sábado, 9 de julio de 2016

MANTENER VIVO EL FUEGO - Jim Cymbala

La última carta que escribió Pablo fue para Timoteo, un joven ministro que él había ordenado. En la carta Pablo le dijo: "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (2 Timoteo 1:6-7). Tenemos una imagen de un fuego que está casi apagado, brasas que hay que avivar para mantener el fuego ardiendo. Pablo quería que Timoteo avivara las llamas del Espíritu. Él le advirtió que no las descuidara, sino que por el contrario avivara el fuego y lo matuviera encendido. No importa lo que Timoteo hiciera, pero por encima de todo debía impedir que el fuego se extinguiera; tenía que prestar atención a la obra del Espíritu dentro de sí. Sin esa unción, Timoteo nunca cumpliría con los propósitos de Dios para su vida.

Charles Finney, un ministro presbiteriano del siglo XIX y ex presidente del Instituto Oberlin, predicó una serie de conferencias acerca de los avivamientos de la religión que luego se convirtieron en un libro que ahora se considera un clásico espiritual. En él describe tres puntos claves sobre el Espíritu Santo:
  • Jesús prometió la plenitud del Espíritu: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."(Hechos 1:8).
  • Las Escrituras mandan a los cristianos a estar llenos del Espíritu Santo: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu" (Efesios 5:18). Al igual que hay mandamientos para amarnos unos a otros y para no robar, no hay diferencia con el mandamiento de "ser llenos del Espíritu". Está expresado en modo imperativo, lo que quiere decir que es un mandamiento igual que cualquier otro mandamiento bíblico.
  • La plenitud del Espíritu es una necesidad en nuestras vidas. Cuando Jesús declaró: " separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5), lo dijo en serio.

Cuando Dios toma el control de una vida o de una iglesia, toma el control mediante el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es el Ayudador que Jesús envió a hacer la obra. Cuando tenemos miedo de dar el control al Espíritu, realmente tememos al control de Dios sobre nuestras vidas. Cuando nos negamos a ceder al Espíritu, nos perdemos la emoción santa de vivir más allá de nosotros mismos.



Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.