miércoles, 13 de julio de 2016

DEJANDO QUE LA PAZ DE DIOS GOBIERNE

Dios, por su Espíritu, crea la paz, El hace que suceda, y la crea en ti.

No estoy hablando sólo de una paz con Dios. La paz que crea en ti es una conciencia tranquila, una paz que brota y fluye dentro, sanando, estabilizando y desarrollando confianza.

Cuando se tiene tal paz, dejas de tratar de jugar a ser Dios. Dejas de tratar de resolver tus problemas y los de los demás. Dejas de imaginar en tu mente lo que podría suceder, que alguna cosa horrenda podría llegar a ocurrir.

En lugar de eso, llevas todo pensamiento cautivo. Eres capaz de hacer esto porque te mantienes en la paz que Dios ha creado en ti. Comienzas a confiar y aceptar su amor y empiezas a creer en las promesas de su Palabra.

Amado, te animo a pedir al Espíritu una mayor medida de fe en cuanto a su amor por ti. Pídele que cree en ti un mayor flujo de la paz de Dios. Su paz vendrá sobrenatural y milagrosamente, cuando hayas rendido todo a él. Entonces el Señor hará brotar su paz como fruto de tus labios.

La verdadera paz no puede ser falsificada; el mundo reconoce cuando está en alguien. El Espíritu Santo hará que los que te rodean noten que tienes su paz. No va a ser tu paz la que les dé testimonio, sino la del Espíritu. Los moverá, haciendo que te pidan oración, oración que los tocará y les traerá sanidad.

A medida que las nubes se agrupan causando temor en el mundo, el pueblo de Dios camina de acuerdo a esta palabra de Pablo: " Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones" (Colosenses 3:15).