, Judá estaba en guerra, enfrentando a un millón de soldados hostiles.

Así que, ¿Qué hace un siervo que confía en Dios cuando se enfrenta a tal dilema? ¿Cómo reacciona? ¿Entrará en pánico? ¿Se volverá al brazo del hombre en busca de ayuda? ¿O coloca todo en las manos del Señor, en total confianza?

¿Cuál fue la reacción justa del rey?

“Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ‘¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre’. Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes." (2 Crónicas 14: 11-12).

Dime, ¿Qué nos dice la reacción de Asa aquí a la iglesia de Jesucristo, hoy en día? A este hombre de Dios se le había dado la más horrible y espantosa noticia. Él tenía en su contra todas las probabilidades de sobrevivir, y mucho menos de experimentar victoria.

Amado, el significado de este pasaje es claro: Nos muestra que la victoria –aún la victoria imposible – está reservada para aquellos que ponen toda su confianza en el Señor.