viernes, 12 de febrero de 2016

TIEMPO TIERNO DE MISERICORDIA

¿Existe todavía un pequeño remanente que peleará para avivar la llama de la justicia de Dios? ¿Un pueblo que recuerde al Señor y esté dispuesto a adoptar una posición por causa de Su nombre?

El Señor ha dicho, “Si veo un pábilo que todavía arde lentamente, no lo apagaré. La llama tal vez se ha ido, sin apariencia de fuego, pero si todavía veo brasas ardiendo, no permitiré que se apaguen. Mientras oiga un débil llanto de fieles sirvientes en algún lugar, no permitiré que esa caña cascada se rompa. (Ver Isaías 42:3)

Dios no se ha dado por vencido con nosotros. Pero el hecho es que, estamos viviendo en un “tiempo tierno de misericordia”. Lo veo por todos lados cuando viajo, especialmente en Europa. Ese continente es mucho más secular que los Estados Unidos, una tierra que por su propia decisión se ha convertido en absolutamente impía. Al caminar por las calles en algunos países, se siente un espíritu de anticristo, de arrogancia hacia Dios.

Suecia es una de las más afluentes naciones Europeas, y mientras más rica se vuelve más apóstata se torna. Al mismo tiempo, la iglesia evangélica allí está en peligro de tornarse más apática en su caminar con Cristo. Irlanda, una nación que por décadas sufrió aplastante pobreza, ahora está prosperando. Sin embargo, el clima espiritual allá también es de apatía, y está entrando el secularismo.

La actitud de toda Europa parece ser: “¿Y que si el juicio viene? Vivamos, comamos, bebamos y seamos felices.” No hay sentido de urgencia, no hay necesidad de Dios.

Creo que el Señor está hablando un mensaje claro para el mundo entero ahora mismo. Él tiene el poder para detener cualquier potencial ataque terrorista en cualquier momento. Simplemente podría decir una palabra y ángeles derrocarían cualquier poder malvado. En vez de eso, Él ha elegido enviar o permitir estas calamidades, y todas estas son señales que estamos en su tierno tiempo de misericordia.

“No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia” (Isaías 42:3-4).